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  • Cuando los europeos se repartieron África

    El continente africano fue ocupado y repartido entre las potencias europeas en el siglo XIX. A principios de dicho siglo los europeos solamente poseían factorías costeras o pequeñas colonias. Pero en la segunda mitad del siglo, exploradores y misioneros recorrieron África, aprovechando el curso de los grandes ríos: Níger, Nilo, Congo, Zambeze y se aventuraron por el Sahara.

    A partir de la década de los años setenta del siglo XIX, las expediciones se multiplicaron y las potencias europeas se lanzaron a una verdadera carrera de conquista y colonización de territorios. Los británicos deseaban establecer un imperio de norte a sur, vertebrado por el ferrocarril El Cairo-El Cabo, dominando, a su vez, la fachada oriental del continente con vistas a controlar el Océano Índico. Gran Bretaña obtuvo territorios muy ricos en minerales (oro y diamantes), así como de gran valor estratégico, como el Canal de Suez, por el que controlaban el paso entre el Mediterráneo y el Mar Rojo hacia el Océano Índico.

    Por su parte, los franceses pretendían levantar un imperio de este a oeste del continente africano. Comenzaron por dominar Argelia y desde allí fueron dominando gran parte del norte de África (Marruecos y Túnez), la costa occidental del continente y se extendieron hacia Sudán, punto de fricción con los británicos, ya que era la zona de choque con la línea norte-sur británica.

    El rey de los belgas -Leopoldo II- encargó la exploración de la zona del Congo para levantar un imperio propio. Los alemanes se establecieron en África central. Así pues, muy pronto comenzaron a entrar en colisión los intereses de las grandes potencias. Ante esta situación, en el año 1885, Bismarck convocó una Conferencia Internacional en Berlín.

    En la Conferencia se tomaron una serie de decisiones sobre la colonización de África: garantía de libre navegación por los ríos Níger y Congo, establecimiento de unos principios para ocupar los territorios por parte de las metrópolis, basados en el dominio efectivo con notificación diplomática al resto de las potencias del establecimiento de la nueva colonia. Pero la Conferencia no terminó con los enfrentamientos entre las potencias coloniales.

    Posteriormente, los alemanes se establecieron en Togo, Camerún, África suroccidental y Tanganica, mientras que los portugueses se hacían con Angola, Mozambique y Guinea-Bissau. Italia estableció su imperio en Libia y Somalia. Por fin, España se estableció en lo que luego fue Guinea Ecuatorial, y el Sahara Occidental (Río de Oro).

    En el sur de África dos pequeñas repúblicas vecinas –Transvaal y Orange- estaban en manos de los holandeses nacidos en el continente africano y conocidos como bóers, después de haberse marchado de la zona de El Cabo (habían llegado en el siglo XVII), huyendo de la expansión británica en la zona. Pero la noticia del descubrimiento de importantes minas en Transvaal motivó a los ingleses a invadir los territorios de los bóers, provocando el estallido de una guerra, que duró tres años, con un alto coste en vidas humanas. Al final, esos territorios fueron anexionados al Imperio británico.

    EduardoMontagut, historiador

    Fuente : La Mar de Onuba, 03/02/2019

    Tags : Tratado de Berlín, colonialismo, colonización, Africa,

  • Efemérides:Primera reunión del Tribunal de la Haya sobre el Sáhara, presupuesto y condena a la prisión militar a 5 jóvenes saharauis

    El 16 de Abril de 1975, « el Tribunal Internacional de La Haya inició su primera reunión formal sobre el dictament consultivo pedido por la Asamblea de la ONU sobre el Sáhara Occidental o español », informa ABC.

    Fuentes diplomáticas citadas por ABC, « indicaron que los 15 jueces de la Corte presididos por el polaco Manfred Lachs, estudiaban actualmente el procedimiento a seguir durante los trabajos previos a dicho dictamen, y, de manera especial, la petición de Marruecos y de Mauritania de que sea admitido un juez « ad hoc » de cada uno de estos países, por el hecho de que España está representada en el Tribunal por Don Federico de Castro ».

    « Como se recordará, añade ABC, el gobierno español presentó una nota en la que pedía al tribunal la no aceptación de estos jueces « ad hoc », porque ello podría provocar un equíivoco importante : el que se pensara que el trabajo de la Corte tiene un carácter contencioso y no de dictament como lo solicito la Asamblea de la ONU, dado que, normalmente, sólo se aceptan jueces « ad hoc » en los contenciosos. España desea, más que impedir la presencia de un juez mauritano y marroquí en el Tribunal, dejar bien claro que le gobierno de Madrid no acepta un contencioso y que la presencia o ausencia de dichos jueces no cambiaría nunca el sentido de « dictamen consultivo », única labor del Tribunal Internacional frente al caso del Sáhara español ».

    « « Los jueces, que conversaron hoy durante cerca de 5 horas, volverán a reunirse mañana, y no se excluye que decidan la adopción de un procedimiento oral para que España, Marruecos y Mauritania expliquen sus pros y contras en este apartado relatico a los jueces « ad hoc » solicitados », concluye ABC.

    1.665.065.000 de pesestas es el presupuesto anual del Sáhara para el año 1975. El resumen de gastps está destinado a las siguientes secciones y servicios : Gobierno y Secretaría General. Justicia, Política Interior, Enseñanza, Sanidad e Higiene, Obras Pçublicas, Urbanismo y Vivienda, Minería e Industria, Correos y Telecomunicación, Financieros y Comercio y obligaciones generales.

    Por otra parte, ABC señala que « a seis años de prisión militar han sido condenados los cinco jóvenes saharauis que ayer fueron juxgados en un Consejo de Guerrea, celebrado en el rergimiento Mixto de Artillería de Las Palmas. Los jóvenes estaban acusados de insultos a las Fuerzas Armadas, enfretntarse y resistirse a una patrulla de la Policía Territorial española, en el Sáhara ».

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, España, Frente Polisario, colonialismo, presupuesto,

  • Abdelkrim: el ‘moro’ que cambió la historia de España

    ‘La traicion de Abdelkrim vino por las promesas incumplidas de España’

    Fue un precursor de los movimientos de liberación nacional

    Amanda Figueras

    Ligeramente estrábico, de inteligencia precoz, gran sentido de la diplomacia y extraordinaria capacidad para el trabajo. Es Abdelkrim El Jatabi (Axdir, 1880-El Cairo, 1963), más conocido por ser aquel ‘moro amigo’ de España quien años después lideraría la resistencia rifeña contra la ocupación española en Marruecos.

    De él se hablaba en los años veinte, después su figura ha caído en el olvido. La historiadora María Rosa de Madariaga publica ‘Abd el-Krim El Jatabi. La lucha por la independencia’ (Alianza Editorial) para reivindicar su figura y romper mitos.

    « Su papel para la historia de España y el mundo ha pasado inadvertido, pero es fundamental ». Según explica en una entrevista con ELMUNDO.es, es un precursor de los movimientos de liberación nacional de los pueblos colonizados después de la Segunda Guerra Mundial.

    Explica que las derrotas militares llevaron a la dictadura de Primo de Rivera -para acallar las voces que pedían responsabilidades tras el ‘expediente del general Picasso’ que daba cuenta de la incompetencia de los mandos españoles en la batalla de Annual-. De ahí vino la República -como oposición a la dictadura- e incluso la del general Francisco Franco, golpe orquestado por un grupo de militares ‘africano militaristas’ (de la Legión y los Regulares, cuerpos coloniales) reforzados justamente tras haber vencido al rifeño.

    Ambición cultural

    El magrebí, según relata De Madariaga, lo quería ver todo, estudiar todo, era muy inquieto. De ahí su ambición. Estudió en la Universidad de Al Qarawiyin (Fez), después se trasladó a Melilla y trabajó como periodista, profesor de una escuela de enseñanza primaria para hijos de marroquíes establecidos en la ciudad y fue juez.

    Después, ejerció de intérprete de las Oficinas Indígenas, gracias a un puesto creado a su medida. Vivió la primera parte de su vida orientado al vecino del Norte, y la considerada como « traición » fue fruto del desencanto por las promesas incumplidas.

    Abdelkrim pensaba -como su padre- que España, a la que la Conferencia de Algeciras había dado un papel predominante en la zona septentrional del país, podría contribuir mediante una importante ayuda económica y técnica al progreso del Rif.

    Todo ello, en medio del ambiente convulso que vivía Marruecos en aquellos primeros años del Siglo XX, en el que había violentas reacciones contra el Majzén y los extranjeros, a los que se hacía responsables de todos los males que les aquejaban.

    España ocupaba parte del norte, Francia iba sumando territorios en la región occidental a los que ya controlaba en la oriental �incluso tuvo que ceder parte del Congo a Alemania a cambio de que la dejara trabajar por sus intereses en la zona-.

    La soledad del rifeño

    Abdelkrim pagaba la enemistad de las gentes de su tribu, ayudó a los españoles en varias ocasiones en la organización de desembarcos militares -estaba de acuerdo con algún modo de ocupación pacífica- que después, por diversos motivos, no se realizaron. Pero él, se quedaba sólo ante el recelo, y a veces la violencia, de los suyos.

    Hasta que, frustrado, un día optó por ponerse al lado de aquellos que luchaban contra la ocupación extranjera, a pesar de que ideológicamente no estaba de acuerdo con parte de su argumento: no rechazaba la cultura occidental ni el progreso.

    El libro no se olvida del lado humano del personaje, en el que la autora ha indagado de la mano de una de sus hijas, Aicha. Cuenta cómo fue su relación con ellos, con algunos, más intensa sólo durante su exilio en la Reunión y después en El Cairo.

    Mentiras repetidas

    La historiadora arremete contra quienes han escrito sobre el asunto sin hacer una investigación seria « han aportado algo, pero hay muchos que no han ido a las fuentes primarias, a los archivos. Nadie es perfecto, y es verdad que hace tiempo muchos documentos no se podían consultar, aún así no se debe repetir las cosas sin comprobarlas », explica.

    Uno de los ejemplos de esta deformación es la extendida historia de que el enfado de Abdelkrim hacia España se debió a que el general Fernández Silvestre, comandante general de Melilla, le había dado una bofetada. « No fue así », aclara. Ella se ha metido a fondo en los documentos, de lo que da cuenta en el libro, en el que se reproducen decenas de ellos, como con él solicitó la nacionalidad española (lo hizo sin éxito en dos ocasiones).

    « El mayor error de la percepción de España respecto a Abdelkrim es verlo como un jefe salvaje y cruel. Se le atribuyeron erróneamente las masacres de Monte Arruit, de Zeluán y Nador (regiones próximas a Melilla), sobre las que no tuvo responsabilidad directa », asegura.

    Además, critica que su historia sirvió para alimentar los prejuicios del imaginario colectivo de que los magrebíes son personas traicioneras. « En España ha habido amnesia colectiva respecto a la huella de los árabes en general y de nuestra relación con Marruecos ».

    El Mundo, 19 dic 2009

    Tags : Marruecos, Rif, Hirak, Abdelkrim El Jatabi, Guerra del Rif, colonialismo,