Étiquette : Cruz del Mar

  • El gobierno español disimula la autoría de actos terroristas perpetrados por Marruecos

    El 11-M no es el único atentado terrorista coemtido por Marruecos y callado por España. Veintiseis años antes, el 28 de noviembre del 1978, un barco pesquero, el Cruz del Mar, fue atacado en plena altamar dejando ocho muertos canarios.

    Según la revista Triunfo, el ametrallamiento de este podría haber sido obra de la Oficina de Enlace y Moral (Bureau des Liaisons et Moral), una entidad creada por Hasán II para prevenir los conspiraciones de los militares contra la corona alauita.

    Según la misma fuente, se trata de un « servicio secreto montado con hombres de su total confianza, entre los que figurarían jóvenes oficiales y hombres de acción que desarrolla acrividades político-militares encaminadas tanto a abortar cualquier intento de golpe de Estado dentro de las FAR como a realizar o montar operaciones con proyección exterior ».

    « En medios del archipiélago canario, añade, se especula con la posibilidad de que estos servicios no han sido ajenos a la acción llevada a cabo contra el pesquero « Cruz del Mar ».

    Según El Español del 15 de Enero del 2017 :

    Las sospechas del atentado recayeron enseguida sobre el Frente Polisario, reconociendo supuestamente los sobrevivientes a seis asaltantes, cuando les mostraron las imágenes de los saharauis fichados por la PolicíaTerritorial. El Gobierno Civil publicó las fotos de los asaltantes identificados con sus nombres, entre ellos el llamado Mohamed Salem Uld Had Enbarec, pero el Frente Polisario, que negó totalmente la autoría de la masacre, achacándola a Marruecos, demostró fehacientemente que el nombrado estaba en Argel en el momento del asalto al Cruz del Mar, entrevistado por dos periodistas españoles.

    La tesis generalizada que podía justificar la masacre fue la de que, el gobierno español de la UCD estaba propugnando un acercamiento al Frente Polisario y, por ello, Marruecos mandó a cometer el asesinato referido para que se lo imputaran a los saharauis y, con ello, romper las nacientes relaciones. Con esa intención, las armas para cometer el execrable crimen fueron fusiles Kalasnikov, que no eran reglamentarios en el ejército alauita.

    Pero las mentiras tienen las patas cortas y, por ello, al día siguiente de la tragedia, dos aviones militares, sobrevolaron el lugar donde se cometieron los hechos e informaron que en tierra habían acampadas fuerzas armadas marroquíes y, en sus proximidades se movía una columna de vehículos rumbo al Aaiun, llevando sobre el techo de un camión una gran lancha neumática de color verde, similar a la descrita por los supervivientes. Se había revelado que Marruecos estaba tras la autoría del asalto y posterior asesinato de la de la tripulación del pesquero Cruz del Mar. Pero esta prueba no fue tenida en cuenta por las autoridades españolas ya que nunca hubo demanda al gobierno de Hassan II, pero si represalias a los saharauis que Vivian en España o que pedían asilo político.

    Sobre el mismo tema, El País, con fecha de 16 Diciembre 1978, escribió :

    PARECE QUE comienza a instalarse en los hábitos políticos del Gobierno español la tendencia a que sea el ciudadano quien a través de informaciones recortadas deduzca por sí mismo la verdad en aquellos casos que afectan gravemente a la seguridad del Estado o de la nación.Después de la «Operación Galaxia», la solución del caso del asesinato de los pescadores del Cruz del Mar puede quedar como un nuevo ejercicio para las aptitudes detectivescas de nuestros conciudadanos. Hace ya más de tres semanas que el ministro de Transportes regresó de Canarias con la «certeza de haber reunido pruebas con cluyentes» que permitían al Gobierno identificar a los autores del atentado terrorista que costó la vida a ocho pescadores españoles. Tres semanas después esperamos esas supuestas pruebas, y todo sugiere que las mismas podrían ser utilizadas para incriminar indistintamente a los diferentes posibles autores o incitadores de los hechos.

    Durante una semana, las identificaciones llevadas a cabo por los. supervivientes permitían sospechar que podría tratarse de una operación del Polisario. De repente, el representante de ese Frente, recién llegado de nuevo a Madrid, ha afirmado en una conferencia de prensa, de la cual por primera vez TVE actuó como caja de resonancia, que su organización no es culpable y que tienen todas las pruebas sobre quiénes son los autores a la disposición del Gobierno español si éste las solicita.

    Lo inconcebible de todo esto es cómo una organización que es una de las partes acusadas en el caso no ha sometido de motu proprio esas pruebas a las autoridades, de la misma manera que es lógico suponer que no se habría permitido al Polisario un nuevo foro informativo como el de anteayer si «aquellas pruebas concluyentes», que decía traer el ministro de Transportes, no le exoneraran, al menos en opinión de un sector del Gobierno. De lo contrario no habría explicación para esa pasividad gubernamental.

    Durante toda la campaña de la izquierda española contra el Acuerdo Tripartito de Madrid, el Polisario prometió denunciar con nombres y apellidos a los españoles que acusaba de haberse beneficiado con «la venta del Sahara a Marruecos y Mauritania». Nadie ha recibido hasta ahora o hecho públicas esas revelaciones.

    Sin embargo, ahora cabe pensar, al menos en,beneficio de la dignidad de este país, que no se trata de un gesto propagandístico; que nadie intenta negociar esas pruebas a cambio de algo más; que nadie quiere divertir a la opinión pública, porque ya no estamos para diversiones.

    Partiendo de estos supuestos, ¿qué nos queda?: ¿que las pruebas acusan a Marruecos, a un GRAPO-marroquí o a un tercero que no es ni Marruecos ni el Polisario? ¿Que el Gobierno no logra unanimidad para decidir cómo abordar la situación dada la gravedad que supondría la implicación de un Estado?

    El gesto del Gobierno español hace unos días afirmando que la Armada defendería a nuestros pescadores, con toda la dignidad que proyecta, aún no se ha explicado cómo podrá ponerse en práctica en unas aguas territoriales cuya soberanía reclaman dos Estados y el Polisario, a menos que haya decidido recordar a Rabat y Nuakchott, que España ha cedido la administración pero no la soberanía del Sahara y que está decidido a patrullar esas aguas.

    Lo concreto es que estamos ante unos hechos graves que no se quiere o no se pueden afrontar y que de nuevo los intereses pro argelinos o pro polisarios o pro marroquíes nos convierten en centro de confrontación. Dicho de otra forma, que la guerra del Sahara, por nuestras debilidades reales o supuestas, por la ausencia de una política de Estado asumida por todos, se nos traslada a Madrid o contra intereses y ciudadanos españoles. Nada pues más lejos de las intenciones proclamadas por la diplomacia española de mediar en el conflicto. No sólo no mediamos, sino que contra España empiezan a desaho garse unos y otros. Es hora de hacer comprender a todos, con hechos, que no podrán volver sus furias contra España. Pero también es hora de que el Gobierno com prenda que el acercamiento a una parte no puede ser en detrimento de la otra y que no podemos permitirnos ese juego político.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de diciembre de 1978

  • Antes del 11-M hubo un 28-N

    Meses antes del ataque al « Cruz del Mar », Madrid sabía que Marruecos podía estar preparando una acción similar

    Meses antes del ataque al « Cruz del Mar », Madrid sabía que Marruecos podía estar preparando una acción similar

    DANIEL GAVELA

    El País, 28 ENE 1979

    Las autoridades españolas habían sido advertidas, meses antes del ataque al pesquero Cruz del Mar en aguas saharianas, de que Marruecos podría estar preparando una acción de esas características. Sin embargo hay indicios de que esta información quedó congelada en Madrid y no fue transmitida a las autoridades de la zona marítima de Canarias ni se tradujo en una mayor protección a la flota pesquera por parte de los buques de la Armada. Las órdenes transmitidas en aquellos días por la comandancia de Marina de Las Palmas a los pesqueros que operaban en el banco sahariano para que se mantuvieran alejados de las aguas próximas al lugar donde sufrió el ataque el Cruz del Mar tampoco estaban relacionadas con esta información que poseía Madrid; estaban motivadas exclusivamente por el anuncio hecho por Rabat de que la Armada marroquí se disponía a efectuar maniobras militares en aquellas latitudes.

    La posibilidad de que Marruecos pudiera estar implicado en esta acción criminal sorprendió totalmente a las autoridades policiales y de Marina de Canarias quienes, después de las primeras investigaciones, creían haber llegado al fondo del asunto e incluso contagiaron de este convencimiento al ministro de Transportes, que llegó a Las Palmas horas después del ataque para recoger información y ponerla a disposición del Gobierno.Esta desconexión informativa entre Madrid y las autoridades canarias explica las contradicciones entre las declaraciones de las primeras 48 horas y las acciones -sería más correcto llamarlas omisiones- del Gobierno en relación con el tema.

    Información desconectada

    Veinticuatro horas después del ametrallamiento del Cruz del Mar, el vicealmirante jefe de la zona marítima de Canarias, señor Jaraiz Franco, afirmó rotundamente ante los medios informativos que estaba suficientemente clara la identidad de los responsables de la acción criminal y negó, no menos rotundamente, toda posible veracidad a la hipótesis de que el agresor fuera un Estado vecino cuyas «relaciones amistosas» con España, le ponían, en su opinión, fuera de toda sospecha. Horas después una autoridad también de la comandancia de Marina de Las Palmas anunció que pronto habría información, porque la investigación se daba prácticamente por finalizada. Esa información jamás llegaría a la prensa.El ministro de Transportes, por su parte, declara a su llegada a Canarias que «el Gobierno se ha percatado de la gravedad del ataque» y que «no le temblará la mano para adoptar medidas una vez que las investigaciones iniciadas arrojen resultados». Antes de regresar a Madrid declara que ha logrado reunir los suficientes elementos de juicio para opinar sobre la identidad de los agresores del pesquero, pero «nuestro deber» dijo, «es informar primero al Gobierno». Horas antes había declarado que «hay indicios de que este tipo de ataques son similares a los realizados por el Frente Polisario anteriormente». De fuente fiable EL PAIS supo y publicó entonces que el señor Sánchez Terán había regresado a Madrid con el convencimiento de que, en efecto, se trataba de una acción del Frente Polisario.

    Advertencia a Marruecos

    Sin embargo se celebra el Consejo de Ministros del día 1 de diciembre, al que el ministro de Transportes aporta un «amplio informe», según la referencia oficial, y en contra de lo esperado el Gobierno no se pronuncia sobre la identidad de los agresores. Por otro lado se informa de que se han establecido contactos con los Gobiernos interesados para que garanticen la seguridad de las aguas que administran. Una nota oficial anterior anunciaba que «el Gobierno ha expresado a las autoridades marroquíes su grave preocupación y sorpresa por la repetición de estos hechos en aguas bajo su jurisdicción, exigiendo el correspondiente esclarecimiento ». La lectura que hoy se puede hacer de esta declaración oficial probablemente sea de más alcance que la que se hizo entonces.Hay todavía otro indicio de que en Madrid no se pensaba lo mismo que en Canarias. En contra de su voluntad, las autoridades de Las Palmas, tanto las de marina como las policiales, tuvieron congelados por orden de Madrid, hasta que EL PAIS los reveló, los resultados de la investigación policial que consistían en la identificación por parte de los tres supervivientes de seis de los supuestos autores del ataque al Cruz del Mar y que eran todos ellos, según la información policial, saharauis. Al margen de la imperfección de la prueba -la identificación se hizo sobre fotografías-, el silencio que imponía Madrid tenía algo que ver con otras informaciones o, al menos, con otras sospechas.

    El silencio del Frente Polisario

    Dos meses después de la sangrienta acción hay que abrir un gran interrogante sobre las razones del silencio oficial. ¿Ha logrado el Gobierno ir más allá de las informaciones publicadas en los periódicos sobre la paternidad de la masacre del Cruz del Mar? Si no habla, lo lógico sería pensar que lo hace así porque carece de más datos, pero en este caso resulta inexplicable que no haya solicitado al Frente Polisario la información que éste públicamente prometió entregar al Gobierno si le era solicitada. No menos sorprendente es para algunos observadores que, ante la inhibición del Gobierno ante este compromiso del Frente Polisario, éste se niegue a facilitar a la opinión pública española esa información que probaría según ellos la responsabilidad de Marruecos.En conferencia de prensa que mantuvo en Madrid Ahmed Bujari, miembro del Buró Político del Frente Polisario, no fue más allá de la información publicada en los medios de comunicación (Diario 16 en concreto) sobre hechos que podrían implicar la responsabilidad de Marruecos en el ataque. La argumentación del Frente Polisario para exculparse de esta acción sangrienta se basa siempre en una valoración político-moral: el ataque al Cruz del Mar no encuadra en el modo de hacer del Frente Polisario. Es una apreciación que, desde luego, dista de exonerarles de toda culpabilidad porque, apenas una semana antes del ametrallamiento del pesquero español, la organización saharaui, por medio de una nota oficial recogida en varios diarios españoles, daba cuenta de las acciones llevadas a cabo en la última semana, entre las que se encontraban varios ataques «a barcos extranjeros que violaron las aguas territoriales saharauis» y señalaba haber destruido uno que no identificaba a la altura de Dakhla (Villa Cisneros). De la suerte que corrió la tripulación de estos barcos no se decía nada en el comunicado.

    Un portavoz del Frente Polisario en Madrid declaraba recientemente a EL PAIS que si el Gobierno español no solicitaba la información prometida es porque le sobran datos para saber que no fue su organización la autora de la criminal acción. Según el representante saharaui, sus relaciones con la UCD -el Gobierno no les reconoce- no se han deteriorado en absoluto después del ataque al Cruz del Mar.

    Está claro que este hecho no ha tenido ninguna consecuencia política respecto al Frente Polisario por más que la Comandancia de Marina de Las Palmas haya interpuesto una acción penal contra cinco saharauis como supuestos autores de un delito contra el derecho de gentes. Si el Gobierno estuviera convencido de que ciertamente esos cinco saharauis tienen algo que ver con el ametrallamiento del pesquero se echan de menos las consecuencias políticas de una acción de esta gravedad.

    Otro silencio oficial sorprendente es la falta de respuesta a una información publicada en el diario El Día de Santa Cruz de Tenerife, según la cual Marruecos habría presionado a Madrid para que no prosiguiera la investigación sobre el atentado al Cruz del Mar. Ceuta y Melilla y la instalación en Tarfaya de una emisora para uso del MPAIAC serían, según este periódico, elementos esgrimidos por Rabat en esta supuesta extorsión sobre las autoridades españolas.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 1979

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