26 de diciembre 1884: una efemérides importante en la última edición de « La Gaceta »
Son cosas de la ironía de la historia. La última edición de papel del diario « La Gaceta », correspondiente al 26 de diciembre de 2013, contiene la única referencia a una importante efemérides en la historia del Sahara Occidental. José Javier Esparza es el autor del texto que recuerda una fecha de gran trascendencia histórica, política y jurídica: la proclamación del protectorado español en Río de Oro en 1884.
I. 26 DE DICIEMBRE DE 1884, INICIO DE LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DEL SAHARA OCCIDENTAL
La última edición del diario « La Gaceta » si por algo podrá ser recordada es por el artículo de José Javier Esparza « La responsabilidad del rey » cuyo anuncio ocupó toda la portada de la última edición de este periódico. Sin embargo, no es de este importante artículo de lo que quiero hablar aquí.
Quiero referirme a otro texto, del mismo autor, que aparece en esta última edición de « La Gaceta ». Me refiero al artículo de efemérides titulado « Hace 128 años. El día que nació el Sáhara español ».
No deja de sorprender que este diario haya sido el único que se haya hecho eco de esta efemérides.
El 26 de diciembre de 1884, España dictó una Real Orden en la que se hacía constar que una serie de tribus saharauis se habían sometido al protectorado de España. Esta fecha, y esta norma, tienen una importancia histórica excepcional.
Así se puso de manifiesto en el proceso del Tribunal Internacional de Justicia que llevó a este tribunal a concluir que cuando llegaron los españoles al Sahara Occidental el territorio tenía dueño, pero ese dueño no era Marruecos ni Mauritania, sino las tribus saharauis independientes y que mantenían una organización común.
En dicho dictamen se recuerda que varias tribus saharauis, en particular la tribu Erguibat, mayoritaria en el territorio SIEMPRE fueron INDEPENDIENTES hasta la llegada de España.
II. LA INDEPENDENCIA DE LAS TRIBUS DEL SAHARA OCCIDENTAL, ELEMENTO DIFERENCIAL CON LA CUESTIÓN PALESTINA
El dato que estamos comentando tiene una enorme importancia. Entre otras cosas para diferenciar el trasfondo histórico de los conflictos de Palestina y del Sahara Occidental y poder comprobar que la causa del Sahara Occidental no es igual que la palestina, sino que tiene muchas y mucho más poderosas razones.
Recientemente un profesor y diplomático israelí, Eugene Kontorovich, profesor de la Northwestern University manifestaba su estupor ante el hecho de que la UE trate la ocupación israelí de los territorios palestinos con más severidad que la ocupación marroquí del Sahara Occidental. Sin embgargo, en su argumentación el profesor Kontorovich desconocía (o fingía desconocer) un hecho esencial. El profesor Kontorovich decía:
Furthermore, he said, the case of Western Sahara is actually quite similar to that of the West Bank, because in both cases no sovereign state existed in the disputed territory before it was occupied.
[Por lo demás, dijo, el caso del Sahara Occidental es en realidad bastante similar al de Cisjordania, porque en ambos casos no existía ningún Estado soberano en el territorio disputado antes de ser ocupado]
Lamentablemente, el profesor Kontorovich no dice toda la verdad.
Es verdad que en el Sahara Occidental no existía un « Estado » en el momento de la ocupación en 1884…. como tampoco lo existía en Marruecos, por cierto.
En el momento de la ocupación israelí, como antes en el momento de la ocupación británica, como antes, en el momento de la ocupación otomana, NO EXISTÍA UN PUEBLO PALESTINO INDEPENDIENTE.
Sin embargo, el Tribunal Internacional de Justicia, dictaminó con claridad (y la efemérides del 26 de diciembre de 1884 nos lo recuerda) que en el momento de la ocupación española SÍ EXISTÍA UNA POBLACIÓN SAHARAUI POLÍTICAMENTE ORGANIZADA E INDEPENDIENTE.
Precisamente porque el 26 de diciembre de 1884 constituye una de las pruebas esenciales de la independencia de las tribus saharauis antes de la colonización, resulta llamativo que sólo un periódico se hiciera eco de ese hecho. Y que el periódico que lo ha hecho, lo haya hecho en la última edición de su historia.
http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2013/12/27/26-de-diciembre-1884-una-efemerides-impo
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26 de diciembre 1884: una efemérides importante en la historia del Sahara Occidental
Sin embargo, su frase da a entender (aunque hábilmente no lo diga) que no había una entidad independiente. Y esta es LA DIFERENCIA RADICAL ENTRE EL SAHARA OCCIDENTAL Y PALESTINA. -
Relaciones diplomáticas con el Magreb : Sahara, el petróleo y Ceuta y Melilla
Desde que Marruecos alcanzó su independencia concedida simultáneamente por España y Francia en 1956, las apetencias territoriales de Rabat sobre la provincia española del Sahara Occidental en 1975 abrieron la contienda y una situación de pésimas relaciones que aún hoy perdura entre Marruecos y España.Los incidentes hispano-marroquíes, tanto diplomáticos como militares, se han sucedido desde 1975, pero llama la atención que siempre han sido promovidos y/o iniciados por Marruecos. El embajador marroquí en Madrid fue retirado en otoño de 2001 y, aunque Madrid ha insistido en muchas ocasiones en la necesidad de dialogar y restablecer las débiles relaciones diplomáticas bilaterales, Rabat responde cada vez con más gestos de soberbia y con más desplantes.Y, en el epicentro de todo esto, se encuentra el conflicto en el Sahara Occidental, en el que una excolonia (Marruecos) intenta colonizar a otra excolonia (Sahara Occidental), conflicto en el que ha tenido que intervenir hasta las Naciones Unidas, y en el que España no se quiso posicionar. Pero, ¿por qué Marruecos parece deteriorar cada vez más sus ya de por sí difíciles relaciones con España?Las intenciones de Marruecos son bien claras: si en 1975 sacó provecho de la Marcha Verde, ¿por qué no intentar seguir sacando provecho de un país, que con su clara laxitud y persistencia en responder a los desafíos con más diálogo ha mostrado una actitud claramente débil? Es esto último, precisamente, lo que España debiera replantearse.La incorporación de las Islas Canarias a la Corona de Castilla es el antecedente que ilustra el posterior interés español en los territorios de la costa del África Occidental. Antes de la Conferencia de Berlín en 1885, los intereses coloniales franceses en el África Occidental van mermando el territorio español hasta configurarse las fronteras del actual Sahara Occidental. En 1934-36 se lleva a cabo la ocupación española de todo el territorio que pasa a depender militarmente de la capitanía de Canarias.En 1956 Francia y España conceden la independencia a Marruecos, y el rey Mohamed V funda el actual Estado de Marruecos. A su vez, es aquí donde empiezan los roces hispano-marroquíes por la zona del Sahara; en octubre de 1957 Marruecos reivindica en Naciones Unidas territorios españoles del Sahara, Ifni y Mauritania.Entre 1957-58 España interviene en Sidi-Ifni, acabando con las insurrecciones que se habían levantado en la zona y, finalmente, las convierte a ambas en provincias españolas. Y, desde que en 1961 unos estudios demostraran la riqueza del subsuelo saharaui en fosfatos y petróleo, las apetencias españolas aumentan, mientras que, ya en 1975, la ONU exige a España la descolonización del territorio; a su vez, en 1972 se forma el Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario).Desde octubre de 1975 Marruecos comienza a hostigar el territorio con la presión de la Marcha Verde; el Ejército Español espera instrucciones de Madrid que no llegan, y Marruecos, mientras tanto, se sabe reforzado por el apoyo tácito de EEUU. Ante la delicada situación interna de España (agonía de Franco), la tensión con Marruecos y la presión de EEUU, el 14 de noviembre de 1975 se firman los Acuerdos Tripartitos de Madrid por los que España cede su control colonial sobre el Sahara a Marruecos y Mauritania, invadiendo más tarde estas dos últimas el territorio, ocupación condenada por la ONU en su XXX sesión.Francia comienza a definirse a favor de Marruecos por sus propios intereses, y da comienzo la guerra entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática, poniéndose fin en septiembre de 1991; tras doce años de guerra declarada, la ONU patrocina un alto al fuego en su Resolución 690.El Sáhara, el petróleo, Ceuta y Melilla y EEUUCon el episodio de Perejil, Rabat da una vuelta de tuerca más para intentar maniatar a España en la cuestión del Sáhara. El petróleo, el petróleo del Sáhara y sus prospecciones en las que multinacionales norteamericanas y francesas tienen intereses, es otra cuestión que se ventila indirectamente con Perejil. Ceuta y Melilla se han convertido en las nuevas reivindicaciones marroquíes con Mohamed VI. Y por último están los EEUU, que con Perejil han entrado de lleno en la región del Estrecho de Gibraltar y en las maltrechas relaciones hispano-marroquíes al mediar entre ambas partes y no decantándose claramente con ninguna de las dos partes al tratarse ambos de importantes aliados estratégicos.El 30 de julio de 2002 el Rey Mohamed VI reivindicó la soberanía marroquí sobre Ceuta, Melilla y los demás islotes del Mediterráneo. Ese mismo 30 de julio, el Consejo de Seguridad de la ONU daba un nuevo balón de oxígeno a Marruecos al declarar que se posponía hasta enero de 2003 cualquier decisión sobre el Sáhara Occidental.El sueño del Gran Magreb subyace en la cuestión del Sahara. Las relaciones entre Marruecos y Argelia están igualmente envenenadas, principalmente, porque Argelia desea un Sahara independiente para que Marruecos no sea la potencia del Magreb. En el horizonte está, además, la posible reivindicación futura de las Islas Canarias.Marruecos ha tratado de crispar y estropear aún más las relaciones con España con la intención de comprobar hasta dónde llega la firmeza española, y también para distraer a nuestra diplomacia con asuntos territoriales como Perejil o Chafarinas. Con respecto a táctica tomada por España en el asunto de Perejil, frente a la posición provocadora marroquí, que pretendía forzar una intervención militar que nos desacreditara, la reacción española fue legitima, comprendida y aplaudida por la mayor parte de las cancillerías mundiales, empezando por las europeas, ya que la UE exigió la retirada inmediata marroquí. Se trataba, pues, de que España usara bien su diplomacia y supiera moverse. El problema era que seguía sin tener un discurso claro con respecto a Marruecos. -
Terre brûlée, par Tayeb Djillali
L’ouverture de la frontière algéro-marocaine n’est pas d’actualité. Le message du ministre des Affaires étrangères est on ne peut plus clair. Les arguments aussi.
Comment donc passer l’éponge, comme si de rien n’était, sur la profanation de l’étendard national par un délinquant visiblement «couvert» par les services de Sa Majesté ?
22 euros comme tarif du délit, ça sent le complot et c’est à croire que le jeune roi a un problème à régler avec l’Algérie.
Avec une telle hargne, ça frise la paranoïa.
Pourtant, cela fait presque vingt ans que les hostilités ont été déclarées de façon unilatérale.
Un attentat terroriste avait alors été imputé aux Algériens avant que l’enquête ne révèle l’identité marocaine des auteurs.
C’est Hassan II qui avait pris la décision de fermer la frontière au grand dam des villes et des villages de la bande marocaine qui vivaient essentiellement des échanges pas toujours légaux avec l’Algérie, mais suffisants pour assurer de bons revenus à une population heureuse de voir affluer autant de touristes algériens.
Puis vint l’héritier du trône que son jeune âge prédestinait à plus d’ouverture et à une vision sereine des relations entre les deux voisins.
Mais, très vite, le successeur de son père se révéla sournois et calculateur, préférant s’en remettre à ses puissants protecteurs français et américains en leur offrant de somptueux cadeaux plutôt que d’instaurer une coopération régionale basée sur le bon voisinage.
En guise de voisinage justement, il n’eut de cesse de faire dans la grossière provocation, notamment en revendiquant des villes algériennes.
Sans oublier les tonnes de cannabis qui noient littéralement le marché national et ses barons en détruisant notre jeunesse.
En plus de la mauvaise foi à réduire le problème sahraoui à un conflit avec l’Algérie, le roi ne cesse de pousser la provocation au seuil de l’intolérable comme cette triste histoire du drapeau national.
Et le perdant n’est pas celui qu’on croit.
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