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  • Conversación con el escritor africano Ngugi wa Thiong’o en Madrid. Una cita largamente esperada

    Teníamos una cita pendiente con Ngugi wa Thiong’o desde 2007. En abril de ese año los escritores saharauis Zahra Hasnaui y Bahia Awah recalaban en la universidad californiana de Irvine para impartir una serie de conferencias. Tenían previsto un encuentro con el escritor y académico africano Ngugi wa Thiong’o, profesor de aquella universidad. Sin embargo, Ngugi se encontraba de viaje aquellos días y el encuentro no se pudo celebrar finalmente. Los escritores saharauis le dejaron unos libros y algunos detalles de artesanía saharaui y desde entonces hemos esperado poder acudir a algún encuentro con Ngugi. Por fin pudimos cumplir nuestro deseo el pasado martes 14 de mayo gracias al encuentro con el escritor celebrado en el Museo Reina Sofía. Bajo el título “Desplazar el centro” se desarrolló la conversación con el escritor, pensador y profesor de Literatura Inglesa y Comparada, nacido en Kenia, de la mano del periodista Chema Caballero.

    Ngugi, de 81 años, aún vive la literatura con enorme intensidad. Afirma que su mejor libro es el que aún no ha escrito y, en una entrevista reciente con el blog “Africa no es un país” asegura que quiere competir con genios como Cervantes. Él es desde luego una leyenda viva de las letras africanas y eterno aspirante al Nobel, premio que parece que nunca llega. Exiliado en Estados Unidos desde los años 80, ha vivido una intensa vida llena de éxitos, pero también de sinsabores, como su encarcelamiento en 1977 por el régimen surgido tras la independencia de Kenia, por la que él también luchó. En la cárcel, el escritor decidió abandonar el inglés como idioma de sus libros y escribir en su lengua materna, el gikuyo “como ejemplo de resistencia”, según sus palabras. Escribió en la cárcel su primera novela, “El diablo en la cruz”, en papel higiénico. Estos años se ha convertido una costumbre en casa estar pendientes de la confirmación por parte de la Academia Sueca del nombre del Premio Nobel de Literatura, deseando que se anuncie que es Ngugi.

    El escritor comenzó su intervención reflexionando como el saber es excesivamente teórico y no se preocupa de otros imaginarios, realizando su habitual defensa de “las lenguas minorizadas”. Así reivindicó que le gusta que le llamen “escritor africano, es importante porque hubo un tiempo en que la gente pensaba que no había escritura en África”. Recalcó la importancia de que los escritores africanos “escribamos en nuestras lenguas africanas, que son vibrantes y potentes”. Ngugi se quejó, con fina ironía de que a los escritores africanos se les pregunte por qué escriben en sus lenguas africanas o maternas. Defendió que los idiomas de África son “tremendamente expresivos” y pensar que en estas lenguas no se puede realizar una producción intelectual tiene que ver “con una visión colonial”. “Las lenguas son como instrumentos musicales. No hay una lengua más lengua que la otra. Cada una tiene su musicalidad”.

    Su madre, que no sabía leer ni escribir pero se empeñó en que Ngugi fuera a la escuela, tuvo una presencia importante durante la charla. El escritor africano habló sobre la promesa que le hizo de continuar con sus estudios a pesar de las adversidades y su compromiso con ella de dar siempre más del cien por cien en todas las tareas que acometiera.

    Chema Caballero recordó que Ngugi es un eterno candidato al Premio Nobel. El escritor se lo tomó con buen humor. “No me lo han dado, no”. Valora como positivo que sus obran gusten, “pero mi verdadero desafío es lograr la novela perfecta”. Tanto en forma, lengua, carácter, personajes. “Es un sueño que siempre está ahí, es una posibilidad real, es como respirar. Soñar con la novela perfecta me impulsa a seguir intentándolo”. Ngugi escribe sus libros como parte de ese proceso de intentar escribir esa novela perfecta. “La búsqueda de la belleza impulsa el movimiento”, reflexionó. En realidad, “que un lector te diga que tu libro le ha gustado es el verdadero Nobel”, afirmó. El periodista recalcó que llevamos varias décadas sin que un autor africano negro reciba el Premio Nobel, “tal vez sea hora de descolonizar el Nobel”, comentó. Ante esta cuestión Ngugi señaló que “parece que los escritores africanos deben ponerse la máscara de las lenguas europeas para ser visibles”. Por el contrario animó a “conseguir la visibilidad con nuestras lenguas maternas”

    Las preguntas no eludieron el tema político. “¿La independencia de Kenia fue una decepción para ti?”, inquirió Chema Caballero. Ngugi explicó que estuvo encarcelado por sus ideas. “La experiencia de la cárcel fue muy desafiante para mí como escritor”. Explicó que las enseñanzas de su madre fueron fundamentales en la cárcel para no quejarse y aceptar una situación de la que no podía escapar. Buscó la manera de sacar algo positivo de aquella situación. “Me escapa de la cárcel a través de mi imaginación, no podían encarcelar mi imaginación”. Ngugi salió adelante en la cárcel gracias a la imaginación, que le dio poder para seguir escribiendo, en aquel momento con lo único que tenía a mano, el papel higiénico.

    Ngugi, que fue uno de los líderes del movimiento anticolonialista en Kenia, reconoció que “el problema surgió después de la independencia”. Lanzó una pertinente pregunta ¿quién controla hoy en día en África el sistema bancario y los recursos naturales? “África construyó la Europa moderna, el comercio de esclavos y los recursos generaron tanta riqueza en las antiguas metrópolis. Reflexionó sobre la importancia de conseguir “una independencia económica para que haya una independencia real”. Abogó por “cambiar en posición de igualdad”.

    “Sin la imaginación no somos humanos”, afirmó. “Las artes alimentan la imaginación y nos permiten visualizar el futuro”. Por eso el autoritarismo lo primero que intenta es limitar la imaginación de la gente. Y “al primero que se persigue es al artista”.

    A la pregunta del escritor saharaui Bahía Awah sobre el culturicidio que sufre el pueblo saharaui debido a la invasión colonial marroquí y de qué forman debe actuar el intelectual desde el exilio, Ngugi afirmó que “el colonialismo, en la forma que sea, debe ser resistido”, ya que se trata de un “sistema económico, político y social de sometimiento a una comunidad”. El escritor keniata aboga por “la igualdad, no hay un ser humano más humano que otro, ni hay una nación más nación que otra”. Definió el exilio, él tuvo que exiliarse a Inglaterra y en la actualidad reside en California, como “encontrarse en otro lugar fuera de la tierra de uno”. Calificó el exilio como algo que ha sucedido a lo largo de la historia”. Consideró que “es positivo que un país acoja a gente que huye de la desolación”. Con enorme sencillez y lucidez, explicó que “el exilio no se elige, fue el exilio el que me eligió a mí”. Como tampoco se elige el lugar donde se es acogido. “Eres un náufrago y te quedas dónde te acogen”. Según Ngugi “lo importante qué haces con el exilio. Yo he tenido la suerte de poder escribir”.

    A la pregunta lanzada desde el público sobre qué consejo podía dar a los escritores, Ngugi respondió un tajante: “Write, write, write, and you will get it right”, “Escribe, escribe, escribe y lo conseguirás”. Según el escritor “Hay que hacerlo. Es un trabajo duro y el trabajo duro siempre funciona. Es duro pero merece la pena. Debes seguir ese impulso, volver a él y serle fiel”. Ngugi reconoció que la publicación tiene que ver con “ensayo / error”, ya que no siempre los editores aceptan los manuscritos, aunque destacó que ahora también se puede autoeditar, hay más posibilidades y hoy en día ya no es necesario exclusivamente ser respaldado por una editorial. El escritor nos dio un estupendo consejo que él mismo ha aplicado a su vida, azarosa y complicada en muchos momentos. “Intento, y no siempre es fácil, encontrar lo positivo de todas las situaciones. Lo negativo puede generar energía creativa”.

    También hubo momento para hablar de las mujeres. Ngugi confesó que las mujeres son parte muy importante de su vida. Desde esa madre que le animó a estudiar hasta su esposa y sus hijas. Reconoció la importancia de la mujer en la historia de Kenia y en la historia de África “las mujeres están en todas partes y ellas han mantenido a la gente unida”. También habló sobre las letras africanas, con un panorama actual muy vivo y emergente. Destacó la importancia de las escritoras africanas, “muy poderosas”. “En el continente la historia de las mujeres africanas ha sido invisibilizada”, concluyó.

    Bahia Awah pudo saludar en persona al entrañable, lúcido y divertido Ngugi, posando a su lado en la “foto de familia” con los asistentes y haciéndole entrega del libro de poesía saharaui en español con traducción al inglés “Thirty One” editado hace varios años en la Universidad de Leeds.
    Una tarde inolvidable en la que, como dicen nuestros amigos de LiterAfricas, el gran Ngugi wa Thiong´o “Llegó, vio y nos ganó”.

    Fuente : Haz lo que debas

    Tags : Sahara Occidental, literatura saharaui, Bahia Awah, Conchi Moya, Zahra Hasnaui, Ngugi wa Thiong’o,

  • Literatura saharaui en español : « Lágrimas de alegría »

    Por Conchi Moya

    La incipiente literatura saharaui en español tiene una nueva obra, la novela “Lagrimas de alegría”, de Abderrahman Budda Hamadi (Edchería, El Aaiun, 1968).

    Se trata de una literatura todavía en ciernes, aunque en realidad los primeros escritos saharauis en español comenzaron a producirse en los años 60. En 1958 el Sahara, colonia española desde 1884, pasó a ser provincia española. De esta forma la metrópoli empezó a dar más importancia al territorio africano y, entre otros ámbitos, a la educación. Este hecho no fue casual. España comenzó la explotación de las minas de fosfatos descubiertas en los años 40 y en toda Africa comenzaban los primeros movimientos independentistas. Con la maniobra de convertir el Sahara en provincia el gobierno de la dictadura pretendía de alguna forma “blindar” el territorio y demorar todo lo posible la independencia de la colonia.

    Los escolares saharauis de los años 60 y 70 estudiaban español en las escuelas, el árabe no era materia lectiva, aunque muchos niños aprendían el Corán y poesía árabe con maestros saharauis en clases particulares. Por eso todos los niños que pasaban por la escuela llegaron a alcanzar un nivel de español más que correcto. La asistencia a clase era elevada en las principales ciudades (El Aaiun y Dajla principalmente) y en los puestos militares (Auserd o Bojador); sin embargo los niños de la badia no acudían a la escuela, al igual que los niños que acompañaban a sus padres en el nomadeo. En los centros escolares de la época se fomentó la creación de revistas en las que participaban conjuntamente los alumnos españoles y saharauis. Un ejemplo es la revista Irifi, del Instituto General Alonso de El Aaiun. Esas publicaciones supusieron un vehículo para que aquellos jóvenes divulgaran sus primeras creaciones: cuentos, relatos, reflexiones y poemas, con un tema preferido, el desierto saharaui, su paisaje, flora, fauna, sus leyendas, tradiciones e historia.

    Aquella generación no pudo llegar a publicar, a causa de la guerra. La invasión del Sahara Occidental por Marruecos y Mauritania en 1975 dividió al pueblo saharaui. Parte se quedó en las zonas ocupadas y otros muchos marcharon al éxodo de la hamada argelina, huyendo de las tropas invasoras y los bombardeos contra la población civil. Aquella prometedora generación de los años 70 sufrió toda la crueldad de la ocupación, muchos de aquellos jóvenes murieron luchando en la guerra y otros, que sobrevivieron, ocupan hoy en día diferentes cargos dentro de la administración saharaui. La guerra malogró a aquellos chicos que no pudieron desarrollar sus cualidades literarias y de todos ellos el único llegó a publicar es Mohamed Ali Ali Salem, uno de los mejores poetas saharauis en español. Su cuento “Verde como la franja de la bandera” fue editado en 1995.

    La generación posterior, nacida a finales de los años sesenta, vivió unas condiciones diferentes a los de sus hermanos mayores. Despojados del Sahara en su infancia, sufrieron el éxodo siendo aún muy pequeños. A muchos de ellos se les trasladó a a Cuba, donde estudiaron hasta licenciarse en diferentes carreras. Varios de estos jóvenes (Ali Salem Iselmu, Chejdan Mahmud, Limam Boicha, Luali Lehsan, Mohamed Abdelfatah Ebnu y Saleh Abdalahi) fundaron en 2005 el grupo de poetas “Generación de la Amistad Saharaui”, completado con la presencia de otros poetas que no estudiaron su español en Cuba sino en las escuelas de la metrópoli (el mencionado Mohamed Ali Ali Salem y Bahia Mahmud Awah) o en el Sahara y España como el caso de la única mujer del grupo, Zahra Hasnaui. Los poetas de Generación de la Amistad han publicado una serie de antologías y poemarios de varios de sus miembros en solitario, componiendo la más extensa producción de escritores saharauis en español hasta el momento, “Voz de fuego”, “Bubisher” o “Aaiun, gritando lo que se siente” son algunas de sus obras.

    En 2006 se publicó en México “Viaje a la sabiduría del desierto”, de Ahmed Muley Ali. También ha publicado un par de libros en español Fatma Galia, en concreto un poemario y un libro de relatos y tradiciones saharauis. Sas Nah Larosi vio publicado en 2007 su primer poemario “Sahara en el corazón. Y hay más escritores saharauis que, aunque de momento no han visto sus trabajos publicados, participan en antologías, blogs literarios y revistas. Es el caso del poeta Mohamed Sidati, Larosi Haidar desde la universidad de Granada o Mohamidi Fakal-la que escribe sus relatos y poemas desde los campamentos de refugiados saharauis recogidos en su blog “Camino de El Aaiun”.

    La reciente publicación de “Lágrimas de alegría” supone una estupenda noticia para la nueva literatura saharaui en español. La novela de Abderrahman Budda tiene como tema central el conflicto que arrastra este pueblo africano desde hace más de treinta años, como ocurre con la mayoría de producción literaria saharaui. El libro narra el viaje de dos hermanas saharauis de los campamentos de refugiados que se trasladan hasta la badia. Allí esperan reencontrarse con su madre a la que no ven desde que eran unas niñas, cuando partieron hacia el éxodo al empezar la invasión marroquí.

    Abderrahman, con una prosa sencilla y nostálgica, narra con buen pulso el viaje de las dos mujeres a través del paisaje del desierto, aparentemente monótono y vacío pero lleno de vida para el que sabe mirarlo. Protagonistas del libro son también, a la manera saharaui, los accidentes del terreno, montes, cauces de ríos secos, pozos y dunas. Usar los accidentes geográficos como recurso literario es una de las características de la poesía saharaui en hasania y también forma parte de la literatura que se hace en español. El desierto y su paisaje como fuente de inspiración. Es este un relato lleno de añoranza por la tierra arrebatada, pero a la vez pleno de esperanza en el reencuentro que algún día tiene que llegar.

    La literatura saharaui en español, incipiente aún, camina sin embargo con paso firme. Una literatura poco atendida por los medios y desconocida por el gran público. También olvidada por las instituciones españolas, caso del Instituto Cervantes o Casa Arabe, que no se interesan por la cultura de este pueblo árabe africano que también se expresa en español, y que un día formó parte de España. Al menos la ayuda de escritores, universidades y asociaciones solidarias con el pueblo saharaui está consiguiendo romper este otro bloqueo contra un pueblo que lucha pacíficamente por su libertad, que “pide la paz y la palabra” para recuperar la tierra que injustamente le arrebataron.

    Es un libro modesto y sencillo. “No es un bello producto. No es un fruto perfecto”, dijo el poeta. “Lágrimas de alegría” es un “arma cargada de futuro”, de un futuro que esperamos sonría pronto a los saharauis. Abderrahman Budda tiene otras obras, aún pendientes de publicar, lo que hace esperar nuevos y poderosos frutos para la literatura saharaui en español.

    *Ver artículo sobre la novela ‘Lágrimas de alegría’ del escritor saharaui Abderrahman Budda Hamadi

    Fuente : Haz lo que debas

    Tags : Sahara Occidental, España, literatura saharaui, Abderrahman Budda Hamadi,

  • El erizo, personaje clave en los cuentos populares del Sahara Occidental

    Abdurrahaman Budda

    El erizo es un gracioso y simpático mamifero que abunda mucho en los campos de Europa, África y Asia. Aunque ya se ha introducido también en América y Oceanía. Existen hasta 17 especies de erizos y su color puede ser beige, marrón o bicolor.

    El erizo es un infatigable cazador nocturno y crepuscular , además es solitario asustadizo y gran explorador, guiado por el oído y el olfato , que tiene muy desarrollados, recorre el desierto a la búsqueda de insectos como ratones, lagartijas y víboras, las que combate ferozmente y vence en muchos casos.

    El erizo posee un hocico puntiagudo, en el que sobresalen dos ojos oscuros y brillantes y una naricita húmeda. El erizo mide entre 13 y 30cm de longitud, su peso oscila entre 350 y 1000g es mamífero y vive entre 4 y 6 años

    Este animal se caracteriza por sus púas, que cubren toda su espalda. También por su capacidad de enrollarse sobre si mismos ante cualquier peligro, convirtiéndose en una bola de púas

    Existen varios tipos de erizos, entre los cuales están:

    1- Erizo Europeo: habita en diversos países de Europa como pueden ser Italia, España, Francia o Reino Unido entre otros.

    2- Erizo oscuro oriental: tiene un aspecto muy parecido al erizo europeo aunque difiere por una mancha blanca en su pecho. Lo podemos encontrar en el paso entre la Europa oriental y Asia occidental.

    3-El erizo de los Balcanes: habita Europa oriental, Rusia, Ucrania y el Cáucaso.

    4-Erizo de Manchurria: o erizo de Amur: habita en Rusia, Corea y China.

    5-Erizo de vientre blanco: procede de África subsahariana y habita en zonas de la sabana.

    6-Erizo moruno: habita el norte de Africa y ciertas ciudades de España, como Cataluña o Valencia.

    7- Erizo Somalí: el erizo Somalí es, efectivamente, endémico de Somalia y posee el vientre de color blanco mientras que sus patas suelen ser marrones o negras.

    8- Erizo sudafricano: el erizo sudafricano es un erizo de color parduzco que habita en países como Botsuana, Malaui, Namibia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue entre otros.

    9-Erizo egipcio o erizo orejudo: aunque habita efectivamente en Egipto lo podemos encontrar en muchas zonas de Asia.

    10- Erizo orejudo de la India: es relativamente pequeño y muestra colores oscuros.

    11- Erizo del Gobi: el erizo del Gobi es un pequeño erizo solitario que habita en Rusia y el norte de Mongoli

    12- Erizo de Hug: el erizo de Hug es endémico de China.

    13- Erizo de vientre desnudo: el erizo de vientre desnudo habita en la India

    14-Erizo de la India: el erizo de la India es originaria de la India y Pakistán.

    15- Erizo de Brandt: el erizo de Brandt habita en Pakistán, Afganistán o el Yemen.

    16- Erizo del desierto o erizo etíope: es un erizo muy difícil de atrapar.

    Este último es el erizo que habita el Sahara Occidental, además lo encontramos en: Argelia, Chad, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Libia, Mali, Mauritania, Níger, Omán, Arabia Saudita,, Siria y Tunez.

    En este marco, he seleccionado algunos cuentos recopilados del libro “Joyas de la cultura saharaui”, del escritor, Abdurrahaman Budda:

    1-Más pícaro que un erizo.

    ﺍﻔﻟﺱ ﻤﻥ ﯖﻧﻔﻭﺪ

    Cuentan que el erizo y su amigo el lobo hicieron un viaje juntos y encontraron una oveja extraviada en el desierto. Por la noche acamparon y degollaron a la oveja para la cena. El erizo dio a su acompañante a escoger entre dos tareas, cocinar o bien recoger leña de los alrededores. El lobo por vago se ofreció para recoger la leña, que es la tarea más fácil. El erizo despedazó la carne y la colocó en dos ollas. En una, puso los intestinos, la tripa y los pulmones. Luego puso unos trozos de carne fresca arriba, mientras que en la otra colocó carne fresca y la cubrió con los intestinos. Cuando las dos ollas estuvieron listas, ofreció a su amigo a escoger. El lobo seleccionó la que estaba cubierta de carne fresca. Los dos se sentaron cerca de un arbusto, en la oscuridad de aquella noche tenebrosa para disfrutar de la cena.

    Al cabo de pocos minutos, el lobo dijo: “Amigo siento un sabor amargo en esta carne”. El erizo le respondió: “¿Sabes por qué no sientes la delicia de esta carne?, es porque no has pronunciado el nombre de Dios antes de comenzar a comer. Ahora cierra tus ojos”. El lobo cerró los ojos y el erizo le metió un trozo de carne fresca en su olla y le dijo: “Ahora pronuncia el nombre de Dios y continúa tu comida”. El coyote cumplió la orden de su amigo y dijo: “Ahora sí siento un sabor diferente”.

    Cuando terminaron de comer se acostaron y el erizo se levantó de una forma discreta y se fue a explorar el camino; fabricó un sers* a la medida del lobo, luego volvió y se acostó.

    A la mañana siguiente el erizo dijo a su amigo que había soñado haber encontrado un sers en el camino, el cual podría ser muy útil. “¿Para qué necesitamos un sers?”, preguntó el lobo. “Al que se le ajusta, se lo pone y el otro monta y así descansa uno de nosotros”, replicó el erizo. El lobo aceptó el trato. Emprendieron el camino y poco después encontraron el sers. El erizo se lo probó y le quedó grande, entonces se lo probó el lobo, al cual se le ajustaba perfectamente bien. El erizo montó sobre el lomo del lobo e hizo un cómodo viaje. De ahí surgió otro proverbio saharaui.

    Sers: Una montura hecha de forma tradicional.

    2-La montura te queda justa.

    ﺍﻟﺴﺭﺯﺍﻻ ﯖﺪﻜ

    También cuentan que el erizo y el lobo andaban en el desierto y vieron un rebaño de ovejas extraviado. Cada uno afirmó haberlo visto primero y se fueron para pedir justicia a un famoso juez. Este les dijo que les haría tres pruebas y el ganador se llevaría el rebaño de ovejas.
    La primera prueba consistía en que los dos rivales rezasen la oración del fayir y el primero que terminase ganaría.
    El lobo no concilio el sueño aquella noche esperando el amanecer, mientras que su amigo durmió tranquilamente. A la hora de la oración dijo el lobo “Alahu akbar”, primera frase de la oración. El erizo despertó de un salto y dijo “Salam aleikum”, la última frase de la oración. El ganador resultó ser el erizo.
    En la segunda prueba, el juez otorgó a cada uno un rebaño de cabras que debían devolver a la puesta de sol hartas de hierba. El erizo se mantuvo todo el día corriendo tras el rebaño para que se cansase, mientras que el lobo empezó a buscar las zonas de pasto y llevar allí su rebaño. A la hora indicada, vino el rebaño del erizo cansado de tanto correr y se agachó. El rebaño del lobo permaneció en pie. El juez declaró al erizo ganador por tener a sus ovejas agachadas, lo cual interpretó como señal de gran hartura.
    La tercera prueba consistía en llenar un barril de sudor durante un día. El lobo corría de un lado a otro para reunir sudor, mientras que el erizo lleno un barril de agua, le añadió sal y lo presentó. El ganador en todas las pruebas fue el erizo por su gran astucia y mereció llevar aquel ganado.

    3-Convéncete y dale al conejo su ternera.

    ﯖﻮﻟﻬﺎﻟﻜ ﻭﺍﻋﻄﻲ ﻟﻟﻧﻴﺭﺏ ﻋﺟﻟﺘﻬﺎ

    Había un conejo que tenía una vaca y un lobo dueño de un toro. La vaca tuvo una hermosa ternera. El lobo dijo que la ternera, por ser hija del toro, le pertenecía, cosa que rechazó el conejo. Se fueron para pedir justicia al erizo, cuando llegaron a su casa le plantearon el problema y les dijo “Esperadme un poco hoy estoy ocupado, porque voy a parir.”

    Entró en una habitación y cogió una cuerda amarrada en el techo, como solían hacer antiguamente las mujeres que iban a parir. El erizo comenzó a gritar como quien estaba a punto de parir, el lobo le miró con los ojos fuera de sus órbitas y le dijo “Amigo, no creo que los machos paran” el erizo se puso en pie sonriente y dijo “Entonces, convéncete y dale al conejo su ternera.”

    Termino la felicidad del erizo del Sahara Occidental con el inicio de salvaje agresión marroquí- mauritana a la tierra del Saguia El Hamra y Rio de Oro, ya no presenciaba el resplandor de las lumbres frente a las jaimas, a las cuales acudía solitario y silencioso, donde comía la yerba del te y pan ázimo con carne ( emreifisa) en las manos de los niños saharauis que lo recibían con mucho regocijo y amplia sonrisa y se retiraba feliz de su andadura nocturna. Los tanques con sus cadenas destruyeron las madrigueras de los erizos junto a estos hermosos animales desaparecieron los conejos, los avestruces, los ciervos, las gacelas y un sinfín de variedades de la fauna saharaui.

    Un dia no lejano se desvanecerá la tenebrosa noche de la ocupación, recuperaran los erizos su lugar privilegiado en los cuentos populares saharauis, volverán a ser dichosos y jugaran con los niños saharauis en los ríos y se pasearan con infinita libertad por todo el territorio del Sahara Occidental libre y desmilitarizado.

    Fuente

    Tags : Sahara Occidental, literatura saharaui, cuentos saharauis, cuentos populares, cultura, erizo, fábula,

  • El pullover

    Texto: Ebnu Abdelfatah. Ilustración: Fadel Jalifa

    En el Parque Santa Catalina, me subí a la guagua. Enseguida reparé en su melhfa de flores. No había asientos vacíos y decidí detenerme a su lado, en el pasillo cerca de la puerta de salida. Ella me miró como si mirara a un ser querido en una vieja fotografía, con los ojos de la ternura.

    Los primeros días en las Palmas, yo saludaba, Salamaleikum, cada vez que me cruzaba con una darraa o con una melhfa. Aleikumbisalam, me respondían, a veces.

    Venía de la península y no estaba acostumbrado a ver tantos trajes típicos saharauis pasearse por una ciudad y el instinto me indujo a acercarme a saludar, a averiguar, a buscar lajbar.

    Pero pronto me di cuenta de que la mayoría, ni siquiera eran saharauis y los que lo eran vivían al compás que marcaba una ciudad cosmopolita, cuyos habitantes tenían los colores del arco iris y no había tiempo para detenerse y menos para curiosear o preguntar por Lajbar en este mundo urbano.

    “Deja ya de saludar, chico, que no estás en el desierto” me dijo un amigo saharaui canarión, cansado de mis salutaciones.

    En una semana dejé de saludar y comencé a ignorar aquellas vistosas vestimentas que me trasladaban a mi orilla del mundo, a mi calle, a mi casa.

    Aquella mañana, a pesar de que por mis venas mi sangre hervía por saludar, no lo hice. Me quedé de pie sin saber cómo reaccionar ante aquellos ojos grises y melancólicos que me buscaban el corazón.

    Cuando el autobús se detuvo en su parada, la mujer se levantó y antes de bajar se volvió y mirándome a los ojos, dijo con firmeza:

    “Si hablas mi lengua, quiero que sepas que le doy gracias a Dios por haberme subido en esta guagua y poder ver esa bandera que llevas en el pecho.”

    La mujer de la melhfa de flores desapareció por una calle de las Palmas de Gran Canaria, mientras yo me arrepentía de mi silencio.

    Fuente : Generación de la Amistad

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, literatura saharaui, Ebnu Abdelfatah,