Catégorie : Internacional

  • El doble rasero de la « diplomacia humanitaria » de España

    Nicaragua niega la entrada a 1 diplomático español, el secretario de Estado Juan Pablo de Laiglesia, que iba para mediar con el gobierno de Daniel Ortega que mantiene 150 presos políticos en sus mazmorras, más que los 125 cubanos pero menos que los 400 venezolanos.

    « Seguiremos tratando de aportar nuestro granito de arena para la solución de la crisis que sigue vigente en Nicaragua », declaró el secretario de Estado De Laiglesia, un diplomático sorprendentemente hablador. Pero nada, muy bien, así me gusta España.

    Ahora una preguntita : Por qué este señor viajó tan lejos si al lado, Marruecos, otra dictadura, mantiene más de 1000 presos políticos del Hirak del Rif en sus mazmorras ? Sin contar los eternos presos políticos saharauis de los que nadie habla ya ni en España.

    No podría España aportar su « granito de arena » en Marruecos ya que el « negociador de crisis » José Luis Rodríguez Zapatero viaja al país vecino solamente para ocupar grandes suites (a cargo del pobre erario público marroquí) en lujosos hoteles de Rabat, Tánger o Marrakech ?

    Si los principios democráticos universales que defiende España son sinceros qué diferencia hay entre Nicaragua y Marruecos? Muchos rifeños y saharauis son hispanohablantes. Es porque Marruecos tiene frontera común por donde transitan esos malvados subsaharianos y Nicaragua no?

    Ali Lmrabet, 19 nov 2019

    Tags : España, Nocaragua, Cuba, Venezuela, diplomacia, derechos humanos,

  • Lmrabet: «La libertad de expresión total no existe en España porque no existe en ningún país»

    La Universitat Jaume I de Castellón ha acogido la conferencia de Ali Lmrabet, periodista, escritor y diplomático marroquí residente en Barcelona, aprovechando su visita a la Comunitat Valenciana para recibir el premio Veu Llibre otorgado por parte de PEN Català. Con una ponencia titulada «La lucha por la libertad de expresión desde el periodismo independiente en Marruecos», el periodista, quien fue condenado y encarcelado en su país de origen por textos publicados en su revista, ha explicado la realidad de la prensa marroquí y su contexto social y religioso, analizando la libertad de expresión y su situación actual.

    Tras explicar sus vínculos con España y alguna de las investigaciones históricas que está realizando, Lmrabet ha recordado su experiencia como periodista en Marruecos: «Desde allí tenía en alta estima la prensa y la comunicación occidental, sobre todo la francesa y la americana. Sin embargo, tras salir de mi país mi estima bajó muchísimo. Especialmente en el caso de la Guerra de Irak y la prensa americana». En relación a la española, ha confesado: «Aquí también me ocurrió algo parecido. Hay algunos temas en este país que no se pueden tocar. Es difícil trabajarlos. La libertad de expresión total y completa no existe aquí en España porque no existe en ningún país».

    «Cuando empecé a ejercer como periodista pensé que en Marruecos había muchas cosas que debían ser contadas. Sin ofender a nadie, sin ponerse partidarios. Solo queríamos tratar temas importantes», ha declarado el periodista, que apostilla: «Sin embargo, no pudimos. En Marruecos hay tres grandes temas que no pueden ser tratados ni analizados por la prensa: la monarquía, el conflicto del Sáhara occidental y la religión». En relación al primer tema prohibido, la monarquía, ha afirmado: «La realidad es que el presupuesto de la familia real marroquí es 27 veces más importante que el de la española. Entonces, nos preguntamos la razón por la que la comisión de finanzas del parlamento no discute el presupuesto real. Nada más. Al final tuvimos que ir a juicio».

    Lmrabet ha recorrido su pasado profesional en Marruecos y ha enumerado los casos y juicios más relevantes. Entre todos ha destacado las relacionadas con los refugiados de la ONU, el conflicto del Sáhara y los de temática religiosa. En este sentido, ha remarcado: «El problema es que, resulta, que yo tengo un cerebro. Todo el mundo tiene uno. Hay muchos conflictos y circunstancias que son un sinsentido. Por ejemplo, ¿cómo justifica el rey Mohamed VI ser el califa, el sucesor de Mahoma? ¿O qué lógica tiene que Marruecos o, incluso, el propio rey, posea destilerías y un gran negocio relacionado con el alcohol si está prohibido en el islam?»

    Para finalizar, tras ser preguntado sobre el racismo de occidente, Lmrabet ha concluido: «Es cierto que existe un racismo importante. Yo lo he visto en muchas ocasiones, pero he de admitir que no lo he vivido. Si hablas su lengua o te vistes como ellos, un occidental no ve al mismo inmigrante». Además, ha querido destacar que el racismo en España «no es tan terrible como lo hay en Francia, por ejemplo. Aunque es indudable que existe. Es todo debido al gran desconocimiento que hay del mundo musulmán».

    Fuente : UJI, 18 nov 2019

    Tags : España, liberta de expresión, Cataluña, Catalunya, Ali Lmrabet,

  • Francia en manos de Mohamed VI

    Intereses económicos, estratégicos y militares, con fondo de lucha contra el terrorismo o supuesta salvaguarda de los derechos humanos, Marruecos no cesa de extender sus redes de influencia en Francia. A cambio de ventajas y prebendas, Rabat ha consolidado una élite fiel, presente en una pléyade de planos, susceptible de defender sus intereses en el Hexágono. La elección del “presidente del cambio”, Emmanuel Macron, no ha modificado un ápice la ascendiente marroquí sobre el país.

    Los expresidentes Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, antiguos ministros como Rachida Dati, Dominique de Villepin, Dominique Strauss-Kahn, Jack Lang, Élisabeth Guigou y Najat Vallaud-Belkacem; hombres de negocios con el peso e influencia de Xavier Beuilin, intelectuales de la talla de Bernard-Henri Lévy, personalidades del mundo del arte y la cultura, como el escritor Tahar Ben Jelloun, e incluso actores y humoristas como Gad El Maleh y Jamel Debbouze, por no citar más que unos pocos nombres, franceses “puros” o binacionales franco-marroquíes; desempeñan un rol destacado en la salvaguarda y promoción de Marruecos en el Hexágono. “Cualquiera de ellos puede ser activado, en uno u otro momento, para transmitir o vehicular un determinado mensaje, o incluso para defender, de forma directa, intereses marroquíes. A cambio, las ventajas francesas en Marruecos son preservadas”, asegura Vladimir de Gmeline, periodista del semanario Marianne y autor de un reportaje de investigación sobre las redes de influencia de Marruecos en Francia. Es una relación que va mucho más allá de lo formal, ya sea a nivel institucional o jurídico, adentrándose en lo estrictamente humano. “Hasán II, monarca autoritario, tan elegante como brutal, fue el iniciador de ese particular enfoque diplomático que se apoya en lazos de confianza, en muchas ocasiones personales, como los que él mismo mantenía con Jacques Chirac”, destaca de Gmeline.

    “Una de las principales funciones de esta élite es la defensa de la monarquía marroquí, presentándola como única en la región, argumentando que los marroquíes aún no están preparados para la democracia y que el régimen encabezado por Mohamed VI es la mejor protección posible contra la amenaza islamista”, declara el también periodista Omar Bruksy, autor de La République de Sa Majesté (París: Nouveau Monde, 2017), que aborda los entresijos de este influyente colectivo en los planos político, económico y mediático. Las redes al servicio del poder marroquí en Francia, que funcionan como una suerte de diplomacia paralela, han sido fraguadas en gran medida por André Azoulay, consejero de origen judío de Hasán II y de Mohamed VI, y padre de Audrey Azoulay, la exministra francesa de Cultura nombrada el pasado mes de noviembre como directora general de la Unesco. “Una élite que no rechaza las invitaciones a los palacios del Reino ni a los jugosos contratos que se presentan ante sus ojos, y que se esfuerza por vender una imagen de un Marruecos moderno, abierto y progresista bajo los auspicios de su monarquía, cerrando los ojos sobre las violaciones de los derechos humanos y la máquina represiva aún operativa en el país”, enfatiza de Gmeline.

    En defensa de una “monarquía ilustrada”

    “Cuando alguien como Bernard-Henri Lévy, con todo su poder de influencia mediática, defiende el régimen monárquico y presenta al rey de Marruecos como el mayor demócrata de toda la región magrebí, o cuando alguien con el carisma y los seguidores del humorista Jamel Debbouze no cesa de alabar la bondades de la monarquía, es difícil presentar la realidad del régimen marroquí, con todos sus claroscuros”, enfatiza Bruksy. Marruecos gasta importantes cantidades de dinero para mantener y reforzar estas redes, a través de los más diversos formatos y mecanismos, ya sea con la organización de festivales, conferencias, encuentros, sufragando la edición de libros, viajes, invitaciones a hoteles de lujo… No podemos obviar que la monarquía marroquí funciona también como una gran empresa, con ramificaciones en el sistema económico francés a través de inversiones directas y alianzas entre grupos controlados por el rey y grupos franceses. Además, el rey y la familia real han hecho de Francia su Marruecos particular, residiendo Mohamed VI gran parte del año en su palacio de Betz, localidad de apenas 1.200 habitantes situada a 60 kilómetros al noreste de París. Para de Gmeline, “es difícil encontrar un fenómeno similar en alguna otra parte, de tal amplitud y calado”.

    Los jefes de Estado que han sucedido a Jacques Chirac no han modificado un ápice el estado de cosas, avivando Sarkozy, Hollande y Macron la interrelación sui generis con la monarquía marroquí. Según de Gmeline, “es inquietante ver a nuestros presidentes, primeros ministros y parlamentarios precipitarse a Rabat apenas nombrados, escucharlos explicar que no hay mejor aliado en el continente africano que Marruecos, polo de excelencia económica, monarquía ilustrada en ruta permanente hacia la democracia, muro contra el islamismo radical y tierra de contrastes, entre tradición y modernidad; si bien es evidente que las cosas no son tan simples”. Eso sí, cada nuevo presidente francés intenta imprimir su propia huella. Emmanuel Macron no ha sido una excepción, imponiendo a nuevos actores para consolidar la relación con Marruecos, si bien, tal y como afirman colaboradores muy próximos al presidente, éste prefiere el contacto directo con Mohamed VI, sin intermediarios de ningún tipo. La última persona reclutada por Macron ha sido Leila Slimani, escritora franco-marroquí ganadora del Premio Goncourt en 2016, nombrada representante personal del presidente para la francofonía, llamada a jugar un rol estratégico en el eje París-Rabat. A pesar de las nuevas incorporaciones, las tradicionales redes se mantienen intactas alrededor de personalidades conocidas.

    Justicia a la carta para Rabat

    Una profunda crisis diplomática entre Marruecos y Francia se instaló en febrero de 2014 porque un juez de instrucción francés quiso citar al máximo responsable de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) y, al mismo tiempo, de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST, en sus siglas en francés), el contraespionaje marroquí, Abdelatif Hamuchi, cuyo nombre figuraba en la instrucción de varios casos por torturas. El desencuentro duró algo más de un año, traduciéndose, a instancias de la parte marroquí, en un bloqueo oficial de la cooperación judicial entre Rabat y París, si bien los inconvenientes también afectaron, de forma subrepticia eso sí, a otros ámbitos clave de la relación, como la seguridad, y de forma particular al intercambio de informaciones en materia de lucha antiterrorista, y la economía. Encallada la situación, en junio de ese mismo año el entonces presidente, el socialista François Hollande, resolvió ocuparse personalmente del dossier para lo cual entró en contacto con Élisabeth Guigou, presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores en la Asamblea Nacional francesa y exministra de Justicia. La opción de Guigou no fue fortuita, ya que se trataba de una nativa de Marruecos, país donde vivió hasta sus 18 años de edad, manteniendo significativas conexiones en el corazón de Palacio a través de André Azoulay, consejero de Mohamed VI.

    “Hollande encomienda a Guigou el establecimiento de contactos discretos con las altas esferas del poder en Rabat para determinar cuáles son sus expectativas concretas y atajar una de las crisis bilaterales más profundas desde la publicación en 1990 de Nuestro amigo el rey, de Guilles Perrault”, afirma Bruksy. El trabajo de Perrault, al que Bruksy hace mención, destapó hace ya casi tres décadas los crímenes cometidos por Hasán II contra su pueblo con la aquiescencia de las élites políticas francesas, desatando, de paso, las iras marroquíes. El todopoderoso ministro del Interior marroquí, Driss Basri, acudió en persona a París para significarle a su homólogo galo, Pierre Joxe, la ira de Hasán II, impeliéndolo a interrumpir la comercialización del libro. La inacción francesa, su negativa a prohibir la difusión de la obra, una medida arbitraria y liberticida que no sería comprendida por la opinión pública francesa, hace que el régimen marroquí reaccione con virulencia, acusando al Elíseo de ser el auténtico instigador del libro, multiplicando las acciones y campañas contra intereses franceses y bloqueando numerosos documentos de la agenda bilateral. “Rabat llegó a orquestar la compra en grandes cantidades de mi obra para que no fuese accesible al gran público y, de este modo, paliar su efecto en la opinión pública”, recuerda Perrault, cuyo libro sigue a día de hoy proscrito en Marruecos.

    Apenas un mes después del encargo hecho por Hollande, la que fuera titular de Justicia francesa efectuó una primera visita a Marruecos, donde se reunió con el soberano y varios de sus consejeros. “Mohamed VI manifestó (a Élisabeth Guigou), abiertamente, su exasperación contra el poder judicial francés, exigiéndole una solución legislativa para proteger a los altos mandatarios de su régimen ante eventuales persecuciones en el Hexágono”, explica Bruksy. En la mente del rey estaba el informe del general Hosni Benslimane, quien era el máximo responsable de la Gendarmería Real, objeto, junto con otros altos mandos, de una orden de arresto internacional emitida en 2007 por el juez francés Patrick Ramaël por su presunta implicación en la desaparición de Mehdi Ben Barka, líder opositor a Hasán II. Según explica Bruksy, “la demanda marroquí es muy precisa y pretende la aprobación de disposiciones legales para que los magistrados franceses dejen en manos de sus homólogos marroquíes los casos que impliquen a altos dirigentes del régimen”.

    A su vuelta a París, el Gobierno encomienda a Guigou la elaboración de un protocolo adicional a la convención de cooperación judicial en materia penal entre la República francesa y el Reino de Marruecos. “¿Quiénes somos nosotros para juzgar a nuestros amigos marroquíes? Son capaces de solucionar sus asuntos y allí la Justicia es totalmente independiente”, aseguraba Guigou en la comisión parlamentaria frente a juristas y representantes de ONG. Finalmente, en enero de 2015, un borrador del protocolo adicional fue presentado a Mohamed VI. “El monarca y sus consejeros se muestran satisfechos y, tras su visto bueno, el proyecto ya puede ser adoptado por la Asamblea Nacional”, expone Bruksy.

    Macron, portavoz de Palacio

    Invitado en junio de 2017 para compartir un ftour de ramadán, el “desayuno” que marca la ruptura del ayuno durante el mes sagrado musulmán, Emmanuel Macron, no dudó en erigirse el defensor del poder marroquí. En la rueda de prensa posterior a su encuentro con Mohamed VI fue interrogado sobre la ola de represión que se abate sobre el Hirak (movimiento) contestatario en el Rif desde hace meses, donde cientos de personas han sido arrestadas, entonces Macron rompió públicamente una lanza a favor del poder de Rabat. “Tras la discusión que hemos mantenido (con Mohamed VI) no albergo temor alguno a ningún tipo de voluntad represiva, de la naturaleza que sea”, afirmó sin ambages del presidente francés, convertido en portavoz de Palacio, que hasta el momento no había proferido comentario alguno sobre la situación en la región rifeña. “Mientras la opinión pública francesa es condicionada por su principal mandatario con respecto a las bondades de la excepción marroquí, el monarca moderno no duda en reprimir cualquier tipo de oposición a sus poderes casi absolutos, a la sazón en el Rif”, condena Bruksy. Esta primera visita de menos de 24 horas de Macron a Marruecos como presidente de Francia, sin ningún ministro, pretendía mostrar la proximidad entre París y Rabat, una amistad que, en ocasiones, trasciende lo racional.

    El gesto cobra mayor importancia si se tiene en cuenta que la primera visita de Estado de Macron a un país del Magreb fue a Argelia y que, por tanto, para no molestar al rey de Marruecos, se imponía algún tipo de iniciativa. La solución, una rápida visita en la que se pretendían poner de relieve las relaciones personales. Unas relaciones que, en el caso de Macron, se remontan a cuando éste era gerente del banco de negocios Rothschild, y fue el artífice de una importante transacción entre el grupo de Xavier Beulin, líder del sector agroindustrial francés y presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Productores Agrícolas (FNSEA), y la Sociedad Nacional de Inversiones (SNI), el holding real. Como miembro del Consejo de Vigilancia del Instituto de Prospectiva Económica del Mundo Mediterráneo (IPEMED), un think tank creado en 2006 por Jean-Louis Guigou, marido de Élisabeth Guigou, y cuyo consejo de orientación integra el propio André Azoulay, Beulin adquirió el 41% de la empresa de aceite Lesieur Cristal por 130 millones de euros. Mientras que se negociaba la compra durante 2011, en constante comunicación con Aziz Akhannouch, ministro de Agricultura marroquí, próximo a Mohamed VI y hombre de negocios, uno de los más ricos del Reino; Xavier Beulin ejercía presión en los pasillos del Parlamento europeo para conseguir que se adoptara el acuerdo agrícola Marruecos-UE, finalmente promulgado el 16 de febrero de 2012.

    Baluarte en la cuestión saharaui

    La capacidad de Marruecos para movilizar sus redes de influencia en Francia está particularmente acentuada cuando se trata de defender su posición en la cuestión del Sáhara Occidental. A modo de ejemplo, Rabat dio al traste con la candidatura de Laila Aïchi a las elecciones de 2017 para la novena circunscripción de los franceses del extranjero, por la formación de La República en Marcha (LREM), de Emmanuel Macron. Arnaud Leroy, entonces miembro de la dirección colegial de LREM, declara que “tras recibir numerosas presiones, Aïchi fue apartada para evitar un incidente diplomático con Marruecos, ya que ésta se había manifestado contraria a la ‘ocupación’ marroquí del Sáhara Occidental”. El sustituto de Leila Aïchi fue el francés de origen marroquí M’jid el Guerrab, quien siempre había militado en el Partido Socialista antes de integrar, in extremis, LREM, gozando con el apoyo de figuras políticas francesas y marroquíes, como Jack Lang, Aziz Akhannouch o el propio André Azoulay. El Guerrab fue elegido diputado, obteniendo el 76% del total de votos de los franceses de Marruecos. “El Sáhara Occidental es el único conflicto a evitar, a cualquier precio, con Rabat, ya que podría degenerar en un desencuentro susceptible de derivar en crisis bilateral”, estiman fuentes diplomáticas galas destinadas en Rabat.

    “Francia adopta una escrupulosa neutralidad diplomática de fachada, pero no es un secreto que en lo concerniente a la cuestión saharaui París es un aliado incondicional de Marruecos”, señala el politólogo y exministro marroquí Abdellá Saaf. Neutral en apariencia, Francia es muy activa en lo referente al diferendo del Sáhara Occidental. Cuando en 2015 Estados Unidos quiso adoptar una resolución en Naciones Unidas que hacía extensiva la Misión para la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) al control de los derechos del hombre en la zona, Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad, redobló esfuerzos hasta el último minuto para que este proyecto fuera retirado. Para Saaf, “es una evidencia que Francia no aceptará nunca un Estado independiente saharaui o que esta región no sea controlada por Marruecos”. Una cuestión paradigmática, central para Marruecos, en la que las redes de influencia del país magrebí en Francia se mantienen vigilantes en aras de la defensa de los intereses estratégicos de Rabat en la antigua provincia española.

    David Alvarado

    Fuente : esglobal.org, 05 junio 2018

    Tags : Marruecos, Francia, Sahara Occidental, lobbying, cabildeo,

  • Algunas consideraciones tras las elecciones y el anuncio de acuerdo de gobierno

    Pedro A. García Bilbao

    El problema no es participar o no en un gobierno, es que quienes han negado la República estando en la oposición por puro cinismo, no van a defenderla ahora en el gobierno.

    -1977 tras una dictadura: ofrecieron democracia, puestos, participar del poder, reformas legales. ¿precio? la República, la Justicia, la Dignidad, la Memoria y dejar impunes y con sus privilegios a los verdugos. Mirad ahora. Estáis todos encantados con lo que han ofrecido.

    -Cuando Iglesias se explicó ante Bono, ZP y la embajada USA y dejó claras sus renuncias, no había condiciones para una coalición. Ahora ya las hay. Que las cosas no hayan ido peor no significa que sean sencillas o que sean lo que parecen.

    -La monarquía llamó a un Primo de Ribera para salvarse, disfrazar su corrupción y el fracaso de su bipartidismo ,controlar la Barcelona obrera y acabar lo de Marruecos. El PSOE de lá época pactó con ellos como mal menor. Los republicanos no lo hicieron, siguieron en la lucha porque sabían que era lo justo y no pararon hasta lograr derrotar política y socialmente a aquel régimen, tal fue así que el PSOE tuvo que variar su táctica y unirse a la lucha por la república, ellos a los que la república les parecia poco, ellos que habían colaborado sin embargo con una dictadura.

    -La cuestión es que este nuevo gobierno de coalición y los partidos que lo apoyan no le pongan palos en las ruedas a la lucha republicana y por una democracia avanzada.

    -Sabed que hay siempre un precio para pactar con el poder: No cuestionarlo. Y eso en España se llama renunciar a la República.
    No seré yo quien esté en contra de que haya un gobierno que desarrolle políticas buenas para el pueblo, las haga quien las haga.

    -Podemos ya había aceptado el marco del régimen desde el principio pero se desconfiaba de él. Alberto Carlos fue la gran promesa y se esperaban grandes servicios suyos, pero enloqueció.

    -Había dos opciones 1a Gran coalición y 2a gran acojone y bajada de pantalones de toda la izquierda y gobierno de coalición. Ha sido 2a.

    -El Rey, Patricia Botín y la embajada USA están encantados con el acuerdo #PSOEPodemos Ellos sí que ven las ventajas.

    -Ocurrió que al enloquecer Alberto Carlos y temer quemar las naves con una gran coalición, le han dado paso a #Podemos, quienes ya habían aceptado los límites del régimen desde el principio. Ahora se reforzará el veto a los republicanos porque amenazaría el gobierno de progreso.

    Sociología crítica

    Tags : España, república, elecciones, PSOE, Podemos, coalición,

  • Hablan los padres de las independencias africanas

    “La lucha de liberación, que es la expresión más compleja de la vigencia cultural del pueblo, de su identidad y su dignidad, enriquece la cultura y le abre nuevas perspectivas de desarrollo. Las manifestaciones culturales adquieren un contenido nuevo y nuevas formas de expresión. Se convierten así en un instrumento poderoso de información y de formación política, no solamente en la lucha por la independencia, sino también en la gran batalla por el progreso”.

    Esa es una de las conclusiones a las que llega Amilcar Cabral, líder de la lucha de liberación de Guinea-Bissau y referente del movimiento nacionalista de la esfera lusófona africana, en relación con “El papel de la cultura en la lucha por la independencia”. El erudito e historiador burkinés Joseph Ki-Zerbó, recogió ese testigo de Cabral e intentó entender y explicar cómo se articulaba la cultura, más allá de la independencia política, en ese objetivo más amplio al que el bisauguineano había llamado “la gran batalla por el progreso”:

    “Este es el dilema para la mayoría de los países No-alineados: para consolidar su identidad cultural, se necesita una base económica. Pero, para crear una base económica que no desestructure la sociedad, se necesita una cierta estrategia cultural que corresponde trazar a los No-alineados”.

    Un expositor de la editorial Wanáfrica, con la colección de Pensamiento Africano en un lugar protagonista. Cedida: Wanáfrica

    Los escritos de Ki-Zerbo y los de Cabral son dos de los que se recogen en la colección Pensamiento Africano de la editorial Wanafrica, un esfuerzo por acercar las reflexiones de algunos de los personajes más importantes de las últimas décadas en el continente. Saiba Bayo, uno de los responsables de esta colección, explicaba en una entrevista a Wiriko: “La mirada de Occidente sobre África se realiza todavía desde el prisma del colonialismo. Esto era algo frustrante para nosotros pero no podemos seguir gritando y quejándonos. Había que hacer algo y teníamos que pensar en una estrategia radical y potente para no caer en el ridículo”. Una parte de esa estrategia es la divulgación de esos pensamientos de figuras destacables africanas del discurso político y social.

    La colección se presenta en una caja que alberga selecciones de textos de diferentes pensadores, la mayor parte de ellos relacionados con las luchas de liberación y, de manera, más genérica con los discursos de emancipación africanos. En esos volúmenes se encuentran las palabras del marroquí Mehdi Ben Barka, del martiniqués Frantz Fanon, del tanzano Julyus Nyerere, del bisauguineano Amílcar Cabral, del congoleño Patrice Lumumba, del ghanés Kwame Nkrumah o de los burkineses Joseph Ki-Zerbo y Thomas Sankara. Según los casos, los editores han escogido textos salidos de los discursos más famosos de estos líderes, fragmentos de sus obras de reflexión, artículos destacados o entrevistas en las que reflejaron sus pensamientos.

    “No podemos dejar que nos dividan y nos desorganicen. El hecho de que hable inglés no me hace inglés. Del mismo modo, que el hecho de que algunos de entre nosotros hablen francés o portugués no los hace franceses o portugueses. Nosotros somos africanos y nada más que africanos y solo podemos perseguir nuestro interés uniéndonos en el marco de una comunidad africana que no la Commonwealth ni la Comunidad Francoafricana pueden reemplazar”.

    Es uno de los fragmentos que Kwame Nkrumah pronunció en la conferencia internacional de los estados independientes de África, celebrada en Addis Abeba en mayo de 1963. Y es que el futuro de los Estados africanos, las relaciones entre ellos y la situación en la que debían quedar los vínculos con los antiguos colonizadores son algunas de las constantes de estas propuestas filosóficas e ideológicas.

    En todo caso, los opúsculos de estos padres del pensamientos contemporáneo africano van desgranando temas diversos además del todo lo que tiene que ver con panafricanismo y movimiento de los No-alineados o los pilares de las independencias. Esos discursos comparten una inequívoca voluntad inspiradora y de autoafirmación, como se hace evidente en el conocido como “Mensaje a la juventud africana” atribuido a Joseph Ki-Zerbó, en el que arenga a los jóvenes de la siguiente manera:

    “Invocar el pasado solo, el pasado simple, no demuestra nada para el presente ni el futuro, mientras que convocar un presente mediocre o calamitoso como testigo de cargo contra nosotros, puede cuestionar nuestro pasado y poner en duda nuestro futuro.

    Por eso, cada africana, cada africano, debe ser aquí y ahora un valor añadido.

    Cada generación tiene pirámides que construir”.

    La voluntad de proyectar hacia el futuro estas ideas también es una constante de la colección y buena muestra es el fragmento del discurso que Nyerere pronunció en 1997 en Accra, pero que hablaba sobre “La Unidad africana del siglo XXI” y en el que aseguraba como colofón:

    “La unidad no nos va a hacer ricos, pero hará más difícil el desprecio y la humillación de África y de su gente. Y, en consecuencia, va a incrementar la efectividad de las decisiones que tomemos e intentemos poner en marcha para nuestro desarrollo. Mi generación ha llevado a África a la libertad política. La actual generación de líderes y pueblos de África debe tomar la antorcha vacilante de la libertad, reavivar su llama y llevarla hacia adelante con su entusiasmo y su determinación”.

    Fuente : Wiriko, 30 oct 2019

    Tags : Africa, colonialismo, independencia, lucha, emancipación, libertad,

  • El reparto de África

    A finales del siglo XIX las potencias europeas ya habían dejado claras sus ansias de colonias y el único continente que estaba aún casi completamente libre era África.

    En los siglos precedentes el continente más ansiado había sido América, en el que España y, en menor medida Portugal, Gran Bretaña y Francia, habían tenido la voz cantante. Sin embargo, desde que Estados Unidos se independizara en 1776 y las colonias españolas y portuguesas se emanciparan en las primeras décadas del siglo XIX, América había empezado a dirigir su propio destino con algunas excepciones como las islas caribeñas y las Guayanas. El otro continente a colonizar, Asia, era sede de culturas milenarias, muy rica y ansiada desde época medieval. Pese a ello, la gran colonia asiática, la India, llevaba en manos británicas desde el siglo XVIII, y el resto del territorio o se mantendría neutral con obligación de beneficiar a los europeos y sus negocios (como China, Afganistán y otros) o eran potencias por sí mismas (como Rusia o Japón). Lo demás, Birmania, Indonesia, la Cochinchina y Oriente Próximo, ya estaban ocupados por británicos, holandeses, franceses u otomanos.

    Por tanto, a mediados y finales de siglo solo quedaba África por colonizar. Este continente en realidad estaba en gran parte inexplorado por los europeos. Solo se conocían sus líneas costeras mientras que parte del interior, de las selvas ecuatoriales y del desierto saharaui eran lugares incógnitos sobre los que llegaban noticias lejanas y no siempre ciertas. Así, comenzó primero la exploración del interior mediante expediciones que penetraron por los grandes ríos africanos, como el Níger y el Congo. Esto sirvió para un primer contacto con los pueblos nativos y para hacerse una idea de la enormidad continental. Además, contrariamente a la creencia generalizada, África era también un continente rico en muchas zonas y no montañoso y pobre como se creía anteriormente frente a la gran riqueza de América y Asia.

    Hay que destacar que había zonas costeras en las que los europeos ya tenían asentamientos. Los españoles llevaban siglos asentados en el norte de Marruecos y en Canarias, y los portugueses tenían factorías en el golfo de Guinea y en otras zonas del sur. Pero lo que se pretendía en el siglo XIX era mucho más que eso: era repartirse el continente como una auténtica tarta y para hacer valer sus derechos debían llegar antes a esos territorios que sus adversarios colonialistas en una carrera no exenta de tensiones que motivaron la celebración de cumbres internacionales para limar asperezas entre potencias. Las más destacadas fueron la Conferencia de Berlín en 1884 y 1885, en la que se hizo efectivo el reparto del continente; y la de Algeciras en 1906 para frenar la crisis de Marruecos entre Francia y Alemania como prelegómeno de la Primera Guerra Mundial.

    Por colores: británicas (rosado), francesas (azul), alemanas (verde azulado), italianas (verde), portuguesas (morado), belgas (amarillo), españolas (fucsia) y países independientes (gris). Las fronteras corresponden a los Estados actuales.

    Gran Bretaña y Francia eran las dos principales potencias del momento, en especial la primera, ya que París había salido perjudicada de su derrota en las Guerras Napoleónicas. Lo que intentaron ambas fue crear imperios gigantescos y continuos. En el caso británico de norte a sur de África, desde sus asentamientos de Egipto (en régimen de protectorado) hasta El Cabo, en Sudáfrica. Esta sería una enorme franja y además la más rica del continente, lo que garantizaría su posición como superpotencia mundial. Y casi lo consiguió ya que este imperio continuo solo se vio interrumpido por el África Oriental Alemana (actual Tanzania) pero solo hasta la Primera Guerra Mundial. Para compensar, los británicos poseyeron también grandes enclaves en otras zonas, como Nigeria, Ghana, Sierra Leona, Gambia y el norte de la actual Somalia. Era un gran imperio que le dio a finales del XIX muchas complicaciones, especialmente en Sudán (con la rebelión del Mahdi) y en Sudáfrica (con la guerra de los bóers). El dominio continental se vio completado con un dominio marítimo por medio de bases navales con las que controlaba el mar Mediterráneo, el golfo de Guinea y el mar Rojo además del importante Canal de Suez, con el que se comunicaba la metrópoli de manera más rápida con su imperio afroasiático.

    En el caso francés el intento fue crear un imperio de oeste a este del continente, pero fracasó debido a que los británicos ocuparon antes Sudán. Los franceses tenían bases ya en Senegal, en el oeste, y en la actual Djibuti, en el este. Unir ambos extremos fue imposible y estuvo a punto de provocar una guerra de consecuencias impredecibles cuando ambos ejércitos se encontraron en Sudán, la llamada crisis de Fachoda. Finalmente, los franceses retrocedieron y Gran Bretaña completó la ocupación de Sudán. A pesar de ello, los franceses tenían el segundo imperio en extensión, aunque claramente menos rico: todo el Sahara, Argelia, Túnez, gran parte de Marruecos, Gabón y el Congo francés, Costa de Marfil, Guinea, Madagascar y Djibuti. Una gran extensión, por tanto, en la que los franceses mimaron especialmente a su particular joya de la corona: Argelia, que se convirtió en una colonia de poblamiento.

    Las demás potencias llegaron más tarde al reparto y, por tanto, recibieron mucho menos que las anteriores. Alemania e Italia, que habían completado sus propias unificaciones en las décadas de 1870 y 1860 respectivamente, solo pudieron hacerse con algunos enclaves y en ningún modo crear imperios continuos. Alemania concretamente colonizó las actuales Tanzania (la espina de Gran Bretaña por cortar su imperio continuo), Namibia, Camerún y Togo. Italia poseyó gran parte de lo que hoy es Libia, Eritrea y casi toda Somalia hasta la Segunda Guerra Mundial. Sus intentos codiciosos de conquistar Etiopía (entonces llamada Abisinia) fracasaron y este país se mantuvo independiente hasta que fue ocupado por la Italia de Mussolini en 1936. Etiopía fue, junto a Liberia, los dos únicos países que lograron mantenerse neutrales cuando se dio el reparto. En el caso de Liberia, era Estados Unidos el garante de su independencia como lugar a donde iban emigrantes afroamericanos.

    Las potencias restantes eran menores: Bélgica, España y Portugal, pero aún así lograron territorios reseñables. Portugal, gracias a su alianza con Gran Bretaña, mantuvo territorios que ocupaba desde siglos antes y los afianzó, como Guinea Portuguesa (actual Guinea Bissau) y Angola y Mozambique, grandes colonias en el sur del continente que los portugueses intentaron unir inútilmente por la ocupación británica de Rhodesia y otros puntos entre ambas. Esto se completaba con las islas de Santo Tomé y Príncipe, en el golfo de Guinea, y de Cabo Verde.

    Bélgica por su parte tuvo solo una colonia, pero de un tamaño tan reseñable que la convertía en una codiciada joya: el Congo Belga, actual República Democrática del Congo (quizá estudiada en el colegio por los mayores de 35 años como Zaire). Era muy rica y el mismo rey Leopoldo se convirtió en su dueño tras su conquista. Allí estableció un reino de terror en el que se abusó gravemente de los nativos en un genocidio que ocupa las peores páginas de la Historia de Bélgica. A la muerte de dicho rey, dejó en herencia a Bélgica el territorio y la vida de los congoleños mejoró progresivamente.

    Para finalizar, España intentó recomponerse en África de la pérdida definitiva de sus últimas colonias ultramarinas tras la Guerra Hispano-Estadounidense. Sin embargo, logró solo migajas en el reparto y se le reconocieron derechos en el Sahara Occidental, Guinea Ecuatorial y una parte de Marruecos. Mientras que con el Sahara y Guinea no tuvo problemas, en el norte de Marruecos España se encontró con un avispero. Era una zona pobre y sin intereses económicos pero con tribus rifeñas que reaccionaron a la ocupación española de manera belicosa. La Guerra del Rif duró hasta 1925 cuando las tribus rifeñas fueron definitivamente derrotadas. Para la gestión de la parte marroquí, tanto España como Francia crearon sendos protectorados, para permitir a los nativos controlar los asuntos internos de Marruecos. Para más datos sobre el protectorado español en Marruecos, recomiendo visitar este artículo de este blog al efecto.

    Fuente : El blog de César MB, 5 jul 2014

    Tags : Colonialismo, Tratado De Berlin, España, Sahara Occidental, Marruecos,

  • Historia de la bandera canaria

    Antecedentes históricos

    Canarias ha carecido a lo largo de casi toda su historia de una bandera que representara al conjunto de islas que componen su territorio. Los primeros testimonios de enseñas relacionadas con Canarias son los estandartes representados en las ilustraciones de los manuscritos de las dos crónicas sobre la conquista de las islas por los normandos Jéan de Béthencourt y Gadifer de La Salle, conocidas por el título común de Le Canarien.

    Cuando posteriormente se emprendió la anexión del archipiélago a la Corona de Castilla, la empresa fue llevada a cabo bajo las banderas y pendones de la Monarquía castellana o de los nobles y jefes militares que acometieron la conquista en nombre de los reyes o del suyo propio. Hay que señalar que, de los llamados “Pendones de la Conquista” que se conservan en Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife y La Palma, sólo el de Gran Canaria tiene visos de ser contemporáneo a la época que se les atribuye.

    Como muestra de su vinculación con la Monarquía, en las principales ciudades del Archipiélago existieron estandartes o guiones reales, tales como la denominada « bandera general », que el regidor Pedro de Vergara entregó al alférez mayor de Tenerife Francisco de Valcárcel el 17 de enero de 1561, « de tafetán blanco y azul y amarillo e con una cruz colorada », coincidiendo los tres primeros colores con los de la actual bandera canaria, lo que a falta de otros datos sólo puede calificarse de asombrosa casualidad histórica. El mismo alférez mayor recibió unos días más tarde el estandarte real, de tafetán rojo y punta larga, que tenía por un lado la imagen de la Virgen de Candelaria (patrona de Tenerife) y por el otro las armas reales, así como el guión real con las armas de Castilla bordadas en oro, plata y seda, con guarnición amarilla.

    Aparte de estos primeros ejemplares de enseñas particulares y/o reales, durante los siglos siguientes el archipiélago no conocerá más banderas que las comunes a todos territorios gobernados por la monarquía hispánica, como puede comprobarse por los ejemplares de las banderas de las Milicias Provinciales de Canarias conservadas en el Museo Militar Regional (Santa Cruz de Tenerife), todas del siglo XVIII.

    Banderas de matrícula

    La primera disposición legal respecto a una bandera para Canarias es la Real Orden de 30 de julio de 1845, que establece la bandera de matrícula marítima, distintivo de todos los puertos de la entonces única provincia, con cabecera en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, asignándole un aspa blanca sobre fondo azul, bandera que con el tiempo quedaría como la propia de la isla de Tenerife.

    En 1888 se crea la bandera de matrícula del Puerto de la Isleta o de la Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, dividida diagonalmente de amarillo y azul; igualmente, esta bandera acabaría por representar a la isla de Gran Canaria.

    Todo parece indicar que la elección de estos colores y diseños para las banderas de matrícula marítima, tanto las canarias como las del resto de los puertos españoles fue meramente casual y sin otro significado que el de distinguir unas de otras, aunque en el caso de la de Las Palmas se ha intentado explicar el amarillo como « amarillo canario » (por el pájaro homónimo) y el azul por el mar.

    Alusiones literarias

    La primera alusión literaria a una bandera de Canarias está contenida en un poema del periodista lanzaroteño afincado en Madrid José Betancor Cabrera, que publicaba con el pseudónimo « Ángel Guerra » una narrativa costumbrista. En su único libro de versos, titulado Allá, escrito en la capital de España en 1902 y publicado en Las Palmas de Gran Canaria en 1904, se incluye el poema « A la Bandera », cuyos versos dicen:

    Gallardeas y te ufanas

    con los colores más bellos:

    Blanco, con blanco de gloria,

    azul, con azul de cielo

    (…)

    Bandera, manto de virgen

    ¡no sabes cuánto te quiero!

    No tienes color de sangre

    ¡tienes colores de cielo!

    « Ángel Guerra » se limita en este poema a describir los colores de lo que para él es la bandera canaria, pero sin aclarar su disposición sobre el lienzo. Dichos colores coinciden con los de la primera bandera de matrícula, aunque se refiere al azul como « de cielo », y no al tradicional azul marino que figurará en todas las banderas desde las de matrícula hasta la actual de la comunidad autónoma, con excepción de la reivindicada por el movimiento independentista, que sí incluye la tonalidad celeste; sin embargo, esta alusión al cielo podría tratarse de un mero recurso poético obligado por la rima.

    Otra alusión literaria a una bandera para Canarias la encontramos en un poema del político republicano federal tinerfeño Nicolás Estévanez y Murphy, escrito al parecer en 1893 y publicado en el periódico Las canarias y nuestras posesiones africanas, editado en Madrid, el 19 de mayo de 1907. Poema en el que el autor expone su idea de una autonomía para el archipiélago dentro de la unidad española, de acuerdo con su ideario republicano federal:

    (…)

    La bandera española

    será siempre bandera de mi patria.

    Pero a la sombra del augusto lienzo,

    con los colores de la madre España,

    lucirá ante los mundos

    la tricolor bandera de Canarias;

    bandera que en mis sueños

    se me aparece roja, azul y blanca;

    en lienzo rojo

    el Teide azul de cúspide nevada

    (…)

    Aunque no hay constancia de que este diseño llegara a materializarse, podemos aventurar su aspecto a raíz de dicha descripción.

    La bandera del Ateneo de La Laguna

    La primera bandera de la que se tiene noticia histórica de que ondeara efectivamente en algún momento en representación del Archipiélago fue la llamada « bandera del Ateneo de La Laguna », denominada así por haber sido izada en la fachada de la sede de esta institución en la primera década del presente siglo, probablemente en 1907, permaneciendo allí durante algún tiempo, hasta que al parecer « hubo que retirarla para evitar males mayores » (según afirma en sus Memorias Domingo Cabrera Cruz, uno de los fundadores del Ateneo). Esta es la primera vez que aparecen estrellas en una bandera que pretende identificar a Canarias, esta vez blancas y dispuestas sobre un lienzo azul en una distribución que reproduce esquemáticamente la posición de las siete islas en el mapa.

    No parece aventurado suponer que la presencia de las estrellas estaría influido por modelos americanos, importados por los numerosos emigrantes canarios que afluyen al otro lado del océano acuciados por las sucesivas crisis; no hay que olvidar que la bandera de Venezuela, uno de los principales países receptores de emigración canaria, contiene siete estrellas blancas sobre fondo azul que representan a los primitivos territorios integrantes de la Federación en 1811.

    La aparición de esta efímera bandera canaria tiene lugar en los años en que se inicia la crisis del sistema político de la Restauración y adquiere un inusitado auge la pugna que enfrenta a los partidarios y enemigos de la división provincial. A consecuencia de todo ello, afloran en el debate intelectual, en la prensa y en la escena política la idea autonomista e, incluso, varios movimientos regionalistas que, sin embargo, fueron siempre minoritarios y tuvieron una existencia efímera. La bandera del Ateneo de La Laguna sería posteriormente asumida por el Partido Nacionalista Canario, creado en torno a la Asociación Canaria de Cuba y fundado en La Habana en 1924, y figuró en la portada de todos los números de su órgano oficial de expresión El Guanche (segunda época).

    En el número uno se publicó un artículo titulado « La bandera » en el que se afirmaba: « La misma enseña, con sus siete estrellas en campo azul como su cielo », expresión esta última que no debe tener un sentido literal, ya que el tono de azul que aparece en el dibujo de la portada es claramente el azul marino propio de las banderas de matrícula. Ya antes de la fundación del PNC la Asociación Canaria de Cuba había usado esta bandera en algunos de sus actos, lo mismo que algunos particulares tanto en la isla caribeña como en el estado norteamericano de Florida. A menudo se la denomina como « la bandera de Secundino Delgado », más por ser éste el fundador del PNC que por considerársele creador de la bandera. En los último tiempos la bandera del Ateneo ha resurgido como enseña propia del renacido Partido Nacionalista Canario, recientemente integrado en la Federación Nacionalista Canaria.

    En 1931, la revista Tierra canaria, editada en La Habana por la citada Asociación Canaria, reproduce en su portada una bandera muy similar a la del Ateneo, pero con seis estrellas dispuestas en círculo alrededor de una central

    Al parecer, el autor de la portada, el pintor Manuel Martín González, quiso hacer una reinterpretación de la bandera del Ateneo, pero colocando a una de las estrellas, la que representaría a Tenerife, en posición central.

    El texto que explica la ilustración dice así: « …Una bandera que ya empieza a eclipsar a la bandera española. ¡Una bandera nuestra! Una bandera azul, que nació de la unión romántica del azul del cielo con el azul del mar en un milagro de fecundidad y, en la que Dios puso conmovido siete estrellas de luz, para simbolizar dignamente siete estrellas caídas y marchitas, sobre el ruido del mar. »

    Primeras propuestas independentistas

    A mediados de la década de los 50 emigrantes canarios forman en Venezuela una organización denominada Movimiento pro Independencia de Canarias (MIC), y probablemente desconocedores de la bandera del Ateneo y de otras propuestas anteriores diseñaron una bandera para Canarias consistente en dos franjas horizontales, azul la superior y amarilla la inferior, sobre las cuales se superponía una cruz de San Andrés blanca. Se trataba, evidentemente, de una combinación de las dos banderas de matrícula de los puertos canarios.

    Una bandera bastante similar, aunque no parece que tuviera ninguna relación con la anterior, es la diseñada por los integrantes del grupo autodenominado República Independiente del Atlántico, creado a principios de los sesenta por estudiantes de la Universidad de La Laguna. Aunque no llegaron a convertirse en un grupo organizado políticamente, planteaban la independencia como solución política para Canarias, y en ese sentido diseñaron una bandera que como la del MIC se basaba en una combinación de las de las dos provincias: dividida diagonalmente en cuatro triángulos, azules el superior e inferior y amarillos los laterales, con un aspa blanca superpuesta y sobre el conjunto, en el centro, un círculo de siete estrellas rojas; este último color bien pudiera tener una significación revolucionaria, y la disposición de la estrellas en círculo parece querer representar la igualdad de todas las islas, como posteriormente propondría el MPAIAC para sus estrellas verdes; por otra parte, no parece que los miembros de la RIA tuviesen conocimiento de la bandera del Ateneo ni contacto alguno con el Partido Nacionalista Canario ni con el MIC.

    Canarias Libre

    El movimiento Canarias Libre (CL) fue constituido en 1961 por un grupo de jóvenes profesionales y abogados de Gran Canaria, entre los que destacaba Fernando Sagaseta. Entre sus miembros se encontraba doña Carmen Sarmiento y sus hijos Arturo y Jesús Cantero Sarmiento, quienes, desconocedores de las banderas precedentes, idearon una bandera tricolor formada por tres franjas verticales de igual tamaño, blanca, azul y amarilla. Este diseño vuelve a combinar los colores representativos de las dos provincias, pero disponiéndolos de forma que reproduce la situación de ambas sobre el mapa, es decir, Santa Cruz de Tenerife (blanco y azul), a la izquierda por ser la provincia occidental, y Las Palmas (azul y amarillo) a la derecha como provincia oriental.

    En el libro de Sergio Millares Cantero Fernando Sagaseta: la vida de un luchador irremediable se incluye el siguiente párrafo al respecto:

    Arturo Cantero recuerda la fecha del 7 de septiembre de 1961, la víspera del Pino, como una fecha clave porque fue la primera vez que se lanzó la bandera tricolor canaria. Fue confeccionada en la calle de la Peregrina por su hermano Jesús, su madre, María del Carmen Sarmiento, y Arturo « sentados en una mesa enorme que teníamos, uno cortaba el papel amarillo, otro el blanco y otro el azul. La elección de los colores fue una simple superposición de los colores de las dos provincias. Y una vez confeccionada la bandera uno le puso con un bolígrafo CL. Hicimos dos mil o tres mil banderas y se lanzaron en Teror, la víspera del Pino. Era una banderita de veinte centímetros por diez »

    Seguramente sin saberlo, los creadores de esta bandera estaban siguiendo el mismo criterio cartográfico de la del Ateneo de La Laguna, aunque sustituyendo las estrellas por la representación cromática. De esta forma se conseguía que ninguna combinación provincial de colores prevaleciera sobre la otra, como ocurría con las propuestas del MIC o la RIA. Fernando Sagaseta intentó añadir una explicación ideológica al diseño elegido, argumentando que las banderas revolucionarias siempre tenían sus franjas dispuestas en sentido vertical, mientras que las monárquicas las tenían en sentido horizontal, argumento que obviamente carece del menor fundamento.

    Esta bandera tricolor, de fabricación casera, fue lanzada en la localidad grancanaria de Teror por sus creadores y otros miembros de Canarias Libre el 8 de septiembre de 1961, durante la fiesta de la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria. A pesar de no contener ningún texto aclaratorio, fue reconocida espontáneamente por parte del público como la bandera canaria. Ha habido alguna confusión acerca de si esta primera bandera tendría las tres franjas iguales o si la franja azul sería más ancha; todo parece indicar que si los primeros ejemplares mostraban una franja central más ancha, ello se debió simplemente a un defecto en el corte de las tiras de papel en que estaban rudimentariamente confeccionadas. Tampoco está muy claro cuál sería el tono de azul, si marino o celeste, pero no parece que éste fuese un detalle considerado por su autor, y en los ejemplares que se usaron posteriormente no hubo ninguna uniformidad, si bien prevaleció el azul marino más o menos oscuro.

    Probablemente, un hecho que contribuyó a que la gente identificara a estos tres colores como los propios de Canarias es el de que desde hacía bastantes años venían siendo usados por los dos principales clubes de fútbol: el C.D. Tenerife (blanco y azul) y la U.D. Las Palmas (amarillo y azul), evidentemente como reflejo de las respectivas banderas insulares.

    El MPAIAC

    Algunos años después, el 22 de octubre de 1964, el abogado tinerfeño Antonio Cubillo, que había estado vinculado a Canarias Libre, funda en Argel el Movimiento por la Autodeterminación y la Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), a partir del Movimiento Autonomista Canario, y adopta una bandera tricolor inspirada en la de Canarias Libre, aunque incorporando en la franja azul un círculo de siete estrellas verdes de cinco puntas; esta es la primera vez que aparece el color verde en un bandera canaria, con la consecuencia de obligar a convertir el color de la franja central en azul celeste para poder distinguir las estrellas superpuestas.

    El punto 25 de la Resolución final adoptada por el MPAIAC el día de su fundación establecía al respecto: « la Bandera Nacional comprenderá y constará de tres bandas verticales del mismo tamaño, la primera blanca, la segunda, o sea la del medio, azul claro, y la tercera, amarilla. Sobre la banda central y en círculo irán siete estrellas verdes que representarán la igualdad de las siete islas sobre el mar azul. El blanco, el azul y el amarillo serán los colores nacionales ». Es de resaltar la contradicción en que incurre el texto cuando otorga la representación del « mar azul » al azul celeste y no al azul marino, presente en las banderas provinciales; por otra parte, al establecer los « colores nacionales » no cita al verde de las estrellas y el azul no es identificado como « claro » ni celeste.

    Antonio Cubillo explicaba la presencia de las estrellas en alusión a las que figuraban en la bandera del Ateneo de La Laguna, cuyo recuerdo le habría transmitido su abuela. Pero al no recordar ella ni el color ni la disposición de las estrellas, Cubillo decidió disponerlas en círculo y darles el color verde para representar el continente africano, al cual Canarias pertenece geográficamente y –según el MPAIAC- étnica y culturalmente.

    Hay que añadir que Antonio Cubillo ha declarado que es falsa la versión de la creación de la bandera tricolor por la familia Cantero Sarmiento, aunque no ha aclarado si en ese caso fue él quien creó todo el diseño o si sólo añadió las estrellas a un modelo precedente.

    Según Manuel Suárez Rosales (ver Bibliografía) la bandera del MPAIAC es amarilla con un círculo blanco en el centro que lleva un símbolo verde correspondiente a la inicial de la palabra mazigia (bereber) azarug (independencia). Para el nacionalismo radical canario el Archipiélago forma parte de la comunidad de pueblos bereberes, y por tanto el mazigio sería la lengua oficial de una hipotética nación canaria independiente. Las proporciones son 4:7

    Sin embargo, en la web del actual MPAIAC (http://www.mpaiac.org/) se dice que este movimiento asume como símbolo propio la bandera de las estrellas verdes.

    Otra bandera que suele verse en actos organizados por los independentistas también ostenta ese signo, junto con otros dos caracteres mazigios.

    Por otra parte, otro grupo independentista pretende haber proclamado una « República de Taknara« , que abarcaría no sólo el Archipiélago Canario sino también parte del sur de Marruecos y el norte del Sáhara Occidental. Su bandera, basada en la creada por Cubillo, incluye una pintadera aborigen en lugar de las estrella

    La autonomía

    Cuando llega la transición política, a partir de 1975, se desata una viva polémica sobre la bandera a utilizar por una futura entidad canaria autogobernada. Era evidente que nadie pensaba en la recuperación de modelos que como la bandera del Ateneo apenas eran conocidos ni recordados. Los grupos políticos de izquierdas se inclinaban por la salida constitucional de considerar a Canarias como « nacionalidad », mientras que la derecha y el centro abogaban por el concepto de « región »; los independentistas quedaron reducidos a algunos grupúsculos sin apenas presencia en la vida política canaria. Tanto la izquierda como los nacionalistas coincidían en propugnar el uso de la bandera de las siete estrellas verdes, mientras que la derecha y el centro, que aliadas constituían la mayoría legislativa, optaban por la tricolor lisa.

    También parece que algunos grupos de izquierda usaron una bandera con estrellas rojas durante estos años.

    Como curiosidad, cabe mencionar que durante la discusión del Proyecto de Estatuto de Autonomía por la Asamblea Mixta (compuesta por los diputados y senadores por Canarias más los miembros de las dos Mancomunidades provinciales) el 22 de diciembre de 1980, el PSOE planteó la posibilidad de adoptar una solución de compromiso, consistente en cambiar el color de las estrellas de verde a blanco, en recuerdo de la « bandera histórica » (es decir, la del Ateneo).

    Se fue imponiendo un cierto espíritu práctico y de concordia entre todos los partidos con representación, lo que llevó a la aceptación general de la opción regional y de la bandera de Cantero Sarmiento. Finalmente, el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma de Canarias, aprobado por Ley Orgánica 10/82, de 16 de agosto de 1982, estableció en su artículo 6: « La bandera de Canarias estará formada por tres franjas iguales en sentido vertical, cuyos colores son, a partir del asta, blanco, azul y amarillo »

    Al no existir ninguna disposición que desarrollara este precepto estatutario y especificara las características e intensidad de los colores de la bandera de Canarias, durante muchos años se usaron, especialmente en las de las instituciones oficiales, unos colores parecidos a éstos:

    Sin embargo, mediante el Decreto 184/2004, de 21 de diciembre (BOC de 7-1-2005), modificado por Orden de 24 de noviembre de 2005 (BOC de 2-12-2005), se aprobó un Manual de identidad corporativa del Gobierno de Canarias donde, entre otras cuestiones, se especificó de forma precisa la tonalidad de los colores de la bandera:

    Junto a la simple tricolor recogida en el Estatuto, se usa de forma oficial un modelo que incluye el escudo de la Comunidad, también definido por el citado Manual

    Más información: Imágenes e información sobre el escudo de la Comunidad Autónoma

    Por otra parte, es bastante común ver en fiestas populares, verbenas y otras celebraciones un modelo oficioso que consiste en los mismos colores pero en disposición horizontal. Aparentemente, no parece haber otra razón para esta disposición que la forma de confección de estas banderas, en largas tiras de franjas longitudinales que posteriormente son cortadas transversalmente.

    Finalmente, habría que señalar que mediante Decreto 123/1990 (BOC de 30-7-1990) se estableció el procedimiento para la aprobación de escudos, blasones y banderas en la Comunidad Autónoma de Canarias.

    ►►Texto e imágenes extraidos de Simbolos de Canarias.

    Fuente : Islas Canarias, Abril 2010

    Tags : Canarias, Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, Islas Canarias, Gomera, Tenerife,

  • Una condena al pueblo de Catalunya

    SENTENCIA DEL PROCÉS: UNA CONDENA AL PUEBLO DE CATALUNYA

    Contra esta sentencia injusta, amnistía y movilización

    Hoy hemos conocido, por fin, la sentencia que días antes se había filtrado y que condena a duras penas de cárcel a los llamados «líderes políticos y sociales del procés». No es una sentencia del Tribunal Supremo español a estas nueve personas, es una condena al pueblo de Catalunya. Un pueblo que se atrevió a desafiar un régimen heredado del franquismo que impide por la fuerza el derecho de los pueblos a decidir libre y democráticamente su futuro.

    Desde el SAT enviamos a las personas condenadas y sus familias nuestro aliento y solidaridad y animamos a los sindicatos de clase y movimientos sociales de Catalunya a seguir en la lucha contra esta cárcel de pueblos que se llama España.

    El estado español se ha condenado a sí mismo con esta sentencia injusta. La base de cualquier democracia es la libre expresión de sus ciudadanos y ciudadanas en las urnas. El 1 de octubre de 2017 hubo una imponente movilización popular, absolutamente pacífica y democrática, donde millones de catalanes y catalanas se autoorganizaron para ejercer su derecho al voto. Militantes y dirigentes de nuestro sindicato fuimos testigos y participamos como observadores de aquel proceso.

    Intentaron detener el procés con manipulación mediática, inoculando el miedo en la población y finalmente, usando aquel día la brutalidad policial. Dos años después se condena a la democracia y a la libertad que el pueblo catalán construyó desde abajo en un proceso constituyente por su república. España ha demostrado a todo el mundo que está lejos de ser un estado democrático.

    Esta sentencia supone también un peligroso antecedente para el resto de los pueblos y para la clase trabajadora. Es un hito más en la escalada represiva que vivimos con las leyes mordaza y el aumento del autoritarismo.

    Desde el SAT pensamos que es el momento de salir de nuevo a la calle, pacíficamente, contra esta sentencia, por la amnistía de las personas condenadas y por el derecho a decidir de los pueblos.

    Fuente : Sindicato Andaluz de Trabajadores/as, 14 oct 2019

    Tags : España, Cataluña, Catalunya,

  • ¿Canarias Libre e Independiente? ¡Sí! ¿Y Socialista? ¡También!

    A mi último artículo (22 de octubre de 2011. Otra vez la bandera) le han crecido los enanos por todos los costados. Presupongo por ello que el susodicho artículo debe ser medianamente razonable o no hubiera recibido leña – por cierto bastante irracional – desde las dos posiciones que en el mismo describía como extremas dentro del independentismo canario: “por un lado, las interclasistas que plantean postergar la lucha de clases a la consecución de la independencia y, por otro, las que contemplan la independencia solo como una vía necesaria para alcanzar una sociedad socialista” afirmando al tiempo que “mi posición siempre ha sido que Canarias es una nación colonizada y que, por lo mismo, la doble explotación que sufrimos por mano del Estado Español y por mano de su propia lumpenburguesía criolla dependiente, precisa de la unidad del planteamiento político liberador nacional y social, lo que se expresa bien con el lema de “Libre y Socialista”, ahora bien, dado que hace ya sus años que abandoné la militancia partidaria no estoy sujeto a más disciplina que la que mi propio pensamiento me dicte, me reafirmo en todos sus términos aunque trataré de clarificarlos como me solicitan algunos compañeros, y lo haré desglosando mis consideraciones al respecto:

    1.- No creo que ofrezca dudas el que un territorio africano como es el canario, invadido militarmente por una potencia europea que lo conquista tras una larga guerra de un siglo, sometiendo a la esclavitud a sus habitantes, imponiéndole sus leyes, explotando sus recursos y sin que sus habitantes tengan capacidad de decidir su status político ni su modelo económico es una colonia y, por lo mismo, con todo el derecho a su descolonización e independencia.

    2.- En política no existen ni milagros ni milagreros y tampoco cae maná del cielo. Sabemos perfectamente lo que es la ONU y hemos tenido muchas y muy crudas experiencias en cabeza ajena últimamente para creernos los cuentos de la “década de la descolonización” que, por cierto, feneció sin descolonización alguna que nos infunda alguna esperanza, a no ser que disfracemos de tales las “humanitarias” intervenciones en Serbia, Kosovo, Irak, Afganistán, Libia…. También conocemos la incapacidad histórica de España para sus descolonizaciones. Por ello no será por esa vía por donde logremos la independencia ni de nuestra patria ni de la de nadie. Habrá que ganársela y eso solo lo puede hacer la lucha del pueblo canario. La independencia no vendrá por evolución sino por revolución.

    3.- He mantenido y mantengo que la burguesía canaria, débil, fraccionada insularmente al no haber creado nunca un “mercado nacional” unificado, subsidiada, y por lo mismo sumisa al poder colonial que la sostiene, no será nunca la clase que encabece ese movimiento revolucionario y mucho menos lo será esa fracción de la misma, apenas un 0,2% de nuestra población (unas 4.000 personas) poseedora del 80% de la riqueza del Archipiélago, la mayor parte con sonoros apellidos de los conquistadores que se repartieron el botín que significaba Canarias. Tampoco lo será el centenar escaso de canarios que, según la Hacienda Española, superan los 10 millones de euros de capital declarado. Todo lo contrario. Todos ellos son los máximos interesados en el mantenimiento del poder colonial que les garantiza sus prebendas. Es en realidad una clase parasitaria y mendicante que se nutre de las dádivas metropolitanas o europeas y que ya tiene su genuina representación en el partido español PP y en el regionalista CC. La supuesta “Voz Canaria en Madrid” es en realidad “La Voz de su Amo Madrid” donde se postulan como un “remedio contra el independentismo” que es lo que, en realidad, son.

    4.- Tampoco nos acercan a la independencia los Editoriales de El Día que plantean un independentismo insularista, psicodélico y esquizofrénico mezclando las diatribas antigrancanarias con las llamadas a la insurrección nacional y con encendidas loas a la Legión o al Ejército y la Policía colonial, todo ello adobado con un cierto regusto franquista, ni las prédicas sabatinas a plana entera de antiguos líderes interclasistas en que se nos repite machaconamente la supuesta “Constitución” unipersonal que regirá nuestra independencia y se tilda a las manifestaciones en Tamarán del “Día de la Bandera”, en que la izquierda nacional planteaba un camino propio para la independencia y el socialismo, de herramientas con las que, textualmente, “El Gobierno español y sus servicios especiales están planeando maniobras para que fracase la convocatoria en Las Palmas” y no sigo más porque me avergüenzan las acusaciones y comparaciones que allí se establecen con “aventureros que les hacen el juego al neocolonialismo y fomentan guerras civiles” y otras lindezas similares (“Día Nacional de Canarias” -excepcionalmente en jueves- en El Día 20/10/11). Es un estilo que ya considerábamos periclitado pero, al parecer, hay independentistas que no han sabido o no han podido superarlo. Tampoco creo en neoprofetas que postulan un camino al más rancio y crudo estilo neoliberal gringo sustentado en un horizonte de mares de petróleo, trapisondas financieras y angélicos innovadores económicos. ¿Nos libraría esa independencia ultraliberal de la explotación que hoy ejerce, al amparo colonial, esa exigua minoría criolla? Mi opinión es que no, y que no mejoraría en absoluto la situación de explotación de las clases trabajadoras.

    5.- Sentado el hecho de que, como clase, la burguesía criolla no tiene como interés la consecución de la independencia y la formación del Estado Canario y que usa su pseudonacionalismo regionalista como elemento de presión en su negociación con la metrópoli, nos quedan las clases trabajadoras isleñas que constituyen la masa mayoritaria de nuestra población, desde los trabajadores asalariados a la pequeña burguesía que se separa muy poco de los asalariados y el campesinado cada vez más escaso y acorralado por un sistema de supuesto desarrollo en el que tiene muy poco papel que jugar. Es indudable que son las clases que más sufren la doble dependencia económica y política y la explotación que proviene tanto del amo colonial como del canario de servicio que se lucra de esa situación. En la práctica esa situación es potencialmente explosiva, con 328.700 parados (EPA. 28/10/11) y en progresivo aumento, de los que solo la mitad percibe prestaciones por desempleo; el 31% de la población en estado de pobreza; 140.000 familias que sobreviven con unos “ingresos” de 15 euros al día y una de cada cuatro familias canarias que no llegan a percibir 750 euros mensuales; más de 300.000 contratos de trabajo en precario, y Canarias inmersa en una crisis que ha convertido a gran parte de nuestras clases trabajadoras en un lumpenproletariado que sacrifica sus intereses de clase al puro y simple instinto de supervivencia. Este es el sector de la población a la que cualquier opción de la izquierda nacional tiene que dirigir su mensaje liberador explicando como la colonialidad por un lado y el injusto sistema social por otro son los responsables de esta situación.

    6.- Como ni niego ni renuncio al marxismo como un correcto método de análisis en que fundar una actuación política en Canarias, en el estado actual de desarrollo político-social hemos de considerar más las “fuerzas sociales” que la estructura de clases y su amplitud numérica. Encontramos que amplios sectores del proletariado –incluso del lumpenproletariado- de las clases medias y de la pequeña burguesía asumen las posiciones de clase de la burguesía criolla o de la derecha española más rancia por lo que no debe sorprender el triunfo del más retrógrado PP español en los procesos electorales en esta colonia. Tampoco puede sorprender que una parte considerable de las “fuerzas sociales independentistas” terminen apoyando posiciones regionalistas como las de CC o que sectores obreros presten su apoyo a soluciones de una manifiesta ambigüedad socialdemócrata y de probado españolismo como el PSOE. Por todo esto no es la amplitud numérica de cada clase social lo que determina su influencia política sino la cantidad de personas dispuestas a apoyar los intereses de esa clase aunque no pertenezcan a ella y eso viene determinado, además de por factores claves como la propaganda y la acción de los mass-media, por la alienación que el propio sistema crea para mantenerse.

    7.- Ya planteé mi criterio de que el acceso a la independencia supone una auténtica revolución. La puede plantear un colectivo político homogéneo, con las ideas estratégicas claras y con la organización suficiente para defenderlas y expandirlas. Este papel de inductor y director del movimiento revolucionario es el que tiene que desarrollar la imprescindible organización política de la Izquierda Nacional Canaria, y la labor hoy de los comprometidos ideológicamente con esa fuerza social es la construcción y fortalecimiento de la o las organizaciones que respondan a ese patrón de pensamiento, pero para llevar a cabo el proceso revolucionario es necesario que las clases sociales a las que objetivamente beneficia el proceso emancipador nacional y social se incorporen al mismo y eso solo se consigue desde la lucha ideológica en el seno mismo de todos los movimientos y procesos políticos y sociales que puedan vertebrarse en ese sector de nuestra población.

    8.- La aplicación práctica de esta última premisa es clara y simple. Optamos por la liberación nacional y social conjuntamente, lo que expresa popularmente el lema de “Independencia y Socialismo” y, consecuentemente, allí donde se concentre o se muevan las fuerzas sociales independentistas y/o las socialistas debe estar presente la Izquierda Nacional Canaria, con claridad y con firmeza, con sus símbolos y consignas nítidamente expresadas, diferenciada de otras posiciones más ambiguas y sin temor a confusiones ni a la confrontación ideológica. Esa es la razón por la que pienso que apoyar la manifestación “unitaria” de Tenerife en el Día de la Bandera era perfectamente compatible con apoyar la que en Tamarán celebraba separadamente la Izquierda Nacional al estimarlo así las organizaciones convocantes. Lo que no se puede es llamar a uniones anideológicas. No estamos unidos con los que preconizan un interclasismo difuso ni un ultraliberalismo agringado. Juntos sí, pero no revueltos decía en aquel momento y me reafirmo hoy. Somos nosotros los que tenemos que influir en el resto de las fuerzas sociales independentistas y no al revés. Tácticamente es una imposición ineludible para avanzar y no podemos temer a la “contaminación” pues sabemos que tenemos la fuerza que nos da la razón.

    9.- Esta reflexión no pasa de ser una invitación al debate que se hace imprescindible -muy extenso para la cabida en un simple artículo- sobre la táctica a seguir por la Izquierda Nacional Canaria pero también por el resto del independentismo y de las posiciones socialistas. Recordemos que sin fundamentos teóricos no hay avance y que en ese sentido seguimos teniendo importantes lagunas.

    Francisco Javier González

    Gomera a 10 de noviembre de 2011

    Fuente : Almacen independencia y socialismo

    Tags : España, Canarias, descolonización, socialismo,

  • Cataluña : Puigdemont llama a la movilización

    Carles Puigdemont bajo una nueva orden de arresto, llama a la movilización

    La justicia española emitió una nueva orden de arresto europea e internacional contra el ex presidente regional catalán Carles Puigdemont, luego de la condena el lunes de otros nueve separatistas a prisión por el intento de secesión de 2017.

    En un comunicado, la Corte Suprema anunció que el juez Pablo Llarena, quien había retirado « una orden de arresto europea e internacional » por rebelión contra el Sr. Puigdemont, la imposibilidad de hacerla cumplir por parte de socios europeos, había emitido un nuevo « por delitos de sedición y malversación de fondos públicos ». Sobre la base de estos delitos, el Tribunal condenó el lunes al ex vicepresidente Oriol Junqueras y otros líderes independentistas a hasta 13 años de prisión.

    Carles Puigdemont reacciona desde Bélgica

    Actor principal del intento de secesión de 2017, Carles Puigdemont había huido a Bélgica para escapar del enjuiciamiento. En julio de 2018, el juez español tuvo que retirar su orden de arresto internacional contra Puigdemont y otros separatistas que se fueron al extranjero, y que después de una decisión de la justicia alemana favorable al ex presidente catalán, lo arrestaron unos meses antes en Alemania. La justicia belga tampoco aplicó la orden de arresto. Los debates todavía estaban en curso durante el primer retiro del mandato, pero la extradición parecía improbable porque los hechos alegados contra Puigdemont no son punibles en Bélgica.

    Desde Bruselas, Carles Puigdemont reaccionó el lunes por la tarde a la decisión del Tribunal Supremo español. No mencionó la orden de arresto que le preocupa, pero habló extensamente sobre la condena de los nueve separatistas catalanes. Denuncia una injusticia: « La Corte Suprema confirma la estrategia de represión y venganza contra todos los ciudadanos que han buscado el camino de la democracia para hacer posible su voluntad. Esta convicción también condena a más de dos millones de las personas que hicieron posible el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017 […] Reiteramos que no es un delito ni un delito decidir libremente su futuro « . El catalán no tiene intención de darse por vencido y pide a sus compatriotas que hagan lo mismo: « Debemos movilizarnos y hacer que se escuchen nuestras voces, hay muchas maneras de hacerlo, pero debe hacerse de manera no violenta y democrática ». como siempre ha sido el caso « .

    « No se han respetado los derechos de defensa »

    Uno de sus abogados, Paul Bekaert, anunció el lunes su intención de oponerse a la nueva orden de arresto. « Si es necesario ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) » de Estrasburgo (Francia) y « ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) » de Luxemburgo, dijo en del programa de televisión Terzake de VRT-television.

    Su abogado dijo el lunes por la noche que la orden de arresto estaba sujeta a un procedimiento europeo, que permite que un juez, no un poder político, autorice una posible extradición del líder de la independencia a España.

    Me Bekaert justificó su voluntad de oponerse a este mandato por varias razones, incluidas las oraciones « desproporcionadas » infligidas a los separatistas catalanes, pero también todo el curso de su juicio.

    « Los derechos de la defensa no han sido respetados. Si Puigdemont regresa a Madrid, el mismo destino estará reservado para él », dijo.

    Del diario hablado 17 horas

    Fuente : RTBF, 14 oct 2019

    Tags : Cataluña, Catalunya, Carles Puigdemont,