Étiquette : campamentos de refugiados

  • El deporte, un oasis para el Sáhara Occidental

    Fuente : Sportslife, 11 sept 2019

    Vivir como refugiados desde 1975, una realidad en el Sáhara Occidental, así puede ayudar el deporte a mejorar las condiciones de vida de los niños saharauis.

    ¿El atleta nace o se hace? ¿Qué hace que el desierto produzca tantos atletas? ¿Tuvieron educación deportiva desde pequeños, fueron animados por sus familiares a competir o simplemente la arena donde habían nacido los forjó como corredores?

    En 1975 el gobierno español decidió replegarse del Sáhara Occidental, la idea era intentar que este territorio consiguiera una mayor autonomía pero los intereses geoestratégicos de Marruecos evitaron que esto fuera posible y condenaron a los saharauis a una situación de transitoriedad a la espera de una independencia real que ya se prolonga casi 44 años.

    TINDUF, UN DÍA A DÍA MUY COMPLICADO

    El día a día en los campamentos de Tinduff es muy difícil, a las condiciones meteorológicas que el desierto impone hay que sumar la falta de recursos materiales y las limitaciones del proyecto vital que el contexto político del Sáhara impone a los saharauis. De ahí que resulte tan curioso los éxitos de esta población en competiciones tan duras como el Maratón del Sáhara: año 2018, ganador un saharaui; 2019, 2º puesto para un saharaui. Si tenemos en cuenta la desigualdad de las condiciones de partida respecto a atletas de otros países con más medios,¿qué factores posibilitan que los saharauis obtengan estos resultados?

    Las escuelas deportivas, claves para el desarrollo social del Sáhara

    Hoy en día en este paisaje tan duro, sin apenas ayudas y con escasos medios, podemos encontrar voluntarios que velan por el desarrollo deportivo y cultural de los más pequeños, apartándoles de la violencia y los malos hábitos desde el camino del deporte.

    Estos voluntarios hacen una llamada, estudian, comparan diferentes perfiles entre los que muestran interés en la práctica de algún deporte que pueda practicarse en tan duras condiciones y, muy importante, ilusionan también a las familias de los pequeños campeones que ya lo son por el mero hecho de iniciarse en cualquier disciplina que les guste.

    FÚTBOL, ATLETISMO Y VOLEIBOL, LOS DEPORTES MÁS PRACTICADOS EN EL SÁHARA

    Entre los deportes más practicados en los campamentos del desierto se encuentran el fútbol, el atletismo y el voleibol. No descartan con el tiempo incluir otras actividades deportivas más. Estos niños forman parte de los llamados Clubes de la Esperanza cuyos fundadores, dos jóvenes saharauis, se lanzaron hace más de dos años a la aventura de formar deportistas.

    CLUB DE LA ESPERANZA
    Ahhmed y Mohamed son los fundadores del Club de la Esperanza para la iniciación al deporte de niños y niñas en los campamentos del Sáhara desde 2017. Ambos entrenadores coinciden en que las disciplinas en las que más destacan los niños saharauis son el fútbol, los juegos de fuerza, el voleibol y, por supuesto, el atletismo.

    El objetivo de estos clubes es aportar una salida formativa, y quien sabe, quizás una puerta de salida profesional para el futuro a estos chavales. Por ahora organizan campeonatos escolares y el año pasado ya llegaron a cuatro finales en escuelas secundarias.

    Quizás el deporte que más ilusión pueda despertar en los pequeños saharauis pueda ser el atletismo, es muy común que muchos de estos niños sueñen con ganar el Sahara Marathon algún día, carrera mítica para los saharauis que además sirve de mensaje internacional de la situación de este pueblo y de su sueño de autodeterminación frustrado durante décadas. Es fácil comprender que para un saharaui, tanto que habite en los campamentos como fuera de ellos, la emoción intensa que esta victoria pudiera implicar. De cualquier forma, su formación en la dura escuela del desierto creará atletas codiciados por cualquier club de atletismo.

    También existe en los campamentos la llamada Escuela del Deporte que participa de la misma ilusión y cuyos fines comparte con el Club de la Esperanza. Su apuesta deportiva además se reduce al atletismo, también organizan juegos de fuerza y resistencia, y equipos de fútbol o voleibol y con los años esperan aumentar la oferta deportiva.

    CONCIENCIACIÓN MEDIOAMBIENTAL

    Además del deporte, estas escuelas buscan formar a sus estudiantes también en conciencia ecológica, aportando clases e información sobre cómo proteger las dunas del desierto y como limitar la contaminación y la polución de esta tierra.

    Para que este proyecto logre una mayor adhesión se combina con talleres culturales como clases de fotografía con móviles, clases de dibujo, pintura y lectura. Todo esto además se consigue gracias a la labor altruista de unos pocos voluntarios que ponen mucho empeño y dedicación en conseguir mejorar la perspectiva futura de las nuevas generaciones del Sáhara.

    EL SÁHARA OCCIDENTAL EN DATOS

    Población: 549.000 personas. La mayor parte de la población originaria del Sáhara vive desde 1975 en campos de refugiados en Tinduf, Argelia.

    El Sáhara Occidental es uno de los territorios con menor densidad de población del mundo.

    Extensión: 266.000 km cuadrados

    Ciudad más importante: El Aaiún

    Se hablan 5 idiomas: Árabe, español, lenguas bereberes y hassanía.

    Conviven 4 monedas: Peseta saharaui, dírham marroquí, dinar argelino y uguiya.

    La mayor parte de su territorio se encuentra gestionado en la práctica por Marruecos.

    Una parte minoritaria la gestiona la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, que se denomina Zona Libre. Ningún país europeo ni la ONU reconocen la legitimidad de la RASD, solo 84 países en el mundo lo hacen; pero tampoco reconocen oficialmente las ambiciones territoriales de Marruecos sobre el Sáhara, con la excepción de la Liga Árabe.

    Fue territorio español hasta 1976, cuando España renunció a sus derechos sobre el Sáhara Occidental. El primer asentamiento español en el Sáhara data de 1476.

    Los deportistas saharuis no pueden competir de forma oficial con su bandera, y si lo hacen de forma simbólica en alguna victoria, se exponen a ser perseguidos por las autoridades marroquíes. La mayoría compiten bajo la bandera de países como España, Marruecos o Argelia.

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, Frente Polisario, ONU, MINURSO, Tinduf, campamentos de refugiados, deportes,

  • Sonrisas acogias. Niños saharauis

    Mercedes Vassou (Islas Canarias)*

    Ahora que ya se han ido. Ahora que volverá el silencio hasta el próximo verano. Ahora que nadie hablará de ellos, ahora, un poquito de recuerdo. “Vacaciones en Paz” es un proyecto que consiste en traer a niños saharauis de los campos de refugiados ubicados cerca de la ciudad argelina de Tinduf. La franja de edad va entre diez y doce años. Son alojados por familias voluntarias durante dos meses de verano, después de lo cual, vuelven a los campamentos con sus familias. Es sin duda el más conocido y emblemático proyecto de solidaridad con el Sahara y el saharaui.

    Todo comenzó en 1979, cuando el partido Comunista invitó a cien niños menores de edad a pasar un mes en España, que fueron distribuidos entre Madrid, Andalucía y Cataluña. Fueron alojados en albergues y casas de colonias, cuidados por monitores saharauis. Entonces, Argelia también ofreció vacaciones junto al mar a los niños que habían obtenido buenos resultados en la escuela. Era una manera de alentar en los estudios, pero pronto se dieron cuenta de que los que habían salido de la “hamada argelina” tuvieron menos enfermedades, resistieron mucho mejor los inviernos duros y la inseguridad que conlleva el ser refugiado.

    Ese proyecto era como una pequeña semilla que creció y se desarrolló hasta que se convirtió en el proyecto “estrella”. Desde entonces, miles y miles de niños, hoy en día adultos, tuvieron la oportunidad de salir y ver otro mundo muy diferente al desierto de la Hamada: ver casas reales, agua corriente, electricidad, el mar, los árboles, y lo más importante, tener una nueva familia, no de sangre, aunque sí de afecto.

    Podríamos pensar que esta iniciativa, “Vacaciones en Paz”, así como su objetivo, es sólo humanitario: sacar de un calor insoportable de hasta 50º de temperatura a estos pequeños, facilitar las citas médicas o darles una comida adecuada. Y aunque los beneficios reales, son sólo una consecuencia de su estancia entre nosotros, el objetivo más importante de este proyecto es aumentar la visibilidad del conflicto y crear conciencia sobre la situación de más de 200000 refugiados durante 43 años en el desierto más inhóspito del planeta. Los niños son la voz de su pueblo silenciado mediáticamente por España. Son la cara más inocente y más vulnerable de un conflicto causado por una pésima descolonización por parte del gobierno español de 1975.

    La asignación del territorio a Marruecos y Mauritania llevó a que todos los nativos que, hasta entonces, tenían la nacionalidad española, se dividieran. Los que pudieron corrieron a refugiarse en Argelia, y los que no lo hicieron, se quedaron en el interior, sometidos a la invasión de Marruecos por el norte y Mauritania por el sur. Muchas familias tuvieron que separarse, y así permanecen hasta el día de hoy, divididos por el más largo muro del mundo, que cruza el Sáhara Occidental de norte a sur. Dicho muro está equipado con la ingeniería militar más sofisticada y sembrada de millones de minas antipersona, muchas de los cuales llevan el sello de “fabricado en España”.

    Seguro que habrás visto a estos niños de sonrisas generosas en recepciones oficiales y en mítines y manifestaciones en las que enarbolan su bandera y claman por un Sahara Libre. Este es precisamente el objetivo final de esta iniciativa: dar voz ante nuestras instituciones a todo su pueblo. Ellos quieren ejercer su derecho a la autodeterminación, quieren ser nación, quieren volver a su legítima tierra y dejar atrás la necesidad de ayuda humanitaria porque su país tiene los recursos suficientes para sacar a delante a todo su pueblo. Esto es lo que estos hijos de las nubes de ojos oscuros vienen a decir: “míranos a nosotros, existimos, somos saharauis, siente nuestra causa como si fuera tuya, nunca te canses de mirarnos, porque si lo haces, desapareceremos.

    Uno podría creer que los beneficios de esta corta convivencia de verano sólo afectan a los niños pequeños, pero si hablas con familias de acogida te van a decir que han recibido mucho más a cambio de lo que han dado. Las cosas intangibles como puede ser el amor, más allá de los años, porque la distancia no es importante cuando los sentimientos están cerca. Podría hablar con ustedes sobre la empatía, la resiliencia, la generosidad, la hospitalidad, el respeto, la felicidad reflejada en sus rostros, las lágrimas en la despedida mezclada con la joya de regreso a su mundo hecho de caricias e inseguridad donde les esperan sus seres queridos, pero estoy segura de que me quedaría corta, porque cada una de las familias tiene cientos de anécdotas, ejemplos y momentos gastados que se repiten.

    Sólo les diré que, por mucho que los niños se llevan dentro de sus bolsillos algunos euros, siempre es mucho más, e infinitamente más valioso, lo que nos dejan.

    *Activista, redactora, coordinadora de redacción y producción de programas televisivos, conciertos, festivales y cine.

    En tiempos de Aletheia

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, campamentos de refugiados,

  • El tiempo se congela en los campos de refugiados de Tindouf

    por Marta Trejo Luzón

    Los campos de refugiados eternos del Sáhara se encuentran al sur de Argelia en el territorio de Tindouf. Estos campos provisionales se erigieron hace más de cuarenta años para acoger a la población saharaui que huía de la guerra contra Marruecos. Lo llamativo es que todavía hoy siguen en pie, albergando una población que espera una resolución pacífica para volver a su tierra.

    Viajar a Tindouf no es lo que uno se imagina cuando le dicen que visitará un “campo de refugiados”. La emergencia humanitaria se ha disipado y, tras un par de horas atravesando el desierto en jeep, bus o camión, una se encuentra andando entre casas de adobe, arena roja y jaimas. Muy pocas viviendas mantienen las lonas donadas por ACNUR, la mayoría son de telas saharauis y lucen una estructura cuadrada y puntiaguda que las

    caracteriza.

    Wilaya de Auserd, Tindouf (Argelia). Febrero 2017 (Marta Trejo Luzón)
    El panorama transmite una calma que ahoga y desespera. Las mujeres bajo sus melfas controlan la administración de las wilayas, los niños corren de un lado a otro sin aparente cansancio. Y si te quedas en silencio puedes escuchar alguna cabra o el motor de un jeep alejándose en la arena. La idea de estar dentro de un campo de refugiados no cuadra con las imágenes de emergencia que nos llegan desde Lesbos, Bangladesh, Turquía, Nigeria o Uganda.

    Estos campos de refugiados guardan la historia de un Estado que se ha creado en el exilio.

    Una historia única e irrepetible. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se creó en Tindouf, tierra argelina, y cada campo de refugiados representa una de las regiones del país, ahora ocupado por Marruecos.

    Celebración del cuadragésimo primer aniversario de la creación de la RASD en Auserd, febrero 2017 (Marta Trejo Luzón)

    Lo inaudito es que ha pasado tanto tiempo que cada wilaya se gestiona de manera independiente a través de la

    administración central de la RASD: la distribución de alimentos, la educación, la seguridad y la sanidad están controladas por el Frente Polisario y los ayuntamientos de cada wilaya.

    Pero no es inteligente restar gravedad al asunto por mucha tranquilidad que se respire. Los campos saharauis de

    Tindouf se encuentran en una zona del Sahel con alta amenaza e influencia de contrabando y terroristas. Es por ello que todas las noches hay toque de queda para circular en vehículos y no se puede entrar o salir del campo

    cuando cae el sol.

    Al salir de la wilaya por la tarde, si te sales del camino de arena (indicado simplemente por el surco de la huella de otros coches) puedes observar que hay rastros de neumáticos por todas partes apuntando en todas direcciones. Es como un laberinto de líneas que hace pensar acerca de cuántas personas cruzan el desierto sin utilizar los caminos ‘oficiales’.

    Hace dos años sucedió algo increíble.

    Algo que cambiaría por completo la vida de los refugiados saharauis. El gobierno de Argelia desarrolló un sistema de red eléctrica que llegó para revolucionar 180º el panorama de la vida económica y social de los campos saharauis. Dentro de una modesta jaima podemos encontrar ahora una tele que sintoniza France 24, aparatos de Wifi que funcionan por tarjeta SIM, aire acondicionado, hornos eléctricos ¡y luz! ¡Luz eléctrica en medio del desierto del Sáhara!

    Esta nueva oportunidad lleva a los refugiados a invertir en sus sueños, Fatimehtu tiene un hammam por el que

    cobra entrada a otros refugiados. Con dos cubos de agua y unos banquitos se ha creado un baño árabe de lo más

    humilde. Al entrar hay unas perchas para dejar la melfa y la toalla. Dentro del hammam el suelo es de azulejos y

    encontramos dos agujeros, ahí debajo hay un motor eléctrico que calienta el agua y la evapora.

    El momento en el que, desnuda en el hammam más pequeño e ingenioso del mundo, te paras a pensar que estás en un campo de refugiados tu mente hace un crash. ¿Cómo es posible que un panorama tan desolador como un campo de refugiados pueda albergar historias, negocios y tanto desarrollo junto?

    A dos manzanas y un descampado al este de la casa de Fatimehtu hay una pizzería donde se reúnen los jóvenes de la tichla 3 para ver el fútbol. ¡El fútbol! ¡Con pizza! El proyecto ha sido apoyado por ACNUR y unas chicas saharauis de la wilaya llevan el negocio con orgullo y alegría.

    Pero a pesar de la nueva electricidad, las condiciones de vida en la hammada (desierto pedregoso) argelina son muy duras. Según el censo del Frente Polisario en 2017, los campos de refugiados están formados por 200.000 personas. La pequeña economía de esta población tiene tres fuentes de ingreso: las donaciones internacionales y ayuda humanitaria, las remesas familiares procedentes del extranjero o los negocios locales.

    Las organizaciones humanitarias más importantes que trabajan en la zona a parte de ACNUR son Médicos del Mundo y la Media Luna Roja Saharaui (MLRS). La MLRS está protegida por más de mil contenedores que rodean y determinan el recinto de manera colosal.

    Dentro de las inmediaciones de la Media Luna Roja se encuentra una planta de distribución de fruta y alimentos. Cada familia, según la época del año, recibe tres hortalizas o frutas distintas. ACNUR, además, se encarga de ofrecer un servicio de transporte de agua y reparte enseres básicos para la higiene a 90.000 refugiados en situación de riesgo.

    La situación de estos refugiados parece abocada al statu quo permanente

    Cientos de miles de saharauis siguen esperando una resolución internacional para volver al territorio de la antigua colonia española. Pero el bloqueo marroquí impide el avance de las negociaciones y los jóvenes de los campos se impacientan. Lo que antes eran rumores ya son afirmaciones en voz alta: “La vuelta a las armas” es un escenario que podría estallar en un futuro próximo.

    El día del cuadragésimo primer aniversario de la creación de la RASD conocí a varias mujeres policías. La figura de una mujer policía en una sociedad musulmana resulta impactante en medio de un Magreb tradicional. Pero es una realidad de la que los saharauis están muy orgullosos.

    Dentro de los campos de refugiados saharauis las mujeres forman parte de la administración y las fuerzas de seguridad. La RASD se ‘autoconsidera’ uno de los Estados árabes más tolerantes con las mujeres aunque siguen siendo una sociedad muy patriarcal.

    Antes de volver al aeropuerto de Tindouf, visitando el campo de Bohador encontré este cartel en un muro blanco de la plaza alertando sobre minas antipersona. La cercanía de los campos de refugiados al ‘Muro de la vergüenza’, frontera ilegal construida por Marruecos para frenar al Frente Polisario durante la guerra, provoca accidentes, lesiones e incluso muertes a día de hoy.

    El mayor riesgo de las minas antipersona es que están enterradas en la arena y, con el tiempo, son arrastradas por el movimiento de las dunas hasta los campos. La arena todavía guarda recuerdos del conflicto sucedido hace 28 años. En diciembre de 2016 una niña saharaui de 10 años falleció al estallar un resquicio de bomba de racimo que había en una duna.

    Mientras el desierto guarda recuerdos de guerra, el pueblo saharaui se asienta en un campo de refugiados que (se supone) iba a ser temporal. La vida se desarrolla mientras el conflicto no llega a ningún acuerdo. Generaciones de niños nacen y mueren en los campos mientras la comunidad internacional disminuye la ayuda humanitaria a estos seres humanos olvidados en el desierto.

    “Muchos ya no se quieren ir -comentaba Eide Mohamed-Ali (estudiante saharaui de la Universidad Complutense de Madrid)-. Ya no hay marcha atrás, la población se ha acostumbrado a este nivel de vida y poco a poco irán desarrollándose más »

    Y una se pregunta: ¿en qué momento un campo de refugiado pasa a convertirse en un asentamiento permanente?

    ¿Quién es el responsable final de estas personas? Argelia parece haber tomado el compromiso de mantener a los saharauis a salvo, pero Bouteflika acaba de retirarse del Gobierno, unas elecciones están por venir en el país y el destino del Sáhara Occidental sigue en manos de las Naciones Unidas.

    Probablemente estemos hablando de uno de los conflictos coloniales más longevos que arrastra nuestro país desde el siglo pasado. La guerra del silencio contra esta crisis está ganando. Pocos españoles y ciudadanos del mundo árabe conocen la historia del Frente Polisario, mientras que Marruecos administra el Sáhara Occidental como si fuese suyo.

    Después de nueve años sumergiéndome en la historia del Sáhara, estableciendo lazos con la población y estudiando el complejo embrollo diplomático internacional, me atrevo a decir que tarde o temprano escucharemos hablar de los saharauis. Alzarán su voz por encima de todas y nos señalarán con insistencia.

    Algunos no querrán irse de Tindouf, pero muchos otros han sacrificado su tiempo por una espera pacífica, tal y como aconsejaba la Comunidad Internacional. Si esta espera no termina pronto, los saharauis más jóvenes tomarán la política del Frente Polisario y, como dice el refrán saharaui, “estamos dispuestos a tragarnos el polvo antes de olvidar nuestra tierra”.

    UNA CRÓNICA DE MARTA TREJO LUZÓN

    Periodista freelance y profesora de música

    @martatrejoluzon

    Fuente : Be Wild Be Proud, 06/05/2019

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, Frente Polisario, campamentos de refugiados, refugiados saharauis, Marta Trejo Luzón,

  • “Tous les Sahraouis sont des héros et des héroïnes” (Conchi Moya)

    Entretien avec l’écrivaine Conchi Moya

    Conchi Moya est l’auteure du livre « Las acacias del éxodo » (« Les acacias de l’exode »), un ouvrage traitant du Sahara occidental. La présentation aura lieu ce samedi 4 mai à la librairie Libros Traperos de Murcia.

    « Du PSOE, nous n’avons eu que trahisons. Il n’y a rien de positif à attendre de ce parti à l’égard du peuple sahraoui, comme il a continué à le démontrer tout au long de ces années ».

    « Le fait que les femmes soient un pilier de la société sahraouie a toujours été évident. La société sahraouie est matriarcale, ce sont des femmes libres et elles occupent une place très importante dans leur famille et dans la société ».

    Née à Madrid en 1971, elle est diplômée en Sciences de l’Information de l’Université Complutense. Avant « Les acacias de l’exode », elle a écrit deux autres livres, avec pour toile de fond le Sahara occidental, « Delicias saharauis » et  » Los otros príncipes ». Avec Bahia Mahmoud Awah, elle a écrit l’essai « L’avenir de l’espagnol au Sahara occidental ». Elle a aussi édité plusieurs anthologies de poésie sahraouie « Um Draiga », « Aaiún, gritando lo que se siente », « La primavera saharaui » et « Poetas saharauis (Generación de la Amistad) ». En décembre 2015 est paru son premier roman, « Sin pedir permiso » (« Sans demander la permission »).

    Elle co-anime l’espace d’information Poemario por un Sahara Libre, dédié à l’actualité informative et culturelle de la cause sahraouie.

    « Les acacias de l’exode », est un livre d’histoires dont le protagoniste est le Sahara occidental, le peuple sahraoui. Ce n’est pas ton premier livre sur ce thème et tu consacres une partie de ton activité à rendre visible la cause sahraouie. Quel est ton lien avec le Sahara, avec son peuple ?

    J’ai rencontré le peuple sahraoui en avril 2000, lorsque je me suis rendue dans les camps de réfugiés sahraouis avec des collègues d’une radio libre à laquelle je collaborais. L’impact de ce que j’y ai vécu a été si fort que je me suis engagée à aider ces gens avec ce que je savais faire : raconter, écrire, informer. Finalement, j’ai rencontré mon collègue, l’écrivain et chercheur sahraoui Bahia Awah, et nous avons décidé de le faire ensemble. C’est ma cause, c’est mon peuple, j’ai une immense famille dispersée dans les camps, dans plusieurs pays de la diaspora et en territoire occupé. Beaucoup de mes meilleurs et plus chers amis sont sahraouis. Il n’y a pas eu un jour depuis mon premier voyage où j’ai cessé de penser au Sahara, et cela fait dix-neuf ans. Cela s’est littéralement traduit par le fait que j’ai eu l’honneur de participer au congrès fondateur du groupe d’écrivains sahraouis en exil Génération de l’amitié sahraouie. J’ai également été anthologue pour plusieurs de leurs publications. « Les Acacias de l’Exode » est mon troisième livre de récits sur le Sahara Occidental.

    Dans l’une des histoires tu racontes la visite d’un « jeune homme politique espagnol », l’espoir qu’il a suscité parmi les militants sahraouis et, enfin, sa trahison. Ce politicien était Felipe González. Maintenant qu’un autre jeune homme politique socialiste se trouve à la Moncloa et continuera d’être président après les élections du 28 Avril, quelles sont les attentes de la population sahraouie : les Sahraouis espèrent-ils que Sánchez se tournera vers les camps de réfugiés, qu’il assumera la responsabilité de l’Espagne en tant que puissance colonisatrice et qu’il remplira le mandat des Nations Unies en attendant que le Sahara obtienne son indépendance et retrouve ses terres ?

    L’histoire de la visite de Felipe Gonzalez en 1976 dans les camps de réfugiés pour soutenir le peuple sahraoui « jusqu’à la victoire finale » et sa trahison ultérieure, qui hantera Felipe à jamais, m’impressionne beaucoup. Les Sahraouis ne l’oublient pas et ils étaient chargés de récupérer et de diffuser ces images et l’audio de son discours. La chanteuse sahraouie Mariem Hassan lui a même dédié une chanson appelée « Shouka » (L’Épine), qui fait froid dans le dos. J’ai pu parler à certaines des personnes qui l’ont accompagné et j’ai voulu reproduire cette visite.

    Le programme socialiste pour ces élections de 2019 comprenait une phrase faisant référence au peuple sahraoui, à savoir que le parti s’efforcera « de parvenir à une solution au conflit qui soit juste, définitive, mutuellement acceptable et respectueuse du principe de l’autodétermination du peuple sahraoui ». Il est vrai que Pedro Sánchez s’est en quelque sorte dissocié de la « vieille garde » socialiste, mais nous devrons voir jusqu’où il osera aller. La proximité du PSOE avec les thèses marocaines sur le Sahara Occidental est historique et il est difficile pour cela de changer. Il faut rappeler que dans la dernière législature Mohamed Chaib, député pour le Parti socialiste catalan, est entré au Congrès : il est considéré comme « l’homme de Mohamed VI en Espagne ».

    Il suffit de voir que Zapatero est l’un des défenseurs de l’occupation marocaine du Sahara. À titre d’exemple, l’ancien président est allé participer à différentes manifestations dans les territoires occupés du Sahara, organisées par les autorités marocaines, comme le Forum de Crans Montana dans la ville sahraouie occupée de Dakhla, avec Mohamed VI qui a ouvert la manifestation et accueilli les participants avec la phrase « Bienvenue au Sahara Marocain ». Cela a été repris par l’Agence EFE en mars 2015, c’est consultable en ligne. Et sous le gouvernement de Zapatero, le PSOE a eu une attitude honteuse lors de deux événements décisifs tels que la grève de la faim de la militante sahraouie Aminetu Haidar à l’aéroport de Lanzarote et le violent démantèlement du camp sahraoui de Gdeim Izik, où le gouvernement du PSOE a considéré la version marocaine comme valide et a reçu le général marocain Hosni Benslimane au ministère de l’Intérieur, alors qu’il fait l’objet d’un mandat d’arrêt européen pour l’assassinat de l’opposant Ben Barka. Le ministère de l’Intérieur Pérez Rubalcaba a répondu que son nom « n’était pas dans les bases de données du ministère ».

    Du PSOE, nous n’avons eu que trahisons. Il n’y a rien de positif à attendre de ce parti à l’égard du peuple sahraoui, comme il a continué à le démontrer tout au long de ces années

    Dans un livre comme « Les acacias de l’exode », il doit être facile de céder à la tentation de se limiter à faire l’éloge de la figure des héros et des dirigeants du peuple sahraoui. Tu parles avec admiration de certains de ces personnages, mais tu concentres tes histoires sur les gens qui souffrent de l’exode, sur les enfants, sur les familles, sur les choses simples et fondamentales qu’ils ont perdues. Et surtout tu parles des femmes sahraouies, de leur rôle dans l’organisation de la vie civile dans les camps, de la façon dont elles s’occupent de la santé, de l’éducation, de l’organisation, bref, de la vie quotidienne. Quel rôle tiennent les femmes dans la cause sahraouie ?

    En réalité, tous les Sahraouis sont des héros et des héroïnes. Et tout le peuple est le Front Polisario, qui est un mouvement de libération nationale qui existera jusqu’à ce que les Sahraouis récupèrent leurs terres. Dans le cas des Sahraouis, il y a des dirigeants qui ont donné leur vie pour la cause, littéralement, comme Elouali Mustafa, l’un des fondateurs du Front Polisario et leader de la révolution sahraouie, qui est mort sur le champ de bataille moins d’un an après le début de la guerre contre le Maroc. Beaucoup d’autres ont été un exemple par leurs efforts et leurs sacrifices tout au long de ces décennies. Comme le peuple, qui a souffert et souffre encore tant. Et avec « Les acacias de l’exode » je voudrais en quelque sorte que nous nous mettions à la place de ces gens qui, du jour au lendemain, ont été expulsés de leur terre, à qui tout a été enlevé et soumis aux plus grandes injustices, devant l’indifférence de la communauté internationale. Je voudrais que nous comprenions que cela peut arriver à n’importe qui, même si nous nous croyons en sécurité en vivant dans la bulle de notre soi-disant « premier monde ».

    Le fait que les femmes sont un pilier de la société sahraouie a toujours été évident. La société sahraouie est matriarcale, ce sont des femmes libres et elles occupent une place très importante dans leur famille et dans la société. Elles ont installé les camps, et donc l’Etat sahraoui en exil, lorsque les hommes étaient sur le front. Il s’agissait de mères, de médecins, de constructrices, d’enseignantes, de donneuses de soins, de diplomates à l’étranger. Et dans les territoires occupés, les femmes mènent encore aujourd’hui de nombreuses manifestations de protestation, et il y a de nombreux noms de femmes parmi les militants des droits humains les plus importants. Les femmes sahraouies ont leur place dans la vie politique au niveau national et international. Il y a des ministres, des gouverneures, des parlementaires ou des diplomates, par exemple la représentante sahraouie en Espagne est une femme.

    Mais tout cela n’empêche pas que les femmes sahraouies souffrent aussi du patriarcat, sont préoccupées par la perte du pouvoir depuis que les hommes sont retournés dans les camps après le cessez-le-feu et appellent à une plus grande participation à la vie publique. Maintenant, il y a une génération intéressante de très jeunes femmes sahraouies qui luttent pour leurs droits et leur espace, sans abandonner leur cause, et c’est extrêmement intéressant à mon avis.

    Tout ton livre est un beau chant d’espoir, plein d’amour pour les gens dont tu parles. C’est aussi un cri de rage, de révolte contre la situation que vit le peuple sahraoui depuis 50 ans. Mais c’est aussi un appel contre l’oubli, contre l’éventuelle perte d’identité des générations déjà nées dans l’exode : y a-t-il un risque d’épuisement, de découragement chez les plus jeunes ?

    Ce danger existe, c’est évident. J’ai des neveux et des neveux qui sont nés dans les camps de réfugiés et qui ont aussi des enfants qui sont nés dans les camps. Deux générations qui n’ont jamais pu mettre les pieds sur leurs terres ou qui ne connaissent que l’occupation. C’est un drame terrible. Et il y a un troisième déracinement, celui de la diaspora. Comment dire à un jeune Sahraoui de garder la foi en l’ONU ou en la communauté internationale ?

    Mais en même temps, l’identité sahraouie est si forte qu’il y a beaucoup d’espoir placé dans les jeunes. Il y a une génération très bien préparée, qui connaît la cause et qui occupe des postes de responsabilité ou qui collabore à l’activisme intellectuel, culturel et artistique de l’information. Dans les territoires occupés, les défenseurs des droits humains sont de plus en plus jeunes, ils prennent le relais des militants vétérans. Le Maroc n’a pas réussi à effacer l’identité sahraouie de ces nouvelles générations, pas même des étudiants universitaires, obligés d’étudier dans les universités marocaines. Il existe un mouvement étudiant sahraoui très important dans les territoires occupés, qui subit des harcèlements, des détentions et des emprisonnements. Mais ils continuent.

    Le grand problème est peut-être que le découragement les conduit à prendre des positions en faveur d’un conflit armé. Certains jeunes appellent à mettre fin à cette situation d’ »impasse » et à reprendre la guerre. Ils en ont assez d’attendre et c’est compréhensible.

    Tu es écrivaine, mais aussi journaliste, pourquoi avoir choisi le récit, la littérature pour nous parler des Sahraouis et non la chronique ou le reportage journalistique ?

    Ce sont deux façons d’écrire qui sont presque aussi présentes dans ma création. Ma littérature est très narrative et j’aime raconter. Et en même temps, mes articles journalistiques ont toujours un aspect littéraire. En tout cas, Bahia Awah et moi militons pour l’information depuis 2001, lorsque nous avons commencé avec Poemario por un Sahara Libre, notre émission de radio qui est devenue plus tard un blog et que nous continuons. La littérature est venue plus tard et c’était en partie une conséquence du nombre de témoignages et d’histoires que nous entendions chaque jour. J’ai toujours écrit, depuis mon enfance, et si j’ai osé aller plus loin, c’est parce que je suis convaincue que la littérature et l’art sont une arme extrêmement puissante pour la diffusion des idées, et bien sûr des causes. Et par conséquent, ils doivent l’être pour une cause aussi juste que celle des Sahraouis.

    Conchi Moya

    Las acacias del éxodo

    Sílex editores

    978-84-7737-959-1

    120 pages

    Prix: 14 euros

    Fuente : Tlaxcala, 03/05/2019

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, éxodo, saharauis, ONU, MINURSO, campamentos de refugiados, Tindouf,

  • Castro Urdiales: 2ª ruta solidaria por los niños saharauis

    SEGUNDA RUTA SOLIDARIA POR LOS NIÑOS SAHARAUIS, EL DOMINGO CON SALIDA DESDE EL AYUNTAMIENTO

    La Asociación Cantabria por el Sáhara en Castro Urdiales ha organizado, para el domingo 5 de mayo, la segunda edición de su Ruta Solidaria en Favor de los Niños Saharauis. Como ha explicado en Castro Punto Radio Charo Garitacelaya, miembro del colectivo, el objetivo de esta cita es el de recabar fondos para sufragar los gastos que supone traer a niños saharauis a pasar dos meses del verano en Castro dentro del programa ‘Vacaciones en Paz’.

    La ruta partirá a las 10:00 horas de la plaza del Ayuntamiento “para discurrir hasta Allendelagua por la senda del Camino de Santiago. Se subirá a Los Templarios, de ahí hasta la Ermita y la bajada será por los depósitos del agua”. Un recorrido “sencillo” que “cada uno podrá hacer a su ritmo” y que estará supervisado por el Club Alpino Sámano que, “de una manera desinteresada y solidaria se encarga de que todo salga bien”.

    Las personas interesadas en participar en la ruta o simplemente colaborar, pueden adquirir dorsales al precio de tres euros. Están a la venta en varios establecimientos comerciales y hosteleros de Castro y en el stand que colocará la asociación en la Plaza del Ayuntamiento el sábado y el domingo por la mañana”.

    El dinero que se recaude irá destinado a facilitar la llegada de esos niños de los campamentos de refugiados de Tinduf, para que puedan pasar el verano en Castro y, entre otras cosas, “evitar vivir en un desierto que alcanza en verano los 50 grados de temperatura y para hacerles revisiones médicas, mejorar su alimentación e intentar suplir parte de sus carencias”.

    Por el momento, “cinco niños vendrán a familias de acogida y otros ocho se quedarán en el albergue de Talledo, con monitores y cuidadores, pasando los fines de semana con familias”.

    Fuente : Castro Punto Radio

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, campamentos de refugiados, niños saharauis,

  • El pueblo español, una retarguadia para el frente de resistencia saharaui

    Una de las pesadillas que no dejan a Mohamed VI concilie el sueño es el inquebrantable apoyo del pueblo español a la causa saharaui. La sociedad civil intenta, contra vientos y mareas, de guardar el lazo con el pueblo saharaui que los gobernantes de España cortaron a raíz de los Acuerdos Tripartitos de Madrid de 1975.

    Ese apoyo del pueblo español a la causa saharaui tiene su peso en la diplomacia de Madrid. Según un comentario aparecido en los documentos diplomáticos revelados por el hacker Chris Coleman y citado por el periodista Ignacio Cembrero, en octubre de 2013, García-Margallo explicó a su homólogo marroquí, Salaheddine Mezouar, por qué el apoyo de Madrid a Rabat sobre el Sahara no podía ser más explícito. Hay, dice, « la presión de la sociedad civil y las fuerzas políticas [a la izquierda de los socialistas], así como los medios de comunicación y la opinión pública para tratar de influir en la posición oficial de España ».

    Según Cembrero, no hay una ciudad ni pueblo en España que no tenga una asociación de amistad con el pueblo saharaui organizando actividades solidarias. « La mayor expresión de solidaridad, añade, es sin duda el recibimiento durante dos meses de verano de 5000 niños saharauis por familias españolas a menudo muy modestas ».

    « Para no ofender a la sociedad civil muy sensible a la cuestión saharaui y al mismo tiempo no ofender a Marruecos, señala el ex-corresponsal de El País en Rabat, los gobiernos españoles juegan el papel de equilibrio. « Me sentí como un trapecista; siempre en la cuerda floja « , reconoció un diplomático español que recordaba el momento en que era Director General de África del Norte y Oriente Medio en el Ministerio de Asuntos Exteriores … » Y luego, tuvimos que tragar serpientes « , lamentó ».

    A esto se añade la ayuda humanitaria enviada por las diversas asociaciones y que contribuyen a mejorar el cotidiano de muchas familias en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.

    Por eso, el pueblo español es para la causa saharaui una sólida retaguardia que asegura una logística material y moral a la lucha del pueblo saharaui.

    Los saharauis siempren recordarán ese gesto que nunca ha fallado a lo largo de los más de 43 años de conflicto, éxodo y penas. Un gesto oportuno y de un innegable valor.

    Tags : Sahara Occidental, pueblo saharauis, Vacaciones en Paz, campamentos de refugiados, España, sociedad civil,

  • Un viaje a los campamentos de refugiados de Tindouf

    Fuente: Saharauisi.com,

    La primera impresión al visitar los campamentos de refugiados saharauis es la de una profunda sorpresa. Y admiración. Cuesta creer que sus más de 150.000 habitantes hayan podido sobrevivir aquí casi 40 años. En medio de un desierto estéril, donde unos pocos rebaños de cabras tienen que competir por los casi inexistentes residuos en las bolsas de basura y donde los camellos dibujan sus famélicas siluetas en el horizonte. Pero como a todas las primeras apariencias, le faltan los matices que cargan de sentido la vida diaria de sus habitantes, repartidos entre haimas y casas de ladrillos de barro. Las mujeres y hombres saharauis han sido capaces de construir pilares básicos de un Estado en medio de la nada: colegios, hospitales, pozos, electricidad… Infraestructuras mínimas, precarias, pero que permiten habitar uno de los territorios más inhóspitos del mundo –las temperaturas en verano alcanzan los 54 grados-. Lo han hecho cargados de una paciencia y perseverancia ejemplares, y apoyados por el Estado de Argelia que les cedió este territorio mientras podían volver a su tierra y por la cooperación internacional.

    Sin embargo, los recortes de las ayudas de cooperación al desarrollo a causa de la crisis -España es el principal donante y ha recortado sus fondos en un 70% en los últimos años- han tenido un severo impacto en las condiciones de vida de la población.

    2015 es un año fundamental para el futuro del pueblo saharaui. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha fijado en abril una nueva fecha límite. Una más de las que lleva fijando desde 1991, cuando el Frente Polisario y el régimen marroquí acordaron la paz tras quince años de guerra. Si no ve cambios significativos, advirtió el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, tendrán que “hacer un examen amplio del marco para el proceso de negociación”.

    Cronología de un fracaso internacional

    España declaró el Sahara Occidental su colonia africana en 1952. Sus habitantes eran ciudadanos y ciudadanas con nacionalidad española. En 1972, la Asamblea General de las Naciones Unidas declara que los habitantes de este Territorio No Autónomo sometido a la descolonización tienen “el derecho inalienable a la libre determinación y a la independencia”.

    Por ello, impele al Estado Español a que celebre un Referéndum de Autodeterminación en el Sáhara Occidental, debiendo estar constituido el cuerpo de votantes por la población saharaui. El 16 de octubre de 1975, el rey de Marruecos, Hassan II, ordena la “Marcha Verde”, integrada por 350.000 hombres, mujeres y niños marroquíes que se desplazaron por el desierto para colonizar el Sáhara Occidental mientras 25.000 soldados acorralaban y masacraban a la población saharaui.

    Un mes más tarde, el Gobierno español alcanza los llamados “Acuerdos Tripartitos de Madrid”, por los cuales cedía la administración del territorio a Marruecos y Mauritania. Una negociación nula ya que España no tenía legitimidad para alcanzar un tratado que afectaba a un Territorio No Autónomo. La retirada de España dejó campo libre al Ejército marroquí, que inició una táctica de tierra arrasada contra la población saharaui: bombardeos con fósforo blanco y napalm, masacres colectivas, desapariciones en fosas comunes, saqueos de sus hogares, envenenamiento de los pozos de los que se abastecían las personas y los animales… 40.000 mujeres, hombres y niños tuvieron que huir a través del desierto y refugiarse en Argelia.

    Ése fue el caso de Nidal, una de las protagonistas de Saharaui sí, y por aquel entonces, un bebé de un año. Su madre se puso de parto de su hermano menor durante la huida. Murió en medio del desierto. Nidal, como cientos de menores saharauis tuvo después la oportunidad de ir a estudiar a Cuba, adonde se marchó cuando tenía 12 años. Estudió enfermería “para ser útil a mi país”. Ahora, gracias a su trabajo, al de sus compañeras/os y a ONG como Médicos del Mundo, las mujeres saharauis tienen un lugar seguro donde dar a luz en los campamentos de refugiados de Tindouf.

    Los que se quedaron en los Territorios Ocupados por Marruecos llevan desde 1976 sufriendo encarcelamiento en cárceles secretas y centros de tortura, desapariciones forzosas, represión policial sistemática, discriminación en el acceso a la salud, educación y puestos de trabajo… Aunque en 1991 el Frente Polisario, compuesto por milicias saharauis, y el reino de Marruecos firmaron la paz, y la ONU mandó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) -previsto para un año después- la situación lejos de mejorar sólo ha hecho degradarse. El reino alauí ha torpedeado sistemáticamente los esfuerzos y acuerdos alcanzados para la celebración del Referéndum a lo largo de todos estos años y ha logrado un hecho sin precedentes entre las misiones de las Naciones Unidas: que la MINURSO no pueda supervisar el cumplimiento de los derechos humanos en los Territorios Ocupados, violados cotidianamente según informes de la propia ONU. En la actualidad, 50 saharauis permanecen presos por razones políticas en cárceles marroquíes, donde han sufrido tortura, desnutrición, violaciones…

    Pese a todo ello, las y los activistas y defensores de derechos humanos saharauis siguen manifestándose pacíficamente para reclamar su independencia y libertad. Una de estas personas que han sufrido la virulencia de la represión policial es Maimuna. En 2007, después de que le rompieran un brazo y destrozaran el tórax y los senos, desarrolló un cáncer en su mama derecha que achaca a la paliza. En 2003, volvió a ser detenida, apaleada y torturada al obligarle a beber la orina de sus agresores. El cáncer, que había empezado a remitir tras ser tratada en Argelia -Marruecos también restringe el acceso a la salud a los y las saharauis-, se ha reproducido en su mama izquierda. Sigue siendo activista pese a los fuertes dolores que sufre por los tumores porque “lo que pedimos son derechos internacionalmente reconocidos”. La encontramos en los campamentos de refugiados, donde se ha trasladado para poder recibir atención médica.

    La situación en los campamentos de refugiados de Tindouf
    Salima es una de las jóvenes que ha nacido y crecido siendo refugiada. Después de que su padre muriera, tuvo que dejar de estudiar en la universidad argelina para sacar a sus hermanas adelante. “No queremos vivir de las ayudas, queremos vivir de lo que hay en nuestra tierra. Aquí no hay bombardeos, pero Marruecos nos está matando a fuego lento porque la vida como refugiados es muy difícil”, nos cuenta. Pese a ello, su capacidad de superación de los obstáculos es inagotable. Trabajando como traductora para una ONG, coincidió con una documentalista que le enseñó a grabar y montar vídeos. Desde entonces ha realizado varios cortos, ha sido ayudante de dirección de la película Wilaya y profesora en la Escuela de Cine de los campamentos. “El cine es mi forma de comunicar mi mensaje: No queremos esperar más, queremos volver ya a nuestra tierra”.

    La paciencia empieza a agotarse en los campamentos, especialmente entre los más jóvenes. La falta de horizonte es asfixiante: la gran mayoría tienen estudios secundarios, algunos incluso han completado carreras superiores en Argelia, España o Cuba. Pero en Tindouf muy pocos pueden poner en práctica sus conocimientos. El tiempo aquí mayoritariamente transcurre dedicado a la espera. La espera del reparto de los alimentos del Programa Mundial de Alimentos, que sólo alcanza para la mitad del tiempo previsto. La espera para recibir las remesas de los familiares que han emigrado y que les permite cubrir las necesidades básicas alimentarias… Porque la economía en los campamentos de refugiados -de la que no hay registros oficiales- depende de la ayuda de la cooperación internacional casi en su totalidad. El resto se completa con lo que envían los que emigraron, las familias que han acogido a menores en los programas de Veranos en paz -en los últimos años las familias españolas acogedoras se han reducido en un 35% por la crisis-, así como pequeñas iniciativas empresariales compuestas principalmente por tiendas de alimentación y unas cuantas cooperativas emprendidas con el apoyo de ONG.

    Los sueldos en los campamentos entre la escasa población empleada son apenas un estímulo: un maestro cobra unos 25 euros al mes, una comadrona 50 y un militar 40 aproximadamente. Esta precariedad provoca que un 30% de los menores sufra malnutrición o que la mayoría de las mujeres embarazadas tengan anemia por la falta de una dieta variada con productos básicos.

    Por ello, el programa de Médicos del Mundo apoyado por la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo, se ha enfocado en el fortalecimiento de la salud materno-infantil. Con un enfoque de derechos humanos y de fortalecimiento de las instituciones, Médicos del Mundo trabaja con el Ministerio de Sanidad del Frente Polisario para mejorar el acceso a la salud de estos colectivos mediante la formación y el estímulo del personal sanitario, la mejora de la estructura y el equipamiento de los centros sanitarios, la puesta en marcha de actividades preventivas y de educación, así como la mejora de la condición nutricional relacionada seguridad del embarazo, el puerperio y la crianza.

    La mejora de la salud de estos colectivos ha mejorado de manera parpable a lo largo de los últimos años.

    Mientras, los y las refugiadas saharauis siguen librando diariamente una batalla para cubrir sus necesidades básicas, para conservar la paciencia, para alimentar la esperanza de que la comunidad internacional cumpla con su deber y obligue a Marruecos a aceptar la celebración de un referéndum que abra la vía para el retorno y la independencia.

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, campamentos de refugiados, refugiados saharauis, vacaciones en paz, Tinduf, Argelia,

  • Sahara : Generaciones nacidas en el exilio

    Desde que en 1975 España cedió a Marruecos y Mauritania la administración del Sahara Occidental, el pueblo saharaui vive dividido entre los territorios ocupados por Marruecos, las zonas liberadas de la República Árabe Saharaui Democrática (una pequeña porción al este del muro militar marroquí) y los campamentos de personas refugiadas, en la hamada de Tinduf.

    Dos generaciones han nacido en estos campos en el exilio. La mayor parte sobrevive refugiada en Argelia en medio de un desierto estéril y con unas condiciones de vida durísimas. 173.600 personas saharauis están refugiadas en los campamentos de Tinduf, según ACNUR.

    Allí viven, en tiendas, sin agua corriente, en condiciones climatológicas extremas (con frecuentes tormentas de arena y 54 grados en verano), dependiendo casi totalmente de la ayuda internacional para comer. Un tercio de los niños y las niñas sufren desnutrición crónica y dos tercios de las mujeres, anemia. El absentismo escolar es cada vez mayor y solo el 10% alcanza la educación superior.

    Y a todos estos problemas hay que añadir el éxodo de la gente joven. La juventud se debate entre la resistencia, la rebelión y la desesperanza. Ante la falta de oportunidades y la pasividad de la comunidad internacional, que hace mella en las expectativas de este pueblo de recuperar sus tierras, una de las pocas opciones que les quedan es intentar emigrar a otros países, como España.

    Fuente: Festival de Cine y Derechos Humanos, Donostia

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, exilio, juventud, generación, campamentos de refugiados, Tinduf,

  • La juventud olvidada del Sáhara Occidental

    En los campamentos de refugiados saharauis del oeste de Argelia, las generaciones se suceden. Han pasado 43 años desde que el pueblo del Sáhara Occidental huyó hacia aquí, 27 años desde que se firmó el alto el fuego, pero el conflicto aún no se ha resuelto. Si bien la comunidad internacional acoge con beneplácito los últimos acontecimientos, los jóvenes refugiados están desilusionados y dudan entre la reanudación de la lucha armada y el exilio. Informe.

    En medio de la noche, un vehículo se detiene en la carretera que conecta la ciudad argelina de Tinduf con los campamentos de refugiados saharauis. El 4×4 pasa por una valla, su chofer saluda cordialmente a los agentes de aduana, y sale del coche para fumar un cigarrillo bajo las estrellas. La escolta argelina que le acompañaba dio media vuelta y los viajeros esperan a que los saharauis tomen el relevo. Este puesto de control marca la entrada en el territorio argelino administrado por la República Saharaui. « Argelia nos permite gestionar este territorio nosotros mismos », exclama Saleh, un joven saharaui. « ¿Han visto ustedes alguna vez una amistad tan fuerte entre dos países? « Para él, no hay razón para preocuparse por los posibles cambios de régimen en Argelia. « La posición argelina es una cuestión de principios. Nos ayudan porque ellos también han experimentado la colonización », explica.

    Argelia acoge a los refugiados saharauis desde 1975. En ese año, Marruecos y Mauritania aprovecharon la retirada de España para invadir el Sáhara Occidental. Veinticinco mil personas murieron por las bombas de napalm y fósforo.

    El Frente Polisario, representante oficial del pueblo saharaui, luchó para liberar el Sáhara Occidental. En 1979, se firmó un alto el fuego con Mauritania. Pero no fue hasta 1991 que se llegó a un acuerdo con Marruecos que prevé la celebración de un referéndum para la autodeterminación de los saharauis. Hoy, 27 años después, los saharauis siguen esperando para votar. El territorio del Sáhara Occidental está dividido por un muro entre « territorios ocupados » y « territorios liberados ».

    La República Saharaui, reconocida por 84 Estados, administra la zona que se encuentra al este del muro mientras Marruecos ocupa la parte occidental.

    UN SUEÑO DE INDEPENDENCIA

    173.600 personas viven en este complejo de tiendas de campaña y casas de adobe y de hormigón. Reina una calma sorprendente. Unos cuantos balidos, el lejano ruido de un motor y, susurros en las casas. Los saharauis pasan el día a la sombra. Los jóvenes van a la escuela y luego ayudan a sus padres en las tareas domésticas. Matan el tiempo visitándose unos a otros.

    Al caer la noche, Saleh pone una estera frente a su casa para disfrutar de la frescura y preparar el té. Sus primos no tardaron en unirse a él. « Durante el día, cocinamos, limpiamos, nos quedamos con nuestras familias. Me gustaría tener un trabajo, ser enfermera. Me gustaría ir de compras, ese tipo de cosas, como las chicas en Europa », dice Mina, de 25 años. « Mi sueño es ver nuestra bandera ondeando en el cielo de un Sahara libre. Quiero casarme, tener hijos e hijas en el Sahara libre », añade Leila. En una explosión de risa, las jóvenes, envueltas en melhfas de flores rosas, comenzaron a soñar. « Cuando se independice, el Sáhara Occidental será el Estado más importante del Magreb, porque es un país con muchos recursos y muy poca contaminación », dice Mina con ojos brillantes. Este territorio es rico en fosfato. Marruecos aprovecha las recetas del fosfato y muchos barcos de pesca extranjeros faenan en aguas saharauis ricas en pescado.

    Cuando se plantea la cuestión de cómo lograr la independencia, los ojos se oscurecen. « Son nuestros hombres los que la ganarán, a su manera, con la guerra. Por supuesto, si los hombres van a luchar, nosotros también iremos », afirma Nasra. « Hemos estado esperando pacíficamente durante tantos años y hasta ahora no hemos conseguido nada », añade Mina. Leila no está de acuerdo. « Llegará un día en que resolveremos este conflicto por medios pacíficos », dice.

    En diciembre de 2018, se espera que Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario participen en una mesa redonda sobre la cuestión del Sáhara en Ginebra. Este será el primer encuentro entre las autoridades marroquíes y saharauis desde 2012. Pero esa no es razón para tranquilizar a Mina. « Mi madre nació aquí. Mi abuela está aquí en el cementerio. Nací aquí y nunca hubo nada nuevo », explica.

    Saleh tampoco espera mucho de esta mesa redonda. Pero los nuevos actores de la escena le hacen màs optimista. « Cuando António Guterres fue nombrado Secretario General de las Naciones Unidas, teníamos confianza porque ya había trabajado en el conflicto del Sáhara Occidental, aunque se trataba más bien de ayuda humanitaria. Visitó los campamentos. Él sabe lo que está pasando aquí », explica. « Y luego fue él quien nombró a Horst Köhler como enviado de la ONU para el Sáhara Occidental », añade. El antiguo Presidente alemán, que pasó parte de su vida como refugiado, se ha ganado su confianza. « Köhler nos dijo que es un hijo de la guerra. Un hijo del refugio. Dijo que conocía nuestra situación y que no nos abandonará », dice Saleh de nuevo. « Además, tiene un plan. Decidió incluir a nuevos actores en la resolución del conflicto y ha aumentado el número de encuentros en este sentido.

    Acabar con la MINURSO

    La cuestión del mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) está presionando a los protagonistas. Estados Unidos se niega a seguir financiando a esta fuerza de la ONU porque, a su juicio, no está haciendo su trabajo. En abril y octubre de 2018, su mandato fue renovado por sólo seis meses. Esta es una de las razones por las que la comunidad internacional ha salido gradualmente del punto muerto. « A veces, en mis oraciones, le pido a Alá que haga todo lo posible para mantener a Trump en el poder en los Estados Unidos », confió un joven saharaui.

    Mucha gente quiere que la Minurso se vaya. Consideran que la misión de mantenimiento de la paz es demasiado cara, que no ha celebrado un referéndum y deploran el hecho de que no tenga un mandato en materia de derechos humanos. Muchas ONGs han denunciado las violaciones de los derechos saharauis en Marruecos.

    En el mercado, jóvenes reclutas de la policía discuten el tema. « La Minurso puede ser aceptada si se protegen las manifestaciones saharauis en los territorios ocupados por Marruecos. Pero si las mujeres siguen siendo golpeadas y hay violencia todos los días, preferimos que se vaya », explica un gendarme de 28 años. « Estamos en contacto con los jóvenes de los territorios ocupados. Vemos las fotos y nos indigna que nadie hable de ello », añade su amigo, un soldado. La mayoría de los refugiados tienen una parte de su familia viviendo al otro lado del muro. « Sufren todos los días. No tienen derecho a expresarse, a tener una bandera », dice Mohamed, oficial en las fuerzas especiales de la gendarmería.

    Para muchos jóvenes, no importa que la salida de la fuerza de mantenimiento de la paz signifique una reanudación de las hostilidades. « Las Naciones Unidas deben entender que aunque no lo queramos, la guerra será la solución », explica Mohamed. « Lo que se pierde por la fuerza sólo se recupera por la fuerza », añaden sus camaradas.

    Volver a la guerra ?

    En los campamentos de refugiados, los ingresos en el ejército van en aumento. La mayoría de los jóvenes creen que la guerra es la mejor manera de lograr la independencia del Sáhara Occidental y de llamar la atención del mundo sobre su situación. Una gran parte de la población los entiende. No pueden seguir esperando y sintiéndose infrarrepresentados en los órganos dirigentes. Cada vez se dan más puestos de trabajo importantes a los jóvenes, pero rara vez se trata de puestos que tengan un poder decisional. Esto crea una ruptura.

    « Nuestro gobierno escucha más a la comunidad internacional que a nuestro propio pueblo. Nos sentimos abandonados », dice un joven en la calle. « Queremos una solución política, no sólo pan y agua », añade.

    En cada congreso del Frente Polisario, los jóvenes exigen claramente y en voz alta volver a las armas. « ¡Rechazan todo! Incluso en su estado de ánimo son agresivos », dice Abda Chej, miembro del secretariado nacional del Frente Polisario. El viejo se siente anticuado. « Las personas que fundaron el Frente Polisario son ahora una minoría. La mayoría son jóvenes que no han vivido la guerra y que no conocen la realidad », explica. « Nos presionan mucho. Nos piden armas, entrenamiento militar. Estamos tratando de calmarlos, pero ¿cuánto tiempo más vamos a aguantar? Los procesos de paz no funcionan », añade Abda Chej.

    « Aceptamos morir por nuestra causa », dice Mohamed, el joven a cargo de las fuerzas especiales de la gendarmería. Si muere luchando por la independencia del Sáhara Occidental, será honrado y considerado un mártir. « De todos modos, la gente como nosotros, sin recursos, ya está muerta », añade.

    Incorporase a la policía es también una forma de superar el aburrimiento o satisfacer las necesidades económicas. En los campamentos, el ejército es uno de los pocos sectores que recluta.

    Expatriarse para existir

    Muchos saharauis están estudiando en el extranjero. Si sus resultados son satisfactorios, pueden obtener fácilmente becas para estudiar en Cuba, España o Argelia. Pero una vez de vuelta en los campamentos, es muy difícil para ellos encontrar un trabajo remunerado que responda a sus calificaciones.

    Salama, un amigo de Saleh, forma parte de los muchos jóvenes que han decidido expatriarse. Pasa sus vacaciones en los campos de refugiados para visitar a su madre. Mientras la familia está ocupada honrando las reglas de la hospitalidad saharaui, el joven confiesa: « Me critican mucho porque me voy al extranjero. Hay gente que piensa que hay que quedarte aquí y presionar », dice. Salama se sirve algunos dátiles y un vaso de leche de camella antes de decir: « Pero la mayoría de nosotros pensamos que es mejor irse porque la ayuda humanitaria no es suficiente. Es gracias a la gente que va a España que tenemos de qué vivir. Permiten que sus familias tengan cosas muy esenciales ».

    La mayoría de los habitantes de los campamentos ya han viajado fuera de África. Muchos de ellos han estudiado fuera. También se organizan programas de intercambio para los más jóvenes. Según el ministro de Juventud y Deportes, Ahmed Lehbib, es una de las razones por las que pocos jóvenes saharauis son cooptados por grupos terroristas en la región. « Los yihadistas dicen que los occidentales matan a los musulmanes. Pero nuestros jóvenes conocen el mundo occidental. No se dejan engañar », explica. « También promovemos la comprensión de los derechos humanos y de los derechos de la mujer. Estos valores están en conflicto con los de los grupos terroristas », añadió el Ministro.

    La seguridad del Sahel se deteriora año tras año. Los jóvenes saharauis tienen muchas ventajas como reclutas para los grupos que operan en la región: están desocupados, son pobres y están familiarizados con el Sahara. Pero hasta ahora, pocos se han unido a los terroristas. Ya están movilizados por una causa: la suya.