Étiquette : Derechos humanos

  • El doble rasero de la « diplomacia humanitaria » de España

    Nicaragua niega la entrada a 1 diplomático español, el secretario de Estado Juan Pablo de Laiglesia, que iba para mediar con el gobierno de Daniel Ortega que mantiene 150 presos políticos en sus mazmorras, más que los 125 cubanos pero menos que los 400 venezolanos.

    « Seguiremos tratando de aportar nuestro granito de arena para la solución de la crisis que sigue vigente en Nicaragua », declaró el secretario de Estado De Laiglesia, un diplomático sorprendentemente hablador. Pero nada, muy bien, así me gusta España.

    Ahora una preguntita : Por qué este señor viajó tan lejos si al lado, Marruecos, otra dictadura, mantiene más de 1000 presos políticos del Hirak del Rif en sus mazmorras ? Sin contar los eternos presos políticos saharauis de los que nadie habla ya ni en España.

    No podría España aportar su « granito de arena » en Marruecos ya que el « negociador de crisis » José Luis Rodríguez Zapatero viaja al país vecino solamente para ocupar grandes suites (a cargo del pobre erario público marroquí) en lujosos hoteles de Rabat, Tánger o Marrakech ?

    Si los principios democráticos universales que defiende España son sinceros qué diferencia hay entre Nicaragua y Marruecos? Muchos rifeños y saharauis son hispanohablantes. Es porque Marruecos tiene frontera común por donde transitan esos malvados subsaharianos y Nicaragua no?

    Ali Lmrabet, 19 nov 2019

    Tags : España, Nocaragua, Cuba, Venezuela, diplomacia, derechos humanos,

  • ELGALIA DJIMI – La voz que nunca podrán silenciar

    En el marco de las Jornadas sobre “Estrategias positivas de desarrollo”, ha tenido lugar en Bilbao la presentación del libro que recoge el testimonio de la defensora saharaui de los derechos humanos Elgalia Djimi con el apoyo de la Dirección de DDHH del Gobierno Vasvo.

    Destacada superviviente del terror colectivo impuesto durante décadas en el Sáhara ocupado, defensora de los derechos humanos, activista comprometida con la lucha pacífica en defensa del derecho de autodeterminación de su pueblo, su testimonio -repleto de emoción- fue varias veces interrumpido por los aplausos de las personas que se habían acercado a la Universidad a escuchar su terrible relato de años de desaparición y tortura que nunca pudieron doblegar su dignidad ni firmeza.

    Estamos ante un libro de lectura obligada para todas aquellas personas que entendemos que los derechos humanos, y las personas que dedican su vida a su defensa, en el Sáhara Occidental ocupado y en cualquier otro lugar del planeta, merecen toda nuestra admiración, respeto y protección.

    En el marco del septuagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos desde CEAS Sáhara una vez más reiteramos nuestro apoyo a la labor de todas las personas saharauis que diariamente resisten la ocupación militar marroquí, especialmente a las mujeres saharauis como Elgalia Djimi que por su condición de mujeres enfrentan obstáculos mayores que los hombres y sufren una doble discriminación –por su condición de mujeres y saharauis- que afecta directamente a su vida y a la de sus familias.

    Cada día, y durante más de 40 años de ocupación militar, en el Sáhara Occidental las mujeres saharauis defensoras de los derechos humanos se han enfrentado con todo tipo de vulneraciones a los derechos humanos, con estereotipos de género, con amenazas de agresión sexual, con actitudes misóginas o difamaciones basadas en el género por parte de las fuerzas de ocupación y de la propia población colona.

    Por todas y cada una de las mujeres saharauis que con su lucha diaria contribuyen a construir un Sáhara Libre mejor, más igualitario, donde todas las personas disfruten de todos los derechos. Por todas ellas, ¡¡¡SAHARA LIBRE!!! NUNCA CAMINAREIS SOLAS

    CEAS-Sáhara

    Tags : Sahara Occidental, derechos humanos, El Ghalia Djimi, territorios ocupados,

  • Marruecos impuso la guerra a Sáhara Occidental para expoliar sus recursos

    Más de 200 mil saharauis sobreviven en campamentos de refugiados en Argelia bajo un clima que sobrepasa los 50 grados centígrados

    Primicias24.com- Las minas de fosfato más grandes del mundo; el mejor banco pesquero del océano Atlántico que cuenta con 150.000 km2; los yacimientos de petróleo, gas, hierro, cobre, uranio, oro, entre otros recursos de Sáhara Occidental están siendo saqueados y explotados ilegalmente por el Gobierno Marroquí, mientras el pueblo saharaui sobrevive en condiciones infrahumanas en campamentos de refugiados en tierras argelinas.

    Denunció en entrevista exclusiva para Primicias24, Mohamed Salem Daha, embajador saharaui en Venezuela, quien puntualizó que contradictoriamente esto sucede bajo la mirada silente de los organismos internacionales que solo se dedican a emitir resoluciones sin tomar medidas concretas contra Marruecos por violar constantemente el Derecho Internacional.

    Explicó que Sáhara Occidental es un territorio no autónomo de 266.000 km² que perderá esta condición cuando logre su autodeterminación. “Por lo tanto, sus recursos naturales están protegidos por la ley internacional contra la explotación de cualquier potencia, ya sea ocupante o colonizadora. Además, cualquier obtención que no redunde en el beneficio de la población y no cuente con su visto bueno, es considerada ilegal”.

    El Tribunal de Justicia Europeo, dictaminó que los tratados comerciales entre la Unión Europea y Marruecos que incluyen a Sáhara Occidental, son ilegales porque la nación africana no posee la soberanía del país. “Medida a la que los países europeos hacen caso omiso”.

    La población saharaui que vive en el territorio ocupado, es una minoría con respecto a los colonos marroquíes que fueron trasladados en oleadas de ocupación a partir de 1975 hasta la actualidad, informó Salem al momento de ser interrogado sobre el censo poblacional de Sáhara Occidental, asegurando que más de 200 mil connacionales sobreviven en campamentos distribuidos a lo largo de la frontera argelina desde hace más de 43 años. Siendo reconocidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Mientras que el resto de los saharauis, se distribuyen entre las Zonas Ocupadas (más de 200.000), Mauritania y Europa.

    “Los que están afuera, son quienes pudieron escapar del conflicto, incluso a pie recorriendo más de mil kilómetros de distancia para llegar a Argelia. Quienes quedaron atrapados, viven en el territorio ocupado del Sáhara Occidental, enfrentando la brutal represión, el hambre, las humillaciones, la falta de trabajo y demás vejámenes del invasor marroquí que sembró además minas antipersonas para acabar con cualquier vestigio del pueblo saharaui que cuenta hasta la fecha con más de 600 ciudadanos desaparecidos”, lamentó al tiempo que denunció centros de detención y torturas clandestinos marroquíes, donde se violan los derechos humanos.

    Recordó que la última víctima de Marruecos, fue la joven de 23 años Sabah ment Ozman, arrollada el pasado 20 de julio por un vehículo de las fuerzas de ocupación en El Aaiún, mientras celebraba la victoria de la selección argelina en la Copa Africana de Naciones (CAN).

    Salem Daha, aseguró que “ni el pueblo marroquí se salva de la represión”, citando el ejemplo de la solicitud de renuncia de la nacionalidad por parte de 6 activistas del movimiento popular Hirak Chaabi de la región del Rif, en Marruecos.

    “La represión que ha desatado Marruecos en los últimos 45 años es abismal, la represión en Sáhara Occidental es similar a la que se registró en Chile y Argentina durante las dictaduras”, comparó.

    Fuente : Primicias24

    Tags : Marruecos, Sahara Occidental, ONU, MINURSO, derechos humanos,

  • Marruecos, el socio preferido de una Europa obnubilada por los riesgos de desestabilización

    Khadija Mohsen-Finan
    Pierre Vermeren

    A cambio de la « buena conducta » del reino en cuestiones de las migraciones o del radicalismo religioso, la UE muestra poca consideración por los derechos humanos en Marruecos, destacan los académicos Khadija Mohsen-Finan y Pierre Vermeren, en un artículo de opinión en “Le Monde”.

    Desde 2011, aparte del pequeño Túnez, que intenta lograr la democracia, los países árabes se han dividido entre los que han caído en la guerra civil y los que se distinguen por su immovilismo. Marruecos pretende escapar a estas clasificaciones, destacando la « alternancia » política promovida por Hassan II desde 1997-1998, que su hijo Mohammed VI había ampliado inicialmente.

    Hassan II (1929-1999) se había visto obligado a abrir el sistema político para corregir la imagen del reino en matera de derechos humanos y unirse a las naciones que cuentan en la escena internacional. Pero, a pesar de las aperturas realizadas, la comunicación sobre el cambio y la « excepción » marroquí ha sido más importante que el propio cambio.

    Refractario a cualquier apertura

    En 2011, en respuesta a las reinvindicaciones políticas y sociales de la « Primavera Árabe », el gobierno modificó en caliente la constitución. Sin embargo, la oferta real, acogida favorablemente por Francia y la Unión Europea (UE), no modificó el sistema en vigor y sólo fue una respuesta marginal a las peticiones expresadas por los marroquíes. El gobierno pretendió cerrar las negociaciones con los manifestantes del « 20 de febrero », el movimiento de protesta cuyos miembros fueron posteriormente cooptados por el régimen para algunos o condenados a prisión para otros. Pero las protestas nunca cesaron, expresándose regularmente en el espacio público. La determinación de los manifestantes en la región del Rif en 2016-2017 ayudó a hacer al gobierno febril y resistente a cualquier apertura. En etapas, las libertades adquiridas en 1997-1998 parecieron desmoronarse.

    La fase ofensiva del terrorismo salafista, que comenzó en Marruecos en 2003, desencadenó una reacción brutal del aparato de seguridad, que se consideró desproporcionada. En 2011, el Palacio actuó estratégicamente ofreciendo liderazgo gubernamental a los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). De esta manera, esperaba socavar su credibilidad, ya que Hassan II había logrado hacerlo diez años antes con sus enemigos históricos de izquierdas.

    Además, durante el 2010, las respuestas del Palacio a las peticiones de islamistas, de bereberistas, de sindicatos, de estudiantes, de graduados desempleados, de manifestantes del Rif y de la provincia fronteriza de Argelia, de los saharauis…. fueron cada vez más coercitivas. Según organizaciones no gubernamentales (Amnistía Internacional y Human Rights Watch), el reino alberga una vez más a centenares de « presos políticos », lo que el gobierno niega al referirse, como en el pasado, a « criminales » y « gamberros ». ¿Ha vuelto Marruecos a su antiguo sistema?

    El cambio que se le impuso a Hassan II hace veinticinco años ya no es una prioridad. Como aliado privilegiado y socio de seguridad de europeos y usamericanos, Marruecos ya no se encuentra bajo ninguna presión para abandonar su gobernanza autoritaria. Sobre los temas delicados, en efecto, se ha hecho ineludible. Así, mientras que otros Estados del Magreb rechazan la externalización, deseada por la Unión Europea, de la gestión de los flujos migratorios, Marruecos se presta al juego.

    Desde el cierre de Libia en 2017, Marruecos, en el centro de la migración, ha rechazado a menudo a los migrantes subsaharianos que tratan de llegar a Europa con gran violencia. Pero su desplazamiento desde el Estrecho de Gibraltar hacia las ciudades del sur de Marruecos, próximas al Sáhara, obliga al reino a contorciones con los países del Sahel: puesto que quiere al mismo tiempo aparecer como un campeón de África solidario del destino de sus migrantes.

    Marruecos también se ha hecho « indispensable » en la lucha contra el radicalismo religioso. El estatus de « Comendador de los Creyentes », el argumento de autoridad del rey sobre su pueblo, se ha convertido en el parangón de la moderación islámica con el respaldo de los gobiernos europeos. Marruecos se presenta como campeón de un islam sunita abierto y del sufismo e invierte en la formación de imanes africanos y europeos: incluso una parte de los imanes franceses están ahora formados allí. Nadie se da cuenta de que la efervescencia religiosa del reino aún no ha retrocedido.

    La « buena conducta » de Marruecos en estos temas o en la lucha contra el terrorismo tiene un precio. La Unión Europea y los países occidentales no tienen casi en cuenta los derechos humanos y el lento progreso del régimen hacia la democracia. Su prioridad está en otra parte. La Comisión Europea, por ejemplo, no ha tenido reparos en ignorar la opinión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El Tribunal dictaminó que el acuerdo de pesca entre la UE y Marruecos no podía aplicarse al Sáhara Occidental, ya que este territorio no está vinculado a Marruecos en virtud del derecho internacional.

    Cláusula no ejecutable

    A pesar de ello, el acuerdo renegociado se firmó en Rabat el 24 de julio de 2018, incluyendo una cláusula que parece totalmente inaplicable. Los saharauis, denominados en este texto « habitantes de la zona », deben beneficiarse de las sumas recibidas por Marruecos por la venta de los recursos pesqueros de las aguas del Sáhara. Así, el acuerdo renegociado siguió favoreciendo a Marruecos, pero también a la UE, permitiendo a sus buques acceder a estos caladeros por 52 millones de euros al año, un 30% más que en el texto anterior. En cuanto al control de la migración, fue objeto de una transacción de 148 millones de euros pagados a Marruecos sólo para el año 2018.

    La Unión Europea y sus países mediterráneos ya no hacen de la liberalización y la transición política un requisito previo en esta región del mundo. Obnubilados por lo que perciben como riesgos de desestabilización, prefieren tener interlocutores fiables y fuertes. En este juego, el Reino de Marruecos es el socio más deseable.

    Tlaxcala

    Tags : Marruecos, derechos humanos, Majzén, Mohamed VI,

  • Marruecos, el reino de las reformas inacabadas

    20 años de avances y retrocesos de los derechos humanos bajo Mohammed VI

    Ahmed Benchemsi*

    Es la historia de un rey lleno de buenas intenciones, que inicia reformas, no llega al final y termina cayendo en los traveses que quería combatir. Así se podrían resumir los 20 años del reinado de Mohammed VI que se cumplieron el 30 de julio.

    El « rey de los pobres » al principio, modesto y preocupado por el destino de los más desfavorecidos, se ha convertido en un monarca rico al que se deplora la « exhibición lujosa » mientras que los marroquíes arriesgan sus vidas para emigrar en masa a Europa. La nueva Constitución de 2011, presentada por el rey como « democrática », permitió al líder de un partido político minoritario, gracias a su proximidad al Palacio, derribar a un primer ministro mayoritario y libremente elegido …

    Esta tendencia a los retrocesos y simulaciones también es ampliamente perceptible en el área de los derechos humanos.

    Cuando llegó al poder en 1999, Mohammed VI inmediatamente mostró un deseo de pasar la página de los « años de plomo ». Durante el reinado de 38 años de Hassan II, su padre y predecesor, Marruecos estaba plagado de prisiones secretas en las que los opositores de la monarquía expiaban sus faltas, reales o imaginarias, a veces en condiciones de horror que depasan la imaginación.

    El mundo también aplaudió cuando el joven rey creó la Instancia Equidad y Reconciliación (IER) en 2004. Inspirándose por la experiencia sudafricana posterior al apartheid, se trataba de arrojar luz sobre las torturas, exacciones y otras injusticias cometidas bajo Hassan II, compensar a las víctimas … y hacerles justicia? No.

    Antes de recibir los cheques para reparación (casi cien millones de euros en total, pagados por el Estado), las víctimas desfilaron bajo las cámaras y contaron sus calvarios en conmovedoras audiencias públicas. Pero no se les permitía màs, se les había prohibido nombrar a sus torturadores. Como resultado, a pesar de los 16.000 casos tratados por el IER, nadie fue procesado. Y los verdugos de ayer, al igual que aquellos que les daban órdenes, siguen viviendo pacíficos retiros.

    ¿Compromiso aceptable, simple « modalidad » de un proceso que permite a los marroquíes « reconciliarse » antes de pasar la página y seguir adelante? Así es como lo presentó la versión oficial. Otra forma de ver las cosas es pensar que, la impunidad así establecida, nada impedirá que se repitan los abusos del pasado.

    Los animadores del IER, bajo el liderazgo del difunto Driss Benzekri, él mismo un ex preso político, pensaron en esto. Por esta razón, en paralelo con el proceso de audiencias y compensaciones, emitieron una serie de recomendaciones al estado destinadas a terminar de una vez por todas con los abusos: el fin de las órdenes « orales » de uso de la fuerza, la transparencia del proceso de toma de decisiones de seguridad (con el fin de identificar a los que dan las órdenes a todos los niveles), la obligación de cualquier oficial de policía de llevar ante la justicia cualquier delito que haya presenciado, incluso si fue cometido por sus superiores … Pero 12 años después de la muerte de Benzekri, ninguna de estas recomendaciones clave se ha aplicado seriamente.

    ¿Si lo hubieran sido, y si los verdugos del pasado hubieran pagado el precio de sus crímenes, los activistas de Hirak, un movimiento de protesta social que sacudió las montañas del Rif, habrían sido torturados en las instalaciones de la policía en 2018? ¿Se habrían visto obligados, por la fuerza o el engaño, a firmar confesiones falsas, sobre la base de las cuales los tribunales los sentenciaron a hasta 20 años de prisión? Probablemente no.

    Si la impunidad no se hubiera erigido en dogma, ¿se habría sentido el rey mismo obligado a blanquear las fuerzas de seguridad de Al Hoceima, capital del Rif, a pesar de que muchos informes, incluidos algunos que emanan de las autoridades estatales marroquíes (!) los acusaban de violencia contra los manifestantes? Probablemente no.

    Así es como un proceso de reforma, iniciado de buena fe, se perdió en el camino. Nada impide que el Marruecos de Mohammed VI caiga en los mismos traveses que el de Hassan II. Ciertamente no en la misma escala, pero la dinámica (violencia policial, impunidad, juicios injustos, sentencias pesadas) es la misma. No hay garantía de que el ritmo de los abusos no se acelere. ¿ »Pasar la página del pasado »? Si esa era la intención, es un fracaso. El pasado de Marruecos lo alcanza.

    La misma dinámica es aplicable en lo concierne a la libertad de prensa. Al principio del reinado de Mohammed VI, ella era espeluznante. Errores de la monarquía, cuestionamiento del Islam, incluso entrevistas al líder del Polisario (movimiento para la autodeterminación del Sáhara Occidental, territorio considerado como suyo por Marruecos) … ninguno de estos tabúes hizo retroceder a la joven prensa de entonces.

    Pero la historia se ha complicado con el tiempo. Las incautaciones, los encarcelamientos de periodistas, los juicios injustos concluidos por daños y perjuicios exorbitantes, los boicots publicitarios orquestados por el Palacio se han multiplicado a lo largo de los años. Hoy, a través de la intimidación y la autocensura (en 2016, un periodista fue procesado por el simple hecho de haber usado la expresión « Sáhara Occidental », que él mismo negó), la prensa marroquí no es más que la sombra de lo que fue durante la primera década del reinado de Mohammed VI.

    A este respecto, el estado, llevado por su retórica reformista, solo ve recriminaciones y « nihilismo ». ¿Acaso el gobierno no se felicitó por la aprobación de un nuevo código de prensa « sin arrestos » en 2016, mientras que los periodistas estaban aún encarcelados en virtud del código penal y unos simples ciudadanos eran culpados de haber publicado estatutos disidentes en Facebook, se encuentran detrás de las rejas?

    Los derechos de las mujeres, una parte importante del trabajo reformador de Mohammed VI, no han sufrido un revés tan marcado. Sin ponerlos en sintonía con los hombres (persisten las desigualdades de género, especialmente en materia de herencia), una reforma histórica decidida por el rey en 2004 otorgó a las mujeres marroquíes derechos avanzados, que hoy son suyos.

    Uno de ellos es el avance de la edad mínima para contraer matrimonio, de 15 a 18 años … excepto la « derogación » decidida por un juez y si lo pide la familia de una menor. En 2018, hubo 40.000 derogaciones, casi el 20% de los matrimonios registrados en Marruecos el mismo año. Y el propio Ministro de Justicia informa que el fenómeno « está aumentando de manera alarmante ». Otra ilustración del principio de que, en términos de reformas, las brechas siempre tienden a expandirse.

    En este período de balance, algunos comentaristas destacan también los avances económicos realizados por el reino de Mohammed VI, sus logros en infraestructura o en diplomacia. También constatan que Marruecos ha salido relativamente bien airado de la secuencia de la « Primavera Árabe », evitando las revoluciones y las derivas sangrientas que sacudieron a sus vecinos.

    Pero, ¿deberían estos éxitos enmascarar o incluso relativizar los retrocesos en materia de derechos y libertades? 20 años después de la entronización de Mohammed VI, se ha convertido en una rutina que las organizaciones internacionales de derechos humanos elaboren informes sombríos sobre la situación en Marruecos. También se ha vuelto costumbre que el gobierno denuncie estos informes como « sesgados » y « anti-Marruecos ». Una retórica que recuerda a los peores violadores de derechos en el mundo árabe, incluidos el Egipto de Abdelfattah Al-Sissi y la Arabia Saudita de Mohamed Ben Salman … Marruecos, ¿ »excepción » del mundo árabe? Menos y menos, la verdad …

    *Director de Comunicación y Abogacía, Div. MENA

    Fuente : Human Rights Watch, 31 jul 2019

    Tags : Marruecos, derechos humanos, Mohamed VI, reino alauita, represión, libertad de prensa,

  • Manifestación frente al consulado de Marruecos en Las Palmas de Gran Canaria

    El miércoles 29 de Julio de 2019 a las 18:00 frente al consulado de Marruecos en Las Palmas de Gran Canaria, se llevó a cabo una concentración para protestar y denunciar las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y para apoyar la población Saharaui de las Zonas Ocupadas del Sahara Occidental,

    Desde la Comunidad Saharaui en Gran Canaria AISOC, de la Delegación del Frente Polisario, de la Coordinadora Sindical Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui COSCAPS y de la Asociación Canaria de Solidaridad con el Pueblo Saharaui ACSPS, el agradecimiento eterno a los asistentes, a las Organizaciones Políticas, a las Organizaciones Políticas, a las ONGs que representan, por su presencia fisica y su apoyo explícito en esta concentración frente al consulado de Marruecos que tiene sus manos manchadas de sangre Saharaui.

    Tags: sahara occidental, marruecos, derechos humanos,

  • USO condena represión al pueblo saharaui y reclama coherencia a la UE

    USO ve con preocupación los constantes actos de represión que se realizan contra la población saharaui en los territorios ocupados por Marruecos del Sáhara Occidental.

    El último acto conocido ha sido el fallecimiento de Sabah Azman, una joven saharaui atropellada por la policía marroquí en la noche del 19 de julio en El Aaiún cuando centenares de saharauis mostraban su alegría por la victoria de la selección de fútbol argelino en la Copa de África y que era acompañada de reivindicaciones a favor de un referéndum de autodeterminación y la independencia.

    La respuesta de la gendarmería marroquí y de policías de paisano, registradas en vídeo, fue dura, con utilización de porras, detenciones y, finalmente, ese atropello. Son actos violentos desproporcionados que USO condena enérgicamente.

    Todo esto en un contexto en que la UE y Marruecos han firmado un acuerdo de explotación de recursos naturales del Sáhara occidental, en contra de la opinión formulada por el Tribunal de Justicia Europeo de que Marruecos no tiene soberanía sobre el Sahara Occidental, con la excusa de que el acuerdo beneficiará a la población saharaui. A este respecto, los sindicatos, entre ellos USO, presentes en la pasada Conferencia Europea de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (EUCOCO), hicimos público nuestro rechazo a la postura de las autoridades europeas.

    USO se ha dirigido a la central sindical UGTSARIO, lamentando la muerte de Azman y ofreciéndole su solidaridad, manteniendo sus compromisos de trabajar ante instancias internacionales para que se logre la celebración de un referéndum de autodeterminación, como se acordó en las Naciones Unidas, y posibilitar buenas relaciones entre todos los vecinos de la zona.

    Fuente : USO, 24 jul 2019

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, derechos humanos, represión,

  • « Me mataron » fueron las últimas palabras de Sabah Azmán (video)

    « Me mataron » fueron las últimas palabras de Sabah Athman Injourni antes de entregar su alma. Estaba en la Avenida de Smara cuando dos vehículos pasaron a gran velocidad y la atropellaron. Se quedó durante casi 15 minutos esperando la llegada de una ambulancia. Durante ese tiempo, no dejó de gritar « me mataron ».

    Los coches de las fuerzas auxiliares que la mataron se dirigían a un lugar cerca del incidente para reprimir una manifestación de la multitud que celebraba la victoria argelina en el campeonato africano de fútbol.

    Sabah tenía tan sólo 24 años. Acababa de finalizar sus estudios universitarios en 2015. Con su diploma en Biología proyectaba construir su avenir.

    Con esta ocasión, la ONG saharaui CODESA expresó su condena y consternación a raíz de este vil asesinato y llamó la ONU a asumir su responsabilidad en llevar a cabo una investigación justa e imparcial para elucidarr los hechos y castigar a los responsables de este inmundo crimen.

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, derechos humanos, Sabah Azmán, CAN 2019, 

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=AikGRQpZ4PY&w=560&h=315]

  • « Una cárcel que tiene preso a un país entero »

    Marruecos construyó en Sahara Occidental el muro militar más grande del mundo. Por Eugenio G. Delgado desde Tinduf (Argelia) Con 2.720 kilómetros, la barrera que separa en Sahara Occidental las zonas ocupadas por Marruecos y las liberadas por el Frente Polisario, representa el muro militar en uso más largo del mundo y el segundo de todos los existentes, solo por detrás de la Muralla China. Desde la distancia de seguridad obligatoria de cinco kilómetros, impuesta por un campo repleto de minas, el muro que separa las zonas liberadas de las ocupadas de Sahara Occidental –el único territorio de África aún sin descolonizar, y cuya potencia administradora reconocida internacionalmente continúa siendo España– solo parece un gran montículo de arena en medio del desierto. Sin embargo, con unos prismáticos o un teleobjetivo se puede ver a los soldados marroquíes y sus puestos de vigilancia. Este muro militar, desconocido y silenciado, es el que cuenta con mayor longitud del mundo en uso, con 2.720 kilómetros, y es el segundo más largo del planeta, solo por detrás de la Gran Muralla china (21.196 km). En una época en la que el actual presidente de EE. UU., Donald Trump, ha puesto tan de moda los muros con su deseo de continuar el que ya existe entre su país y México –con una longitud de 1.123 km–, hay que señalar, por comparar y por situar en su justa medida el que divide Sahara Occidental, que la barrera israelí en la Cisjordania palestina mide 819 kilómetros; el muro que se levanta entre Pakistán e India es de unos 750; el que divide las dos Coreas mide 248 kilómetros; 12 tiene la valla de Melilla; y 8 la de Ceuta. El histórico Muro de Berlín alcanzó 155 kilómetros. El muro de Sahara Occidental no es una construcción lineal, sino una sucesión de seis barreras construidas entre 1980 y 1987, en plena guerra entre el Frente Polisario y Marruecos, después de la ocupación alauita –con la Marcha Verde, en 1975–, y de la retirada definitiva de España de su provincia número 53, un año después.

    Una idea de Israel
    «Cuando Mauritania abandonó el conflicto en 1979, el Frente Polisario había conseguido recuperar el 80 % del territorio saharaui y teníamos que concentrarnos únicamente en un enemigo: Marruecos. En 1980 solo estaba bajo su dominio lo que Hassan II llamaba «el triángulo útil», formado por El Aaiún, por la pesca; Bu Craa, por los fosfatos, y Esmara, más el punto de Dajla, al sur, también de una riqueza pesquera enorme. Además, el Ejército saharaui realizaba incursiones en el sur de Marruecos. Como veían que iban a perder esta guerra de guerrillas de desgaste, unos asesores militares israelíes aconsejaron a Hassan II que pasara de la táctica ofensiva a la defensiva y que construyera el muro. El régimen marroquí es el régimen árabe más cercano a Israel de toda la historia, y muchos judíos marroquíes viven en este país, lo que explica esta relación tan cercana. Por ejemplo, el promotor de los acuerdos de paz entre Egipto e Israel en la guerra de los 70 fue ­Hassan II» –Casablanca acogió en marzo de 1979 la firma de dicho acuerdo, que puso fin al estado de guerra en el que vivieron ambos durante más de 30 años–, asegura Mohamed Uleida, militar y ahora director del Museo Nacional de la Resistencia, situado en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf ­(Argelia).

    Tiba Chagaf, cofundador de la plataforma juvenil Gritos contra el muro marroquí, añade otro detalle: «La ex ministra de Cultura francesa, y ahora directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, es judía marroquí, su familia proviene de ­Essaouira y su padre, André Azoulay, ha sido consejero de los reyes de Marruecos Hassan II y Mohammed VI. Por eso, la UNESCO no reconoce la cultura saharaui ni la protege del exterminio en los territorios ocupados. La idea de construir el muro fue de Israel, desde luego, pero apoyada por la técnica e ingeniería francesa y estadounidense, y económicamente sustentada por Emiratos Árabes, Arabia Saudí y el resto de monarquías del Golfo. No se sabe cuánto costó construirlo, pero sí que durante la guerra, Marruecos se gastaba casi un millón de euros diario solamente en mantenerlo».

    Esta plataforma organiza visitas al muro cada dos meses, más dos grandes concentraciones en Semana Santa y Navidad. Instalan una jaima gigantesca enfrente de él en su parte norte, realizan actividades culturales e informativas y, en definitiva, son los que más se acercan al «muro de la vergüenza», como ellos lo definen. Su objetivo es visibilizarlo internacionalmente, concienciar a los jóvenes saharauis sobre su existencia, y «recordar a los soldados marroquíes que hay gente dueña de esta tierra que sigue reclamándola, que no se apague la llama de la lucha».

    ¿Cómo es el muro?

    Chagaf describe físicamente el muro marroquí: «Delante de él se extiende una amplia franja minada. Luego, una alambrada. A continuación unas trincheras, seguidas de una pared que, dependiendo del lugar, es de piedra, adobe o arena, y que mide entre uno y tres metros, donde se encuentran más de 150.000 soldados marroquíes. Detrás de este ejército, hay una trinchera de dos metros, porque el Frente Polisario tiene unos tanques que pueden superar obstáculos de 1,5 metros. Encima de la construcción están los radares y las ametralladoras. Y, por último, en la retaguardia disponen de unidades pesadas como tanques, carros de combate blindados o ­morteros».

    «Mantener todo eso cuesta hoy 3,5 millones de euros diarios, ya que cada cinco kilómetros hay una base con dos puestos de vigilancia, a derecha e izquierda, con radares que tienen una cobertura de 60 kilómetros a la redonda, y entre cada una de estas bases, otra sub-base militar, además de 240 baterías de artillería pesada y 20.000 kilómetros de alambrada de espino. El dinero que se gastan los marroquíes en el muro viene de tres fuentes principales: la primera, de la ayuda generosa de los saudíes y las monarquías del Golfo; la segunda, de lo que se está expoliando de territorio saharaui, ya que los ingresos que genera el fosfato que utiliza EE. UU. y el pescado que comen los europeos acaban en este muro; y la tercera, los millones de euros que da la UE a Marruecos, bajo el pretexto de combatir la inmigración ilegal», subraya el soldado Mohamed Uleida.

    Ni la embajada de Marruecos en España, ni el Consejo Real Consultivo para los Asuntos de Sahara, contactados para conocer su opinión sobre el muro, han ofrecido respuesta alguna sobre esta instalación.

    Según la Campaña Internacional para la Prohibición de la Minas Antipersona (ICBL, por sus siglas en inglés), red mundial que engloba a 70 países y que trabaja para la prohibición de este tipo de explosivo y de las bombas de racimo, Sahara Occidental es una de las diez zonas más minadas del mundo.

    La iniciativa internacional Together to Remove the Wall (Juntos para retirar el muro) estima que, a lo largo de esta fortificación, hay más de 7 millones de minas. «No se puede calcular con exactitud el número total de minas que hay, porque también existen muchas en las zonas ocupadas y Marruecos no deja entrar allí a los organismos internacionales. Únicamente se puede estimar el número que hay en el muro, que se sitúa entre 7 y 10 millones de minas de diferentes tipos: ­antitanque, antipersona, restos de obuses sin explotar y bombas de racimo, de fragmentación, resultado estas últimas, de los bombardeos aéreos. En el resto del territorio no se puede concretar con exactitud, pero hay estimaciones que elevan la cifra hasta los 40 millones», comenta ­Malainin Mohamed Brahim, director de la Oficina Saharaui de Acción contra las Minas (SMACO, por sus siglas en inglés). A principios de 2019, el Frente Polisario destruyó 2.500 minas antipersona y antitanque recogidas en los territorios liberados ante representantes de la ONU.

    2.500 personas fallecidas

    Desde ICBL calculan que más de 2.500 personas han muerto desde 1975 en Sahara Occidental debido a este armamento. Las víctimas no se limitan al período del conflicto abierto entre ese año y 1991, ya que en 2018, por ejemplo, hubo 22 fallecidos. El equipo de Acción contra las Minas de Naciones Unidas (UNMAS, por sus siglas en inglés) señala que el 80 % de las víctimas son civiles.

    «Hemos realizado un censo, aunque solamente incluye a los ­supervivientes, y hemos llegado a 1.700 personas. No tenemos números ­sobre las víctimas mortales, pero estimamos que la cifra que indica ICBL es la correcta y alcanza los 2.500 muertos», comenta Aziz Haidar, presidente de ASAVIM, la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas, damnificado él mismo por una de ellas en 1979, a consecuencia de la cual le amputaron las dos piernas. Aziz añade: «En la asociación hemos ayudado a más de 600 personas. Desde facilitarles muletas, prótesis, sillas de ruedas, medicamentos, camas para personas paralíticas o ayudas económicas para poner en marcha pequeñas cooperativas o negocios». «Las personas que más sufren las minas son los beduinos, por ser nómadas, y sus rebaños de camellos. Además, las víctimas aumentan en tiempo de lluvias porque el pastoreo abunda en las cercanías del muro. No son solo saharauis los que vienen a pastorear en los territorios liberados. También de la vecina Mauritania, porque hay buenos pastos que no hay allí», señala Malainin, director de SMACO.

    Aziz destaca también otros dos problemas: «Cuando hay lluvias, el agua arrastra las minas ya localizadas hacia zonas que no tenían o que estaban desminadas, y no se puede saber dónde quedan. El muro es una máquina que está sembrando minas por todas partes. Parece que tiene vida para matar. Por otra parte, la buffer zone (zona intermedia) se extiende a lo largo del muro, con cinco kilómetros de ancho. Como consecuencia del acuerdo de alto el fuego de 1991 entre Marruecos y el Polisario, en esa zona no pueden entrar ni el Polisario ni la ONU, pero es la zona más infectada por minas y restos de guerra. Los civiles sí acceden a ella, por lo que se producen muchas explosiones y víctimas. Pedimos a la ONU que rectifique y que puedan entrar las asociaciones que realizan el ­desminado».

    Una separación más que física

    La barrera física que representa el muro conlleva, además, otro tipo de separaciones menos visibles. «Divide culturalmente a un pueblo. La mayoría vive bajo ocupación marroquí –el 40 % de la población de El Aaiún, y el 20 % de Dajla es saharahui–, y hay una estrategia estudiada para hacer ­desaparecer la identidad saharaui. Por ejemplo, no hay una sola universidad en los territorios ocupados, y los saharauis tienen que ir a estudiar a Marruecos. El hasanía es un dialecto que desaparece, también desaparece nuestra vestimenta y se está produciendo un expolio cultural constante. Somos hijos de las nubes. Tenemos una cultura que no está escrita, es oral, y va de la cabeza de una persona a la de otras. Si estamos divididos físicamente, se pierde y se deteriora. Cada abuelo que se nos va, es una biblioteca que desaparece», lamenta Tiba Chagaf, cofundador de la plataforma Gritos contra el Muro.

    Malainin Mohamed Brahim, director de SMACO, insiste: «El muro nos priva de nuestras riquezas naturales y de un nivel de vida digno porque, desde hace 43 años, vivimos de la ayuda internacional en los campamentos de refugiados, cuando nuestro territorio es de los más ricos del mundo. Estamos pidiendo limosna cuando tenemos de todo. Estamos en territorio argelino, no es nuestra casa, y no queremos vivir eternamente en la casa del vecino. Hemos enterrado a nuestros padres y abuelos lejos de nuestra casa. Nosotros y nuestros hijos queremos volver y vivir en nuestro país».

    «El muro separa familias enteras. La mía está en el Aaiún ocupado. Tengo 14 hermanos: 11 están en los territorios ocupados, yo en los campamentos, y otros dos en España. También obstaculiza la agricultura, porque no permite que los ríos sigan su curso natural. El muro los bloquea y, de un lado, encuentras tierras fértiles y del otro solo desierto. También evita la libre circulación de las personas. Sahara Occidental está encerrado herméticamente con este muro. Es una gran cárcel que tiene preso a un país entero. El muro significa que la guerra continúa», concluye el presidente de ASAVIM, Aziz Haidar.

  • Andaluces : « Mohamed, capuyo, el Sáhara no es tuyo!! »

    Ayer, Andalucía gritó fuerte y claro que Marruecos tiene que irse de una vez fuera del Sáhara Occidental. No se puede estar al lado de los ladrones, violadores y asesinos.

    Deben devolver lo que han robado y ser castigados por ello. Una sola voz para las personas que ayer llegaron a Sevilla desde todos los puntos de Andalucía. El pueblo andaluz y el pueblo saharaui, juntos siempre, le pese a quien le pese.

    Libertad para los presos políticos saharauis!! Abajo el muro marroquí!! Mohamed, capullo, el Sáhara no es tuyo!!

    Muchísimas personas en la manifestación, más que nunca. Con nosotros viajó la Delegada de Infancia y Educación del Ayuntamiento de Lebrija, Encarni, muchas gracias por acompañarnos. Nuestro bus y varios coches iban llenos de lebrijanos, cabeceños, cuerveños y marismeños.

    Todos juntos para que estos niños puedan volver pronto a su tierra robada.

    Fuente : Esperanza Jaén

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, derechos humanos,