Étiquette : guerra de liberación

  • Argelia y su once de la Independencia

    La Segunda Guerra Mundial fue un parteaguas en muchos aspectos para la humanidad. Uno de ellos fue el fin del colonialismo en África; sobre todo Francia resintió la pérdida de sus colonias, y se aferraron a algunas de ellas tanto como pudieron. Argelia había sido parte del segundo Imperio colonial francés por más de cien años, hasta que en 1954 inició una de las guerras de independencia más brutales que había visto el continente africano. El Frente Nacional de Liberación argelino echó mano de todos los elementos y armas que tuviera para poder lograr su independencia, y curiosamente encontró en el futbol una de las más eficaces.

    Rachid Mekhloufi nació en Argelia, en la ciudad de Setif, que en 1945 había sufrido una brutal represión por parte de las fuerzas francesas. Mekhloufi se calificaba a sí mismo de apartidista, pero el recuerdo de lo que había vivido su ciudad sería vital para tomar decisiones después. Se mudó a Francia y su habilidad con el balón le consiguieron un contrato con el AS Saint-Étienne y una vida de la cual no podía quejarse, incluso formó parte del Ejercito francés. Pero en su país se libraba una guerra que no parecía tener claro ganador, y a la que muchos argelinos se unieron en un acto de patriotismo. El Mundial del 58 se acercaba, y Mekhloufi estaba contemplado para formar parte del seleccionado galo, hasta que aparecieron dos futbolistas y amigos suyos, argelinos, al término de uno de sus partidos.

    – Mañana nos vamos
    – ¿A donde?
    – A Argelia, a unirnos al combate de nuestros hermanos.

    No solo eran Mekhloufi, Mokhtar Arribi y Abdelhamid Kermali -los que convencieron a su amigo-, siete futbolistas más de la Ligue 1 francesa abandonaron sus equipos para ir a conformar la Selección de Argelia, un país que todavía no existía, aunque la huida de Mohamed Maocuhe tuvo un inconveniente y fue encarcelado por los franceses.

    Te puede interesar: Youcef Belaïli, del doping a figura de Argelia
    Durante cuatro años jugaron 91 partidos en países no afiliados a la FIFA -presionada por Francia, el organismo impuso duras represiones a quien jugara contra los argelinos- China, Rusia, Yugoslavia, Hungría, Bulgaria, Checoslovaquia, Vietnam… El objetivo era dar a conocer las causas independentistas de Argelia y recolectar fondos para los combatientes. Viajando en autobús, siendo recibidos como héroes por muchos, fueron el elemento propagandístico más eficaz del FNL hasta 1962 y la firma de los Acuerdos de Evian, que daban por concluida la guerra y proclamaban a Argelia independiente.

    El once de la independencia, como se le llamaba a ese conjunto, se disolvió y algunos regresaron a sus equipos en Francia. Mekhloufi fue uno de ellos. Al principio, como era de esperarse, el público recibió con recelo a quienes -a visión de algunos- habían traicionado a Francia, pero la técnica, la manera de jugar de los argelinos y el reconocimiento silencioso por sus acciones, les fueron granjeando otra vez el cariño de la gente.

    En 1968, poco antes del mayo francés, Saint-Étienne ganó la Copa de Francia con dos goles de Mekhloufi, y recibió el trofeo de manos del General Charles De Gaulle. El jefe de estado recibió al futbolista independentista diciendo ¡Usted es Francia! Un tanto crítico si De Gaulle seguía sin aceptar la independencia de Argelia o más como una manera de finiquitar el asunto, pero me quedo con esta segunda interpretación. Al final, los primeros hombres de los Zorros del desierto hicieron lo que pudieron por su país desde donde mejor podían hacerlo: el futbol.

    Por: Bernardo OV

    Fuente : Apuntes de Rabona, 19 jul 2019

    Tags : Fútbol, Argelia, colonialismo, FLN, guerra de liberación,

  • Sáhara Occidental: el pueblo saharaui conmemora el 46º aniversario del desencadenamiento de la lucha armada

    El pueblo saharaui celebra hoy el 46º aniversario del desencadenamiento de su lucha armada por la liberación nacional convencido de la victoria de su justa causa.

    En efecto, hace 46 años, día por día, el pueblo saharaui decidió reivindicar y arrancar del colonialismo español su independencia nacional, pero utilizando esta vez el único lenguaje que el ocupante español se vería obligado a comprender : el lenguaje de las armas.

    El 20 de mayo de 1973 fue un paso decisivo que permitió a los saharauis pasar del estado de tribus al de un pueblo en lucha por su independencia.

    La primera acción realizada fue el ataque a El Janga, un pequeño puesto español vigilado por un destacamento bien armado que se ocultaba detrás de una fortificación. El destacamento del Frente POLISARIO, por su parte, estaba integrado por 16 militantes que nunca habían combatido y que iban armados con viejos mosquetones y un puñado de balas.

    El comienzo de la operación fue fatal. El Uali Mustafa Sayed, acompañado de algunos compañeros se habían ido a traer agua de un pozo en las cercanías del puesto militar español, pero chocaron con una patrulla de rutina que los detuvo. Sus camaradas fueron avisados por un vigía. Enfurecidos por la pérdida de su líder, decidieron actuar, por lo que se presentaron en el puesto a la hora de la cena. El efecto de sorpresa dió resultado, el mosquetón resultó ser un argumento de peso y los centinelas se dejaron desarmar. El puesto fue rápidamente controlado.

    Después de liberar a El Uali, el grupo partió sin perder tiempo llevando a sus prisioneros y en sus manos sus primeros trofeos de guerra: armas, municiones, camellos para montar. Luego, después de una conferencia improvisada para los soldados de la guarnición – todos eran saharauis alistados en el ejército español- sobre el fundamento de la lucha, estos últimos fueron liberados con un camello, un fusil y comida, según las tradiciones saharauis. La guerra de liberación había comenzado.

    Movilizado detrás y alrededor de su vanguardia política y militar -el Frente Polisario- el pueblo saharaui inauguró así un largo y duro combate que le devolvía, poco a poco, el respeto que los agresores colonialistas -en particular, España y Marruecos- le habían negado.

    46 años después, el pueblo saharaui tiene motivo para enorgullecerse de la fase avanzada alcanzada por su heróica lucha que está cerca de la victoria final.

    Si bien la guerra está ahora en modo de pausa, la lucha política y diplomática continúa. El régimen expansionista marroquí ha optado por la vía de la obstinación apoyado y alentado por algunas potencias occidentales, los Estados Unidos y Francia, pero no se trata màs que de una huida hacia adelante que sólo servirá en última instancia para acabar definitivamente con la existencia de esta monarquía edificada sobre la traición, la violencia, el saqueo y la servidumbre a ciertos países que se proclaman la cuna de la democracia y los derechos humanos.

    La alianza colonialo-imperialista no impedirá que el pueblo saharaui siga luchando hasta completar la liberación total de su patria. Tanto más cuanto que tiene todos los medios necesarios (motivación, determinación, medios materiales…). El tiempo juega a su favor y el fin del poder alauita es inevitable.

    El colonialismo es un alumno torpe, dijo el héroe de la batalla de Diem Biem Fú, pero acabará comprendiendo que la única opción que le queda es retirarse totalmente del Sáhara Occidental, porque es la voluntad de sus legítimos dueños.

    Tags: Sáhara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, Francia, Estados Unidos, 20 de mayo de 1973, 46 aniversario, lucha armada, guerra de liberación, statu quo, proceso de paz,