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  • “La represión franquista ha sido blanqueada desde su origen” (historiador)

    Entrevista al historiador Francisco Espinosa Maestre

    Enric Llopis

    “Profundizar en el estudio de la represión equivale a preguntarse una y otra vez cómo la oligarquía se preparó y preparó a sus adictos para la terrible matanza a la que se entregaron con dedicación total a partir del 18 de julio”, afirma el historiador Francisco Espinosa Maestre en la parte final de La justicia de Queipo (2000). En el libro abordaba la violencia y el terror fascista en las provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba y Badajoz; el autor trabajó principalmente sobre los documentos del antiguo Archivo de la Auditoría de Guerra de la II Región Militar, lo que supuso una “auténtica bajada a los infiernos”.

    Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954) es autor de más de una decena de libros (en solitario) sobre la Segunda República, la guerra de 1936 y la represión franquista, entre otros La primavera del Frente Popular. Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (Crítica, 2007) y Lucha de historias, lucha de memorias. España, 2002-2015 (Aconcagua, 2015). Fue asimismo, entre 2005 y 2010, director científico del proyecto Todos los Nombres, base de datos promovida por el sindicato CGT y la asociación Nuestra Memoria, que informa sobre los represaliados por el franquismo en Andalucía, Extremadura y Norte de África. El historiador sostiene que la represión franquista fue blanqueada desde su origen, en julio de 1936. ¿De qué modo han avanzado, en ese contexto, las pesquisas historiográficas? “Muy lentamente, ya que siempre ha existido desde el poder una actitud contraria a esas investigaciones; se han hecho contra corriente”, apunta Espinosa Maestre en la entrevista realizada por correo electrónico.

    -La Universidad de Alicante borró -de determinados artículos publicados en su página Web- el nombre del secretario judicial que intervino en el Consejo de Guerra que condenó a muerte al poeta Miguel Hernández, en 1940; así, la universidad atendía a la petición de un descendiente del militar que actuó como secretario, y que se acogió a la legislación sobre protección de datos. ¿Qué puso de relieve esta resolución de la Universidad? (la institución universitaria después rectificó y anuló el borrado).

    Pone de relieve que todo lo que tan costosamente se ha avanzado desde la transición en un campo tan oscuro como el de la represión puede desaparecer de un momento a otro. Roza el esperpento que el hijo de un individuo que formó parte del aparato represivo judicial militar fascista solicite a una Universidad que se oculte de ciertos artículos de su página web el nombre del padre y que alguien en la Universidad decida hacerle caso. Como no le gusta que el nombre de su padre aparezca relacionado con un consejo de guerra del que fue secretario quiere borrar el pasado retocándolo. Pero la farsa no acaba aquí, ya que a continuación es la propia Universidad de Alicante la que decide validar la decisión [Parece que posteriormente han dado marcha atrás]. El hecho es grave en sí y plantea un oscuro panorama, ya que abre la posibilidad de que otros sigan el ejemplo. Imaginemos por un momento el caso contrario: que descendientes de personas que aparecen en la Causa General solicitasen al Ministerio de Cultura que se ocultasen sus nombres en Internet…

    ¿Qué tipo de discursos se han utilizado para blanquear la represión franquista y la dictadura? (en libros y artículos has citado, entre otros, el de una supuesta “tercera España” situada entre los llamados dos bandos o afirmaciones como “todos los muertos son iguales”).

    La represión franquista ha sido blanqueada desde su origen. Lo primero que se hizo fue justificarla mediante dos procedimientos: inventarse una revolución comunista en marcha a la que se anticipó la sublevación militar y propagar sin cesar que si los rojos no llevaron a cabo sus planes criminales fue porque no les dio tiempo. La ausencia de un terror rojo propio que justificara las matanzas que existieron en todos sitios se suplió con macabras historias que la prensa favorable al golpe hizo circular siguiendo las instrucciones de los Servicios de Propaganda. En su mayor parte eran falsas pero cumplieron la función para la que fueron creadas: asumir en cada lugar un terror que asustaba a los sectores menos radicales de las propias derechas y que nadie pudo imaginar previamente.

    -¿Y qué ocurrió después, a lo largo de la dictadura franquista?

    Se mantuvieron vigentes los resultados de aquella aberración jurídica denominada la Causa General, un proceso judicial realizado tras la guerra destinado a justificar el golpe y la represión. Pero los resultados fueron tan decepcionantes que nunca se publicaron completos, sino solo selectivamente en un conocido libro que tuvo decenas de ediciones. Las investigaciones realizadas fuera de España desde los años sesenta abrieron otro panorama que afectó de lleno a la cuestión represiva. Cada vez se percibía más claramente que las proporciones de la matanza llevada a cabo por los golpistas superaban ampliamente las cifras de la propaganda franquista. En ese contexto encaja el intento del general Salas Larrazábal con sus Víctimas de guerra (1977) de reconocer un mayor número de víctimas de la represión franquista sin dejar de afirmar que los rojos asesinaron más.

    Todo esto saltó por los aires con las investigaciones realizadas desde fines de los setenta, que fueron demostrando, provincia a provincia, la realidad represiva en toda su magnitud tanto de las zonas controladas por los sublevados como de las que permanecieron en poder de la República. Todo ello muy lentamente, ya que siempre ha existido desde el poder una actitud contraria a estas investigaciones. Se han hecho contra corriente. Este proceso confluyó en cierto momento con el movimiento en pro de la memoria, que tuvo su apogeo en la década pasada y que supuso una catarsis para la sociedad española, que al fin veía ante sí las fosas comunes y las exhumaciones. También aquí surgió la reacción, primero a través de los revisionistas promocionados por el PP y la derecha mediática desde fines de los años noventa y más tarde desde ciertos departamentos universitarios. A grandes rasgos cabe afirmar que la Universidad, poco implicada en esta historia y fiel a su tradicional conservadurismo, prefería otras temáticas menos delicadas. Al mismo tiempo se asistió al resurgimiento del mito de la Tercera España, en este caso jaleada por una serie de novelistas relacionados por lo general con el grupo PRISA y cuya misión ha consistido en igualar ambos bandos, rojos y azules, salvando una supuesta España ideal y virtuosa que estaría por encima de ambas.

    -“Llevamos treinta años contando provincia a provincia y pueblo a pueblo lo que ocurrió en España a partir del 17 de julio (de 1936) y hay gente que no quiere enterarse. Todo lo referente a la represión fascista les estorba y altera”, escribiste en 2012. ¿A quién te refieres?

    Me refiero a la derecha española, que no ha roto con el franquismo y se niega a aceptar el carácter criminal de aquel régimen y también a los sectores que no quieren mirar más allá de la Constitución de 1978. Ambos asumen el modelo de transición. Pero lo que en unos fue una condición para aceptar la evolución de un sistema a otro sin que ninguno de los suyos se viera afectado, en los otros viene a ser una condición impuesta y asumida que podría resumirse así: tendréis acceso al poder pero para vosotros no existirá el pasado reciente. Es decir, amnistía y pacto de olvido. De ahí ese gran agujero negro existente entre 1931 y 1975. El PP no tiene problema alguno en asumir el franquismo, esa época de extraordinaria placidez en palabras de uno de sus dirigentes. Por su parte el PSOE vive en la siguiente contradicción: se trata de un partido que en su larga etapa en el poder (1982-1996) decidió no mirar atrás (Felipe González dixit) y cuya fecha de referencia es igualmente 1978, pero al mismo tiempo no deja de alardear de sus 140 años de historia, como si lo que salió de Suresnes (1974) para acá tuviera algo que ver con el PSOE anterior a la dictadura.

    -¿Qué opinas de la caracterización del franquismo como régimen o dictadura “fascistizada”, en el sentido que –con independencia del partido falangista- la derecha española y las élites incorporaron algunos elementos del fascismo? ¿Puede considerarse el franquismo como una dictadura “fascista”, sin más matices, o reservarías esta calificación sólo para su primera etapa?

    Pese a la ya vieja discusión acerca del tipo de régimen político que impusieron los golpistas en España y las reticencias que siguen existiendo para incluir el franquismo dentro de los fascismos, creo que el sistema surgido del golpe militar, que se implantó mediante el terror en más de medio país en cuestión de semanas o meses y se extendió al resto mediante una larga guerra, fue de carácter fascista hasta que pudo serlo, es decir, hasta que el desarrollo de la Guerra Mundial lo dejó huérfano de los países que le prestaron apoyo desde el principio: Italia y Alemania. Bajo ese signo cumplió la misión para la que surgió; luego buscó nuevos padrinos y evolucionó según le convino en cada momento. El caso español es diferente al italiano y al alemán en un hecho fundamental: aquí no contó en su origen con el apoyo social que sí tuvo en esos países. A pesar de ello, sin llegar a la perfección del modelo original italiano, el franquismo estuvo de ese lado.

    Y si miramos lo que fascistas y nazis hicieron en sus propios países con sus conciudadanos y exceptuando el holocausto, fue el fascismo español, militarista, agrario y católico, uno de los más avanzados en su ejecución mediante la violencia y el terror. La tradición democrática y parlamentaria española era escasa y débil. Se pierde de vista que la dictadura franquista fue adaptándose a lo que le convino en cada momento siempre con el claro objetivo de perpetuar los privilegios de los sectores que la promovieron. El fascismo en España surgió a consecuencia del golpe militar, tuvo su apogeo en los años de la Segunda Guerra Mundial y devino en brutal dictadura militar con el derrumbe del nazi-fascismo, en un largo proceso que llega hasta mediados de los años cincuenta con el final de la resistencia guerrillera.

    Lo que sí ha existido desde la misma dictadura es el firme deseo de sacar al franquismo del mundo de los fascismos del período de entreguerras, tarea en la que jugó un papel clave el sociólogo Juan José Linz con su teoría de los regímenes totalitarios y autoritarios, entre los que metió a España con el beneplácito de la derecha española y de aquellos que lo más que admiten es la existencia de un régimen fascistizado.

    -En Guerra y represión en el sur de España (Universitat de València, 2012), afirmas: “La salida de los sublevados a la calle a las tres de la tarde del sábado 18 en ciudades como Sevilla, Cádiz y Córdoba se hizo en medio de un despliegue de fuerzas sin precedentes. Calles y plazas quedaron sembradas de cadáveres que permanecieron a la vista el mayor tiempo posible para que todos supieran a qué atenerse”. ¿Significa esto que hubo, por parte de los golpistas, un plan (premeditado) de exterminio?

    Los sublevados sabían ya de antemano la resistencia que iban a encontrar. Esto ya lo previó Mola en sus instrucciones. A cinco meses de las elecciones que dieron el poder al Frente Popular eran conscientes de que la mayoría social los rechazaría, máxime en zonas agrarias donde predominaba la gran propiedad y en las que los sindicatos de izquierdas eran preponderantes. Solo la violencia y el terror garantizarían el dominio de un territorio antes de pasar a otro. El terror fue consustancial al golpe militar. Los primeros crímenes se producen el mismo 17 de julio en el norte de África, sede de las fuerzas de choque del Ejército y pieza clave de la sublevación.

    El 19 ya hay legionarios y regulares en Cádiz y Algeciras, que seguirán llegando hasta el gran trasvase del 5 de agosto. Después serán aviones alemanes e italianos los que trasladarán durante unos meses a miles de hombres. El tipo de guerra a la que estaban acostumbradas estas fuerzas tiene relación con su origen colonial, solo que en esta ocasión en vez de ir contra las cabilas rifeñas lo que tenían enfrente eran los habitantes de los pueblos y los barrios de las ciudades españolas. El esquema habitual era una razzia inicial con derecho a saqueo, detenciones según listas elaboradas, eliminación de vecinos en actos públicos de carácter ejemplarizante, asalto a casas y locales cerrados, y reparto del botín. Este esquema se mantuvo desde la salida de África hasta el parón ante Madrid el 7 de noviembre de 1936 con el resultado de miles de víctimas eliminadas sin más trámite que el ordeno y mando.

    -¿Pueden aplicarse a la represión franquista los términos “holocausto”, “genocidio” o “crímenes contra la humanidad”? ¿Puede equipararse a Franco con dictadores como Pinochet, Videla o Ríos Montt?

    Creo que puede hablarse de genocidio por causas políticas. También de desaparecidos y de crímenes contra la humanidad. Franco, su golpe y su dictadura constituyeron sin duda un referente para los dictadores del Cono Sur, que lo admiraban. El caso español ofrecía a estos un modelo a seguir: golpe militar seguido del asesinato de miles de personas, una larga dictadura al servicio de los intereses de la oligarquía y, cuando interesó, retorno a la democracia sin que nadie del sistema anterior saliera perjudicado. La palabra holocausto está tan unida a la desaparición de los judíos europeos que no la veo adecuada para el caso español. Creo que ni cualitativa ni cuantitativamente cabe comparación alguna.

    -En 2010 se publicó el libro Violencia roja y azul. España 1936-1950, del que fuiste coordinador. ¿Qué diferencias hubo entre estas dos violencias? ¿Consideras que fueron equiparables?

    A diferencia de los crímenes que tuvieron lugar en zona franquista, de los ocurridos en territorio bajo control de la República contamos con abundante información. Basta destacar los 1.500 legajos de la Causa General que se conservan en el Archivo Histórico Nacional, buena parte de los cuales puede consultarse por Internet hace ya años. En ese libro que mencionas José Luis Ledesma estableció que las víctimas del terror rojo suman algo menos de 50.000 personas. Pues bien, después de cuarenta años de investigaciones aún no podemos cuantificar las víctimas que causó el terror azul. Esto naturalmente no es casual, sino que se debe por un lado a la firme voluntad del régimen surgido del 18 de julio de ocultar la matanza fundacional y por otro a las políticas de olvido de los gobiernos posteriores a la transición. Actualmente, a 40 años de esta y a 80 del golpe militar, la cantidad se sitúa en 136.200 víctimas, pero esta cifra deberá aumentar considerablemente el día que sepamos la realidad de la represión.

    -¿Hay otras diferencias respecto a la violencia, además de las cuantitativas?

    No puede soslayarse que los que iniciaron la agresión fueron los golpistas, que fueron los que realmente disponían de un plan de exterminio. Salvo excepciones la reacción inicial en los pueblos por parte de los comités, siguiendo órdenes de los Gobiernos Civiles, fue detener a los derechistas que pudieran representar algún peligro. Fue lo que contaban y vivieron los huidos que partían de sus localidades lo que puso en peligro la vida de cientos de derechistas detenidos en zonas aún no ocupadas. En las ciudades todo fue diferente: el golpe destruyó las estructuras de poder y durante varios meses las milicias actuaron a capricho asesinando a miles de personas en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, etc. No obstante, lo ocurrido no remite a la imagen icónica del “Duelo a garrotazos” de Goya, sino a una terrible agresión a la que se responde de manera un tanto anárquica. En cualquier caso, los responsables de toda la cadena de violencia fueron quienes la iniciaron.

    -¿Por qué el periodo de la represión analizado en el citado libro no abarca en primer lugar la guerra civil (1936-1939) y, por otra parte, la continuación en la posguerra, sino que comienza en 1936 y se prolonga el periodo hasta 1950?

    Porque no hubo tal división. No he olvidado nunca lo que escribió en un informe un alto cargo de la Guardia Civil al final de la guerra. Expuso la situación y al final afirmó que aunque la guerra había terminado, la campaña continuaba. Para los golpistas la guerra representó un paréntesis (noviembre 1936-abril 1939) dentro de un ciclo más amplio (julio 1936-mediados década 1950). En lo que se refiere a la mecánica represiva es sabido que el proceso tuvo dos fases, una desde julio de 1936 a febrero de 1937 donde se estuvo asesinando mediante bandos de guerra y otra de marzo de 1937 a mediados de 1944 en la que se dio a la represión una apariencia de legalidad mediante la farsa de los consejos de guerra sumarísimos de urgencia. O sea que el ciclo de terror abarca de 1936 a 1944, coincidiendo con el derrumbe de los fascismos, si bien hay que decir que a estos ocho largos años siguieron otros tantos que fueron los que llevó el aplastamiento total de la resistencia antifranquista.

    Fueron pues dos décadas las que se prolongó el ciclo represivo. A mediados de los cincuenta se producen una serie de novedades que permiten hablar de un cambio. Bastará mencionar el inicio del proceso migratorio y el final del período autárquico.

    -¿Qué son los archivos del terror, y lo que en alguna ocasión has denominado “las verdaderas fuentes de la represión? ¿Son accesibles en la actualidad a los investigadores o están clasificados como “secretos”?

    El concepto “archivos del terror” remite a Paraguay y a los documentos encontrados y hechos públicos en 1992 por Martín Almada, el juez José Agustín Fernández y varios periodistas relativos a la dictadura de Alfredo Stroessner y a la Operación Cóndor. El local donde se encontraron es actualmente Centro de Documentación de los Derechos Humanos. Al contrario que en Paraguay nuestros “archivos del terror” siguen siendo secretos. Por no saber no sabemos ni siquiera si se conservan o han sido destruidos. Me refiero básicamente a la documentación que sobre la represión fue generada por el Ejército, la Guardia Civil y las Delegaciones de Orden Público (luego Comisarías provinciales). Sabemos que existieron detallados ficheros porque de ahí proceden los datos que se utilizaban en todo tipo de documentos, desde certificados hasta informes.

    -El periodista Carlos Hernández de Miguel escribió, en abril de 2018, un artículo en eldiario.es titulado “Documentos secretos, destruidos o en manos de franquistas: la batalla de los investigadores por la memoria histórica”. ¿Ha sido habitual el robo y la destrucción de documentos, informes, papeles y ficheros? ¿Durante la dictadura y en el periodo democrático?

    Durante la dictadura era muy poca gente la que tenía acceso a los archivos militares. Podríamos decir que solo militares y personal afecto tipo Ricardo de la Cierva. Como dijo el historiador francés Charles Morazé: “Toda prueba material de una decisión tiene tantas más posibilidades de ser sustraída de los archivos cuanto más importante sea su significación política”. Y en España hubo mucho tiempo para hacer desaparecer estas pruebas. Suelo mencionar el caso de Badajoz. En el archivo militar de Ávila hay un informe que Yagüe envía a Franco, entonces en Sevilla, con los resultados de la ocupación de la capital extremeña. En él menciona que en documento adjunto detalla bajas, prisioneros, armamento recogido, etc. Pues bien, este documento no existe. Alguien debió pensar que era mejor que nadie lo viera.

    Pero este tipo de hechos no solo ocurrieron durante la dictadura sino que se prolongaron durante la transición e incluso en los años ochenta. Así desaparecieron fondos importantes de las Prisiones Provinciales, de los Juzgados de 1ª Instancia, de los archivos municipales, etc. Entre la desidia, el expurgo y la destrucción voluntaria se fue una parte importante del patrimonio documental. Y no se crea que desaparece todo. Se trata de un curioso proceso selectivo. Así, por ejemplo, en el caso de los archivos municipales, la documentación relativa a Quintas y a cuestiones religiosas (hermandades y cofradías) permanece milagrosamente.

    -Por último, ¿qué opinas de las referencias a historiadores “militantes” y “frentepopulistas” que además promueven “una visión idealizada de la República”? ¿De dónde proceden estas descalificaciones y cuál es su propósito?

    Proceden de sectores académicos que nunca vieron con agrado la investigación del golpe militar de julio de 1936 y sus consecuencias ni el movimiento de memoria histórica. La unión de Historia y Memoria les parece una aberración por más que sepan que la última, utilizada críticamente, es un recurso más de la historia, muy importante además en caso de dictaduras que procuran no dejar huellas. Cualquiera puede comprender que de las torturas y de las violaciones, así como de múltiples pequeñas historias, no queda testimonio escrito. En numerosos pueblos recién ocupados se celebraron actos públicos en los que se peló al cero y se obligó a ingerir ricino a mujeres señaladas por sus ideas o simplemente por ser parientes de izquierdistas. ¿Alguien conoce algún documento que informe de estos hechos? Solo los testimonios orales o escritos pueden adentrarnos en ellos.

    Son también estos mismos sectores los que consideran que con la insistencia en la investigación del golpe militar y de la represión franquista se está incurriendo en una idealización de la II República. Critican la visión irenista que algunos tienen de esos años. Tras esto suele ocultarse la idea de que esta fue responsable de su propio fin. De esta manera se justifica lo que vino después, no abiertamente sino como una consecuencia del proceso abierto en 1931. De ahí la insistencia en hablar de la República y la guerra civil como si se tratase de un solo período.

    Hay además otra cuestión de fondo. El modelo de transición exige una interpretación del pasado que supone la negación de la experiencia republicana como último referente democrático antes de la Constitución de 1978. Digamos que son procesos históricos que se repelen: los defensores a ultranza del modelo de transición abierto lentamente tras la muerte de Franco creen que la República, el golpe y la dictadura deben dejarse de lado para que todo siga su curso, y los que mantienen que ese pasado debe tenerse en cuenta piensan que el proceso de transición se llevó a cabo en unas condiciones que supusieron un continuismo que comprometía el futuro y la negativa a abordar una serie de cuestiones importantes que tarde o temprano acabarían por salir. El problema de fondo la expuso a su manera el teniente general Sabino Fernández Campos, conde de Latores y secretario de la Casa Real: « Todo el mundo debe procurar callar lo que es necesario callar para que no cambien las cosas que están bien establecidas ». La conclusión es clara: el franquismo no pasó en vano y la España actual procede de él.

    Fuente : Tlaxcala, 8 sept 2019

    Tags : España, franquismo, dictadura, represión,

  • La « dictadura » cubana, un ejemplo de gestión política y social

    Publican resultados de la “dictadura” de Fidel Castro en Cuba

    Por Luis Ernesto Ruiz Martínez

    Uno de mis lectores en Facebook me ha comentado un post con esta imagen. Seguro que llegarán unos cuantos deseosos de encontrar en este blog las huellas de la “tragedia” que, según algunos medios, Fidel Castro ocasionó en Cuba. Ya quisieran muchos en este planeta que sus naciones vivieran una dictadura al estilo de la cubana.

    Esta es apenas una sencilla lista y usted puede, o no, estar de acuerdo. Son como para ponerse a pensar y sumar muchos otros, porque han sido logrados a pesar del bloqueo de Estados Unidos. Hagamos un ejercicio similar al de hace un tiempo con las cosas que no hay en Cuba. Ustedes tienen la palabra…

    Visión de Cuba

    Tags : Cuba, socialismo, dictadura, Fidel Castro,

  • El rey de la “baraka”: Hassán II de Marruecos, el sultán que sorteó la muerte dos veces

    El monarca que murió hace 20 años, el 23 de julio de 1999, fue célebre famoso por haber sobrevivido a dos atentados contra su vida.

    Hace 90 años, el 9 de julio de 1929, nació el rey Hassan II de Marruecos, famoso por haber sobrevivido a dos atentados contra su vida. El primer intento ocurrió durante una recepción en el palacio Sjirat, en 1971, donde en presencia de mandos militares y destacadas personalidades extranjeras, un comando de varias decenas suboficiales de la Fuerza Área irrumpió en el recinto y, con extraordinaria saña, empezó a ametrallar y a arrojar explosivos indiscriminadamente. En el caos sangriento que se desató, Hasan, Oufkir, el primer ministro Ahmed Laraki y el ex primer ministro Mohammed Ahmed Belafrej se las apañaron para escabullirse y refugiarse en unos excusados mientras los asaltantes, excitados y aturullados, procedían a agrupar a los supervivientes y a acorralar a los escondidos.

    De acuerdo con la narración de estos dramáticos hechos que se hace en reportajes de investigación y en entrevistas a la prensa concedidas por el propio Hassán, su grupo se encontraba atrapado en el toilet cuando el monarca, haciendo gala de una inaudita sangre fría, se acercó al joven cadete que los encañonaba y que, al parecer, sólo esperaba la orden de su oficial al mando para abrir fuego, y, con tono regio, le ordenó que se cuadrara y le preguntó por qué no le besaba la mano. Súbitamente sorprendido, el soldado se arrojó a los pies del monarca en un acto de sumisión que permitió a Hassán y sus hombres, primero, retomar el control en Sjirat, y luego, abortar el golpe de Estado en toda regla que otros comandos de cadetes, hasta sumar los 1.400 hombres, estaban perpetrando con la captura de edificios neurálgicos en Rabat y la difusión de proclamas radiofónicas anunciando la muerte del rey y la llegada de la “república y el socialismo”.

    Posteriormente se supo que el cerebro de la conjura fue el presuntamente fiel edecán del rey, el general Medbouh, que estaba supervisando la seguridad personalmente en Sjirat y que, irónicamente, figuró entre los muertos en el asalto, no sin antes, al parecer, intentar salvar la vida del rey cuando estalló el tiroteo. Otro de los implicados fue el teniente coronel M’hammed Ababou, quien arrastró a los jóvenes cadetes a la aventura golpista con el pretexto de que el rey estaba secuestrado en Sjirat por subversivos y que había que liberarlo. Luego del asalto a Sjirat, Ababou, dos generales y otro coronel, creyendo que el rey, Oufkir y los demás estaban muertos, marcharon a Rabat para crear el gobierno, pero fueron capturados.

    En la masacre de Sjirat murieron decenas de personas, entre ellas cuatro ministros, dos generales, el presidente del Tribunal Supremo y dos embajadores extranjeros, entre otros dignatarios. La población se atemorizó ante la represalia que podría tomar el poderoso 17° Sultán de la dinastía Alaouita y Amir Al Mouminim (“príncipe de los Creyentes”), pero el monarca hizo una esperada “autocrítica” del gobierno, bajó los impuestos y precios, aumentó los salarios y lanzó una campaña anticorrupción que llevó a juicio a varios funcionarios. Después de absolver a los 1.100 cadetes golpistas que sobrevivieron al ataque, aprobó una nueva Constitución que aumentó sensiblemente los poderes del Parlamento y el Gobierno y disminuyó el poder personal del rey.

    Ataque en pleno vuelo

    El segundo atentado contra el régimen y la vida de Hassán II sucedió el 16 de agosto de 1972. Ese día el rey regresaba a Rabat a bordo de su avión B-727 de una prolongada estancia en su castillo de Betz, en compañía de su hermano, el príncipe Moulay Abdallah, y del coronel Dlimi, cuando a la altura de Tetuán la aeronave fue interceptada por cazabombarderos F-5 de la Fuerza Aérea marroquí con base en Kenitra. Tras comunicar que habían llegado para escoltar al rey, los cazas abrieron fuego de ametralladora en un evidente intento de derribar el aparato, provocando serios daños.

    Con uno de los reactores destruido, el otro acribillado a balazos aunque parcialmente operativo, y la carlinga despresurizada, Hassán II mostró de nuevo un temple extraordinario. Le dijo a su piloto que hiciera creer por radio al comandante de los atacantes que el rey se hallaba gravemente herido y que el B-727 estaba condenado a estrellarse, con lo que consiguió que cesara el ataque. Con serios problemas técnicos y con los depósitos aún llenos de combustible, el avión consiguió aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Salé, cerca de Rabat, no sin salirse de la pista y teniendo los pasajeros que saltar a la misma por un tobogán.

    Apenas Hassán II tocó tierra, el séquito real fue ametrallado por dos de los cazas en vuelo rasante, causando ocho muertos. Aunque las informaciones sobre lo que sucedió después son contradictorias, parece que el rey se refugió primero en la embajada de Líbano y que luego, de ser cierta esta épica versión contada por él mismo, llegó a Sjirat por sí solo, al volante de un automóvil cortésmente prestado un súbdito cerca del aeropuerto. Mientras tanto, los golpistas bombardeaban el palacio real de Rabat, creyendo que el monarca se había refugiado allí. Desde entonces, Hassán II se refirió repetidamente a su baraka, o el socorro que Dios dispensa a sus elegidos en la fe del Islam, como única explicación de su prácticamente milagrosa supervivencia en las sacudidas de 1971 y 1972.

    Fuente: Secretos Cortesanos, 23 jul 2019

    Tags : Marruecos, Hasán II, baraka, tiranía, dictadura,

  • Algunas verdades sobre el rey Juan Carlos

    El 20 de marzo de 1956, Alfonso, el hermano menor de Juan Carlos, de 14 años, pierde la vida con una bala de revólver en la cabeza en la casa familiar de Estoril. La declaración oficial de la familia real informa que el joven Alfonso se suicidó accidentalmente al manipular el arma. De hecho, el responsable del accidente es Juan Carlos. No se lleva a cabo ninguna investigación y Alfonso es enterrado al día siguiente. Franco intervino personalmente y le pidió a su hermano Nicolás Franco, el embajador de España en Lisboa, que escribiera un comunicado falso sobre el caso para proteger a Juan Carlos. Don Jaime, el hermano de don Juan y el tío del joven Alfonso, es el único que exige una investigación, en vano: « Exijo que esta investigación se realice porque es mi deber como jefe de la Casa de Borbón y porque no puedo aceptarlo. Trono de España que no sabe asumir sus responsabilidades « . En octubre de 1992, Juan Carlos, entonces rey de España hace 17 años, aceptó la petición de su padre y repatrió los restos de su hermano al panteón real.

    En enero de 1966, Juan Carlos hace una declaración a la revista estadounidense TIME y jura lealtad a su padre: « Nunca aceptaré la corona mientras mi padre esté vivo ». Pero el 5 de marzo de 1966, con motivo de la conmemoración del 25 aniversario de la muerte de Alfonso XIII, siguiendo el consejo de Franco, Juan Carlos se niega a asistir a la reunión del Consejo Privado del Conde de Barcelona en Estoril. Reafirmar los derechos dinásticos de Juan de Borbón. Juan Carlos opta por romper la unidad dinástica para acceder al poder.

    En 1969, Franco decide nombrar oficialmente a Juan Carlos como su sucesor, con base en la Ley de Sucesión de Estado de 1947. Así rompe las reglas dinásticas que estipulan que Juan de Borbón y Battenberg, legítimo heredero del rey Alfonso XIII, debe ocupar el trono. Don Juan se entera de las noticias y recibe una carta de su hijo Juan Carlos, quien le pide su bendición. Su respuesta es contundente: « ¿A qué monarquía salvarás? ¿Una monarquía contra tu padre? No has salvado nada. ¿Quieres salvar una monarquía franquista? « Ni estoy de acuerdo, ni voy a dar mi bendición, ni voy a aceptar que puedes ser rey de España sin el consentimiento de la monarquía, sin pasar por la dinastía ». Decide, entonces, tomar el título de « Príncipe de Asturias ». Ante esto, Franco decide otorgar el título de « Príncipe de España », nunca antes usado, a Juan Carlos. El sucesor designado juró en julio de 1969 y juró lealtad al régimen franquista, a los principios del Movimiento Nacional (el partido creado por el Generalísimo) y las Leyes Fundamentales (impuestas por el dictador durante su reinado para reemplazar la Constitución).

    Juan Carlos, muy cercano a Franco, no deja de alabar al líder autoritario en una entrevista para la televisión francesa en 1969: « El general Franco es verdaderamente una figura decisiva histórica y política para España. Sabía cómo resolver nuestra crisis de 1936. Jugó un papel político al sacarnos de la Segunda Guerra Mundial. En los últimos treinta años, sentó las bases para el desarrollo [del país]. Para mí es un ejemplo vivo, por su dedicación patriótica diaria al servicio de España. Tengo mucho cariño y gran admiración por él. « 

    La biografía oficial publicada en el sitio web de Casa Real omite cuidadosamente los estrechos vínculos entre Franco y Juan Carlos. No se hace mención de sus cargos políticos antes del 22 de noviembre de 1975.

    Dos días después de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, los tribunales franquistas proclamaron a Juan Carlos Rey de España, respetando así la voluntad expresada por el Generalísimo en un mensaje póstumo a la nación: « Les pido que conserven la unidad. Y la paz y que rodea al futuro rey de España, Juan Carlos de Borbón, del mismo cariño y lealtad que me dieron « . El nuevo rey está entonces « muy bien atado » al trono.

    La biografía oficial de la Casa Real relata este episodio en estos términos: « Después de la muerte del ex jefe de Estado, Francisco Franco, Don Juan Carlos fue proclamado rey el 22 de noviembre de 1975 y pronunciado ante los tribunales su primer mensaje al en el que expresó las ideas básicas de su reinado: restablecer la democracia y ser el rey de todos los españoles, sin excepción. « 

    Sin embargo, la realidad histórica contradice esta afirmación. Lejos de defender una transición democrática, Juan Carlos, por el contrario, jura lealtad al legado de Franco y afirma que continuará desarrollando su trabajo: « Juro por Dios y los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del reino y mantener la lealtad a los principios de Movimiento Nacional « . Durante su discurso, le rindió un tributo vibrante al dictador. « Una figura excepcional entra en la historia. El nombre Francisco Franco ya es un hito de los eventos españoles, que será imposible ignorar para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud, quiero recordar a la figura que durante tantos años asumió la gran responsabilidad de liderar el gobierno estatal « . En ningún momento Juan Carlos habla de democracia ni evoca el establecimiento de un proceso de transición democrática.

    De manera similar, durante su discurso de Navidad del 24 de diciembre de 1975, Juan Carlos elogia nuevamente a Franco: « El año que termina nos da un sello de tristeza que tiene como siempre la enfermedad y la pérdida de la misma durante tantos años. El testamento que se ofrece al pueblo español es, sin duda, un documento histórico que refleja las enormes cualidades humanas, los enormes sentimientos de patriotismo sobre los cuales quería que toda su acción estuviera al frente de nuestra nación. Tenemos los fundamentos muy firmes que nos han dejado una generación sacrificada y el esfuerzo titánico de algunos españoles ejemplares. Hoy te rindo un homenaje de respeto y admiración. « 

    En 1975, decidió nombrar a Adolfo Suárez, ex presidente del Movimiento Nacional, como jefe de gobierno. Frente a la oposición republicana, que lo considera un heredero del régimen de Franco, Juan Carlos concluye un pacto: allanará el camino para una transición democrática mientras se reestablezca la monarquía. Se presenta como garantía de la reconciliación de todos los españoles.

    El 18 de noviembre de 1976, la Ley de Reforma Política, que abre el camino a una transición democrática, es aprobada por referéndum con el 95% de los votos. Los partidos políticos están legalizados, incluido el Partido Comunista Español, y se decreta la amnistía para algunos presos políticos.

    El 14 de mayo de 1977, Juan Carlos obliga a su padre, el conde de Barcelona y un legítimo heredero al trono, a renunciar a sus derechos dinásticos para asegurar su poder y legitimar su posición mediante la voluntad del hombre que desató la Guerra Civil entre 1936 y 1939. Juan Carlos se convirtió en el Príncipe de Asturias el 1 de noviembre de 1977.

    En junio de 1977, las primeras elecciones democráticas desde 1936 tuvieron lugar en España, privadas de la Constitución de 1936 a 1978. La UCD (Unión del Centro Democrático), el partido del presidente electo Adolfo Suárez, nombrado por el rey, ganó la votación. El nuevo Parlamento, para el cual Juan Carlos ha nombrado a 41 senadores, siguiendo una práctica establecida por Franco, adopta la Constitución de 1978 (ratificada por un referéndum con el 95% de los votos) que hace de España una monarquía parlamentaria y que reconoce a Juan Carlos. como el « legítimo heredero de la dinastía histórica » ​​(artículo 57). La nueva Carta Magna sustituye a las Leyes Fundamentales franquistas.

    El rey es jefe de estado y las fuerzas armadas y garantiza la unidad de la nación. Santifica y ratifica las leyes, designa al presidente del gobierno y puede disolver el parlamento con el respaldo del presidente del Congreso. Representa al país internacionalmente y ejerce el derecho de indulto (artículo 62). Acredita a los embajadores, firma los tratados internacionales y tiene el poder de declarar guerras, a través de la autorización del Parlamento (artículo 63). Finalmente, como se estipula en el Artículo 56, tiene inmunidad absoluta y total en todos los delitos y delitos, incluso en el caso de la traición.

    Juan Carlos I de Borbón se beneficia de un salario anual para satisfacer las necesidades de su familia y lo distribuye libremente (artículo 63). Según la Casa Real, en el año 2014, este salario era de 7,8 millones de euros. Sin embargo, según el coronel retirado Amadeo Martínez Inglés, erudito de la Casa Real y crítico de Juan Carlos, el costo real de la monarquía se eleva a más de 560 millones de euros al año. Al presupuesto inicial entregado directamente a la Casa Real, es necesario agregar los presupuestos del Ministerio de la Presidencia (administración real, recepciones, preservación del patrimonio nacional reservado para el uso de la familia real), el regimiento de la Guardia Real y los militares a cargo de la protección del rey. durante sus viajes, así como en toda la logística, el costo de la Casa Real, que es responsabilidad del Ministro del Interior, los gastos de viaje al extranjero (Ministerio de Relaciones Exteriores), el costo de los empleados de Casa Real (372 empleados) etc. El New York Times estimó la fortuna personal del rey de España en unos 2 mil millones de euros.

    El 23 de febrero de 1981, la joven democracia española enfrentó un intento de golpe de estado militar orquestado por el teniente coronel Antonio Tejero. El Congreso de los Diputados está ocupado por unos 300 guardias civiles y 100 soldados en el momento de la ceremonia de inauguración del candidato presidencial Leopoldo Calvo Sotelo. El ejército ocupa varios puntos estratégicos de la capital y del país. El rey Juan Carlos intervino siete horas después en la televisión para condenar el intento de golpe de estado: « La Corona, símbolo de permanencia y unidad del país, no puede tolerar de ninguna manera las acciones o actitudes de las personas que desean interrumpir el proceso con fuerza. Constitución democrática que la Constitución votó por el pueblo español determinada en su momento mediante un referéndum « . Esta intervención refuerza la imagen del rey, considerado el salvador de la democracia.

    En 1981, Juan Carlos se reunió con el presidente estadounidense Ronald Reagan y decidió unirse a España en la OTAN en 1982. Ese mismo año, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) llegó al poder y el nuevo presidente del gobierno, Felipe González, mantiene excelentes relaciones con la corona.

    Entre 1983 y 1987, bajo el gobierno de Felipe González, los LAG (Grupos de Liberación Antiterrorista), escuadrones de la muerte creados por el Estado español para luchar contra los independistas vascos, asesinaron a 27 personas, en su mayoría opositores políticos. Oficialmente, Juan Carlos I ignoró todo lo relacionado con esta política de terrorismo del Estado. Esta versión no es creíble. De hecho, el rey tenía la reputación de mantenerse bien informado de la situación del país y de recibir informes diarios.

    En 1992, el diario conservador español El Mundo revela la existencia de una relación extraconjúngica entre Juan Carlos y la decoradora mallorquina Marta Gayá, que provoca un escándalo.

    En 2002, durante el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en Venezuela, la España de Juan Carlos de Borbón y el Primer Ministro José María Aznar son los únicos países del mundo que cuentan con Estados Unidos para reconocer oficialmente a la Junta de golpe de Estado de Pedro Carmona Estagna. Durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso Español el 1 de diciembre de 2004, Miguel Ángel Moratinos, entonces Ministro de Relaciones Exteriores, se expresó claramente: « Mis declaraciones fueron:
    – que hubo un golpe de Estado en venezuela;
    – que el embajador español recibió instrucciones del gobierno.
    – que el propósito de estas instrucciones, o más bien para evitar juicios de intención, que el efecto de la ejecución de estas instrucciones y otras acciones fue apoyar el golpe. Mis palabras deben entenderse en el sentido de que, apoyando, quise decir que no condenó el golpe de Estado, que lo respaldó y que le dio legitimidad internacional.

    En 2003, Juan Carlos, el jefe de las Fuerzas Armadas, decidió involucrar a España en la guerra contra Irak, ilegal según el derecho internacional, burlándose de la voluntad del pueblo español, que se oponía a ella en su abrumadora mayoría a lo que consideraba una agresión de un país soberano para controlar sus recursos energéticos.

    En abril de 2012, Juan Carlos I es víctima de una fractura de cadera durante un safari en Botswana. Numerosas voces se alzaron contra este viaje que costó varias decenas de miles de euros al contribuyente español mientras el país atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia, y muchas personas, especialmente las categorías más vulnerables, fueron abandonadas a su suerte por un gobierno que ha decidido dar prioridad a las políticas de austeridad y desmantelar todo el sistema de protección social. Para recuperar el prestigio perdido, el rey se disculpó ante la nación, hecho único en su reinado, el 18 de abril de 2012. « Lo siento. Estoy equivocado y no volverá a suceder « . Pero este mea culpa no tuvo los resultados esperados en una población afectada por la crisis económica.

    Se alzaron numerosas voces para expresar la censura de los medios de comunicación o el « Pacto de Silencio » entre la Corona y la Asociación de la Prensa, en relación con todo lo que tiene que ver con la figura del rey. Del mismo modo, varias personas fueron condenadas a prisión por insultos al rey (Mariano Delgado Francés en 1988, Ceuta Abdclauthab Buchai en 1989, etc.).

    ​​El 2 de junio de 2014, Juan Carlos decide renunciar a favor de su hijo Felipe de Borbón y Grecia, que tomará el nombre de Felipe VI. El rey explica las razones: « Estos años difíciles nos han permitido tomar una cuenta autocrítica de nuestros errores y nuestras limitaciones como sociedad ». En la construcción [del] futuro, una nueva generación reclama con la causa justa el papel de protagonista […]. Hoy, una generación más joven, con nuevas estrategias, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que exige la situación actual, y enfrentar, con renovada intensidad y dedicación, los desafíos del mañana. ]. Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad que es el signo de la identidad de la institución monárquica […]. El Príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de responsabilidad necesarios para asumir con total garantía el liderazgo del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que combinar la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación [… ]. Por todo esto, guiado por la convicción de prestar el mejor servicio a los españoles, […] decidí poner fin a mi reinado y renunciar a la Corona de España. « 

    El artículo 57 de la Constitución, que aborda la cuestión de la sucesión de Juan Carlos, privilegia al « hombre a la mujer », legitimando así la designación de Felipe. Sin embargo, varios juristas consideran que este artículo es inconstitucional, ya que contradice el artículo 13, que estipula que « los españoles son iguales ante la ley, y no hay discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra ley, condición o circunstancia ».

    Ese mismo día, las manifestaciones ciudadanas de decenas de miles de personas estallaron en todo el país, pidiendo un referéndum sobre la estructura del Estado español y el establecimiento de una República. Según varias encuestas, más del 60% de los españoles quieren una consulta popular.

    Juan Carlos deja un país en medio de una crisis económica con una tasa de desempleo del 26%, un récord europeo y más de 6 millones de desempleados; un número sin precedentes de suicidios, nueve por día, desde que comenzó la crisis económica en 2008; y más de tres millones de personas (o el 6,4% de la población) que viven en condiciones de « pobreza extrema », es decir, menos de 307 € al mes.

    A pesar de la transición democrática y el establecimiento de una monarquía parlamentaria, a pesar de los esfuerzos por ocultar sus estrechos vínculos con Franco, el rey Juan Carlos I de Borbón y Borbón nunca logró liberarse de su déficit de legitimidad debido a una mancha indeleble: Fue instalado en el trono por el dictador Franco, apoyado por Hitler y Mussolini, quienes inundaron con sangre la República española que había aparecido en las urnas el 16 de febrero de 1936.

    Tags : Juan Carlos I, rey emérito, Felipe VI, Franco, dictadura,

  • Videla y los Borbones: Un documental que nunca será emitido en España

    En pleno siglo XXI la familia real española sigue guardando silencio sobre muchos tramos de su agitada trayectoria, iniciada tras la muerte del dictador Franco. Uno de los secretos mejor guardados tiene precisamente a otra dictadura como protagonista: la encabezada por el militar argentino Jorge Rafael Videla. Su sangriento régimen tuvo un aliado económico y político de primera categoría: la España de Juan Carlos de Borbón.

    El periodista Danilo Albín, radicado desde hace ya tiempo en España, ha dedicado varios años de trabajo para reconstruir esta historia.

    Videla y los Borbones: Los archivos secretos. Las relaciones ocultas entre España y la dictadura Argentina (emitido por TeleSUR el 18/11/2014)

     

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=XZ2I9j2fR8Y&w=560&h=315]

    Fuente : Sinapsis

    Tags : España, dictadura, Franco, Argentina, Videla, Juan Carlos de Borbón,

  • Marruecos al borde del estallido social: pobreza y descontento con el régimen M-VI

    Diario La Realidad Saharaui, DLRS

    Situación en Marruecos: ¿por qué debemos esperar lo peor? Marruecos está asentado sobre una bomba social.

    El periódico francófono argelino Algerie Patriotique del 28/02/2019. Por Sadek Sahraoui: el déficit comercial de Marruecos se amplió en 2018 a pesar del aumento de las exportaciones del país. Esto se indica mediante una nota de coyuntura del Ministerio de Finanzas de Marruecos. Según el documento, tomado por varios medios africanos, las exportaciones marroquíes crecieron un 10,4% hasta alcanzar los 28.700 millones de dólares a finales de 2018. Este desempeño fue impulsado por las exportaciones de los fosfatos (expoliados al pueblo saharaui que creció un 17%, pero también por las ventas en el sector automotriz, que aumentó un 10,7% a 6.8 mil millones de dólares.

    Por otro lado, las importaciones de bienes crecieron 9.6% a 50.3 mil millones y son insostenibles. Este cambio se debe principalmente al aumento de las importaciones de productos energéticos, bienes de capital y bienes de consumo. Estos tres grupos de productos representaron el 64.6% de las importaciones totales en comparación con el 63.7% en 2017.
    Así, para el año 2018, el déficit comercial marroquí se situó en 21.6 mil millones de dólares, un aumento del 8,6% en comparación con 2017. Cabe destacar que el Estado también registró un aumento en su déficit presupuestario que alcanzó el 3,7% del PIB, en comparación con el 3,5% del año anterior. A todas estas cifras tan preocupantes, se le añade la deuda externa de Marruecos que ahora es de alrededor de 40 mil millones de dólares. Y su deuda pública es aproximadamente equivalente. Y el problema es que el vecino de Occidente no tiene calcetines de lana de los que pueda sacar para reducir la presión. Está permanentemente atrapado en la deuda

    El periódico dijo que « estos datos dan credibilidad al análisis de muchos observadores que predicen lo peor en Marruecos, tanto social como económico. En vista del empobrecimiento generalizado de su población, Marruecos está asentado sobre una bomba social que puede explotar en cualquier momento ». La calle marroquí también ha comenzado a moverse…

    Fuente : Diario La Realidad Saharaui

    Tags : Marruecos, Majzén, monarquía, dictadura, represión, pobreza, analfabetismo,

  • Voto inútil: ¿Vox populi?

    Artículo de opinión de Rafael Cid.

    “Por su mal le nacieron alas a las hormigas”

    (Miguel de Cervantes. El Quijote)

    No conozco mejor metáfora de la democracia que el verso de Antonio Machado que empieza “Caminante, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. La democracia como derecho a decidir, experiencia vivida, es un itinerario personal, a menudo duro y siempre conflictivo, pero orfebre de nuestro destino. Un compromiso que niega la delegación y la irresponsabilidad que tal suplantación conlleva. En eso reside la raíz de la democracia. El “gobierno de sí mismo”, dicho en palabras modernas de Michel Foucault. Un yo auténtico y libremente asumido que junto a otros yoes equivalentes hacen un nosotros común y plural. Como en la legendaria canción Grándola Vila Morena, “Terra da fraternidade / O povo é quem máis ordena / Dentro de ti, ó cidade”.

    Los que no hicimos la guerra pero nos socializamos durante la dictadura, percibimos el 25 de Abril portugués de 1974 con una ilusión parecida a la que mucho después supuso el 15-M (de esos momentos únicos en que uno se siente participar en algo superior a él mismo).

    El país vecino había logrado lo que en la lúgubre España se antojaba una utopía. Un ejército colonial, cruel y despiadado durante la guerra contra los movimientos independentistas, se ponía al servicio del pueblo contra la tiranía. Era el “Movimiento de los capitanes”. Gentes de toda condición y clase poniendo claveles en la boca de los fusiles al paso de aquellos soldados. Un osado grupo de militares que a los acordes de Grándola Vila Morena había salido de sus cuarteles en Caldas de Rainha hacia Lisboa para acabar con el Estado novo instaurado por Oliveira Salazar y la siniestra PIDE, heredado con parecida saña por Marcelo Caetano (el Arias Navarro luso). ¡Menos mal que nos quedaba Portugal!

    Era una imagen motivadora que al otro lado de la Raya causaba pánico entre los franquistas. Por eso se urdió una trama sucesoria llamada transición. Había que evitar el contagio portugués a toda costa. Así se inventó la teoría del consenso. Una insólita alianza entre una derecha crepuscular y una izquierda emergente para negociar la democracia con la excusa de una “correlación de debilidades” que más parecía un episodio del “síndrome de Estocolmo”. Puro futuro primitivo.

    Además, la oportuna acción criminal de unos pistoleros “incontrolados” contribuiría a la capitulación frente al tardofranquismo. Una carta que en principio no estaba en la baraja. Así el Régimen del 78, consagrado en la Constitución del mismo año, trajo partidos políticos, sindicatos, libertades reguladas y derechos proclamados, pero dejó intactas las claves de la dictadura.

    La monarquía diseñada por Franco con el Rey por él designado como Jefe de Estado y de las Fuerzas Armadas (con su carácter vitalicio y heredable añadido que reniega de la separación de poderes) y la inquebrantable unidad de los hombre y las tierras de España, mutatis mutandis, quedaron garantizadas en la Carta Magna. Juego de patriotas.

    Aceptados los fundamentos del Alzamiento Nacional, lo demás vino rodado por ese obsceno amancebamiento entre el pasado resistente y el futuro percutiente. Los preconstitucionales Pactos de La Moncloa; el abandono del derecho de autodeterminación que hasta entonces figuraba en el programa de la izquierda; la persecución y encarcelamiento de los miembros de la Unión Militar Democrática (UMD) afines a la “Revolución de los Claveles”; la deshonrosa entrega a Marruecos y Mauritania del Sahara Occidental en los Acuerdos de Madrid; la amnistía para los ejecutores del aparato de la dictadura (responsables de la policía política; cúpula judicial; mandos del Ejército; altos funcionarios de la Administración); la continuidad en sus cargos de todos aquellos que desde las instituciones franquistas habían colaborado activamente con la represión; la aceptación en el corpus jurídico de la democracia de los juicios sumarísimos del franquismo; la renovación de los Acuerdos con la Santa Sede que el nacionalcatolicismo firmó en 1953; el secreto con que medio siglo después se protegen los archivos de la transición; y un sinfín de cesiones que hacían de la Constitución del 78 una especie de última edición de los Principios Fundamentales del Movimiento. Todo ello se pactó y selló.

    El éxito de esa transición sin ruptura con la dictadura fue tal que el primer jefe de Gobierno de la nueva etapa fue Adolfo Suarez, el último secretario general del partido único franquista, y su formación, la Unión de Centro Democrático (UCD), resultó vencedora en las primeras “elecciones libres”. El pueblo había hablado eligiendo lo malo conocido. Las señas de identidad de la dictadura quedaron impunes, sin reproche moral, y sus servidores pudieron culminar sus carreras en el flamante escalafón del Régimen del 78. Al fin y al cabo “se habían limitado a cumplir órdenes”.

    Aquella impostura de la “obediencia debida” que el Tribunal de Núremberg desbarató al juzgar y condenar a los jerarcas nazis. Una iniquidad hoy renovada cuando desde el poder se presume de exhumar a Franco del Valle de los Caídos y retirar las medallas al torturador Billy el Niño. Como si al personificar en ellos toda la miseria de aquel Estado terrorista la historia empezara de cero, en penitencia redentora, como expiación. ¿No consiste también en esto la banalidad del mal?

    El legado así urdido ha sido una Segunda Transición. Un Estado de leyes que llaman de derecho sin que exista una sociedad civil adulta. Un marco legal sin legitimidad de origen. Vectores todos ellos que han confluido en la aberrante irrupción este 28-A de un partido criptofascista, de tintes xenófobos y homófobos, que se reclama orgulloso del infame régimen de Franco que la transición conmutó. Poco importa en realidad si ha ganado Sánchez, descendido Iglesias, despeñado Casado o frenado Rivera.

    Los millones de españoles que han votado a Vox (una abultada representación parlamentaria que le aproxima a UP, desde la nada, sin contar con el “prestigio” quincemayista de los morados) no se han vuelto locos de la noche a la mañana ni son unos bárbaros sin conciencia. Aunque no sea la única causa (la última crisis económica y el desencanto con otras opciones alternativas también cuentan), son las víctimas propiciatorias de una clase representativa corrupta, cínica y retórica que abrazó el poder sin moral que el franquismo le exigía para prosperar en política. Personas sin atributos a las que se convenció de que en democracia todo se reduce a votar disciplinadamente cada equis años (denunciado en el grito de los indignados “nuestros sueños no caben en vuestras urnas”). Sin hacer camino ni comprometerse éticamente. El catalizador de un lento proceso subterráneo de anulación individual y colectiva, aculturación, desarraigo y adocenamiento. Poco más de un 40% de los electores de este 28-A votó en su día el referéndum que aprobó la vigente Constitución. Estamos gobernados por muertos.

    Y ahora, los mismos benévolos que cebaron durante cuarenta años el huevo de la serpiente se lamentan como inocentes plañideras del suicidio cívico de todo un pueblo con tanta pericia programado. Ni PSOE ni PP cuando gobernaron trataron de ilegalizar a las formaciones ultras ni de revertir “el atado y bien atado” franquista. De aquellos vientos procede el voto inútil de una democracia sin demócratas.

    Rafael Cid

    Fuente : Rojo y Negro, 28/04/2019

    Tags: España, elecciones generales, 28A, 15M, Franco, derecha, PSOE, PP, dictadura, democracia, Unidas Podemos,