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  • A la caza del espía marroquí

    El servicio secreto de Mohamed VI es, tras el ruso, el que más agentes pierde en el Viejo Continente

    Ignacio Cembrero

    El País, 14/12/2012

    Bagdad A., marroquí, de 59 años, se movía con soltura en el seno de la inmigración magrebí en Alemania. Recopilaba “informaciones sobre manifestaciones organizadas por grupos de oposición”, según la fiscalía federal germana. En 2007 se ofreció a los servicios secretos de su país alegando que poseía “una amplia red de contactos” en el seno de la comunidad marroquí. Le contrataron. Cinco años después, el 7 de diciembre, la fiscalía de Karlsruhe le imputó por “actividades por cuenta de servicios secretos extranjeros”.

    Bagdad A. es el cuarto marroquí detenido por espionaje en Alemania desde 2011. Todos se consagraban a informar sobre las actividades de sus 230.000 compatriotas allí residentes, excepto Mohamed B., de 56 años, apresado en febrero en Berlín, y que se dedicaba a vigilar a los miembros del Frente Polisario. Cobró por ello 22.800 euros, según la fiscalía.

    De todos los agentes marroquíes caídos estos últimos años en Europa, el que hizo más ruido fue, en 2008, Redouane Lemhaouli, de 42 años, un policía de origen marroquí que tenía acceso a las bases de datos del Ministerio del Interior de los Países Bajos. De ahí sacó información sobre “actuaciones contra el rey de Marruecos”, “terrorismo” y “tráfico de armas”, para comunicársela a los espías que, con cobertura diplomática, le habían reclutado.

    El caso de Re, el apodo que habían puesto sus compañeros al policía, ha sido el que más repercusión tuvo porque el agente llegó a codearse con la princesa Máxima, esposa del príncipe Orange, y con un miembro del Gobierno holandés. Se sentó a su lado, en primera fila, durante una ceremonia en la que 57 chavales inmigrantes, muchos de ellos de origen marroquí, recibieron diplomas que les habilitaban para trabajar como personal de tierra en el aeropuerto de Rotterdam. Re les había formado.

    Meses después, el policía fue expulsado del cuerpo y condenado a 240 horas de trabajos sociales. El que era entonces ministro de Exteriores holandés, Maxime Verhagen, envió una carta a los diputados lamentando “la intervención de sectores o servicios para influir a los ciudadanos de origen marroquí”.

    En total, desde 2008 han trascendido 10 detenciones y procesamientos de agentes o expulsiones de diplomáticos de Marruecos en Europa —Mauritania echó también a un undécimo confidente el año pasado—, un número solo superado por Rusia, que en los últimos cinco años perdió a 31 espías en el Viejo Continente.

    Los 11 agentes marroquíes trabajaban para la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de espionaje exterior de Yassin Mansouri, de 50 años, el primer civil que lo dirige. Es el único servicio de inteligencia que formalmente depende del palacio real de Marruecos y se ha convertido en algo más que un servicio secreto. Es un instrumento de la diplomacia marroquí. La personalidad de su jefe lo explica.

    Mansouri forma parte del círculo de estrechos colaboradores del rey Mohamed VI, con el que estudió en el colegio real. Es además el único entre los íntimos del monarca que no ha sido salpicado por un escándalo económico o político.

    Su lealtad al futuro rey le provocó incluso, en 1997, ser apartado del puesto que desempeñaba en el Ministerio del Interior por su titular, Driss Basri. Sospechaba que le espiaba por cuenta del príncipe heredero, al que él sí vigilaba por encargo de su padre, Hassan II. Mansouri fue, sin embargo, el único de los amigos de juventud del príncipe que cayó bien a Basri. Ensalzó ante Hassan II su capacidad de trabajo y el rey le envió en 1992 a EE UU para que le formase el FBI.

    Nacido en Beejad, en el centro del país, hijo de un alem (sabio del islam), Mansouri recibió una educación religiosa, algo trastornada por las amistades izquierdistas de su hermano, hasta que se le ofreció plaza en el colegio real. Aún hoy día sigue siendo un hombre piadoso que intenta rezar con frecuencia, que no bebe alcohol, ni fuma, ni hace ostentación.

    Su travesía del desierto acabó tras la entronización de Mohamed VI, que en 1999 le nombró director de la MAP, la agencia de prensa oficial, desde donde regresó en 2003, esta vez por la puerta grande, a Interior. Durante dos años estuvo al frente de la más importante dirección general del ministerio del que Basri ya había sido expulsado. De ahí dio el salto al espionaje y a la diplomacia discreta.

    Mansouri formó, por ejemplo, parte de la delegación marroquí que acudió a Nueva York en 2007 a presentar al secretario general de la ONU la oferta de autonomía para el Sáhara; se sentó varias veces a negociar con el Polisario y se entrevistó en secreto en París, en 2007, con la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livn. En 2008 recibió en Rabat al secretario de Estado adjunto norteamericano, David Welsh, al que expresó su preocupación por la fragilidad del régimen tunecino y la “codicia” de su dictador Ben Ali, según revelaron posteriormente los cables de Wikileaks. Tres años después, Ben Ali fue derrocado. Mansouri fue de los pocos que acertaron en su pronóstico sobre Túnez..

    La DGED se ha dedicado, desde su creación en 1973, a vigilar a los exiliados enemigos de la monarquía alauí, antes izquierdistas y ahora más bien islamistas y a los independentistas saharauis. Pero a medida que la emigración marroquí ha ido creciendo también se esfuerza en supervisarla para que no germine en ella el extremismo, para que sea leal al trono.

    En España, Marruecos ha elaborado “una estrategia de gran magnitud”, señalaba en mayo de 2011 un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) enviado por su director, el general Félix Sanz, a tres ministros. “Su objetivo es extender su influencia e incrementar el control sobre las colonias marroquíes utilizando la excusa de la religión”, añadía. Esta supervisión la ejerce, según el CNI, “a través de su embajada y consulados (…), personal afín”, es decir, agentes de la DGED con cobertura diplomática y confidentes reclutados sobre el terreno. También colabora la Fundación Hassan II, que preside la princesa Lalla Meryem, hermana de Mohamed VI, cuyo presupuesto no está sometido al control del Parlamento.

    Prueba del interés de la DGED por la religión fue la intervención de Mansouri, en noviembre de 2008, ante un nutrido grupo de imanes, procedentes de España e Italia, e invitados a Marraquech por el Ministerio de Asuntos Islámicos. Un año antes, Mansouri viajó a Mallorca para reunirse con el que era entonces su homólogo español, Alberto Saiz, y advertirle de que estaba “jugando con fuego” al fomentar en Ceuta el auge de los tablig, una corriente islámica de origen indio, en detrimento del islam malekita que impera en Marruecos.

    Acaso sea porque quieren evitar tensiones con Rabat o porque necesitan más su cooperación en la lucha antiterrorista —la DGED ayudó al CNI a resolver el secuestro por Al Qaeda, en Malí, de tres voluntarios catalanes—, lo cierto es que los países del sur de Europa como España, Francia e Italia, aquellos en los que hay más inmigración marroquí, no expulsan ni detienen a agentes de Marruecos. “Sí se producen, pero no trascienden”, matiza un antiguo colaborador del CNI que trabajó en el Magreb.

    En 2010, Rabat expulsó a tres agentes españoles, con cobertura diplomática, destinados en Marruecos, pero en el último cuarto de siglo solo una trama de espionaje marroquí en España saltó a la palestra: la infiltración de un topo en Exteriores, en 1990, que obtuvo un informe sobre la conversación del ministro, entonces Francisco Fernández Ordóñez, con un responsable del Frente Polisario.

    Tags : Marruecos, espionaje, servicios secretos, Ignacio Cembrero, DGED,

  • Los servicios secretos marroquíes campan a sus anchas en España

    El hombre era alto, llevaba una gabardina marrón y daba la impresión de ser originario de los Balcanes. Entró con paso firme, el 28 de enero, en la cafetería Vips de la madrileña Puerta de Alcalá, casi vacía a esa hora de la noche. Se plantó brevemente ante un televisor encendido. Después dio media vuelta y salió del establecimiento. Nos miró de reojo. Su comportamiento me pareció extraño, pero no le atribuí importancia.

    Tres semanas después supe cuál había sido su cometido en el Vips: fotografiarme a mí y a mi acompañante, el periodista marroquí Houssine el Majdoubi, mientras comíamos un pincho. Lo supe no porque lo haya investigado sino porque el diario digital marroquí Le 360 publicó nuestras fotos en su web junto con un artículo sobre la « conspiración » que tramábamos con un familiar del rey.

    Algunos medios de comunicación independientes marroquíes aseguran que Le 360 es, a través de personas interpuestas, propiedad de Mounir Majidi, secretario particular del rey Mohamed VI de Marruecos y administrador de la fortuna real.

    Le 360 no explica cómo obtuvo esas instantáneas, pero es fácil imaginarse que se las proporcionó alguno de los servicios secretos marroquíes. Para llegar al Vips sus agentes tuvieron que hacer un seguimiento por las calles madrileñas de al menos uno de los dos periodistas que allí se habían dado cita. La toma de esas fotos es una prueba más de que los espías marroquíes campan a sus anchas en España y no solo cuando se trata de perseguir a terroristas.

    La publicación de esas fotos auténticas, junto con un fotomontaje que encabeza el artículo, es además reveladora de la obsesión de Mohamed VI con su primo hermano Moulay Hicham, y de las relaciones que éste mantiene con periodistas, académicos etcétera. Apodado el príncipe rojo, el primo es conocido por sus críticas al autoritarismo del régimen marroquí.

    En esos últimos días de enero Moulay Hicham, también algo obcecado con su primo Mohamed VI, estuvo en Madrid para presentar la edición española de su autobiografía Diario de un príncipe desterrado editada Planeta. A él también le siguieron, le hicieron fotos a hurtadillas en la Plaza Mayor etcétera.

    Con marroquíes carentes de sangre azul, los agentes de Rabat tienen menos miramientos. « En suelo español [en el puerto de Algeciras, el 1 de noviembre de 2010] hombres marroquíes de paisano me dieron el alto, emplearon la violencia y me arrastraron a la fuerza hasta la bodega del ferry que regresaba a Marruecos », escribió el cocinero franco-marroquí Mostafa el Naim al presidente François Hollande en 2013, tras pasar dos años detrás de los barrotes en Marruecos.

    ¿No conoce fronteras la policía secreta marroquí?, se preguntó en un titular el diario digital francés Slate Afrique. Aludía a la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), la policía de paisano encargada de la lucha antiterrorista. Con el respaldo de los abogados de la Asociación de Cristianos por la Abolición de la Tortura, El Naim puso el año pasado, en París, una denuncia por torturas contra Abdelatif Hamouchi, director de la DGST, que un magistrado instructor francés está investigando. Esa denuncia y otras dos fueron, hace un año, las causantes de la crisis entre Rabat y París.

    Abdelilah Issou, un ex teniente del Ejército marroquí exiliado en España, también asegura en su libro Memorias de un soldado marroquí, publicado en París el año pasado, que el 12 de agosto de 2010 varios compatriotas suyos intentaron secuestrarle en la puerta de su casa, en Madrid, cuando regresaba de hacer deporte. A diferencia de lo sucedido en Algeciras fracasaron.

    Ignacio Cembrero

    Fuente: Orilla Sur

    Tags : Marruecos, España, servicios secretos, espionnage, DGED, DGEST, Abdelilah Issou, Moulay Hicham,

  • La DGED marocaine mène campagne contre le premier ministre algérien Bedoui

    Officiellement, les autorités marocaines refusent de commenter les événements en Algérien, mais leurs services secrets mènentne campagne acharnée contre le Primer Ministre Noureddine Bedoui.

    Dans le but de semer la zizanie en Algérie, la DGED n’hésite pas à procéder à des photo-montages et les faire passer par des « révélations » sur la vie privée de M. Bedoui.

    En effet, depuis hier jeudi, les réseaux sociaux s’enflamment pour des « révélations » reprises par des médias marocains, y compris le site Maroc Diplomatique avec des photos de Bedoui en compagnie d’une une journaliste de l’ENTV qui aurait une influence sur le Premier ministre.

    D’après le site Wahrane News, qui a fait vérifier ces photos par un spécialiste, il s’agit d’un « montage à 100%. Il n’y a aucun doute ». « Sur les photos montrées comme celle d’une même, il y a en réalité deux femmes différentes. Les traces de montage sont flagrantes », ajoute-t-il.

    Le Maroc, acculé par la communauté internationale et contraint de s’asseoir avec les sahraouis sur la même table pour discuter d’une autodétermination dont il ne veut pas entendre parler, nourrit l’espoir de voir l’Algérie chambouler dans une guerre civile similaire à celle de la Lybie et la Syrie.

    Dans ce but, Rabat ne réchignera pas sur les moyens, le Sahara Occidental étant leur raison de vivre et le facteur principal qui conditionne leur politique interne et externe.

    Tags : Maroc, Algérie, DGED, Noureddine Bedoui,

  • Maroc: les frais du travail de Mme Bensalah sont payés par la DGED

    Cher M. El Ghoul

    Je porte à votre connaissance que je me rends à Cordoba du 16 au 21 Mars pour l’introduction de la pleinière du forum international « Intercultural Cordoba » et à l’université de Cordoue pour la table ronde » Moyen Orient et interculturalité », via Madrid par Avion, ensuite je prendrai le AVE ( le TGV ) pour Madrid-Cordoue -Madrid.

    Du 30 mars au 3 Avril , je me rends in chaallah à Alexandrie via le Caire et ensuite en Europe du 3 au 10 Avril pour différentes rencontres à partir de Paris que je suis entrain de finaliser ( notamment, Bruxelles et Luxembourg). ATH vous communiquera les itinéraires définitifs sur lesquels nous travaillons encore.

    Merci de veiller à ce que l’on m’envoie le document mensuel que je n’ai pas reçu en Février, car je viens de rentrer de Bahrain.

    Merci pour votre diligence

    ABA

    Tags : Maroc, Makhzen, Assia Bensalah Alaoui, DGED, ambassadeur itinérant,

  • Maroc : Les bourdes de la DGED avec la Belgique

    Note d’alerte

    Magazine Actuel / Dged

    Le magazine Marocain Actuel dans son édition d’aujourd’hui publie une interview réalisée avec le journaliste Kristof Clerix

    Celui-ci affirme « Samir Addahr l’ambassadeur du Maroc a Bruxelles m’a affirmé que la DGED défend un agenda politique et surveille l’intégrisme religieux…j’ai travaillé 3 mois dessus et je me demande sur quelle base Belliraj a été condamné… »

    10 avr 2010

    Un an avant, le 26 août 2009 plus précisément, Kristof Clerix écrivait sur l’affaire dans les pages de Mondiaal Niews un article sous le titre de « Dossier Belliraj: Un seul homme connaît toute la vérité ».

    Dossier Belliraj: Un seul homme connaît toute la vérité

    La représentation officielle des services secrets marocains à Bruxelles a fermé boutique depuis plusieurs mois. La collaboration ne fonctionnait déjà plus depuis un certain temps entre le Maroc et la Belgique, l’éclatement de l’affaire Belliraj est venue complètement pourrir la situation au sein des services de renseignements des deux pays. Alan Winants, le patron de la Sécurité belge, estime que « cela ne peut que mener à la faillite ».

    KRISTOF CLERIX – TRADUCTION: MEHMET KOKSAL . 21 OCTOBRE 2009

    En date du 27 juillet 2009, Abdelkader Belliraj a été condamné par le tribunal de Salé (Maroc) à la prison à vie. La justice marocaine a considéré qu’il était établi que ce Belgo-marocain (soupçonné d’être un informateur des services de renseignements belges) avait commis six meurtres, qu’il avait clandestinement fait entrer des armes au pays, qu’il était impliqué dans un trafic de blanchiment d’argent et qu’il était à la tête d’un réseau terroriste.

    Le magazine MO* s’est plongé pendant trois mois dans le dossier Belliraj, a assisté au procès marocain, s’est entretenu avec des dizaines d’acteurs autour de l’affaire et a réussi à dénicher des documents que personne encore n’avait pu lire sur ce dossier.

    Gentleman’s agreement

    Le 9 octobre 1971, Abdelkader Belliraj, alors âgé de seulement 14 ans, décide de quitter sa ville natale de Nador pour s’installer à Bruxelles où son père Mimoun travaillait pour une usine de verrerie dénommée Durobor. A cette époque où des milliers de Marocains venaient tenter leur chance en Belgique, le Maroc décide de créer de nouveaux départements de services secrets. En réponse à une attaque contre le Boeing du roi Hassan II en 1973, le DGED (Direction Générale des Etudes et de la Documentation) et la DGST (Direction Générale de la Surveillance du Territoire) ont été mises en place. En Belgique, tant la DGED que la DGST marocaines entretenaient de bonnes relations avec la Sûreté de l’Etat dirigée à l’époque par Albert Raes. Les différents services de renseignements avaient conclu un gentleman’s agreement: la Sûreté belge surveillait les ‘comportements excentriques’ de la communauté marocaine sur son territoire, en échange la DGED marocaine informait les Belges s’il y avait des menaces en cours contre l’ordre public en Belgique et au Maroc.

    Pour l’Etat belge, c’est le jeune inspecteur André Jacob qui était chargé du maintien des contacts avec les autorités marocaines. La coopération se passait très bien, la Belgique échangeait de manière structurée des informations avec le Maroc en fournissant notamment des renseignements sur les opposants au roi Hassan II ou son régime.

    Fructueuse coopération

    Abdelkader Belliraj était à cette époque un total inconnu. Le jeune marocain avait fait ses études à Braine-Le-Comte et à La Louvière pour finalement décrocher en 1980 un diplôme en électricité industrielle. Puis, il se marie avec Karima Nasseri et commence à travailler comme électricien pour le géant de l’acier aux Forces de Clabecq.

    Dans les années quatre-vingt, les contacts entre la Sûreté belge et la DGED s’intensifie. La DGED joue même, au nom de Hassan II, un rôle de médiateur dans les relations parfois difficiles entre le roi Baudouin et le Président zaïrois Mobutu.

    Cette fructueuse coopération des services de renseignements belgo-marocains a été encore plus évident lorsqu’en 1989 Albert Raes, le patron de la Sûreté belge, a officiellement été décoré par le Maroc en recevant l’attribution de l’ordre d’Ouissam Alaouite. Cette décoration militaire est attribuée par le roi aux personnes civiles ou militaires en faveur des services rendus pour l’Etat marocain.

    Raes devait sa distinction au rôle qu’il a joué dans le cadre d’une initiative conjointe maroco-algéro-belge au sujet du Polisario qui milite pour l’indépendance du Sahara occidental. Plus tard, Raes recevra même une proposition pour devenir consul honoraire pour le Maroc, une fonction que l’ancien chef de la Sûreté belge occupe encore à ce jour.

    Profil chiite

    C’est précisément pendant cette période de bonne coopération entre la Belgique et le Maroc que le fameux Abdelkader Belliraj entre en scène. Depuis le début des années quatre-vingt, la Sûreté belge avait déjà fiché Belliraj comme étant un extrémiste islamiste pro-iranien et un opposant au roi du Maroc.

    Belliraj avait été observé par les services en 1986, 1988, 1990, 1993 et 1999 lorsqu’ils s’intéressaient surtout au profil chiite de l’opposant marocain. La montée du chiisme au sein de la communauté marocaine de Belgque, traditionnellement sunnite, était un phénomène typiquement belge.

    Après le renversement du régime du Shah en Iran pendant la révolution islamique de 1979, des centaines de Marocains en Belgique s’étaient “convertis” au chiisme car ils voyaient un parallèle évident entre le régime du Shah et celui de Hassan II et ils espéraient que le même scénario se répète au Maroc. Un développement qui avait été suivi avec un grand intérêt par les services belges.

    El Palesto

    La cellule antiterroriste belge avait également accroché au profil de Belliraj. ‘Son surnom était El Palesto chez nous parce qu’il était très attaché à la cause palestinienne’ , se souvient un inspecteur de la Police fédérale belge qui a suivi Belliraj depuis plus de vingt ans. ‘Ensuite, nous l’avons retrouvé dans le mouvement chiite. Belliraj était connu de tous. Nous l’avons effectivement approché mais finalement pas recruté car c’était trop compliqué et nous n’avions pas le budget’.

    ‘Je confirme que j’ai été approché en 2000 par les services de renseignement belges qui m’ont demandé de travailler pour eux et les aider dans certains dossers liés au terrorisme’, déclare Belliraj lors de sa seconde audition auprès du juge d’instruction marocain Chentoufi. ‘Je leur ai répondu que je les aiderai si je découvre des choses sensibles qui pourraient constituer une menace pour la sécurité de l’Etat. J’ai de temps en temps rencontré un certain Patrick, agent de la Sûreté, mais la collaboration ne s’est pas faite pour de l’argent en contrepartie’.

    Le fait que Belliraj était un informateur de la Sûreté belge fera l’effet d’une bombe par la suite. Les services de renseignement savaient-ils vraiment avec qui ils étaient en train de collaborer ? D’autres sources bien informées expliquent au contraire que Belliraj a fourni des informations ‘extrêmement précieuses’ afin de déjouer des attentats terroristes, notamment en Grande-Bretagne.

    Graves tensions

    Le 16 mars 2003 se produit le “11 septembre marocain”: des attentats suicides à Casablanca provoquent la mort de 33 personnes. Immédiatement après ces attentats terroristes, une rumeur court selon laquelle les auteurs auraient été formés en Belgique et qu’ils avaient tout préparé depuis la Belgique. Le gouvernement belge demande rapidement à la Sûreté de vérifier l’information tandis qu’André Jacob se rend, en compagnie d’un collègue des services de renseignement français, à Rabat. Très vite, il leur est apparu que l’hypothèse belge était fausse. Différentes versions circulent sur ce qu’il s’est effectivement passé lors de la visite de Jacob au Maroc mais une chose semble certaine: son passage a conduit à de graves tensions entre la DGED marocaine et la Sûreté belge.

    Prison secrète

    À partir de 2008, des rumeurs sur la “disparition” de Belliraj au Maroc circulent au sein de la communauté marocaine installée dans la ville flamande de Gand. La Sûreté a vent de l’histoire et signale au ministère belge des Affaires étrangères qu’un ‘Belge est en difficulté à l’étranger’.

    Selon Toufiq Idrissi, le troisième avocat marocain de Belliraj, son client a été enlevé le 18 janvier par les autorités marocaines à Marrakech alors qu’il sortait d’un hôtel appartenant à son frère. Belliraj aurait ensuite été enfermé, interrogé et torturé dans un prison secrète basée à Temara, puis à Rabat et enfin à Casablanca. Ce n’est qu’un mois plus tard que le gouvernement marocain annonce le démantèlement d’un réseau terroriste djihadiste clandestin dont le leader serait le dénommé Belliraj.

    Les policiers belges n’ont même pas été informés de l’arrestation du Belgo-marocain. La Sécurité de l’Etat précise avoir découvert l’affaire à travers la presse, une information confirmée par un rapport du Comité R (comité belge de contrôle parlementaire des services de renseignement) mais démentie par le Maroc.

    ‘Problèmes répétées avec la DGED’

    Le 8 juillet 2008, le patron de la Sûreté belge Alain Winants demande à Mohamed Yassine Mansouri, chef de la DGED, de rappeler trois agents marocains repérés en Belgique.

    ‘Cette mesure n’était pas liée à l’affaire Belliraj. Dans le passé, il y a déjà eu des problèmes répétées avec les agents de la DGED. Ils avaient par exemple organisé une manifestation devant l’ambassade d’Algérie à Bruxelles’ , déclare Alan Winants. Les allégations de la Sûreté belge étaient tellement graves que la DGED a non seulement rappelé les trois agents démasqués mais a également décidé de fermer carrément sa représentation en rappelant tous ses agents.

    Intimidations et menaces

    Après les premières arrestations liées au dossier Belliraj, le Maroc a demandé à la Belgique d’extrader quatorze personnes. A peine quelques mois plus tard, presqu’en réponse à cette vague d’arrestations, un procureur fédéral belge procède à des perquisitions le 27 novembre 2008 en auditionnant 11 personnes. Six d’entre elles témoignent des nombreuses activités de la DGED en Belgique.

    Les personnes auditionnées ont détaillé les procédures utilisées par les agents marocains en Belgique qui propageraient de fausses rumeurs à l’attention des Marocains en Belgique et qui les soumettraient à du chantage, des intimidations, des menaces en les photographiant et en les fichant. L’une des personnes a même que la DGED marocaine peut compter sur la collaboration active de 150 Marocains en Belgique. L’enquête sur les activités de la DGED en Belgique a été tellement loin qu’elle a probablement hypothéqué la procédure judiciaire dans l’affaire Belliraj.

    Believers et non believers

    En février 2009, les audiences ont repris au Maroc dans le procès du réseau Belliraj et le verdict a été prononcé fin juillet : la prison à vie. D’après Belliraj, les services secrets marocains ont inventé toute cette histoire de toute pièce parce qu’il a refusé de travailler pour eux.

    Après la déclaration de culpabilité de Belliraj et ses 34 co-accusés, des organisations pour la défense des droits humains et des membres de la famille ont manifesté devant le tribunal de Salé pour dénoncer la justice marocaine. Pour eux, il s’agit d’un ‘procès politique’: le Maroc aurait fabriqué toute cette affaire pour mettre fin à deux nouveaux partis islamiques.

    En plus de Belliraj, six autres personnalités politiques marocaines ont été condamnées parce qu’ils avaient rencontré l’intéressé en 1992. C’est l’une des pistes dans cette affaire qui a fait couler beaucoup d’encre dans la presse marocaine mais qui n’a presque pas été évoquée par la presse belge. Pendant ce temps, la Belgique continue son enquête judiciaire sur les activités terroristes ainsi que sur les crimes non élucidés liés à cette affaire.

    L’affaire Belliraj divise la société entre les “believers” (ceux qui croient aux actes d’accusation) et les “non believers” (ceux qui n’y croient pas).

    Abdelkader Belliraj est-il vraiment un dangereux islamiste à la tête d’un vaste réseau djhadiste ou est-ce un informateur qui paye le prix fort pour une guerre des services de renseignement opposant la Belgique au Maroc ?

    Une seule personne connaît toute la vérité et c‘est Belliraj, Abdelkader Belliraj.

    (publié dans mensuel MO* au mois de septembre 2009)

    Source : Maroc Leaks

    Tags : Maroc, DGED, Belgique, Belliraj, terrorisme,

  • Marruecos dispone de máquinas bien rodadas para el chantaje, el terrorismo, el tráfico de drogas y la emigración ilegal.

    La dictadura en Marruecos reina por el miedo a lo peor « ¡Yo o el caos! ». Las formas elementales de la dictadura en mi país (Marruecos).

    Independientemente de las explicaciones sociológicas y políticas presentadas sobre el régimen nazi marroquí, los procesos históricos de su establecimiento y el perfil de sus principales actores, dejando de lado los esquemas teóricos sobre la dictadura, el totalitarismo y el autoritarismo y tomando sólo como materia prima lo que se ha leído, visto y escuchado, podemos deducir sin ambigüedad el perfil y el sistema de funcionamiento de la dictadura en Marruecos.

    El poder en la cima del estado es personal y absoluto. Un jefe de Estado de un protectorado francés o de un plebiscito popular controla todos los mecanismos de seguridad, civiles, económicos, militares y administrativos del país. Para ejercer este poder absoluto, no tiene intención de seguir ningún texto, ley o código que pueda obstaculizar su voluntad o controlar sus directivas. Los textos y las leyes existen sólo para servir al sistema de dominación y para apoyar el carácter arbitrario de las sanciones.

    El núcleo del poder es el Jefe del Estado rodeado por un pequeño círculo de fieles que están unidos a él por relaciones de parentesco y consanguinidad: hijos, hermanos, primos y cuñados, amigos, etc. Tres instrumentos « básicos » hacen que el poder funcione: el terror, la corrupción y el binomio propaganda-adoctrinamiento. El terror practicado es sideral, infinito, una capacidad para matar sin límites bajo la cobertura de leyes de emergencia casi eternas. Para ello, la población, los ciudadanos, a los ojos del poder, se mutan y se vuelven « inhumanos ». Según el régimen, se transforman en « ratas », « criminales monstruosos », « traidores », « madaouij », « jiaanine », « ciudadano de 20 dh ». De esta manera, se puede disparar a voluntad.

    En cuanto a la corrupción, en sí misma es objeto de una profunda investigación, de lo variada, múltiple y « creativa » que es. No hay que olvidar que es el mayor propósito de la « clientilización a la corrupción » de toda la población. Todos están invitados a « servirse » de la corrupción, desde los pequeños funcionarios de aduanas hasta los grandes comerciantes y empresarios.

    Si existe un derecho reconocido por la dictadura marroquí, es el derecho a ser corrompido! Todo el mundo está involucrado, y todos son cómplices. Los que se niegan a jugar el juego son los potenciales sospechosos y traidores, seres « asociales », potencialmente peligrosos, ¡Cuidado! Honesto, por lo tanto sospechoso.

    Finalmente, la dictadura marroquí se construye « una imagen » que supuestamente llena el grado cero de libertad y democracia. A golpes de propaganda y adoctrinamiento, nuestros dictadores del poder absoluto en Marruecos eligen su tema favorito.

    Hoy en día es « ¡Yo o el caos! « Un sistema de apaleamiento y de informaciones destiladas que difunde el miedo y la desconfianza en el seno de la población. Esta última, atomizada, tras haber perdido los lazos fundamentales de la solidaridad básica, se convierte, según las expectativas del régimen fascista, en demandadora de estabilidad a cualquier precio.

    La imagen del régimen tal como aparece en el adoctrinamiento propagandístico es la del guardián de la estabilidad, una válvula de seguridad que impide que las categorías sociales y varios segmentos de la población se maten entre sí. La característica del poder en la cúspide del Estado es personal y absoluta: crear y mantener la guerra civil latente al mismo tiempo que se pretende combatirla.

    En las relaciones internacionales, utiliza principalmente la mentira y el chantaje. Mentir para ganar tiempo y la confianza de las democracias occidentales: de hecho, los potentados marroquíes muestran su pretendida buena voluntad y dan muchas promesas para ganar tiempo y, en última instancia, no cumplir ninguna. Además, disponen de máquinas bien rodadas para el chantaje, el terrorismo, el tráfico de drogas y la emigración ilegal, dirigidas tanto al mundo occidental como a sus países « hermanos ».

    Cuando pretenden luchar contra el narcotráfico, la emigración clandestina y el terrorismo, especialmente en sus versiones islamistas fundamentalistas, lo hacen contra grupos que ellos mismos has creado, mantenido y formado. Los « venden » en el momento adecuado, con dividendos lucrativos, al que más ofrece.

    En el sistema de guerra civil latente establecido, el régimen constituye sus propias bases sociales. La dictadura en Marruecos no está socialmente aislada como otras dictaduras árabes y algunas dictaduras militares africanas, asiáticas o centroamericanas. Emana y se arraiga en segmentos socioculturales que alimentan lo que Ibn Jaldún ha visto y llamado la asab, este difuso conjunto de solidaridad basada en el parentesco, el clientelismo y el saqueo, con el fin de construir y mantener el poder en torno a una familia tribal, una comunidad religiosa y una región específica.

    Es dentro de estos grupos étnico-socio-culturales que las autoridades constituyen sus reservas de esbirros, secuaces y otros agentes que sustituyen al ejército regular y la policía. Fuerzas seguras, sobrearmadas y sobreentrenadas, supervisan al ejército y a las fuerzas del orden, intervienen en paralelo y se encargan de la limpieza en las unidades demasiado sensibles a los agravios de la población y a los cantos de sirena del pueblo. Es el último baluarte del régimen.

    La economía no está en el centro de la vida sociopolítica. No produce la red de intereses que normalmente crea los lazos sociales y determina la política. Entre otras cosas, es una herramienta de la dictadura, está sujeta a la voluntad de las autoridades y funciona como un sistema de recompensas para los clientes y de sanciones para los opositores y las personas recalcitrantes.

    Cabe señalar también que no existen fronteras claras entre los bienes públicos y los fondos privados del Jefe del Estado y su familia en Marruecos y la utilización de éstas contra los ciudadanos y los opositores. No es extraño observar la reproducción de estas « formas » en todos estos países árabes. ¿Forman parte del mismo fondo cultural? ¿Marcan el fracaso del Estado democrático moderno frente a la omnipotencia de las estructuras primordiales, las del ahl? ¿A qué precio podrían las revueltas de primavera árabes reducir estas estructuras si no se erradicaran? Frente a la infinita capacidad de perjuicio y violencia, ¿la no violencia, es posible y puede ganar? En la lógica de estos sistemas, la guerra civil no es una alternativa desafortunada, más bien parece un hecho consumado.

    Orilio Bahia

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    Tags: Terrorismo, Marruecos, Makhzen, DGED, migración, chantaje,

  • Le Maroc dispose de machines bien rodées pour pratiquer le chantage, au terrorisme, au trafique de drogue, a l’émigration clandestin

    La dictature au Maroc règne par la peur du pire « C’est mi ou le chaos ! ». Les formes élémentaires de la dictature dans mon pays (Maroc). Indépendamment des explications sociologiques et politiques présentées concernant le régime nazi marocain, les processus historiques de son implantation et le profil de ses principaux acteurs, en laissant de côté les schémas théoriques sur la dictature, le totalitarisme et l’autoritarisme et en prenant uniquement pour matière première ce qu’on a lu, vu et écouté, on peut déduire sans ambages le profil et le système de fonctionnement de la dictature au Maroc.

    Le pouvoir au sommet de l’État est personnel et absolu. Un chef d’État issu d’un protectorat française, ou d’un plébiscite populaire contrôle tous les rouages sécuritaires, civils, économiques, militaires et administratifs du pays. Pour exercer ce pouvoir absolu, il n’a cure d’aucun texte, d’aucune loi, d’aucun code qui puisse freiner sa volonté ou contrôler ses directives. Les textes et les lois n’existent que pour servir le système de domination et constituer un support à l’arbitraire des sanctions.

    Le noyau du pouvoir est le chef de l’État entouré d’un cercle restreint de fidèles qui lui sont liés par des rapports de parenté et de consanguinité : les fils, les frères, les cousins maternels et le beau-frère, les copains etc. Trois instruments « basiques » font fonctionner le pouvoir : la terreur, la corruption et le couple propagande-endoctrinement. La terreur pratiquée est sidérale, infinie, une capacité à donner la mort sans limites sous la couverture de lois d’exception quasi éternelles. Pour ce faire, la population, les citoyens, au regard du pouvoir, muent et deviennent « inhumains ». Ils se transforment, selon le régime en « rats », en « criminels monstrueux », en « traitre », en « madaouikh », en « jiaanine », en « citoyen 20 dh ». Ainsi, on peut faire feu à volonté.

    Quant à la corruption, elle peut faire en soi l’objet d’une recherche approfondie, tant elle est variée, multiple et « créative ». Ce qu’il y a à retenir, c’est le grand dessein de « clientélisation à la corruption » de l’ensemble de la population. Tout le monde est invité à participer à la « grande bouffe » de la corruption, du petit douanier aux gros commerçants et aux entrepreneurs.

    S’il existe un droit reconnu par la dictature marocain, c’est bien le droit à être corrompu ! Tout le monde est impliqué, tout le monde est complice. Ceux qui refusent de jouer le jeu sont les suspects et les traîtres en puissance, des êtres « asociaux », potentiellement dangereux, Attention ! Honnête, donc suspect.

    Enfin, la dictature marocaine se construit « une image » supposée combler le degré zéro de liberté et de démocratie. À coups de propagande et d’endoctrinement, nos dictateurs de pouvoir absolu au Maroc choisissent leur thème préféré.

    Actuellement « c’est moi ou le chaos ! », un système de matraquage et d’informations distillées qui diffuse frayeur et méfiance au sein de la population. Celle-ci, atomisée, ayant perdu les liens fondamentaux de la solidarité de base, devient, selon les attentes du régime fasciste, demandeuse de stabilité à n’importe quel prix.

    L’image du régime telle qu’elle apparaît dans la propagande-endoctrinement est celle du gardien de la stabilité, d’une soupape de sécurité qui empêche les catégories sociales et les divers segments de la population de s’entretuer. Le propre de pouvoir au sommet de l’État est personnel et absolu est de créer et d’entretenir la guerre civile larvée tout en prétendant la contrecarrer.

    En matière de relations internationales, il recoure surtout au mensonge et au chantage. Le mensonge comme moyen de gagner du temps et de mettre en confiance les démocraties occidentales : en effet, les potentats marocains montrent patte blanche et déversent moultes promesses afin de gagner du temps et, en fin de compte, de ne tenir aucun engagement. Ils disposent par ailleurs de machines bien rodées pour pratiquer le chantage, au terrorisme, au trafique de drogue, a l’émigration clandestin surtout, dirigé aussi bien contre le monde occidental que contre leurs pays « frères ».

    Quand ils prétendent lutter contre le trafique de drogue, l’émigration clandestin et au terrorisme surtout dans ses versions islamistes fondamentalistes, ils le fassent en fait contre des groupes qu’il a lui-même crée, entretenu et entraîné. Ils les « vendent » au moment opportun, avec de juteux dividendes, au plus offrant.

    Dans le système de guerre civile larvée mis en place, le régime constitue ses propres bases sociales. La dictature au Maroc n’est pas isolée socialement à l’instar des autres dictatures arabes et de certaines dictatures militaires africaines, d’Asie ou d’Amérique centrale. Elle émane et s’enracine dans des segments socio-culturels qui alimentent ce que Ibn Khaldoun a bien vu et nommé le asab, cet ensemble diffus de solidarité fondé sur la parenté, le clientélisme et le pillage, en vue de construire et de maintenir un pouvoir autour d’une famille tribale, d’une communauté religieuse et d’une région spécifique.

    C’est au sein de ces groupes ethno-socio-culturels que le pouvoir constitue ses réserves de sbires, hommes de main et autres barbouzes, supplétifs de l’armée régulière et de la police. Forces sûres, surarmées et surentraînées, elle surveille l’armée et les forces de l’ordre, intervienne en parallèle et fait le ménage dans les unités trop sensibles aux doléances et aux chants de sirènes du peuple. Ultime rempart de sauvegarde du régime.

    L’économie n’est pas au centre de la vie sociopolitique. Elle ne produit pas le réseau d’intérêts qui crée normalement les liens sociaux et détermine (la politique). Elle constitue entre autres un outil de la dictature, est assujettie à la volonté du pouvoir et fonctionne comme un système de récompenses pour les clients et de sanctions pour les opposants et les récalcitrants.

    À noter aussi l’inexistence de frontières claires entre les biens publics et les caisses privées du chef de l’État et de sa famille au Maroc et l’utilisation de celles-ci contre les citoyens et les opposants. Il n’est pas hasardeux de faire observer la reproduction de ces « formes » dans tous ses pays arabes. Relèvent-elles d’un même fonds culturel ? Marquent-elles l’échec de l’État moderne démocratique face à la toute-puissance des structures primordiales, celles des ahl ? À quel prix les révoltes du printemps arabe pourraient-elles réduire ces structures faute de les éradiquer ? Face à la capacité infinie de nuisance et de violence, la non-violence est-elle possible et gagnante ? Dans la logique de ces systèmes, la guerre civile n’est pas une alternative malheureuse, mais semble bien constituer un fait accompli !

    Orilio Bahia

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    Tags : Maroc, Makhzen, DGED, terrorisme, migration, chantage,

  • Le Maroc pourrait utiliser contre l’Algérie les terroristes qu’il a rapatriés de la Syrie

    Selon le Ministère de l’Intérieur turc, le gouvernement marocain a procédé dernièrement au rappatriement de 8 terroristes qui combattaient dans les rangs de Daech contre le régime syrien.

    Dans un communiqué le ministère signale que cette initiative rentre dans le cadre de la « contribution du Maroc aux efforts internationaux dans la lutte contre le terrorisme ».

    Cependant, selon de sources des citées par El Confidencial Saharaui, les services secrets marocains pourraient utiliser les terroristes rapatriés pour enflammer la région de l’Afrique du Nord.

    En rapatriant ses nationaux de la Syrie, les autorités marocaines tentent de faire deux coupe d’une pierre. D’un côté, envoyer un message d’obéïssance au président américain qui a demandé aux pays de rapatrier leurs nationaux de la Syrie, et d’un autre, infiltrer ces terroristes en Algérie dans le but de l’affaiblir et lui arracher son soutien au droit du peuple sahraoui à l’autodétermination.

    Les opérations couvertes de la DGED ont été couronnées de succès en Europe. La majorité des attentats terroristes commis en France et en Belgique ont été exécutés par des ressortissans marocains. Grâce à ces opérations, l’UE a été mise à genoux dans le dossier du Sahara Occidental. Des accords ont été signés avec le Maroc au détriment de l’avis de la Cour de Justice de l’UE qui a clairement indiqué que le territoire du Sahara occidental ne devait pas être inclus dans ces accords parce qu’il ne fait pas partie du Maroc.

    Les services secrets marocains sont également pointés du doigt en Espagne où un ancien commissaire a accusé le Maroc d’être derrière les attentats de Madrid de 2004 qui se sont soldés par 191 morts et près de 2000 blessés.

    Par conséquent, l’Algérie a intérêt à renforcer la surveillance de ses frontières avec le voisin de l’Ouest. Les conseillers de Mohammed VI ont fait preuve d’un dangereux audace.

    La sombra islamista sobre Argelia
    En la protesta argelina pesa el recuerdo del círculo vicioso de revuelta popular, recuperación del islamismo y guerra civil. El islam está desprestigiado y sin líderes, pero tiene implantación local y apoyo internacionalTags : Maroc, DGED, terrorisme, UE, Syrie, Union Européenne,

  • Algérie : « Bouteflika le Marocain », un slogan révélateur

    L’Algérie connaît depuis le 22 février d’importantes manifestations populaire contre un 5ème mandat pour Abdelaziz Bouteflika. Le slogan le plus scandé par la foule était « Bouteflika le Marocain, pas de 5ème mandat».

    Les manifestants ne se sont pas limités à dire « dictateur » ou « vieil infirme » ou « despote ». Non, leur slogan préféré et unanime était celui qui rappelle le lieu de naissance du président algérien. Un détail qui en dit long sur le travail de long haleine mené par les services secrets marocains devenus très agressifs depuis l’intronisation du roi Mohammed VI.

    La DGED qui a réussi à engager ses ressortissants dans des attentats en Europe mène depuis quelques années un méticuleux travail de propagande et désinformation à l’égard des autorités algériennes en focalisant sur ce qu’ils appellent « le clan d’Oujda ». Pour en avoir une idée de l’ampleur de ce travail de sape, il suffit de visiter les deux sites préférés de la DGED marocaine : Algeria Watch et Le 360. Le résultat de ce travail est là.

    Tags : Algérie, Bouteflika, DGED, Maroc, propagande, désinformation, clan d’Oujda,

  • L’histoire des journalistes français corrompus par le Maroc racontée par Omar Brousky

    En janvier 2015, sous le compte de @chris_coleman24, un hacker publie en vrac sur Twitter des documents confidentiels révélant la manière dont une « diplomatie parallèle » est conduite par le royaume. Des centaines de courriels officiels (câbles diplomatiques, correspondances parfois à caractère privé, etc) ont ainsi été mis en ligne dans une sorte de Wikileaks à la marocaine.

    On découvre pêle-mêle que des journalistes français collaborent régulièrement avec Ahmed Charaï, un patron de presse marocain connu pour sa grande proximité avec la DGED (Direction générale des études et de la documentation, contre-espionnage), en écrivant des articles favorables à la thèse du « Sahara marocain ».

    Dans un mail envoyé par Charaï à l’un de ses contacts à la DGED, on apprend, notamment, que Vincent Hervouët, journaliste-chroniqueur à la chaîne d’information française LCI, recevrait un salaire de 38.000 euros annuels pour ses articles. Dans un autre courriel datant de novembre 2010, sous la mention « Pour Sdi Yassine » (allusion au patron du contrespionnage marocain Yassine Mansouri), Ahmed Charaï, qui possède au Maroc un hebdomadaire francophone (L’Observateur du Maroc), un quotidien arabophone (Al Ahdath Almaghribia) et une radio (Med Radio), informe son contact à la DGED que la prochaine production de Vincent Hervouët portera sur le Sahara Occidental. Il s’agira en effet d’images, diffusées « en exclusivité » sur LCI, de terroristes dans un camp d’AQMI (Al Qaïda au Maghreb Islamique), avec un commentaire expliquant que des « liens seraient avérés entre une cinquantaine de membres du Polisario (le mouvement indèpendantiste sahraoui) et AQMI ».

    Toujours selon les mails piratés par le hacker, on apprend qu’en décembre 2011 Ahmed Charaï a demandé au même responsable de la DGED de réserver trois chambres pour le journaliste de LCI à l’hôtel Sofitel de Marrakech, pour passer les fêtes de fin d’année en famille. Pour justifier cette demande, Charaï transfère un mail de Hervouët où celui-ci, très satisfait, écrit qu’il a reçu au moins « quatre appels de différents services de mon cher gouvernement (…) au sujet de la vidéo, c’est pas mal (…). Par contre la direction du Polisario a envoyé hier soir une lettre au président de la chaîne, protestant contre ce qu’ils ont appelé « l’amalgame » entre AQMI et le Front Polisario, ils veulent un droit de réponse, mon oeil !!! VH ».

    Vincent n’est pas un simple confrère d’Ahmed Charaï. Un lien d’ordre financier existe entre les deux journalistes. Le chroniqueur de LCI est en effet actionnaire, à hauteur de 10 %, d’une société dont Ahmed Charaï est le P-DG : Audiovisuelle Internationale, qui diffuse Med Radio, propriété de Charaï. Enfin, Hervouët est actionnaire à Radio Méditerranée internationale, basée à Tanger et plus connue sous le nom de Médi1.

    A côté des journalistes télé, la press écrite française est elle aussi prisée par l’entourage royal, notamment les magazines à grand tirage comme Paris Match qui a l’exclusivité de la couverture photo du palais lors des événements importants (mariages, naissances, obsèques, fêtes religieuses, etc.). Idem pour les publications politiques (Le Point et L’Express notamment), très sollicitées pour des productions lisses sur le royaume et son souverain. Là aussi les révélations de @chris_coleman24 sont troublantes et concernent, entre autres, trois journalistes françaises : Mireille Duteil (Le Point), Dominique Lagarde (L’Express) et José Garçon (Libération).

    Dans un mail datant du 2 octobre 2011, Ahmed Charaï demande à son contact à la DGED (qu’il appelle « Sdi Morad » : il s’agit probablement de Mourad El Ghoul, le chef de cabinet de Yassine Mansouri) de remettre la somme de 6.000 euros à chacun des quatre journalistes (les trois précitées ainsi que Vincent Hervouët), en contrepartie de leur collaboration à l’Observateur. Charaï prend le soin de détailler le montant accordé à Hervoët : « 2000 par mois pour L’Observateur et 1.000 euros par numéro pour le Foreign Policy », un magazine en ligne américain de Slate Group auquel a collaboré Hervoët et dont Charaï était l’éditeur de la version francophone.

    L’Affaire Chris Coleman, surnommé le « Wikileaks marocain », a été abondamment couverte par la presse nationale et internationale. L’auteur de ces fuites n’a en effet rien d’un Snowden ou d’un Assange. Il s’agit en réalité d’un corbeau qui a balancé pendant plusieurs mois, pêle-mêle sur Facebook puis sur Twitter, des centaines de documents et de photos dont certains ont un caractère privé. Mais c’est surtout la question de l’authenticité -ou non- des mails piratés qui s’est posée lors des premiers jours de l’affaire.

    Après avoir émis dans un premier temps de sérieux doutes sur la véracité des mails, Jean-Mark Manach, journaliste d’investigation spécialiste d’Internet et des question de surveillance et de vie privée, a fini par reconnaître l’authenticité de la plupart des documents piratés par @chris_coleman24 : « Cela fait maintenant 15 jours que j’enquête sur cette affaire, cherchant à trier le vrai du faux, écrit Jean-Marc Manach. En l’espèce, si rien ne me permet de douter de la bonne fois des journalistes français bénévoles mais néanmoins accusés d’avoir été payés, les données parlent, et les documents publiés par @chris_coleman24 les impliquant ont été créés par Baghai en octobre dernier, ou sont des captures d’écran ne permettant pas de les authentifier, ni de savoir s’ils ont été créés de toutes pièces, ou caviardés. Si la majeure partie d’entre eux (des fichiers .pdf, .doc ou des captures d’écran de documents datant de ces mêmes années 2008 à 2012) ont été créés ou scannés en octobre 2014, rendant impossible leur authentification, l’analyse de leurs métadonnées montre que des dizaines de ces documents datent effectivement des années 2008 à 2012 et que (…) ils n’ont pas été caviardés, et sont donc probablement authentiques.

    De plus, l’ampleur et le volume des données qu’il a fait fuiter, le nombre de documents, le fait que certains fassent plusieurs dizaines de pages, la diversité des sujets couverts, des supports, des signatures et des auteurs est telle qu’il est impossible d’imaginer que tous aient pu être fabriqués de toutes pièces » (arrêtsurimage.net, 27 oct 2014).

    Dans une tribune publiée par Libération le 30 décembre 2014, deux des trois journalistes mises en cause, Mireille Duteil et José Garçon, réfutent les accusatios de @chric_coleman24 : « L’histoire commence quand Ahmed Charaï nous demande de lui « donner un coup de main à titre amical » pour lancer le premier site marocain sur le Web qui deviendra cet hebdo. Il nous sollicitera aussi en 2011 pour collaborer à une version francophone de la revue américaine Foreign Policy (dont une première mouture éditée à Paris avait disparu en 2009). Ce projet nous paraît d’autant plus intéressant que des articles originaux axés sur les questions méditerranéennes doivent compléter l’édition américaine ». José Garçon poursuit : « Ayant personnellement quitté Libération en 2007, le titre étant à mes yeux gage de rigueur, un bureau étant prévu à Paris, j’envisage de m’y investir davantage. Nous nous contenterons finalement de l’aider à démarrer en y signant dans les tout premiers numéros ».

    Quant à Dominique Lagarde, c’est sur les pages de l’Express qu’elle nie, elle aussi, les faits qui lui sont imputés : « Je n’ai jamais reçu d’argent, ni de cadeau. Je n’ai jamais non plus accepté une seule invitation, que ce soit à titre professionnel ou privé. Tous mes déplacements au Maroc ont été payés dans leur intégralité par L’Express (…) Contrairement à ce qui a été publié ici ou là ces dernières semaines, je n’ai donc jamais écrit dans les colonnes de L’Observater du Maroc, qui voit le jour en 2008, ni pour le site de ce journal, ouvert dans la foulée. Ce que tout un chacun peut vérifier. Je continue à voir Charaï de temps à autre, lors de mes déplacements au Maroc ».

    Source: Le République de Sa Majesté, Omar Brousky

    Tags: Maroc, chris coleman, hacker @chris_coleman24, Dominique Lagarde, Mireille Duteil, José Garçon, Vincent Hervouet, L’Express, Libération, Le Point, TF1, LCI, Ahmed Charaï, DGED, Omar Brousky,