Catégorie : Libia

  • Al-Qaeda agarra la sartén por el mango en Libia

    Juan Manuel Olarieta
    Tras la intervención imperialista y el asesinato de Gadafi en 2011, decir que en Libia se impuso el caos es una redundancia que, por lo demás, no dice nada: ¿qué es el caos? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cuando emerge, cualquier remedio es mejor. Por lo tanto se puede decir que el caos es aquello que hace bueno a quien venga después, a quien acabe con él. Pues en Libia eso es Abdelhakim Belhadj, al que los imperialistas pusieron de comandante militar de Trípoli durante la agresión.
    Belhadj no es el caos, como habíamos creído, sino quien va a acabar con el caos. Además, es el cabecilla del partido Al-Watan (La Nación) a través del cual dirige la coalición Fajr Libya (Amanecer de Libia), compuesta por las milicias fundamentalistas de Misrata y Trípoli que en agosto acabaron con los grupos armados en Zintan, una ciudad situada a unos 160 kilómetros al sur de Trípoli que es clave para el control del aeropuerto.
    Esta victoria militar ha puesto a Belhadj en el centro del tablero de ajedrez. Ya sabeis: el poder nace de la punta del fusil, o algo así decía Mao. Tras su hazaña ha saltado de los tiroteos callejeros al universo de la alta diplomacia. Ha viajado a Argel y París y también se ha entrevistado con el enviado especial de la ONU, Bernardino León.
    En plena guerra civil la agencia rusa de noticias Ria Novosti ya denunció que la continua aparición de Belhadj en el canal de televisión Al-Jasira (que pertenece a Qatar, uno de los países implicados en el ataque a Libia junto con Estados Unidos, Francia, Inglaterra) presagiaba su papel clave en la Libia del mañana (*).
    Acertaron de pleno. A finales de setiembre de este año Belhadj se entrevistó en Pretoria, Sudáfrica, con Jacob Zuma, que preside el comité de la Unión Africana creado especialmente para tratar la crisis de Libia, confirmándole que si bien había roto sus vínculos con Qatar por atizar la guerra civil en el país, los mantenía con el primer ministro turco Erdogán.
    Además de furibundo antiislamista, Zuma siempre fue un valedor de Gadafi. Pero Belhadj le dijo lo que quería escuchar: le habló de reconciliación nacional, de incluir en ella a todos los librios sin distinciones, de perdonar a sus enemigos y, sobre todo, de poner fin al caos.
    No hay nada como escuchar lo que uno quiere oir y Zuma salió de la reunión diciendo a los periodistas que Belhadj no era nada de lo que todos creíamos, sino que tenía talla de Jefe de Estado.
    ¿Qué es lo que hasta entonces creíamos de Belhadj? Pues que era uno de tantos terroristas de manual incubados por la CIA en las montañas de Afganistán, donde combatió a los infieles soviéticos al lado de los talibanes y de Al-Qaeda.
    Precisamente por su pertenencia a Al-Qaeda, Francia siempre le denegó el visado de entrada, hasta que, por fin, las cosas se han aclarado: en Libia es posible que los terroristas de antes sean los gobernantes de ahora, así que hace unos pocos meses París invitó al viejo terrorista para ser entrevistado por una cadena de televisión y pronunciar una conferencia que, dicho sea de paso, fue reventada por los partidarios de Gadafi.
    En 1992, después de que los talibanes masacraran Kabul, Belhadj se trasladó a Libia para hacer contra Gadafi lo que la CIA le había enseñado. Creó el Grupo de Lucha Islámica para combatir al gobierno, al servicio de los mismos, o sea, del imperialismo. Las Fuerzas Especiales de Estados Unidos entrenaron en secreto durante dos meses a sus milicianos, que lograron capturar Trípoli después de sangrientos combates.
    Siempre creimos que Belhadj es uno de tantos peones, carne de cañón, una sospecha que se confirmó cuando las tornas cambiaron tras la voladura de las Torres Gemelas en 2001, momento en el cual Gadafi se arrodilló ante los imperialistas y, a cambio, estos pusieron al Grupo de Lucha Islámica en su listado de organizaciones terroristas, lo cual dejaba las cosas bien claras: eran ellos, los imperialistas, quienes habían estado entrenando a los terroristas. Toda una confesión de culpabilidad.
    La carne de cañón, como Belhadj, es la mejor para hacer picadillo y los imperalistas lo aprovechan para cocinar sus guisos: tras el 11-S le sirvieron en bandeja a Gadafi al que hasta entonces había sido un fiel y devoto peón. En 2004 Belhadj fue detenido en el aeropuerto de Kuala Lumpur, Malasia, desde donde fue trasladado a Bangkok, Tailandia, donde estuvo retenido en una prisión secreta que tenía la CIA en el mismo aeropuerto.
    Los imperialistas aún cometieron contra él una traición más repugnante, la tercera, cuando le entregaron atado de pies y manos en Libia. Se lo sirvieron en bandeja a Gadafi y permaneció siete años en la cárcel de Abu Salim, hasta que en 2010 fue amnistiado a cambio de renunciar al terrorismo.
    En la cárcel de Abu Salim Belhadj fue interrogado por la policía española, que le acusa de ser el instigador del atentado contra los trenes de Atocha el 11 de marzo de 2004. Días antes de las voladuras “El Tunecino”, cabecilla de la célula del 11-M le llamó por teléfono. A su vez Belhadj también llamó a España dos meses antes del atentado. Su interlocutor fue Mohd Othman, un jordano que era socio de “El Tunecino”.
    Quizá sea ahora el mejor momento para que la Audiencia Nacional emita una orden internacional de busca y captura. ¿O también le van a dar un visado, como Francia, para que venga aquí a pronunciar una conferencia al más alto nivel?
    (*) Ex-líder de un grupo islamista fanático fundamentalista a la cabeza de los ‘rebeldes’ libios, 28 de agosto de 2011, http://www.voltairenet.org/article171236.html


    MOVIMIENTO POLITICO DE RESISTENCIA, 19/10/2014
  • La pesadilla libia

    Ricardo Ruiz de la Serna

    Si el infierno iraquí le preocupa, el horror de Siria lo desvela y el laberinto yemení lo perturba, espere a adentrarse en la pesadilla libia. Libia limita con Túnez, donde comenzaron lasprimaveras árabes, Argelia –que resiste con sus reservas de gas y su presidente de 77 años que lleva en el poder desde 1999– y Egipto, donde Al Sisi ha declarado la guerra a los islamistas. Definitivamente, Libia, con una extensión tres veces y media la de España y una población de algo más de seis millones de habitantes, está en un vecindario complicado.
    El estallido de las revueltas contra Gadafi, la guerra civil, el acorralamiento de los rebeldes y su inminente derrota, la intervención internacional, la huida del dictador, su linchamiento, el caos constante… Admitamos que nadie ha sabido gestionar los acontecimientos de los últimos cuatro años. Sí, ha habido donaciones, apoyo internacional, unas elecciones –el 7 de julio de 2012– y un Parlamento con una atomización que lo hace ingobernable. El proceso de depuración post Gadafi–representado por la Ley de Aislamiento Político y Administrativo- ha generado una fractura entre los partidarios del líder muerto y las nuevas autoridades. Las minorías amazigh, tebu y tuareg han boicoteado la comisión constitucional que debe redactar la nueva norma fundamental del Estado. La producción de hidrocarburos –que se había hundido por la guerra– no termina de recuperarse. Ha habido protestas, bloqueos de puertos y un caos generalizado. Ahora mismo hay dos Gobiernos, varias milicias, células terroristas, un general rebelde con su propio ejército y señores de la guerra que controlan distintas zonas del territorio. El 25 de junio hubo elecciones y el Gobierno que ha salido de ellas está exiliado en Tobruk, mientras que el saliente, que aguanta en Trípoli, ha nombrado 14 ministros.
    Al caos político se suma la violencia. Las milicias –permítanme el sustantivo para definir un abanico que va desde las bandas de los señores de la guerra hasta partidas guerrilleras- se dividen entre las nacionalistas de la ciudad de Zintán, apoyadas por Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y, tácitamente, Arabia Saudí, y las islamistas, que incluyen desde algunas de las 140 tribus del país hasta yihadistas llegados de Siria. Por otra parte, el general Jalifa Haftar dirige el Ejército Nacional Libio en su lucha contra los yihadistas de Ansar Al Sharia. Simplificando –tal vez demasiado-, podríamos decir que las tropas del nuevo Gobierno y el nuevo Parlamento refugiado en Tobruk luchan contra los islamistas del antiguo Parlamento y el Gobierno por él nombrado que resisten en Trípoli. Si lo tiene claro, oscurezcámoslo: Egipto y los Emiratos bombardearon en agosto –según fuentes estadounidenses– posiciones de las milicias islamistas, pero ninguno de los dos países lo ha reconocido.
    Si usted es español y cree que esto no le afecta, se equivoca. En Madrid se acaba de celebrar laConferencia sobre la Estabilidad y el Desarrollo en Libia, organizada por el Gobierno de Mariano Rajoy y a la que han asistido representantes de 15 países, la Unión Europea, la Unión Africana, la Unión por el Mediterráneo y la Liga Árabe, así como el representante de la ONU para Libia, Bernardino León. El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno libio recién elegido, Mohamed Abdelaziz, ha pedido ayuda tecnológica y armas para luchar contra el yihadismo. Sin embargo, los vientos de la diplomacia española parecen soplar en otro sentido.
    El Gobierno español se ha comprometido a mantener abierta la embajada pero ya ha habido repatriaciones voluntarias de nacionales. El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha insistido en que la solución al conflicto no es militar y en que son los libios –contando con la colaboración de la comunidad internacional– quienes deben resolver su propia crisis.
    La cumbre ha terminado sin ningún compromiso concreto, pero España ya ha ido dando algunos pasos, en colaboración con Francia y Marruecos, para seguir de cerca la evolución de los acontecimientos. En realidad, desde hace algunos meses, y especialmente tras la última cumbre de la OTAN, el avispero libio y la posibilidad de que haya que intervenir en él ha limitado la capacidad del Gobierno español de asumir compromisos más decididos en otros escenarios, como el sirio. La hipótesis de que los islamistas se impongan y controlen el Estado preocupa en Rabat, Argel, París y Madrid no solo por el avance del yihadismo, sino por los recursos naturales que controlarían los islamistas y la crisis migratoria que podría desencadenarse.
    Sin duda, España debe comprometerse con Libia, pero ser el quinto donante de fondos y la colaboración cultural parecen insuficientes. El fantasma de una guerra impopular, el coste de una intervención militar y el riesgo que siempre existe de que haya bajas propias endurecen el desafío para un Gobierno que tendrá dos citas electorales en 2015.
  • Madrid acogerá una Conferencia ministerial sobre Estabilidad y Desarrollo en Libia

    El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación organizará el miércoles 17 de septiembre una Conferencia sobre Estabilidad y Desarrollo en Libia, en la que veintiún Estados y organizaciones internacionales abordarán la grave situación que atraviesa este país mediterráneo.
    La conferencia parte de la necesidad de dar un impulso regional a los esfuerzos internacionales encaminados a que Libia se estabilice y los actores en conflicto pasen de una dinámica de confrontación armada a otra de negociación y diálogo. La situación en el país se agravó a partir del 13 de julio, cuando los choques entre distintas milicias provocaron el cierre del aeropuerto de Trípoli e impulsaron la evacuación de numerosos extranjeros y misiones diplomáticas.
    Esta crisis, por sus indudables repercusiones económicas y de seguridad en la región, hace que sea imprescindible que los países más cercanos, y por tanto más afectados, incrementen su coordinación .
    En este sentido, España ha convocado esta reunión con el ánimo de reafirmar el apoyo de los participantes al pueblo libio en su transición política, enfatizar el liderazgo de Naciones Unidas, a través de su representante especial, Bernardino León, en la búsqueda de un alto el fuego inmediato y el lanzamiento del diálogo nacional, y forjar consensos entre los países de la región sobre los retos que afronta Libia .
    La Conferencia reunirá a los países más próximos de Libia que pertenezcan al menos a una de las siguientes iniciativas: el Diálogo 5 + 5 (España, Francia, Italia, Malta y Portugal; Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez), el grupo Med 7 (España, Francia, Italia, Malta, Portugal Chipre y Grecia) y países vecinos de Libia (Argelia, Chad, Egipto, Níger, Sudán y Túnez). Respecto a la organizaciones internacionales, estarán representadas la Liga Árabe, Naciones Unidas, la Unión Africana, la Unión Europea y la Unión por el Mediterráneo.
  • Libia.- Las fuerzas de Haftar piden el cierre del puerto de Benghazi para frenar el envío de armas a los islamistas

    Puerto de Bengazi
    TRÍPOLI, 15 (Reuters/EP) Fuerzas leales al general retirado libio Jalifa Haftar en Benghazi han amenazado con bombardear el puerto de esta ciudad del este del país a menos que las autoridades locales lo cierren para frenar el suministro de armas a los islamistas, ha indicado un comandante este lunes.
    TRÍPOLI, 15 (Reuters/EP)
    Las fuerzas de Haftar están enfrentándose con los grupos islamistas, entre ellos Ansar al Sharia, por el control de la ciudad portuaria, que es el principal punto de entrada de trigo y otras importaciones de alimentos al este de Libia.
    Este domingo, el primer ministro libio, Abdulá al Thinni, denunció el aterrizaje de tres aviones militares qataríes en el Aeropuerto Internacional de Mitiga, en Trípoli, con sendos cargamentos de armas destinados a los milicianos islamistas que controlan la capital.
    « Desgraciadamente (los aviones) han llegado al aeropuerto de Mitiga », afirmó Al Thinni en declaraciones a la cadena árabe de televisión Sky News. « Estudiaremos (…) una ruptura de relaciones si continúa esta ingerencia en los asuntos internos de Libia », añadió.
    « Confirmamos que tenemos información oficial de que estos aviones transportaban armas y munición », aseguró el primer ministro, quien también arremetió contra Sudán por intentar mandar otro avión con munición a Mitiga. « Los hermanos sudaneses intentan influir en los asuntos de Libia », denunció.
    Sudán ha reconocido el envío de un avión al aeropuerto de Kufra, pero asegura que sólo transportaba material destinado a una fuerza conjunta fronteriza libio-sudanesa.
    Al Thinni señaló que los aviones qataríes llegaron a Mitiga antes de que el avión sudanés fuera interceptado por fuerzas libias en Kufra, una localidad cercana a la frontera con Sudán.
  • El ministro libio de Exteriores viaja a España para preparar la Conferencia del día 17

    Luis Ayllón. Madrid.
    El ministro de Asuntos Exteriores de Libia, Mohamed Abdelaziz, se reunirá mañana en Madrid con su colega español, José Manuel García-Margallo, para preparar la Conferencia sobre ese país que se celebrará en España el próximo día 17. Está previsto que en el encuentro participen 16 países de las dos riberas del Mediterráneo vecinos de Libia.
    El objetivo de la reunión es abordar la delicada situación que se vive en Libia, donde tres años después de la caída de Muammar el Gadafi, distintas milicias y facciones armadas islámicas mantienen violentos enfrentamientos entre sí y con las fuerzas de un Gobierno muy debilitado.
    En el encuentro participarán representantes de 16 países mediterráneos o vecinos 
    El recrudecimiento de los combates provocó que, a finales de julio, la mayoría de los países europeos decidiera el regreso de sus embajadores. En el caso español, el embajador, José Antonio Bordallo, que acababa de hacerse cargo del puesto, volvió el 31de julio a España, junto al personal de la Embajada, que ha suspendido temporalmente sus actividades y ha quedado a cargo de un encargado de Archivos.
    A la Conferencia que tendrá lugar el día 17 en Madrid está previsto que asistan representantes de 16 países, entre los que estarán los siete europeos del Sur, los del Magreb y los países vecinos de Libia, incluido Egipto. El pasado 25 de agosto los estados fronterizos con Libia (Egipto, Argelia, Túnez, Sudán, Chad y Níger), reunidos en El Cairo, pidieron el cese inmediato de todas las operaciones armadas y la vuelta al proceso político y al diálogo con las fuerzas que rechazan la violencia.
  • Trípoli acusa a Sudán de apoyar a grupos ‘terroristas’ en Libia

    Trípoli (AFP) –
    El gobierno libio acusó este domingo a Sudán de apoyar a grupos ‘terroristas’ en Libia con el envío de municiones, acusaciones desmentidas por Jartum.
    En un comunicado enviado a la AFP, el gobierno libio denunció la entrada de un avión sudanés en su espacio aéreo sin la autorización previa de la oficina libia de aviación civil, ‘lo que se considera como un atentado a la soberanía nacional’.
    Tras el aterrizaje del avión en el aeropuerto de Kufra (sur) para reponer combustible, el gobierno indicó haber descubierto una carga de municiones en su interior.
    Según el comunicado, el avión se dirigía al aeropuerto de Mitiga, en Trípoli, controlado por milicianos islamistas, en su mayoría. Estas milicias controlan la capital libia desde el 22 de agosto tras violentos combates.
    El gobierno, que no precisa la fecha del incidente ni ofrece detalles sobre el paradero del avión sudanés, acusó a Sudán de ‘injerencia en los asuntos del Estado libio’ y de ‘armar a grupos terroristas’.
    ‘Sudán no tiene ningún interés en intervenir en los asuntos internos de Libia’, respondió el ministerio de Relaciones Exteriores sudanés, citado por la agencia oficial SUNA. Según la cancillería, el avión se encontraba en misión de aprovisionamiento de la fuerza libio-sudanesa, que controla su frontera en común y no se dirigía a Mitiga.
  • Trípoli espera que LA se centre principalmente en ayudar a Libia

    El ministro libio de Asuntos Exteriores, Mohamad Abdulaziz, ha pedido este domingo a la Liga Árabe (LA) que respalde la iniciativa de Egipto para estabilizar Libia y desarmar a las milicias que operan en el país árabe.
    « Esperamos que la Liga Árabe se centre principalmente en ayudar a Libia en cuanto a la preparación de un verdadero plan que refleje cómo apoyar a Libia, además del establecimiento de un mecanismo para la aplicación del citado plan », ha señalado el canciller libio, citado por el diario saudí ‘Asharq al-Awsat’.
    Estas declaraciones se producen un día después de que el secretario general de la LA, Nabil al-Arabi, mantuviera una reunión con Abdulaziz, encuentro durante el cual ambas partes abordaron la crisis libia y el encuentro ministerial del organismo panárabe que tiene lugar este domingo en la capital egipcia, El Cairo.
    Tras haber sido preguntado por la presunta presencia militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el país norteafricano, el jefe de la Diplomacia libia aseguró que el pueblo, el Gobierno y el Parlamento libios se oponen a cualquier intervención militar en su país.
    « Estamos haciendo un llamado a una participación más efectiva por parte de la comunidad internacional, incluida la ampliación de la misión de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) para proporcionar estabilidad », afirmó.
    En este sentido, expresó su esperanza de que la LA, la Unión Africana (UA), así como la Unión Europea (UE) y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG-integrado por los países árabes ribereños del Golfo Pérsico) logren un consenso político en cuanto al apoyo a Libia.
    Los ministros de Exteriores del organismo panárabe se reúnen este domingo en El Cairo para discutir particularmente la situación en Libia.
    Después de la caída del régimen del exdictador Muamar Gadafi, en 2011, el país árabe está sumido en el caos debido a las constantes ofensivas lanzadas por las milicias, que se niegan a entregar las armas y unirse a las fuerzas regulares.
    http://globedia.com/tripoli-espera-centre-principalmente-ayudar-libia
  • Un general, un liberal y un islamista, tres actores del conflicto libio

    Por Mohamed Sahli

    El caos que vive Libia tiene pocos visos de superarse a corto plazo. Más bien todo lo contrario. El país que hace tres años derrocó y ejecutó sin juicio al dictador megalómano Muamar Gadafi, se hunde cada día un poco más. Los enfrentamientos entre milicias armadas rivales, el terrorismo y las confrontaciones tribales y territoriales son una triste y dura realidad en un país donde el poder ejecutivo y legislativo carece de autoridad y está prácticamente paralizado. A Occidente sólo le interesan los hidrocarburos libios y que éstos no caigan en manos de yihadistas. 
     En este contexto, tres actores del conflicto libio aspiran a tomar el poder y controlar el conjunto del país: el general disidente Khalifa Hafter, que se sublevó en Bengasi –la gran ciudad del este del país- para combatir a las milicias islamistas y yihadistas; el político liberal Mustafá Abu Chagur, profesor en ingeniería eléctrica y antiguo exiliado; y Mohamed Sawan, miembro de los Hermanos Musulmanes y antiguo preso político. Los tres políticos son ambiciosos y creen que tienen capacidad para gobernar Libia, hacer frente al caos, resolver los problemas y controlar el dinero de los hidrocarburos. El general y el liberal tienen el apoyo de algunas cancillerías occidentales, y su radical oposición al islamismo político y al yihadismo combatiente han seducido a responsables estadounidenses y europeos. Pero de momento, Occidente está a la expectativa de lo que vaya a ocurrir en Libia en las próximas semanas y no apuesta claramente por ninguno de los tres actores. “Libia es como una película de vaqueros en el Lejano Oeste. Es un país paralizado, el Estado está en retirada y la violencia campa a sus anchas en todas partes”. 
    Así describe la situación un diplomático occidental. ¿Quién podrá cumplir el papel de sheriff, pero también de político inteligente, que el país necesita? Nadie lo sabe. Khalifa Hafter, de 71 años, no es ningún demócrata, de la misma forma que muchos adversarios del islamismo tampoco lo son. Antiguo general de Gadafi, el militar golpista lanzó el pasado 16 de mayo la denominada ‘Operación Dignidad’ para acabar con los grupos armados islamistas y yihadistas del este del país. 
    El general tiene el apoyo de algunos sectores militares y de la población que ven en él a una suerte de salvador de la patria en llamas. En los años 80 del siglo pasado, fue un hombre de confianza de Gadafi y un símbolo de la guerra contra el Chad, que acabó siendo un fracaso militar para Trípoli. Dicen algunos diplomáticos y observadores que lo conocen que hoy por hoy es el hombre de la CIA y de Egipto en Libia. La embajada de Estados Unidos en Trípoli no condenó la sublevación militar que protagonizó Hafter en Bengasi. Washington tampoco. 
    Un político de síntesis
    Mustafá Abu Chagur simboliza los libios exiliados durante la dictadura de Gadafi que regresaron después a su país de origen. Se exilió en Estados a finales de los años 70 y militó en el opositor Frente de Salvación Nacional libio. Después de la caída de Gadafi, fue nombrado viceprimer ministro del Consejo Nacional de Transición. 
    El 12 de septiembre de 2012, a los 61 años, se convirtió en jefe del Gobierno elegido por el Congreso Nacional General (CNG, Parlamento). Se hizo cargo de un país que desconocía y fue incapaz de respetar los equilibrios tribales y territoriales. Acabó apartándose de la primera línea de poder para ejercer de hombre de síntesis entre las diversas sensibilidades del país. Mohamed Sawan preside el islamista Partido de la Justicia y la Construcción (PJC), rama política de los Hermanos Musulmanes. Pasó ocho años de su vida en las cárceles de Gadafi y fue liberado en 2006. 
    Exgerente de un hotel, Sawan es un hombre discreto que consiguió que su partido se impusiera como fuerza dominante en el Parlamento en julio de 2012 y agosto de 2014, aunque hubiera conseguido menos votos que su principal adversario, la Alianza de Fuerzas Nacionales del muy mediático Mohamed Jibril. El PJC es un partido disciplinado y bien organizado y tiene importantes apoyos en la población, aunque también muchos enemigos. 
    Este partido jugó un papel fundamental en la aprobación de una ley de exclusión política para los dirigentes que desempeñaron una actividad relevante en el régimen de Gadafi. Originario de Misrata, en el nuevo Parlamento que no reconocen algunos sectores políticos y sociales, Sawan sólo cuenta con unos 40 fieles. Sawan es mal visto por los sectores laicos, pero también por los yihadistas, que lo consideran un traidor al islam y un débil.
    Preocupación africana
    Así las cosas, el caos de Libia retumba en el conjunto del continente africano. Los países vecinos de Libia y organismos como la Unión Africana (UA) y la Liga Árabe han pedido a la comunidad internacional que preste más atención a la situación de Libia. 
    Los países cuyas fronteras limitan con Libia han hecho llamamientos a las diferentes facciones y milicias a que abandonen la violencia y tomen como opción el diálogo para acabar con la inestabilidad. Estados como Argelia, Chad, Túnez, Egipto y Sudán acudieron recientemente a una reunión, a la que faltó Níger, que también es un país fronterizo, para abordar la crisis libia. 
    El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Shukri, pidió realizar un esfuerzo para desarmar las milicias en Libia, y evitar así una nueva intervención internacional que temen algunos sectores y otros desean. Egipto, que se enfrenta al conflicto libio y al de Israel y Palestina, tiene mucho interés en ayudar a Trípoli a superar sus problemas.
  • Los frutos de la democracia occidental en libia

    Ayer más de 170 cadáveres de inmigrantes africanos se encontraron en la costa de Libia. El barco que transportaba inmigrantes ilegales a Europa se hundió. 
    ¡Qué diferencia con la Libia dirigida por Gadafi, cuando había trabajo para todos y apoyo a los refugiados africanos. 
    Con la guerra de ocupación y dominación de Libia, se había destruido la infraestructura. Destruido incluso las cañerías del Río Artificial Gran, que trajo el agua desde el Nilo hasta las ciudades y pueblos libios. 
    Hoy en dia no han reconstruido la infraestructura, las potencias occidentales que han hecho guerra contra el país: EE.UU., Francia e Inglaterra. Los países que están robando el petróleo libio y que condenan a la población nativa con el hambre y la desesperanza. 
    El imperialismo norteamericano y sus cómplices (Inglaterra y Francia) trajeron la democracia a Libia. Las personas ahora pueden votar, pero no hay comida o combustible, no hay agua limpia, no hay medicina gratis, ni educación o seguridad gratuita. 
    La muerte diaria de las ciudades libias ocupadas por fuerzas paramilitares y milicias de diversas corrientes, así como la muerte de miles de refugiados, son los frutos de la « democracia » occidental implantada en el país para dominar y robar el petróleo.
  • Conflicto en Libia en la post-guerra: la Operación Dignidad

    Ali Zeidan, ex-primer ministro

    Intentaré resumir de la forma más breve posible el conflicto que ahora mismo está ocurriendo en Libia. Todo está resumido y explicado con mis palabras para que sea más ameno que una mera entrada de Wikipedia. Sobre Libia sabemos que hay descontrol, un gobierno inexistente, grupos terroristas y milicias campando a sus anchas, que es un paso de narcotraficantes y del mercado negro, etc. ¿Pero qué está ocurriendo realmente?

    Primero tenemos que remontarnos al 23 de octubre de 2011, fecha en la que acaba definitivamente la guerra civil libia, conflicto en el que varias naciones se involucraron para apoyar al régimen o a los rebeldes. 3 días antes, el coronel Gadafi era ejecutado y humillado por los rebeldes libios. Los rebeldes eran un conglomerado de milicias, unas moderadas y a favor de la democracia y otras islamistas y defensoras de la sharia.
    El Consejo Nacional de Transición, creado por los rebeldes durante la guerra, transfirió los poderes al Congreso General de la Nación. Hubo unas elecciones en 2013 en las que los moderados ganaron y pusieron como primer ministro a Ali Zeidan. Los islamistas que obtuvieron buenos resultados consiguieron colocar como Presidente a Nouri Abusahmain, que aunque era independiente tenía una ideología cercana a la de los Hermanos Musulmanes.
    Nouri Abusahmain, ex Presidente libio

    Abusahmain, aprovechando su cargo, emitió varios decretos y utilizó su posición de comandante jefe del ejército para favorecer la proliferación de las milicias islamistas. Creó la Sala de Operaciones de los Revolucionarios Libios y la Brigada Escudo de Libia, encargada de « proteger » Trípoli.

    El gobierno de Ali Zeidan tuvo que lidiar con la violencia miliciana, grupos armados que no cesaron su actividad tras la guerra civil y otros creados por Abusahmain. Controlan un gran número de ciudades y lugares estratégicos. LaSala de Operaciones de los Revolucionarios Libios llevó a cabo un golpe de estado infractuoso el 10 de octubre de 2013 y secuestraron al primer ministro Zeidan, aunque después fue liberado. A su vez, el conglomerado de partidos islamistas liderados por los Hermanos Musulmanes, sobrepasó las capacidades del Congreso, boicoteando las sesiones y renunciando a sus cargos en masa, hasta que el 11 de marzo de 2014 consiguieron que Ali Zeidan dimitiera y se exiliara y le sustituyera Abdullah al-Thinni, que seguía siendo de ideología moderada.
    (Abdullah al-Thinni, actual primer ministro libio)
    Abdullah Althinni

    Toda esta crisis política se vio agravada por las manifestaciones democráticas que exigían el fin de la violencia y un gobierno férreo que acabara con las milicias y las presiones islamistas, que además intentó alargar su mandato varios meses más.

    (Manifestación contra las milicias en noviembre de 2013)
    Ante todo este caos el 14 de febrero de 2014 se inició la operación militar que da nombre a este hilo: la Operación Dignidad. El general Jalifa Haftar, antiguo militar del ejército de Gadafi (aunque este lo expulsó del ejército haciéndole exiliar durante la guerra de Chad por motivos desconocidos), de ideología secular y nasserista, ante la situación insostenible que se vive en Libia inició esta operación, cuyos objetivos son acabar con las milicias, reestablecer la paz y abolir el Congreso General de la Nación.
    (General Jalifa Haftar)
    El propio congreso, el presidente Abusahmain y los partidos islamistas encabezados por los Hermanos Musulmanes consideraron esta operación como un golpe de estado, estos últimos respaldándose en las milicias que asolan el país. Por otro lado, el partido secular Alianza de Fuerzas Nacionales sí respalda al ejército de Haftar. Por lo tanto, ahora mismo hay un enfrentamiento entre un grupo de militares y las milicias islamistas. El ejército libio permanece en tierra de nadie.
    Desde entonces, ha habido una serie de batallas, principalmente en Bengasi, bastión de las milicias (curiosamente, era el principal bastión de los rebeldes anti Gadafi). Así mismo, una coalición de milicias islamistas llevaron a cabo una contra operación: la Operación Amanecer (también Coalición Amanecer Libio), consistente en derrotar al ejército libio y controlar plenamente el país. La primera batalla dentro de esta operación fue el asalto al aeropuerto internacional de Trípoli, con resultado satisfactorio para los milicianos. 
    Grupos como Ansar Al Sharia, rama de Al Qaeda y fiel al IS, y otras brigadas, no se adherieron a esta operación miliciana, formando el Consejo de la Shura de los Revolucionarios de Bengasi, aún más radical y fiel a la aplicación de la sharia. No reconocen ninguna forma de gobierno ajena a ellos. 
    Paralelamente, el 4 de agosto se abole el Congreso General y se instaura la Cámara de Representantes, con sede en Tobruk y reconocida internacionalmente. En un principio se mantuvo neutral aunque posteriormente se posicionó a favor de la Operación Dignidad. Así mismo, los islamistas consideran ilegítima a la Cámara y mantienen el Congreso General en Trípoli, con Abusahmain como Presidente y a Omar al-Hasi, un combatiente yihadista, como primer ministro tras la destitución del moderado al-Tinni, que se posicionó con la Cámara, de la que pasó a ser primer ministro. Por su parte, la Cámara eligió a Aguilah Issa como Presidente. En las elecciones generales los seculares fueron los más votados.
    En estos momentos encontramos a un país dividido en dos. Por un lado, al Ejército Libio y a los militares comandados por Haftar de la Operación Dignidad, y por otro a las milicias islamistas de la Operación Amanecer. Al mismo tiempo, hay dos gobiernos que se consideran legítimos y solo uno reconocido internacionalmente.
    Estos serían los bandos:
    COALICIÓN OPERACIÓN DIGNIDAD
    Ideología: secular, Islam moderado
    Gobierno: Cámara de Representantes
    Sede: Tobruk
    General: Jalifa Haftar
    Políticos: Aguilah Issa, Abdullah al-Thinni, Ali Zeidan, Mahmoud Jabril
    Aliados internacionales: Egipto y Emiratos Árabes Unidos
    Fuerzas pertenecientes:
    Ejército Nacional Libio
    Brigadas Cirenaicas
    Brigadas de Zintán 
    Milicia tribal de Warshefana
    COALICIÓN AMANECER LIBIO
    Ideología: islamismo radical
    Gobierno: Congreso General de la Nación
    Sede: Trípoli
    Líderes: Salah Badi, Wissam Ben Hamid
    Políticos: Nuri Abusahmain, Omar al-Hasi, Sadiq al-Ghariani, Sadiq al-Ghariani, Mohamed Sowan
    Aliados internacionales: Qatar y Turquía
    Fuerzas pertenecientes:
    Sala de Operaciones de los Revolucionarios Libios
    Brigada Escudo de Libia
    Milicias de Misrata
    CONSEJO DE LA SHURA DE LOS REVOLUCIONARIOS DE BENGASI
    Ideología: islamismo radical, yihadismo
    Gobierno: No reconocen ningún organismo político
    Sede: Bengasi
    Líderes: Mohamed al-Zahawi
    Aliados internacionales: Ninguno
    Fuerzas pertenecientes:
    Ansar al-Sharia en Libia
    (Rama de Al Qaeda y fiel al Estado Islámico)
    Escudo de Libia 1
    (Rama de la Brigada Escudo de Libia)
    Brigadas de los Mártires del 17 de Febrero
    Brigada Rafallah al-Sahati
    Mapas de la situación:
    Muertos hasta el momento: entre 1500 y 2000.
    Espero que os haya gustado y no olvidéis puntuar con 5 estrellas.

    FUENTE: http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=3898798