Catégorie : Mali

  • Malí: interferencias marroquíes para mantener la inestabilidad en la región

    El gobierno de Marruecos no tiene otra preocupación que la de afirmar su control sobre el territorio y las riquezas del Sáhara Occidental. Es la misión que no logra cumplir desde hace casi 40 años. Marruecos aceptó hacer el trabajo sucio de someter a los saharauis a cambio de una protección por parte de Francia.
    La monarquía marroquí debe su supervivencia, desde 1919, a la protección de París. De ahí la firma del protectorado por el rey Moulay Hafid como signo de gratitud a Francia. Esta le salvó cuando estaba rodeado por las fuerzas de Chej Malainin procedentes del Sahara Occidental. Este tenía como capital la ciudad de Smara, donde construyó la famosa Mezquita.
    Para lograr sus designios hegemónicos, el gobierno marroquí no dudó en sembrar la inestabilidad en el Sahara y el Sahel. Para ello, Rabat está luchando con uñas y dientes para echar por tierra el proceso de paz pacientemente establecido por Argelia en Malí con el apoyo de la ONU y la Unión Africana.
    Marruecos lucha contra la emergencia de Argelia como potencia militar, política y económica en el norte de África, una región en la que Marruecos ha perdido terreno debido a sus ambiciones expansionistas.
    « Argelia ha llevado con gran éxito su mediación para lograr la paz y la estabilidad en este país (Mali, ndlr). Las negociaciones llevarán tiempo, pero es ya un proceso que está en camino, lo que constituye un serio avance », dijo, el jefe de la misión de la ONU en Malí (MINUSMA), Bert Koenders.
    Es la razón por la que los marroquíes hacen todo lo posible para torpedear las negociaciones a través de redes que están tratando de activar. Por un lado, el MUJAO que vuelve con fuerza con atentados terroristas en Mali. El 29 de agosto, un campamento de la Misión de la ONU en Malí (Minusma) en Aguelhoc fue atacado con cohetes. El mismo día, el líder del MNLA, Bilal Ag Cherif, fue recibido por segunda vez en Marruecos. Está claro que Marruecos está tratando por todos los medios de retrasar la reconciliación entre todas las componentes sociales y étnicas de Mali.
    Recientemente, un alto funcionario argelino denunció la injerencia de Marruecos en el contencioso maliense con el fin de hacer abortar los buenos oficios de Argelia que tienen como objetivo acabar con más de dos décadas de inestabilidad política y social.
  • El Parlamento libio se reúne mañana en medio de la violencia de las milicias

    Trípoli, 24 ago (EFE).- El nuevo Parlamento libio surgido de las elecciones del pasado 25 de junio anunció la reanudación de sus actividades a partir de mañana, en medio de la oleada de violencia por parte de las milicias que rechazan su legitimidad.
    Según Omar Ahmiden, portavoz del Parlamento que ha reemplazado al antiguo Congreso General Nacional (CGN), se reunirá con « urgencia en Trípoli para salvaguardar la soberanía del país ».
    El anuncio se produce después de que los islamistas indicaran que han retirado su confianza al Parlamento.
    En un comunicado, el Parlamento libio calificó anoche de « terroristas » a los grupos armados de Misrata, que cuestionan su legitimidad, y afirmó su intención de combatirlos.
    « Los grupos de Fayer y Ansar Al Sharia son grupos terroristas y fuera de la ley que se alzan contra el poder legítimo », señaló el comunicado.
    Asimismo, el Parlamento aseguró que está dispuesto a hacer frente a estos dos grupos.
    « Estos dos grupos son un objetivo legítimo para el Ejército Nacional, que apoyamos con fuerza para que siga su combate hasta obligarlos a cesar las matanzas y a entregar sus armas », añadió la nota.
    Fayer (Amanecer) es una coalición de milicias procedentes principalmente de Misrata, situada a 170 kilómetros al este de Trípoli, que se enfrenta desde el pasado 13 de julio a las fuerzas de Zintán, a 200 kilómetros al suroeste de la capital.
    El grupo armado Fayer se hizo anoche con el control del aeropuerto internacional de Trípoli, así como la sede del Estado Mayor, tras un mes de violentos combates contra milicianos nacionalistas de Zintán.
    Asimismo, atacó la cadena de televisión privada Al Asima y se hizo con todos sus materiales.
    Durante los combates en torno al aeródromo de la capital, más de doscientas personas perdieron la vida.
    Paralelamente, Bengasi, la segunda ciudad libia, a 1.000 kilómetros al este de Trípoli, fue escenario de duros combates entre fuerzas paramilitares del general sublevado Jalifa Hafter y fuerzas islamistas de Ansar Al Sharia.
    Dicha milicia, considerada « terrorista » por Estados Unidos, controla aproximadamente un 80 por ciento de la ciudad de Bengasi.
    En los enfrentamientos registrados ayer en el barrio de Buatni, en Bengasi, entre las fuerzas islamistas Al Saiqa y los paramilitares de Hafter, murieron 8 soldados y otros 35 resultaron heridos.
    Hafter lanzó el pasado mayo una campaña militar, bautizada como Al Karama (Dignidad), en esa ciudad con el objetivo de acabar con los islamistas y los terroristas en el país magrebí.
    El pasado 13 de agosto, el Parlamento solicitó una intervención inmediata de la ONU para proteger a los civiles ante el continuo deterioro de la seguridad en Trípoli y Bengasi.
    Esa decisión causó una gran polémica en las calles por parte de manifestantes islamistas, que no representan la mayoría de los asientos en el Parlamento.
    Las mismas milicias islamistas acusaron ayer al Parlamento de ser cómplice con el Gobierno provisional de ataques que, según ellos, fueron lanzados por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos contra sus posiciones en Trípoli.
    Desde la caída del antiguo régimen de Muamar al Gadafi, en 2011, las autoridades provisionales han fracasado en su objetivo de restablecer el orden y la seguridad en el país.
  • Un video promocional de un programa de televisión malí causa enorme revuelo

    AFP, 30 jan 2014.- Un video en el que se muestra la selección de candidatas para un programa de tele-realidad en Mali ha causado gran polémica en ese país africano en los últimos días, donde se acusa a sus productores de promover al « idiota » y dejar al desnudo el fracaso educativo escolar.
    Las cadenas del grupo televisivo Africable, con base en la capital Bamako, han difundido el ‘casting’ de las candidatas para protagonizar el programa « Case Saramaya-Soy la más bella » que, según la empresa productora Fanaday Entertainment, tiene por objetivo « promover la moda y la cultura africana ».
    En el video, centro de la polémica, emitido la semana pasada y del que se pueden ver extractos en internet a través del sitio de videos Youtube (http://youtu.be/xCwQs4X001w), aparecen candidatas supuestamente graduadas o estudiantes cuyo nivel de francés es bajísimo.
    Una de ellas se presenta como secretaria de dirección, pero es incapaz de deletrear una sola palabra. Otra, estudiante da la facultad de Medicina, habla de « hipoglicemia » pero dice que no tiene claro el sentido y significado exacto.
    Desde el comienzo de la promoción de este programa los debates no cesan, a través de los sitios en internet malíes y las redes sociales. Algunos acusan a los promotores de herir el honor del país y de su gente, mientras que otros lo apoyan porque deja en evidencia y pone sobre el tapete el grado de deterioro de la educación actual.
    Según informó el grupo Africable, contactado desde Dakar, se trata de la cuarta temporada consecutiva de emisión de este programa.
    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=xCwQs4X001w&w=420&h=315]
  • La inestabilidad vuelve a Malí

    Ahmed Chabi 
    Dos atentados en diciembre en Kida, al norte de Malí, acabaron con la vida de dos militares senegaleses y pusieron de manifiesto que esta ciudad es de nuevo un bastión de los separatistas tuareg, a pesar de la ofensiva militar del Gobierno maliense, junto a tropas francesas y africanas para recuperar el control del norte del país.
    Tan solo dos semanas después de que los independentistas tuareg anunciaran la suspensión del alto el fuego con el Gobierno, un atentado contra el único banco operativo de la ciudad, custodiado por los cascos azules provocó el incendio de un vehículo blindado de la ONU, según la agencia Europa Press.
    Pero el más grave ocurrió cuando un coche bomba explotó en la ciudad del noreste de Malí y causó la muerte de dos miembros senegaleses de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA, por sus siglas en inglés) e hirió a varios soldados de las fuerzas malienses, según informó Europa Press.
    El Gobierno de España condenó “con firmeza” el atentado a través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores. El Ejecutivo marroquí no se ha pronunciado al respecto. En el comunicado español, se aprovechó también para trasladar el “apoyo” a la misión de la ONU y el “respaldo a los esfuerzos desplegados por la comunidad internacional a favor de la estabilidad y el desarrollo de Malí”. El Gobierno también envió sus condolencias “al Gobierno de Malí y a los familiares de las víctimas”, además de expresar su apoyo a las autoridades malienses “por sus esfuerzos de organización y desarrollo del proceso electoral en curso”.
  • Advierte la ONU que resurge violencia en norte de Mali

    Naciones Unidas, 23 ene (RHC) El Consejo de Seguridad de la ONU advirtió que grupos armados recuperaron su capacidad de acción en el norte de Mali, lo cual hace frágil nuevamente a ese territorio.
    En un debate sobre la situación en el país africano, destacó ese órgano internacional que aunque la situación ha mejorado notablemente desde la segunda mitad del pasado año, acciones recientes indican que los terroristas se han reorganizado.
    Jordania, en su condición de presidenta temporal del Consejo de Seguridad, emitió una declaración en la que llama a un proceso de negociación inclusivo y creíble, abierto a todas las comunidades del norte maliense, con el objetivo de lograr una solución política y duradera a la crisis.
    Mali ha sido afectada por la inestabilidad en los últimos dos años, luego de un golpe de Estado en el 2012, los combates contra los rebeldes Tuareg y la ocupación de zonas del norte por radicales islámicos.
    El órgano de 15 miembros debatió este jueves la situación en el país africano, afectado en los últimos dos años por la inestabilidad, derivada de un golpe de Estado en 2012, los combates contra los rebeldes Tuareg y la ocupación de zonas del norte por radicales islámicos.
    Según el Consejo, aunque la situación ha mejorado notablemente desde la segunda mitad del año pasado, « recientes incidentes pusieron de manifiesto que los terroristas y otros grupos armados se han reorganizado y han recuperado parte de su capacidad de acción ».
    La celebración de elecciones presidenciales y legislativas, y el despliegue de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de la ONU en Mali (Minusma) son consideradas por Naciones Unidas elementos que aportaron gobernabilidad y cierta seguridad a la excoloia gala, donde tropas francesas intervinieron hace un año.
    Tras la sesión de hoy Jordania, en su condición de presidenta temporal del Consejo de Seguridad, emitió una declaración en la que llama a un proceso de negociación inclusivo y creíble, abierto a todas las comunidades del norte maliense, con el objetivo de lograr una solución política y duradera a la crisis.
    Además, insta a las autoridades a garantizar el orden y a que el apoyo a la nación se produzca en el marco del respeto a su soberanía, unidad e integridad territorial.
    El Consejo también convocó al fortalecimiento de la Minusma en el terreno, especialmente en el norte del país, para incrementar la protección de civiles y el apoyo a la búsqueda de un proceso de paz, que implique la desmovilización y el desarme de los grupos armados.
    Radio Habana Cuba, 23/01/2014
  • Un aliado de Keita, elegido como presidente del Parlamento

    BAMAKO, 22 Ene. (Reuters/EP) – 
    Los legisladores de Mali han escogido este miércoles a un político poco conocido y que mantiene lazos familiares con el jefe de Estado, Ibrahim Boubacar Keita, como nuevo presidente del Parlamento.
    Issiaka Sidibe, un inspector de aduana retirado de 68 años, ha logrado 115 votos de un total de 147 para hacerse con el cargo, que le otorgaría la presidencia en caso de que el presidente Keita falleciera o fuera incapacitado para ejercer sus funciones.
    Sidibe estuvo presente en el Parlamento desde 2002 hasta 2005 — periodo en el que Keita lideró el cuerpo legislativo — sin embargo, su figura es poco conocida en la escena política de Malí. Su hija está casada con el hijo del presidente, Karim Keita, que también es miembro del Parlamento.
    Malí estuvo sumido en el caos cuando en marzo de 2012 los militares derrocaron al presidente Amadou Toumani Toure, dando lugar a un vacío de poder que permitió que los islamistas relacionados con Al Qaeda se apoderaran de la zona norte.
    Francia envió a sus tropas al país en la intervención militar que tuvo lugar hace un año contra los grupos islamistas, obligándoles a marcharse de las ciudades del norte. París mantiene aún 2.800 tropas en Malí pero su intención es reducir la presencia militar a 1.000 efectivos en el mes de febrero mientras delega cada vez más responsabilidades al Ejército maliense y a las fuerzas de la ONU.
  • Grupos armados malienses han solicitado la mediación argelina

    El ministro maliense de Exteriores de Mali, Zahabi Uld Mohamed, aseguró hoy en Argel que varios movimientos armados del norte de Mali han pedido ayuda a las autoridades argelinas para crear una plataforma con el fin de celebrar unas negociaciones con el Gobierno central.
    Argel, 19 ene.- El ministro maliense de Exteriores de Mali, Zahabi Uld Mohamed, aseguró hoy en Argel que varios movimientos armados del norte de Mali han pedido ayuda a las autoridades argelinas para crear una plataforma con el fin de celebrar unas negociaciones con el Gobierno central.
    « Hay movimientos armados que, por propia voluntad, han solicitado a los hermanos argelinos ayuda para crear una plataforma para poder preparar unas negociaciones inclusivas entre los malienses », dijo Uld Mohamed, en unas declaraciones reproducidas por la agencia oficial argelina, APS.
    El ministro, que celebró una rueda de prensa con su homólogo argelino, Ramtan Lamamra, insistió en que estos contactos se inscriben en el marco de los acuerdos de Uagadugu, alcanzados en junio de 2013 entre los rebeldes tuareg del norte de Mali y las autoridades de Bamako.
    Argel ya ha actuado como mediador en anteriores crisis entre los tuareg y el Gobierno central de Bamako.
    En julio de 2008 el Gobierno maliense y los jefes rebeldes tuareg alcanzaron una serie de acuerdos en Argel que pusieron fin a un levantamiento armado que estalló en mayo de 2006 para denunciar la marginación económica y social del norte de Mali.
    El fracaso de dichos acuerdos condujo a una nueva rebelión en enero de 2012, que provocó la división del país y facilitó que varios grupos salafistas y terroristas se hicieran con el control de las provincias septentrionales de Kidal, Gao y Tombuktú.
    La intervención militar francesa de enero de 2013 forzó la expulsión de dichos grupos radicales y facilitó la firma de los acuerdos de Uagadugu que contemplaban un alto el fuego, la celebración de comicios presidenciales y generales en todo el país y el comienzo de un diálogo inclusivo de paz.
    El ministro de Exteriores argelino apuntó que, de momento, las conversaciones entre los movimientos del norte de Mali son « exploratorias ».
    « Todavía no hemos llegado a una fase permanente en la que se pueda decir que el diálogo intermaliense ha sido realmente reactivado », dijo Lamamra, que calificó estos contactos de « muy positivos » y « prometedores ».
    Uld Mohamed y Lamamra se han reunido en el marco de una visita de dos días del presidente de Mali, Ibrahim Bubakar Keita, a Argelia para reforzar las relaciones bilaterales.
    Keita, que llegó ayer a Argelia, se reunió hoy con el presidente argelino,Abdelaziz Buteflika, que el pasado jueves regresó a su país después de ser sometido a varias pruebas médicas en un hospital militar de París.
    (Agencia EFE)
  • ONU urge a esfuerzos internacionales para acabar con crisis en Mali

      El máximo funcionario de la ONU en Mali pidió el jueves que se realicen esfuerzos internacionales activos par acabar con la crisis en el país de Africa Occidental, y que se construya una base duradera para la paz y la reconciliación.
      El máximo funcionario de la ONU en Mali pidió el jueves que se realicen esfuerzos internacionales activos par acabar con la crisis en el país de Africa Occidental, y que se construya una base duradera para la paz y la reconciliación.
      Bert Koenders, el representante especial del secretario general de la organización mundial, realizó está petición durante una sesión informativa ante el Consejo de Seguridad sobre el trabajo de la Misión de la ONU en Mali (MINUSMA, siglas en inglés).
      Anotando que el país puede avanzar a pesar de los retos, dijo que las elecciones presidenciales y legislativas « libres y transparentes », que se celebraron durante el pasado verano, trajeron consigo una « vuelta completa a la constitucionalidad » del país.
      Koenders señaló que el presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keita, ha determinado las prioridades nacionales, tales como la reconciliación, la lucha contra la impunidad y la corrupción, la reforma del sector de la seguridad y el refuerzo de la capacidad institucional y del desarrollo, incluyendo las regiones septentrionales, para estabilizar y revitalizar económicamente el país.
      El enviado especial urgió al gobierno a implementar rápidamente sus objetivos, con apoyo de la comunidad internacional, que está preparada para ayudar.
      Como líder de la MINUSMA, Koender dijo que la misión continúa llevando a cabo actividades de protección de los derechos humanos, incluyendo la lucha contra la violencia sexual.
      XINHUA, 17/01/2014
    • Empieza el ‘camino’

      Estación de buses de la empresa Binke Transport, en Faladié (Bamako). Son las doce del mediodía y en la calle el calor aprieta. Aún faltan cuatro horas para que salga el autobús con destino a Sevaré, en el centro de Malí, pero Sidi Djeri y Abdel Karim Coulibaly, de 24 y 21 años, ya esperan sentados en un banco al abrigo del sol inclemente. Apenas hablan francés, proceden del barrio de Hamdallaye y llevan el viaje grabado en la cara. La Aventura la llaman aquí. “¿A dónde vais?”, les preguntamos. “A Argelia”, responden con ingenuidad. Poco les diferencia del resto de viajeros, sólo esa mirada, esa sensación que transmiten de estar perdidos, de no saber realmente qué les espera más allá.
      En Bamako, la capital de Malí, se da una gran paradoja. Hay miles de candidatos a iniciar el viaje hacia Europa, están en cualquier calle, en cualquier taller mecánico, en todos los cruces de caminos, pero, a la vez, son invisibles. “Si les preguntan no lo suelen reconocer abiertamente, pero muchos tienen ese sueño en la cabeza”, asegura Ousmane Diarra, 42 años, presidente de la Asociación de Malienses Expulsados (AME) sentado en su despacho del barrio de Djelibougou. La atracción es poderosa, pero los caminos que llegan al mar atraviesan un gigante de arena cada vez más ominoso, más difícil de penetrar, más lleno de peligros. Y aun así, muchos lo intentan. Una y otra vez.
      Samakoun Dembele es todo un veterano de la Aventura. Este joven de Kita (región de Kayes) que pronto cumplirá los 33 años ha cruzado el Sahara en ocho ocasiones. Ahora trabaja como guardián en Bamako, donde gana unos 50 euros al mes que le dan para malvivir. Conoce las cárceles de Túnez y Libia y los centros de retención de España e Italia, hasta donde llegó en patera en dos ocasiones. “En el camino, todo el mundo te roba, los pasadores, los policías, los guardias de la prisión, bandidos que asaltan los camiones en complicidad con los chóferes. Nadie se preocupa por lo que te pasa”, asegura. “De momento estoy aquí, pero nunca se sabe”, añade, “quizás vuelva a intentarlo”.
      Sidi y Abdel Karim sí lo saben. Ellos se van. Acomodados en dos asientos, silenciosos, pensativos, inician el viaje. A su lado, Lamine, un curandero guineano que viste traje de chaqueta y corbata y que asegura que con sus pastillas caseras cura la próstata en 24 horas, los mira con indiferencia. Igual que el resto del pasaje. El bus sale con dos horas de retraso y a 60 kilómetros de Bamako, primer contratiempo. Una rueda revienta y hay que esperar a que traigan el repuesto desde la capital. Perdemos cuatro horas más. Poco después, ya pasado Segou, segunda avería. Ahora es el eje de la dirección y la reparación, en esta ocasión, no es tan sencilla. Sidi y Abdel Karim no se inmutan. Así se viaja por África, nunca se sabe qué va a ocurrir a la vuelta de la esquina. Como los otros pasajeros, desapercibidos en el eterno deambular de África, bajan del bus y se sientan a esperar sentados sobre unas piedras.
      El viaje hacia Europa es multiforme, poliédrico, tiene mil caras, sentidos y senderos. Desde los pueblos de origen repartidos por todos los países de África occidental, los jóvenes parten impelidos por la pobreza y la falta de horizontes, pero sin muchas ideas concretas. A bordo de autobuses, furgonetas y camiones van llegando a las grandes ciudades, cruces de caminos donde aguardan la próxima etapa. Hacen trabajos esporádicos para ir tirando, para pagarse el trayecto, la comida y un lugar donde dormir. Cuando logran reunir lo suficiente, reinician la Aventura. Y así, durante meses o años, van saltando de país en país. Pero a medida que se acercan a Níger, Argelia, Marruecos o Libia las dificultades son cada vez mayores. Imposible saber cuántos han muerto de hambre y de sed, engañados en este desierto.
      A partir de Sevaré se empiezan a ver los restos de la reciente guerra que ha vivido Malí. Un puñado de vehículos calcinados y casas destrozadas por los bombardeos nos dan la bienvenida en Konna. En el autobús viajan más de 80 personas, muy por encima de su capacidad. Es como una lata de sardinas, todos los espacios, escaleras y pasillo, van llenos de gente que hace el trayecto incluso de pie. Tras pasar Douentza, nueva avería. El joven Abdoulaye Ag Tanal, un cantante tuareg, coge su guitarra y ameniza la espera entre vasos de improvisado té y charlas a la sombra de los árboles. Tras la pertinente reparación, nos sorprende la noche en el camino. Imposible llegar a Gao, por motivos de seguridad la ruta está cerrada. Toca dormir en Gossi, sobre alfombras alquiladas a 20 céntimos la noche y arropados solamente por un manto de estrellas. Hace frío. Cada uno busca su rincón.
      Al día siguente, ya en Gao, los pasadores hacen pronto acto de presencia. Boubacar se acerca al autobús e interpela a los jóvenes que bajan. “¿Vas para Argelia? Puedo ayudarte”. Decidimos seguirle y nos conduce hasta una calle del barrio de Quatrieme desde donde salen los vehículos hacia el país vecino. Allí, Karim, un tuareg negro malencarado, nos da los precios. 50 euros si vas en cabina, veinticinco en el remolque, subido sobre los sacos de harina. Durante la guerra, la ruta de Kidal se cerró unos meses. Pero ahora vuelve a estar activa, el flujo de camiones y 4×4 es constante, diario. Y los aventureros lo saben.
      La otra opción es ir hasta Níger. La carretera a Niamey presenta un estado impecable y, superado el paso fronterizo de Yassane, no hay obstáculos hasta la capital nigerina. Allí, en los alrededores de la estación de buses de la empresa Sonef, encontramos a decenas de jóvenes que vienen de toda África occidental, Gambia, Liberia, Camerún, Nigeria… Si en Bamako eran sólo sombras, apenas una declaración de intenciones, su presencia es ahora evidente. Abraham Mare salió de Banjul (Gambia) hace un año y medio. Tras recorrer Senegal, Malí y Burkina Faso su último destino ha sido esta calle polvorienta de Niamey. “No me queda dinero, lo poco que tenía me lo quitó la policía, así que ahora no tengo siquiera la posibilidad de decidir”, asegura. De Guinea Bissau, Nando Caba está en una situación similar. Él llegó hasta Libia pasando por Agadez y estaba a punto de conseguir una plaza en un barco hacia Italia, pero fue detenido, encarcelado y enviado de vuelta a Níger. Ahora trabaja como pintor por seis euros al día y duerme sobre cartones en un contenedor.
      Justo al lado está el restaurante Cordon Bleu, regentado por Nataly Niambelé. Aunque es joven, los viajeros la llaman mamá. “Hace más de un año abrí este pequeño local y, pasado un tiempo, empecé a ver a los chicos que llegaban en los autobuses y dormían tirados frente a la puerta. Me daba pena, así que decidí invitarles a comer”. Desde entonces, Nataly ya sabe que una de las marmitas de arroz con carne o pollo con cebolla que prepara cada día es
      tá reservada para los emigrantes. “Lo hago con la fe de que Dios me va a ayudar, no puedo mirar para otro lado. Ellos son buenos chicos, incluso me cuidan el restaurante por la noche”, asegura.
      Bertrand Fanko era uno de ellos. Camerunés de 30 años salió de su Douala natal en 2008 con la intención de abrir un negocio. Recorrió Nigeria, Benín, Togo, Burkina Faso, Malí, Senegal, de vuelta a Malí y finalmente Níger. En Dakar montó una pequeña industria artesanal de harina de pescado para el ganado, pero fracasó; en Bamako vendía productos de limpieza para coches y tampoco le fue muy bien. “Me dije a mi mismo ¿y por qué no intentar ir a Argelia o a Europa como los demás? Quizás allí lo consiga finalmente”, recuerda. Una vez en Niamey, exhausto, sin dinero, acudió a la catedral en busca de refugio. Y se encontró al padre Mauro.
      Mauro Armanino, genovés, misionero de 61 años, delgado, alto, barba blanca y pelo largo, siete años en África. “Recuerdo a Bertrand perfectamente”, explica el sacerdote, “lo encontré durmiendo en un banco del patio y le dije que no se fuera a Argelia, le convencí para que se quedara. Estos chicos no existen para nadie. Vivimos en un sistema económico que necesita la guerra permanente, un sistema montado por el colonizador que insinúa el lujo, promete y luego no mantiene la promesa y usa la violencia para mantener al colonizado lejos”, asegura el sacerdote, que desde hace tres años ayuda a los jóvenes en tránsito, los escucha, los encamina hacia los foyer, (hogares de acogida autogestionados en los que se agrupan por nacionalidades), intenta echarles una mano, buscarles algo de trabajo para que puedan volver, para que desistan en su idea. “Están tan frustrados… En Europa son irregulares y lo tienen mal, pero han llegado; los que están aquí no llegaron nunca a ningún sitio”.
      Al final, Bertrand decidió quedarse en Niamey, donde ha emprendido un nuevo negocio. “Cuando estaba en Bamako tenía un amigo congolés que se llamaba Mupao. De repente, empezó a vestir bien y se le veía feliz. Me dijo que se dedicaba a arreglar las uñas a las mujeres. Así que pensé que yo también podía hacerlo. Fui a una peluquería de Niamey y pagué 30 euros para que me enseñaran. Ahora voy al mercado y ofrezco mis servicios, que realizo a domicilio o en la misma calle”, asegura. Enseña una fotocopia plastificada de uñas pintadas de todos los colores y con todas las formas. Es su tarjeta de visita. Por cada mano gana tres euros. El negocio, esta vez sí, no le va mal y ya está en fase de expansión. “Ayer aprendí a arreglar las pestañas”, añade.
      En la zona de Buropa, al lado de un inmenso vertedero de basura que arde en decenas de hogueras donde los niños buscan qué aprovechar, está el foyer de los malienses. Ibrahim Ouattara, de Sikasso, y el jovencísimo Demba Tandja, de Yelimané (Kayes), pasan la tarde sentados en la barra de una cafetería callejera. Boubacar Traoré se anima a decir algo. “En Bamako están las cosas mejor que aquí, hay alguna posibilidad de trabajar y es difícil ver a gente dormir en la calle”, asegura con un punto de nostalgia, “pero para seguir el camino tenemos que pasar por Niamey”. Este maliense de sonrisa franca está en lo cierto, ahora vive en uno de los países más pobres de la Tierra.
      Una imagen que bien podría reflejar la realidad de Níger es la de 16 millones de personas sentadas sobre cientos de miles de toneladas de rico uranio que sirven para alimentar las centrales nucleares de Francia. Y, sin embargo, la gran parte de estas personas no tiene para comer. Acosados por las hambrunas recurrentes, por enfermedades como la diarrea o la malaria que provocan miles de muertes cada año, sobre todo entre los niños, y por la implacable desertificación, la mayoría de la población vive en la franja meridional del país con una de las tasas de natalidad más altas del mundo, 7,2 hijos por mujer. “Ese es uno de los problemas, los aventureros no están mucho peor que buena parte de los nigerinos”, asegura el padre Mauro.
      Y, encima, ahora están bloqueados. Desde la muerte el pasado mes de octubre de un centenar de emigrantes cerca de la frontera con Argelia después de que su camión sufriera una avería, las autoridades han decidido aplicar mano dura en el control de los flujos. Los fallecidos eran temporeros del sur de Níger que iban a trabajar en la agricultura, de ahí que más de la mitad de los fallecidos fueran mujeres y niños. Pero da igual. El viaje es igual de arriesgado para todos. La policía ha cerrado unos 70 pisos patera en Agadez y está expulsando hacia el sur, a Niamey, a decenas de jóvenes cada día.
      “Ahora están atascados aquí, ni para adelante ni para detrás”, explica el padre Anselmo Mahwera, sacerdote tanzano que huyó de la vecina Gao por la guerra y que desde hace dos años está afincado en la capital de Níger. Pero todos los actores de esta África en permanente movimiento están convencidos de que el bloqueo no durará mucho tiempo, demasiada gente ganando dinero a costa de los migrantes, policías, pasadores, chóferes, como para que se detenga este inmenso río de mil afluentes. Será más difícil, más peligroso, más oculto, más osado. Ya lo está siendo. Pero también igual de imparable.
      El Pais, 17/01/2014
    • Par delà les symboles, par Mohamed Abdoun

      François Hollande donne véritablement l’air de vouloir effacer le sentiment  » exécrable  » laissé par son prédécesseur à l’Elysée, Nicolas Sarkozy, en ce qui concerne les relations algéro-françaises. Ce n’est, en effet, pas un hasard s’il a choisi l’Algérie, comme première destination vers un pays arabe, pour les sorties à l’extérieur de son ministre des Affaires Etrangères, Laurent Fabius. Il est, par exemple, établi que le Maroc a déployé de gigantesques efforts de diplomatie et  » persuasion  » pour essayer de se placer sur la liste avant notre pays. 
      Mais la symbolique de ce geste, que tout un chacun peut quand même apprécier à sa juste valeur, peut-elle se suffire d’elle-même ? 
      La réponse est bien entendu non. 
      Trop de sujets de discorde et de pierres d’achoppements continuent, en effet, de diviser les deux pays. 
      Le premier, et le plus important sans doute, car coïncidant avec la célébration du cinquantenaire de notre indépendance, réside dans le refus catégorique de la France de reconnaitre ses crimes coloniaux et de s’en repentir. Or, il s’agit là d’un préalable posé par l’Algérie avant toute  » normalisation totale  » des relations entre les deux pays. Il serait curieux, du reste, de voir de quelle manière le chef de la diplomatie française va répondre aux questions qui ne manqueront pas de lui être posées par les journalistes lors de la conférence de presse qu’il devait animer, durant la nuit de dimanche à lundi, en compagnie de Mourad Medelci, son homologue algérien. 
      L’autre sujet de discorde important a trait à la position française par rapport à la crise qui secoue le nord du Mali et qui risque de déborder sur toute la bande sahélo-saharienne. Alger se montre particulièrement hostile à toute ingérence et/ou intervention militaire étrangère dans la région. S’il est certain que les évènements finiront par lui donner raison, Paris n’en continue pas moins de défendre une position diamétralement opposée à celle d’Alger, au point, dit-on, que le retrait précipité des troupes françaises d’Afghanistan aurait pour principal but de préparer celui de leur implication dans une éventuelle intervention armée dans le Nord-Mali. 
      S’agissant d’économie, Paris continue, encore et toujours, de privilégier le commerce aux investissements créateurs d’emplois et de richesses, et permettant le transfert de technologie et de savoir-faire vers l’Algérie. 
      Passons sur la libre circulation des personnes, les procédures souvent humiliantes de délivrance des visas et même la volonté clairement affichée par Paris de dénoncer l’accord de 1968, relatif au statut particulier des Algériens déjà établis en France. 
      C’est dire que la visite de Fabius, qui doit préparer celle de Hollande, prévue pour la fin de cette année, risque d’en rester au simple stade de la… symbolique. 
      En a-t-on vraiment besoin ? Là est la vraie question…