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  • Sahara Occidental : Los acuerdos nulos de Madrid

    JULIO D. GONZÁLEZ CAMPOS

    Catedrático de Derecho InternacionalComo tantos otros episodios de la política exterior de la dictadura, el asunto del Sahara Occidental aún conserva muchos de sus aspectos en la sombra. Entre ellos, el singular desenlace que le diera El Gobierno presidido por el señor Arias Navarro, el 14 de noviembre de 1975, fecha en que éste firma en Madrid con los representantes de los Gobiernos de Marruecos y Mauritania una «declaración de principios» sobre el territorio bajo administración española. Este acuerdo internacional, al igual que las posteriores medidas encaminadas a su ejecución, creo que nunca ha sido aceptado por una gran parte de la opinión pública española, que aún sigue preguntándose cómo pudo llegarse a tal solución. De otra parte, las consecuencias de aquel acuerdo todavía siguen pesando dolorosamente no sólo sobre el destino del pueblo saharaui, sino sobre nuestras propias relaciones exteriores en la actualidad. Parece obligado, por tanto, tratar de esclarecer el alcance de aquel acto, no tanto para juzgar un pasado político ya muerto, sino porque este pasado, en el caso del Sahara Occidental, aún sigue afectando el futuro de nuestras relaciones internacionales.

    Por el acuerdo de Madrid, el Gobierno aceptó dar por terminada la presencia española en el territorio antes del 28 de febrero de 1976, creándose una «administración temporal» del Sahara Occidental, en la que se incluían, junto a las autoridades españolas encargadas de liquidar la anterior administración colonial, dos Gobiernos adjuntos nombrados por Marruecos y Mauritania. Con ello, se abrió el camino para la inmediata ocupación militar del territorio por parte de los dos Estados -no sin encontrar una fuerte resistencia armada de su población- y para su posterior reparto entre ambos, realizado en el acuerdo de 14 de abril de 1976. Este resultado es tanto más sorprendente ya que el Gobierno español había defendido reiteradamente -ante, los órganos políticos de las Naciones Unidas (NU) y, con abundantes pruebas documentales, ante el Tribunal Internacional de Justicia-, que ninguno de los dos Estados a los que ahora se entregaba el territorio poseía título jurídico alguno sobre el mismo. Extremo que fue reconocido por el principal órgano judicial de las NU en su dictamen consultivo del 16 de octubre de 1975.

    Correlativamente, el Gobierno español admitió en dicho acuerdo que la voluntad del pueblo saharaui, que debía expresarse libremente en un referéndum celebrado bajo los auspicios y la garantía de las NU, podía ser reemplazada por la apariencia de una consulta a la «Yemaa», que se realizó sin contar con un gran número de sus miembros y ante la presencia de las fuerzas de ocupación marroquíes. Resultado no menos sorprendente, porque se halla en abierta contradicción con anteriores declaraciones españolas, entre ellas, la hecha por el entonces jefe del Estado, el 21 de septiembre de 1973, que afirmaba que el pueblo saharaui era «el único dueño de su destino» y que el Estado defendería «la libertad y la voluntad de libre decisión» de los habitantes del territorio. Y contradecía también la comunicación hecha por el Gobierno español a las NU en el verano de 1974 aceptando la celebración de un referendum en el territorio para 1975, como le había solicitado reiteradamente la Asamblea General de la Organización.

    Los hechos, en la sombra

    Es esta comunicación la que abre la crisis final en el asunto del Sahara, por obra de la iniciativa diplomática de Marruecos. Pero el hecho es que en octubre de 1975, como se afirma en el informe de la Misión de Visita de las NU. la población saharaui residente en el territorio, deseaba, en su inmensa mayoría, acceder a la independencia. Y el Tribunal Internacional de Justicia, en el citado dictamen consultivo de 16 de octubre de 1975, afirmaría, dada la inexistencia de anteriores vínculos de soberanía entre el Sahara Occidental y Marruecos o el conjunto mauritano en el pasado que, nada se oponía «a la aplicación del principio de la libre determinación, a través de la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio».Cabe preguntarse, legítimamente, qué hechos determinaron -entre el 14 de octubre y el 14 de noviembre de 1975- este doble resultado final. Pero los hechos, como dije antes, aún permanecen en su mayor parte en la sombra. Quedan, ciertamente, las imágenes de aquel período -en el que las noticias sobre el Sahara Occidental compartían con los partes médicos un lugar destacado en los medios de comunicación-, como indicios que tratan de explicar un acto del Gobierno español por el que se condenó al pueblo saharaui a una nueva dominación colonial. Entre ellas, sin duda, un lugar de primer orden corresponde a la «marcha verde»; pero los documentos de las NU han revelado un hecho entonces ocultado a la opinión pública española: que la marcha se inició y realizó en el entendimiento del Gobierno español de que si la marcha se realizaba en un área limitada y por tiempo también limitado, no se produciría una respuesta armada por parte de las fuerzas españolas ante la penetración en el territorio. Quedan también las imágenes de las reuniones del Consejo de Seguridad, convocado a instancias del Gobierno español, la enérgica actitud de los representantes españoles y la condena por este órgano de la «marcha verde»; sin que Marruecos -tal vez por gozar de un decidido apoyo diplomático de Estados más poderosos- se dignase a aceptar sus resoluciones. Y también conservamos, en la confusión de aquel momento, las imágenes de los viajes y de las negociaciones sucesivas, entre el Gobierno español y los de Marruecos y Mauritania, entre el 21 de octubre y el 3 de noviembre. Si hemos de creer la declaración hecha por SM el Rey de Marruecos al representante especial del secretario general de las NU, señor Lewin, el 4 de noviembre de 1975, en esta fecha ya se habían convenido las principales disposiciones de la que sería la Declaración de Madrid y en ella se estipulaba, según el soberano alauita. «la transferencia de soberanía por parte de la potencia administradora a Marruecos y Mauritania».

    El gran «show» marroquí

    De este modo, el inicio de la «marcha verde», el siguiente día 5 de noviembre, adquiere un sentido más real. Fue, ciertamente, un gran «show» marroquí, al que no faltaron- las imágenes de TVE para mayor impacto en la confusa opinión pública; pero también era, de otra parte, el gesto simbólico que preludiaba la posterior anexión del territorio. En esta perspectiva, hoy resuenan como huecas las censuras dingidas por el ininistro señor Carro Martínez a la conducta de las Naciones Unidas, en el pleno de las Cortes del 18 de noviembre de 1975, así como-tantas apelaciones improcedentes al honor del Ejército español, que nunca estuvo en juego en aquella crisis.Pero los hechos de aquel período -aún siendo insuficientemente conocidos en todos sus aspectos- permiten, no obstante, establecer ciertas conclusiones muy precisas, conforme al derecho internacional en vigor. En primer término, que si un territorio no autónomo, como el Sahara Occidental, «tiene en virtud de la Carta una condición jurídica distinta y separada de la del territono del Estado que lo administra» y esta condición subsiste hasta que el pueblo de dicho territorio «haya ejercido libremente su derecho de libre determinación de conformidad con la Carta», el acuerdo de Madrid, de 14 de noviembre de 1975, es nulo, pues el Gobierno español no podía hacer entrega del territorio, como se pactó, a los Gobiernos de Marruecos y Mauritania. Su retirada del Sahara Occidental hubiera requérido el establecimiento de una administración del territorio, a cargo de las Naciones Unidas, pero nunca la concertada con estos dos Estados y seguida de la ocupación militar por parte de los mismos.

    En segundo lugar, dado que el derecho de libre determinación de los pueblos es hoy una norma imperativa de Derecho internacíonal, que no admite pacto alguno en contrario, la «Declaración de Principios» hecha en Madrid, el 14 de noviembre de 1975, es nula, por ser contraria a estas normas de jus cogens. En efecto, el objeto y fin de dicho acuerdo fue privar al pueblo saharaui, mediante una ocupación militar de su territorio, del derecho a expresar libremente su voluntad, mediante un referéndum. La consulta a la «Yemaa» que figura en el citado acuerdo, al constituir una simple farsa, no fue otra cosa que una flagrante burla del Derecho de las Naciones Unidas y que éstas se negaron a admitir, rechazando el envío de un representante del secretario general.

    «Crimen, internacional»

    Finalmente, la violación grave de una obligación internacional de importancia esencial para la salvaguardia del derecho a la libre determinación de los pueblos «como la que prohibe el establecimiento o el mantenimiento por la fuerza de una dominación colonial», constituye un hecho internacionalmente ilícito, que da lugar a la responsabilidad internacional del Estado ante la comunidad internacional y que a juicio de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, debe ser calificada como un «crimen internacional». Los actos realizados por los Gobiernos de Marruecos y Mauritania con posterioridad al 14 de noviembre de 1975, al ocupar militarmente el territorio del Sahara Occidental y proceder a su reparto, puede estimarse que quedan comprendidos en el supuesto del precepto anteriormente citado, pues, de hecho, equivalen a establecer una nueva -y más cruel- dominación colonial del territorio.A mi juicio, corresponde a las Cortes surgidas de las elecciones del 15 de junio, solicitar, mediante la creación de una comisión especial, una completa y detallada información sobre los hechos que condujeron a la firma del acuerdo de Madrid. Y una vez determinados éstos, si las anteriores conclusiones son correctas, adoptar un acuerdo por el que se declare que, a juicio del Estado español, la Declaración de Principios hecha en Madrid, el 14 de noviembre de 1975, es un acuerdo nulo, conforme al Derecho Internacional en vigor, y, consiguientemente, que el Gobierno debe orientar su política internacional, en relación con la cuestión del Sahara Occidental, en toda ocasión y circunstancia, de conformidad con este acuerdo. La posición actual del Gobierno español, por su inherente ambigüedad, resulta difícilmente admisible, pues equivale a admitir el acuerdo de Madrid, pese a su nulidad y negarse a reconocer los efectos del mismo.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 1977

    El País, 18 sept 1977

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, acuerdos de Madrid, Marcha verde,

  • Documental : « Saharauis, entre la ocupación y el exilio »

    Recientemente se ha colgado en YouTube Saharauis, entre la ocupación y el exilio, un documental que fue realizado y producido por Al-Haima y Anou Audivisuals en 2010 y que, desde una perspectiva cronológica, explica los orígenes y las principales claves del conflicto del Sahara Occidental, sobre todo desde que España entregó el territorio a Marruecos y Mauritania a finales de 1975.

    Saharauis, entre la ocupación y el exilio muestra la lucha del pueblo saharaui por su libertad y por la supervivencia de una sociedad y una cultura que han logrado mantenerse tanto en el territorio ocupado como en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).

    Para ello, el documental se basa en entrevistas a diferentes protagonistas del conflicto, como son Mohamed Abdelaziz, Brahim Gali y Aminetu Haidar, entre otros, dando voz de esta manera tanto a refugiados de los campamentos de Tinduf como a nómadas de los Territorios Liberados y a otros activistas del Sahara ocupado.

    Como hemos apuntado, el documental se terminó de editar en 2010, y por esta razón no entraron los acontecimientos de Gdeim Izik ni, por supuesto, todo lo que ha venido después. Pero las características del conflicto y la situación empantanada en la que se encuentra hacen que el documental mantenga plena vigencia aún hoy, cuando pronto se van a cumplir 44 años de aquella invasión militar que significó la Marcha Verde.

    Aquí tenéis el vídeo completo del documental en YouTube:

     

    [youtube https://www.youtube.com/watch?v=y62cTuYPoio&w=560&h=315]

    Source : <a href="http://<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/y62cTuYPoio" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen>El Sahara Occidental, 26 août 2019

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, Frente Polisario, Marcha Verde,

  • El rey franquista destapado por los documentos de la CIA

    LA DESCLASIFICACIÓN DE DOCUMENTOS DE LA CIA NO DEJA EN BUEN LUGAR A DON JUAN CARLOS CON RESPECTO AL SÁHARA

    La agencia Central de Inteligencia pone al Emérito a los pies de los caballos, ya que según esta Don Juan Carlos vendió el Sáhara a Marruecos. Ahora, 40 años después se empieza a esclarecer algo que algunos tratan de ocultar; la auténtica versión histórica de lo que realmente sucedió y las responsabilidades de la monarquía con respecto a la entrega del Sáhara a Marruecos.

    La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos ha venido desclasificando de los archivos secretos que relatan con lujo de detalles cómo fue realmente la ocupación marroquí de la colonia española en el Sahara Occidental.

    Desvelan los documentos que el entonces « Príncipe de España », Juan Carlos de Borbón, que ejercía interinamente la Jefatura del Estado español por la enfermedad del dictador Francisco Franco, fue el encargado de urdir todas las maniobras y acuerdos internacionales que iban a conducir de manera inevitable a la ocupación del Sahara Occidental por parte del Ejército de la Monarquía feudal marroquí.

    ¿Pero qué papel jugó la monarquía?

    Para analizar la situación es necesario que recordemos el momento histórico en el que la institución monárquica heredera de la dictadura se encontraba en franco, tanto por la visión que de ella tenía el sector franquista , así como por la consideración general del resto de la ciudadanía heredera ideológica de la República.

    Para entender lo que sucedió reproducimos este artículo del digital »ECSaharaui.com, -Voz del Sahara Occidental, escrito por por Lehbib Abdelhay.

    El Sáhara Occidental es un tema que no sólo afecta a la región del Maghreb. Hay muchos países pendientes de cuanto sucede en este conflicto por los daños colaterales que puede suponer.

    La decisión de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, CIA, de abrir el acceso a más de 10 millones de páginas de más de 900.000 documentos desclasificados permite conocer lo que sucedió exactamente a partir de marzo de 1979 y así comprobar el verdadero papel que jugó el rey de España.

    Lo primero que tenemos que destacar es que agencia de inteligencia americana revela que Marruecos estaba perdiendo la guerra contra el Frente Polisario. Según el documento, Marruecos estaba perdiendo la batalla hasta que países europeos y Árabes intervinieron para ayudar a la dictadura de Hassan II.

     »La anexión del Sáhara Occidental por Marruecos en 1975 fue por la fuerza y desembocó en una guerra », según los documentos desclasificados. En la guerra del Sáhara, que estuvo muy disputada entre el Frente Polisario y Marruecos, fue determinante la ayuda que recibieron los marroquíes por parte de Estados Unidos, Francia, España y Arabía Saudí gracias a las relaciones de Hassan II con Henry Kissinger, entonces consejero de Seguridad Nacional de EEUU y con los Saud de Arabía Saudí.

    CÓMO FUE LA VENTA DEL SAHARA DIA POR DIA

    El 21 de agosto de 1975, el Departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España dada la situación en que se encuentra el régimen de Franco.

    El plan consiste en invadir la zona mediante una marcha de unos 300.000 ciudadanos marroquíes (Marcha Verde), que se harían pasar por antiguos habitantes de la zona.

    El 6 de octubre de 1975, los servicios de Inteligencia del Ejército español informan a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sáhara Occidental y le piden que actúe en consecuencia.

    El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio. Hassan II declara sin vergüenza ninguna:

     »Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sahara y encontrarnos con nuestros hermanos allí.’

    El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sáhara Occidental.

    El 22 de octubre de 1975, el presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda al ministro José Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.

    El 26 de octubre de 1975, da comienzo la Marcha Verde en territorio marroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística del plan ha corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

    El 31 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español. Mostrándose muy preocupado por la situación en el Sahara, pues tiene muy presente el caso portugués. No quiere que la situación le desborde.

    Finalmente el monarca español asumió oficialmente la Jefatura de Estado el 31 de Octubre después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes. Hasta entonces, según transmitió Stabler, « el Gobierno seguía vacilante » ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes.

    Rabat envió el primer grupo de « marchadores verdes » al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia contra la invasión.

    El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Juan Carlosmanifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

    El Secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se firma un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

    El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas españolas en El Aaiún en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en aparentar con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU). En este centro, en el curso de una bien regada amistad con los militares, hasta se permite decirles a los oficiales de las tropas allí destacadas:

    “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y también, dice “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”.

    El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el traidor nuevo jefe del Estado español. Los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes de la Marcha Verde. La ONU, incómoda y sin saber qué sucede, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. Mientras España mira hacia otro lado porque bastante tiene el principe con asegurar su corona y el monarca alauí no hace el menor caso.

    El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid, retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los saharauis, traicionados por España, se aferran a la lucha armada.

    El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, dirigida y controlada por EE.UU en la sombra.

    El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara (acuerdos tripartito de Madrid). Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española:

    200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas norteamericanas y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos.

    Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus hombres de confianza: Armada, Mondéjar y Torcuato Fernández Miranda.

    Mientras, el Gobierno del entonces anonadado Arias Navarro, con Francomoribundo y su porvenir político acechando, se limitó a ejercer de convidado en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un país más débil, pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después entregando a su enemigo acuartelamientos y armas.

    Fuente: Nuevo Diario, 20 ago 2019

    Tags : Sahara Occidental, Juan Carlos I, Marruecos, marcha verde,

  • El pueblo saharaui

    Jesús Mª Montero Barrado

    Estoy echando una mano a mi hermano Juan Miguel en el escrito que ha hecho sobre su viaje de hace tres años a los poblados saharauis situados en Tindouf. Esto me ha servido para referirme en esta ocasión a este sufriente pueblo. Mis recuerdos del Sáhara Occidental datan de la niñez, cuando era formalmente una provincia española. Tengo en mi memoria las imágenes de televisión de los representantes saharauis en las Cortes, ataviados con sus vestidos anchos y turbantes, en el momento de la votación del príncipe Juan Carlos como heredero de Franco.

    Años después (en 1974 quizás) llegó a mi casa un cartel, que se hizo famoso en su día, donde aparecía la fotografía de una mujer amamantando a su hijo y se podía leer POR UN SAHARA LIBRE. La fotografía la había hecho el artista Martín Prado, uno de los fundadores de la asociación de apoyo al pueblo saharaui. Tuve la suerte de conocerlo en Madrid en el verano de 1975, pues era amigo de África, la novia de mi hermano Seve. Recuerdo su sensibilidad al hablar y hasta la atención que me prestó, siendo yo un joven con apenas 17 años. El cartel lo colocamos en la puerta del despacho de casa, donde estudiaba con mi hermano Jose. Su presencia fue permanente durante muchos años, inspirando la reproducción que hice también por esos días y que, pese a su inocencia, sirve al menos para recordarlo. Mi conocimiento del pueblo saharaui se hizo en ese tiempo más intenso. Fue el momento de unos acontecimientos históricos decisivos para el futuro de la colonia española, empezando con la formación del Polisario en 1973 y culminando con la entrega vergonzosa del territorio por parte del gobierno español a Marruecos y Mauritania en noviembre de 1975. Por otra parte, África había vivido en El Aaiún durante bastante tiempo, dándome una buena cantidad de información y contándome alguna que otra anécdota. Mi militancia política, así mismo, me permitió completar bastante ese conocimiento, pues la Joven Guardia Roja y el Partido del Trabajo de España tenían en la solidaridad con ese pueblo una de sus prioridades internacionales.

    Cuando estudiaba en la Universidad, un compañero nos contó sus vivencias de la mili en la frontera con Marruecos durante la Marcha Verde y las órdenes que tenían en caso de que la oleada de personas movilizadas por Hassan II traspasara dicha frontera. Algo que, como en otra ocasión contaré, no fue más que una puesta en escena cobarde e hipócrita, porque al poco las tropas españolas se retiraron.

    Pasado bastante tiempo, estando ya aquí en Barbate, supe que mi sobrina Diana y mi sobrino Guillermo visitaron los poblados saharauis. Una vez más pude escuchar en sus voces detalles de su modo de vida, sus esperanzas, sus temores y, de nuevo, más anécdotas, que parece que nunca faltan en su familia.

    En Barbate existe una asociación de solidaridad que desde hace años realiza diversas actividades, entre las que destacan la recogida de alimentos y la acogida durante el verano en familias de niños y niñas saharauis. Desde Izquierda Unida de Barbate, donde he militado hasta hace poco más de un año, no ha faltado la aportación de una buena cantidad de arroz y aceite, los alimentos que nos solicitaban periódicamente. El curso pasado llegué a tener como alumno a un joven saharaui, Fadel, que vive en el seno de una familia barbateña. De las muchas veces que he hablado con él, me ha manifestado en ocasiones su añoranza por la tierra que ha dejado temporalmente. Es un muchacho en el que se refleja la huella de su origen, teniendo que hacer un gran esfuerzo por adaptarse a un mundo muy distinto, incluidos los estudios que realiza para mejorar su formación. Es del Barça, cuyo escudo tenía dibujado en la portada de su cuaderno de trabajo, equipo del que continuamente me preguntaba cosas sobre su historia, sus jugadores o sus triunfos, siempre atento a mis palabras y gozoso por la temporada que hizo.

    Segunda y última parte

    Como escribía al principio, ahora estoy con el escrito de mi hermano Juan Miguel acerca de su visita a los poblados de Tindouf. Dejaré para otra ocasión los comentarios que se merece.

    El otro día envié a mi hermano Juan Miguel su escrito sobre el viaje que hizo en febrero de 2006 a los poblados saharauis situados en las proximidades de Tindouf, dentro de Argelia. Mi hermano es una persona inquieta y, por supuesto, llena de gran corazón. Tenía un gran deseo de viajar al Sáhara Occidental con el fin de conocer in situ a sus gentes y las condiciones en las que viven. Desde hace mucho tiempo ha ido conociendo a jóvenes que estudian en la universidad salmantina, con quienes ha mantenido una relación especial, teniendo en cuenta su condición de librero especializado en Medicina hasta hace tres años, en que se ha jubilado. Desde hace un tiempo está vinculado a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca, participando en distintas actividades y sobre todo en la recaudación de fondos y productos diversos. Además de ropa y comida, que es lo más frecuente, por la experiencia que tiene de su trabajo se ha dedicado a recoger medicinas, libros y material médico y de enfermería.

    En su escrito nos cuenta cómo fueron organizando el viaje varias personas relacionadas de distinta manera con la solidaridad con el pueblo saharaui. Algunos llevan tiempo estableciendo convenios para la producción de determinados objetos (como, por ejemplo, alfombras) y la posterior comercialización en España.

    La estancia en los poblados fue corta, de apenas tres días, pero muy intensa, fructífera y reconfortante. Suficiente para que mi hermano pudiera conocer a varias familias, tuviera algunos contactos con funcionarios de la administración de la RASD y pudiera repartir parte de los fondos que llevó desde España y obtenidos, en algunos casos, con su estilo peculiar de involucrar a las personas. Unos fondos que sirvieron para comprar varias cabras lecheras y otras tantas placas solares, y ayudar a reconstruir viviendas destruidas por las lluvias torrenciales que por esos días cayeron.

    Fueron precisamente los estragos de esas lluvias, raras en un medio tan duro y árido como es el desierto, pero intensas, cuando nada más llegar a Salamanca la asociación inició una campaña de recaudación de nuevos fondos para ayudar en la reparación de los daños graves que sufrieron en viviendas e infraestructuras. Así mismo, ante el interés y empeño que siempre ha mostrado dicha asociación, pronto llegaron a un acuerdo con el gobierno de la RASD para que los fondos que se obtuvieran en Salamanca se destinasen a la reconstrucción del Centro Psíquico de Minusválidos de Rabuni.

    No olvida mi hermano en su escrito las causas de la situación en que vive el pueblo saharaui, cuando los primeros gobiernos españoles de la transición cedieron a las presiones marroquíes. Olvida, no obstante, los intereses geoestratégicos de los EEUU en la zona o los intereses económicos de determinados ministros. Así se entiende que los siguientes gobiernos, incluidos los del PSOE, con Felipe González, antes, y José Luis Rodríguez Zapatero, ahora, hayan dejado olvidado al pueblo saharaui. La confirmación de la pertenencia en la OTAN y los sucesivos acuerdos con EEUU son una clara muestra. Esto es algo de lo que me ocuparé en la siguiente entrada.

    Resulta muy importante el trabajo que están realizando con el pueblo saharaui las distintas asociaciones de solidaridad que están repartidas por todo el país. Aunque parece que no se nota, es un trabajo sordo. A esa apariencia contribuye la actitud de la mayoría de medios de comunicación, claramente manipulados. Estas asociaciones resultan altamente útiles. Permiten el traslado constante de recursos muy valiosos y necesarios, pero también que esté presente en tantos hogares la conciencia de la existencia de un problema y, sobre todo, de una injusticia. Gentes anónimas que se prestan a recoger fondos y enviarlos, a viajar cuando pueden para relacionarse con las gentes del desierto y a acoger, cuando pueden, a tantos niños y tantas niñas que llegan durante el verano a nuestro país.

    No sé que porcentaje de población saharaui vive en esos poblados, que están administrados por la república Árabe Saharaui Democrática, pues otra parte vive en los territorios ocupados por Marruecos, especialmente en la zona de El Aaiún. Por las noticias que recibimos en los medios de comunicación esa ciudad ha sido escenario en los últimos años de varios conflictos, con enfrentamientos entre la población saharaui y las autoridades ocupantes marroquíes. La represión ha sido muy dura. Procuraré documentarme para la próxima entrada, donde me centraré más en los aspectos históricos y de actualidad política.

    Fuente : Entre el mar y la meseta, 20 sept 2009

    Tags : Sahara Occidental, España, Marruecos, Marcha Verde, PSOE, PP, Felipe Gonzalez, prensa española,

  • El día que España entregó el Sáhara

    Javier Tusell

    El País, 16 dic 2001

    El reciente aniversario ha permitido recordar la trascendencia de la marcha verde en la relaciones entre España y Marruecos y en el origen de un conflicto, el del Sáhara, cuya resolución sigue pendiente. Sabemos que las autoridades españolas y las marroquíes se pusieron de acuerdo en que las primeras cedieran a las segundas la administración de la antigua posesión de un modo que contradecía la política hasta el momento seguida por España. Tal actitud resultaba impuesta para los dirigentes de entonces por la situación interna, en un momento en que con la enfermedad de Franco se planteaba un momento crítico de aquel régimen. Lo que ignoramos, en cambio, son los términos en que se tomó esa decisión. Hoy, 25 años después, ya se puede desvelar y no deja bien a las autoridades de los dos países.

    ‘De andaluz a andaluz’

    Solís llegó por la mañana del 21 de octubre de 1975 a Rabat y fue acogido de manera ‘extraordinariamente cordial y amistosa’ por el monarca alauí. Éste no sabía mucho sobre la enfermedad de Franco y ‘se demudó’ al enterarse de la gravedad de su dolencia. La conversación tuvo lugar por la tarde y de ella tomó nota cuidadosa el embajador español, Adolfo Martín Gamero.

    Solís fue al grano. Las autoridades españolas temían que la marcha verdeprovocara muertos al pasar por la frontera minada. ‘El Gobierno español’, dijo, ‘comprende que a estas alturas es difícil para su majestad paralizar la marcha…, pero puede detenerla tras haber penetrado unos metros’. Existía el mandato de la ONU sobre la autodeterminación de los habitantes, pero eso ‘no impedía el que podamos estudiar entre nosotros vías para que el resultado de la misma sea favorable a Marruecos; si hoy llegamos a un acuerdo, otras conversaciones ulteriores serán fáciles’. ‘A España’, concluyó el ministro, ‘le interesa una monarquía fuerte en Marruecos porque los enemigos de esa monarquía son nuestros mismos enemigos’.

    También Hassan II se pronunció con claridad y con idénticos nulos deseos de dejar que los saharauis lo hicieran por sí mismos. Adelantó que ‘nunca buscaría una solución que fuera contraria a la dignidad de España’, pero se declaró engañado por ella. A López Bravo, anterior ministro de Exteriores, le había dicho que España podía permanecer cuanto quisiera en el Sáhara, pero que a él no se le debía poner ante el ‘hecho consumado’ de su independencia. ‘Me consta que una característica de Franco es ser testarudo, pero ésta lo es también de los alauíes como yo’, remachó. ‘Los polisarios’, según él, ‘no hablan el castellano ni comprenden nada del espíritu’ español; en cambio, él se presentaba no como un ‘rey encolerizado, sino como un amigo de verdad’, aunque ‘traumatizado’. Como prueba de su buena voluntad ofreció una muestra de su pillería: a López Bravo le había indicado las zonas de la costa marroquí en que, aunque la pesca fuera ilegal, la toleraría.

    Solís insistió entonces en que España estaba dispuesta a abandonar el Sáhara, y en ese momento Hassan II le cortó: ‘Ahí está precisamente el error. Yo no quiero que se vayan ustedes tan pronto. Yo soy aún débil y necesito tener en el Sáhara un aliado’. Así se lo había escrito a Franco hacía tiempo. No podía tolerar que los militares españoles de guarnición en el Sáhara se mostraran más dispuestos a hablar con el Frente Polisario que con él porque ‘para todo marroquí eso es sinónimo de acuerdo entre España y Argelia’. Esta última suponía un peligro revolucionario y ‘ahora van a dejar que esta ideología triunfe y se implante en el sur de Marruecos’.

    Solís estaba ya a la defensiva. Propuso entonces la celebración de una conferencia cuatripartita (es decir, con Argelia, Marruecos y Mauritania), pero Hassan II le repuso que se negaba a tratar con los argelinos. El ministro español se mostró tan sólo interesado en guardar unas mínimas apariencias. España estaba dispuesta a ‘ayudar a Marruecos para que éste sea quien acabe incorporándose al Sáhara’. Su interlocutor había dejado caer la posibilidad de que a medida que se fueran los españoles, ‘campesinos auténticos’ procedentes de Marruecos les fueran sustituyendo, pero eso al enviado español le parecía demasiado, pues ‘una ocupación poco a poco… sería demasiado visible’. Al final resumió sus deseos en tan sólo ‘que los acuerdos de la ONU queden cubiertos’, claro está que en apariencia.

    Hassan II no se comprometió a nada y, a diferencia de Solís, dijo no estar dispuesto a improvisar tomas de postura. Pero no dejó de mencionar vías de solución entreveradas de amenazas, y, sobre todo, no estuvo dispuesto a detener la marcha verde; a lo sumo manifestó su voluntad de tratar con España. Si había exhibido en meses precedentes reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla era ‘porque ustedes nos han obligado a usar los últimos recursos’; en condiciones normales sólo haría esta demanda una vez que España recuperara Gibraltar.

    ‘Turistas’ marroquíes

    En cuanto a la marcha, aseguró con firmeza, ‘no puedo pararla’. ‘España es nuestro vecino’, dijo con condescendencia, ‘y, sin duda, por razones de salud del Generalísimo, pasa actualmente por un mal momento’. Pero, aludiendo al jefe militar español del Sáhara, ‘si un general español ha encontrado el medio de entenderse con comunistas como los del Polisario, también podrá entenderse con los monárquicos que vienen desde Marruecos’. Sugirió que los norteamericanos estaban al tanto de sus proyectos y, como para demostrar que sus propósitos eran evitar un choque armado, asimiló a los participantes en la marcha con los millones de turistas que cada año visitaban España. Sólo detendría a los suyos en caso de que antes de llegar a la frontera hubiera una decisión de la ONU en el sentido de que España y Marruecos solucionaran la cuestión; los diplomáticos españoles debían recibir instrucciones en el sentido indicado. ‘La sola y única’ solución que no podía contemplar’, concluyó, ‘era la posibilidad de la independencia’. Lo que dijo entonces Solís, concluyendo la entrevista, es la más palmaria demostración de la debilidad de aquella dictadura con un Franco agonizante: ‘Digo solemnemente a V. M. que no queremos la independencia, que lo que necesitamos es cubrir las formas y salvar nuestros compromisos… y que estamos de acuerdo en que el Sáhara sea para Marruecos’.

    Nada concreto se pactó en esta conversación, pero de ella derivó todo. España abandonó el Sáhara como consecuencia de su situación interna; lo hizo en contra de toda su política exterior precedente. Luego los políticos de la transición, principalmente Marcelino Oreja, restablecieron la línea de principios y de coherencia de la política española. Pero de la conversación deriva en la actualidad un contencioso todavía vivo, uno de cuyos inconvenientes es contribuir a envenenar la relación entre España y Marruecos.

    UNA LARGA DISPUTA

    TRAS UNA LARGA DISPUTA, España y Marruecos habían sometido al Tribunal de La Haya sus diferencias: mientras que España se había mostrado partidaria de la autodeterminación ante Naciones Unidas, Marruecos se había opuesto a ella. La decisión del alto tribunal se tomó el el día 16 de octubre de 1975 y fue favorable a la posición española. Ese mismo día, el rey Hassan II anunció la marcha verde, que llevaría a centenares de miles de personas hasta la frontera de aquel territorio. Un día antes, sin embargo, Franco había sufrido un primer infarto que acabaría llevándole a la muerte, y el Gobierno español, que aún no había informado a la opinión pública de la gravedad de su enfermedad, decidió el 17 de octubre el abandono del Sáhara.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de diciembre de 2001

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, Marcha Verde, ONU,

  • Sahara, siempre en el corazón

    César Jara*

    Era noviembre del año 1975; yo cumplía 21 años y la situación política y militar en la entonces provincia española del Sáhara Occidental era explosiva.

    El rey de Marruecos, Hasan II, aprovechando la enfermedad terminal del dictador Franco, había lanzado su “marcha verde”, con miles de colonos empujados por sus fuerzas armadas hacia la frontera norte del territorio, con el fin de anexionárselo y apoderarse de los ricos fosfatos y la pesca.

    Yo tenía que hacer el servicio militar y en el sorteo me tocó ir a la Policía Territorial, a El Aaiún; finalmente, pude librarme de ese cruel destino, de cuyas duras condiciones sabía ya de antes gracias a un amigo que estaba allí y me escribía largas cartas, burlando la censura, contándome las penurias de los saharauis y de los reclutas españoles allí destacados.

    En febrero de 1976, el gobierno de Aras Navarro, ya muerto Franco, entregó vilmente, al margen de la legalidad internacional, ese territorio a manos del sátrapa de Marruecos y de una junta militar de Mauritania, empezando así una larga y vergonzante historia de represión, expolio y desgracia para el noble pueblo saharaui, la mitad del cual tuvo que huir al desierto argelino y levantar campamentos de refugiados en Tinduf, sobreviviendo hasta hoy en condiciones pésimas, gracias a la ayuda de la ONU, poca, y de la solidaridad internacional, especialmente de entidades y gentes en España y otros países europeos.

    El Frente Polisario creó la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por la Unión Africana y muchos Estados, no así España. Sus modestas Fuerzas armadas se batieron contra las de Marruecos y, en 1991, se llegó a un alto el fuego y, desde entonces, se estancó la salida política, tras negarse el régimen alauita a celebrar un referendo de autodeterminación, bajo la tutela de la ONU.

    Un conflicto olvidado; un pueblo que sufre y un deshonor para todos los gobiernos y partidos gobernantes españoles desde entonces, que no han asumido su responsabilidad legal e histórica como potencia colonizadora del territorio.

    En los territorios ocupados, especialmente en El Aaiún y Smara, las dos principales ciudades, se está viviendo en las últimas semanas un levantamiento popular de protesta contra el invasor y las duras condiciones de represión cotidiana, de humillación, a que se somete a los saharauis.

    Apenas sale en los medios de comunicación españoles, en los grandes, una sola noticia al respecto, los periodistas y observadores de organizaciones de derechos humanos tienen prohibida su llegada al Sáhara ocupado y cada día se siguen ocasionando muertos, heridos y hay cientos de detenidos, de torturas y hasta de decenas de mujeres violadas.

    No oigo una sola palabra de condena de los políticos españoles, ni de los de Izquierda Unida y Podemos siquiera.

    Sólo pervive el amor y el apoyo de un amplio sector de la sociedad que acoge este verano, como ya sucede hace muchos años, a cientos de niños saharauis en casas de familia, en una especie de parche caritativo que alivia el dolor del pueblo del desierto, pero sin que nuestro gobierno, éste y todos los habidos, mueva su dedo para acabar con el conflicto.

    Mohamed VI, sátrapa actual marroquí, juega sus cartas chantajistas contra España: presión migratoria, reivindicación de Ceuta y Melilla, acuerdos comerciales pesqueros con la Unión Europea, terrorismo integrista con base en el país vecino…; y a callar y tragar.

    Yo llevaré siempre al Sáhara en mi corazón y apoyaré su causa política hasta el final de mi vida.

    ¡Sáhara libre!

    *Periodista

    Fuente: Crónica Popular, 22 jun 2019

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, Marcha Verde, invasión, represión,

  • Crónica de una traición

    Por Bachir Ahmed*

    Nos hemos acostumbrado a decir que en los momentos difíciles de los años setenta del pasado siglo, España se vio abocada a abandonar su “provincia” del Sahara Español debido a la presión que ejerció Marruecos con la “Marcha Verde”.

    Si miramos la historia y analizamos algunos hechos, se puede llegar a la conclusión de que no fue así. España dejó el Sahara, después de llegar a un acuerdo con Marruecos.

    Ya en 1974, España comenzaba a ponerse nerviosa. Los encuentros armados con el Frente POLISARIO se recrudecían y la presión de los ciudadanos en la calle contra la política colonialista, más la represión por parte de los cuerpos de seguridad, daban a entender que la posición española se debilitaba. Ya casi era una realidad que España se marcharía del Sahara. Es más, sus movimientos parecían que iban en esa dirección. Anunciaron que se llevaría a cabo un referéndum donde el pueblo saharaui tendría la oportunidad de elegir su futuro y que España se encargaría de tutelar el proceso.

    El cambio de España se produce durante el año 1975. Los acontecimientos se aceleran. La potencia colonizadora intenta por todos los medios dirigir los destinos del futuro saharaui. Crea el Partido de Unión Saharaui (PUNS), cuando en la metrópoli estaban prohibidos los partidos. Intenta formar una especie de gobierno interino con miembros del PUNS. Comienza a construir viviendas, carreteras y a dar trabajo a los saharauis. Todo ellos acompañado de una represión brutal contra los ciudadanos saharauis que denuncian estas maniobras.

    La llegada de la Misión Visitadora de la ONU en mayo de 1975 pone nervioso al gobierno español. La población saharaui sale en masa a las calles y deja patente, que solo quieren la independencia y que su único y legítimo representante es el Frente POLISARIO. Además, el informe de la Misión es contundente:” La mayoría del pueblo saharaui quiere la independencia y el único representante es el Frente POLISARIO”. Marta Jiménez, representante de Cuba y miembro de la Misión añade, que la ONU debe utilizar todos los medios para que el pueblo saharaui pueda ejercer su derecho a la autodeterminación.

    Ante esta derrota diplomática del gobierno español por una parte y el reino de Marruecos y Mauritania por otra, comienza a tejerse una nueva estrategia. Aumentan los contactos entre estos tres países. Las visitas se hacen cotidianas e intentan buscar una solución a espaldas del pueblo saharaui y sin contar con la ONU.

    Hassan II y sus medios de información, ponen en marcha lo que teóricamente debe ser la excusa para que España olvide sus promesas, la Marcha Verde. Hacen público que 350.000 marroquíes entrarán de forma pacífica en el Sahara Español. Los medios de todo el mundo ponen su atención en la zona de Tarfaya, por donde entrará la avalancha en territorio saharaui.

    Lo que no supieron o no quisieron saber es que el 27 de octubre, el Alto Estado Mayor del ejército español, estudia un posible acuerdo militar con Marruecos y Mauritania en el que se fijan los plazos de retirada y entrega de los puestos y guarniciones. Por eso, al este de donde se desarrollaba la Marcha Verde, sin cámaras ni periodistas, se estaba llevando a cabo la verdadera invasión. Unidades de élite marroquíes con la connivencia del gobierno español ocupaban las bases que el ejército español les entregaba. Esto ocurría una semana antes de la Marcha Verde.

    También la tarde del 28 de octubre de 1975 en la ciudad de el Aaiun, camiones cargados de soldados, principalmente de la legión, se dirigen a los barrios de mayoría saharaui y después de tomarlos militarmente, comienzan a sembrar alambradas de espino a su alrededor. Los barrios saharauis quedan totalmente aislados de los españoles. Se hace oficial un toque de queda, para la población saharaui, que rige desde las seis y media de la tarde hasta las siete de la mañana. Todos los saharauis se convierten en sospechosos de no se sabe qué. Los soldados se mofan de los saharauis, les piden la documentación, los cachean, los ponen de cara a la pared, les prohíben que salgan de la ciudad, se les corta el suministro de combustible; los convierten en un peligro imaginario. Los saharauis, por supuesto, desean entender lo que está pasando.

    Aunque en las Naciones Unidas el embajador Jaime de Pinies defiende la postura española de llevar el proceso de descolonización hasta el final, sobre el terreno, las cosas se muestran de otra manera. Los ministros del gobierno de Arias Navarro, Carro Martínez y Solís Ruiz visitan en varias ocasiones al rey Hassan II. Negocian con el rey marroquí la forma de entregar el Sahara sin que quede malparada la imagen de España.

    El 29 de octubre, comienza oficialmente la evacuación de la población civil española. En un plazo corto de tiempo, la mayoría de los civiles abandonan el territorio. Hasta los muertos son exhumados y enviados a Canarias. Por supuesto, entre estos españoles no encontraremos saharauis. Los militares del territorio se sienten indignados. Temen que las órdenes que llegan de Madrid, se convierta en una simple entrega del territorio a Marruecos. El descontento se generaliza entre la oficialidad. Para calmar los ánimos, el día 2 de noviembre se presenta, por sorpresa, en el Aaiun el príncipe Juan Carlos de Borbón, nombrado dos días antes jefe de Estado en funciones. Las palabras del príncipe, dejan mucho que desear.” Se hará todo lo posible por mantener intacto el prestigio y el honor del ejercito español”, “España cumplirá sus compromisos”, “Deseamos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”. Años después en una entrevista, Hassan II confiesa que la visita de Juan Carlos tenía otra función: “Le enviaron para calmar a los oficiales y convencerlos que el problema había adquirido un matiz más político que militar”. “Además, él siempre ha considerado que el Sahara era marroquí y que, si debía entregarlo a algún país, éste era Marruecos y ningún otro”.

    La mascarada para la opinión pública internacional comienza el día 6 de noviembre. Todas las televisiones del mundo muestran imágenes de la “Marcha Verde” sobre el Sahara Español. El mensaje que pretendían, se ha logrado; existe peligro de conflicto, hay que evitar por todos los medios una guerra entre Marruecos y España.

    El día 9 de noviembre, con los objetivos que pretendía logrados, Hassan II ordena frenar la Marcha Verde y el regreso de los 350.000 marroquíes participantes en ella, incluyendo a los 35.000 miembros de las Fuerzas Armadas Reales, que iban camuflados entre los civiles.

    Con todo bien atado, el 14 de noviembre de 1975 se reúnen en Madrid los jefes de gobierno de Marruecos, Mauritania y España y firman el ignominioso Acuerdo Tripartito de Madrid por el que se reparten el territorio. En ningún momento se ha tenido en cuenta la opinión de los más interesados, el pueblo saharaui.

    Con la firma del acuerdo se llega al último capitulo de la crónica que anunciaba la histórica traición del gobierno español al pueblo saharaui. Aun habiendo firmado el Acuerdo, España se atreve a enviar un comunicado a la ONU advirtiendo que “la descolonización del Sahara Occidental culminará cuando la opinión de la población se haya expresado válidamente”.

    *Barchir Ahmed es periodista saharaui, vive en Canarias. Cada viernes de 18 a 19 horas realiza el programa “Sáhara desde Canarias” en Radio Guiniguada. Pasado mañana se cumplen 37 años del Acuedo Tripartito. El artículo fue emitido a nuestro blog para su publicación. Lo publicamos hoy porque el 14 de Noviembre este blog estará en huelga.

    Fuente : somosnadie.com

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, España, traición, Marcha Verde, acuerdo de Madrid,

  • España entregó los saharauis atados de pies y manos

    Textos comentados extraidos de la página personal de Arturo Perez-Reverte en Twitter.

    Comentar para los menos avisados que APR fue corresponsal del Diario Pueblo a lo largo del año 1975 en el antiguo Sahara Español. Desde allí fue testigo de acontecimientos como la Marcha Verde y la entrega del territorio a los marroquíes, así como de la entrada de ese ejército a sangre y fuego…

    Inevitables recuerdos del Sáhara. Hace 35 años justos, un joven reportero de 24 años, al que conozco bien, pasó nueve meses allí….

    Melancolía. Tantos amigos vivos y muertos, en todo este tiempo: el comandante Labajos, el teniente Rex Regúlez, Laharitani, el cabo Belali.. Sidahmed, Buhari, el teniente Albaladejo, Yoyo Sandino, el capitán Merdrano, el teniente coronel Lopez Huertas..

    Miro los telediarios y los periódicos y recuerdo….

    Veinticuatro años, como digo. El parador de El Aaiún, el puticlub de Pepe el Bolígrafo, las patrullas, la frontera…

    Le preguntan sobre el cabaret de Pepe

    Era un cabaret como los de las pelis, en plan Beau Geste. Legionarios, putas veteranas, periodistas… Lo mejor de cada casa…

    Le preguntan si puede escribir un libro sobre el asunto y contesta:

    No puedo. Hay libros sobre eso. Yo ya escribí mucho en su momento….

    Fue la primera vez en mi vida en que sentí vergüenza de ser español. Y no la última…..

    Veinticuatro años, imagínese. Había hecho ya la guerra de Chipre y el sur del Líbano, pero nunca había estado con tropas españolas…..

    Fue una experiencia singular. Por primera vez no me sentì de paso, con billete de avión en el bolsillo. Aquello también era mío…

    Alguien le dice que como es posible haber sentido vergüenza de ser español. Que ella no lo ha sentido nunca y PR contesta:

    Eso es porque no se fija suficiente, querida amiga. Porque no se fija….

    Otro corresponsal le dice: De haber podido decidir, ¿habría usted abandonado el Sahara español?. Contesta PR

    Quizá. Pero no de esa manera infame….

    Los entregamos atados de pies y manos. Yo los vi. Lo fotografié. Lo conté. Me expulasron en víspera de Navidad, por hacerlo…

    No me expulsaron los marroquíes, sino los españoles. El gobernador local. No querían testigos molestos…

    Por aquel tiempo crucé verdaderamente mi línea de sombra. Me hice reportero adulto con mi primera derrota moral…

    No es fácil olvidar esas cosas…

    Otro corresponsal le pregunta: que le parece lo que hizo la Ser: temeridad, autobombo o implicación con el Sahara…y contesta:

    No juzgo esas cosas. Ya no.

    Una persona le pregunta: que es lo que extraña mas de esos dias? (si es que hay algo que extrañar)..y contesta:

    Los compañeros, la aventura, las patrullas por el desierto, las incursiones nocturnas en Marruecos con el teniente Regúlez…

    Rex Regúlez murió a poco de aquello. Se quemó vivo en un coche, al volver a la península….

    Sin el desierto, decía, no valgo un carajo….

    Le preguntan: ¿Qué solución propondrias ahora para el Sahara? ¿Qué posición debería tomar España?

    No lo sé. Ya no es asunto mío. Mi batalla la perdí hace más de treinta años.

    Uno escribe: Es admirable la verdad, y más siendo tan joven en conflictos. Eso debe marcar mucho.En el Sahara estuvo mi padre también…y contesta nuestro amigo PR

    Es curioso. Los soldaditos de la mili iban obligados. Y casi todos los que conozco tienen nostalgia de aquello….

    Otra corresponsal le escribe: de todo esto entiendo que los recuerdos están marcados con fuego…. era ud. muy joven. Y contesta:

    Si. Era joven en el Sáhara. Y en Chipre. el Líbano. Y en Angola. Y en Eritrea. Y en Nicaragua, Y en Mozambique. Y en.. A veces me pregunto de qué se escandalizan algunos…..

    De qué carajo se sorprenden cuando llamas a alguien « mierda ». Aqui recuerda PR la famosa polémica de días pasados con el asunto de la marcha de Moratinos del gobierno

    No tienen ni puta idea…

    Fuente : El Angel de Olávide

    Tags : Sahara Occidental, colonización española, Arturo Perez Reverte, Marcha Verde, Pueblo,

  • Crónica de Arturo Perez reverte en el diario Pueblo del día 22 de diciembre de 1975

    Se acabó. «Sáhara mogrebía.» Sáhara marroquí, gritan esos chiquillos que, ante el Parador, agitan banderas rojas con la estrella de cinco puntas. El taxi se detiene con estrépito de chatarra. «Al aeropuerto.» El nativo, con expresión indiferente, mete dentro mi reducido equipaje. Nueve meses en el Sáhara: un saco de dormir, una vieja pistola inutilizada que alguien capturó en combate al Polisario, y algunos amigos. El Ejército marroquí es dueño de la ciudad, y se nota. El nuevo amo del Sáhara es el coronel Dlimi, de las Fuerzas Armadas Reales. «Los saharauis van a tener ahora el amo que merecen», ha dicho uno de los españoles notables que se marchan con la conciencia tranquila.

    Llueve mansamente sobre El Aaiún, convertido en una ciudad fantasma. Ya no se ven uniformes españoles: En cada esquina, en cada cruce, entre la luz gris, patrullan soldados marroquíes y gendarmes con el arma lista. Libre al fin de la necesidad de guardar las apariencias, Hassan II pacifica la ciudad. Se asegura que España ha entregado a Marruecos una relación con los polisarios fichados por la Policía. Al caer la noche, saharauis con los ojos vendados son conducidos a misteriosos puntos de destino, con un fusil apoyado en la espalda. Otros escapan por el desierto con sus familias, hacia el este. Los he visto salir de noche, amontonados sobre viejos Land Rover: ancianos, mujeres, niños, cabras. Pero rondan la aviación y las patrullas marroquíes. Muchos no llegarán nunca.

    Se acabó. «Sáhara mogrebía.» España se lava las manos. En el Zoco Viejo, donde nuestros soldados fueron siempre los mejores clientes, las tiendas están vacías. En los barrios musulmanes, los nativos pegan la oreja al receptor para escuchar Radio Sáhara libre. En el desierto, al este y al sur, la lucha continúa: los guerrilleros han atacado Bucraa con fuego de mortero esta mañana, causando dos heridos en el destacamento español de tropas nómadas que aún protege las instalaciones. Desde su cuartel general, el coronel Dlimi y su estado mayor se disponen a marroquizar el Sáhara. «No existe el Polisario –han declarado hoy–. Es una invención de los periodistas.»

    Última noche en el cuartel de la Policía territorial. La unidad está disuelta: la tropa peninsular, en Canarias; y muchos nativos, veteranos de nómadas y territoriales, tras verse desarmados por sus jefes, vagan por el desierto dispuestos a unirse a los polisarios a quienes combatían hasta hace poco. Aquí sólo quedan algunos oficiales españoles que ultiman su propia evacuación. En el bar, durante mucho tiempo refugio de reporteros desamparados, el teniente coronel López Huerta murmura: «Qué tristeza… Qué vergüenza». Los otros –Labajos, Sandino, Galindo– beben en silencio. «Si los polisarios nos hubieran ayudado, al menos…», se lamenta alguien. La placa de madera con los nombres de los muertos, españoles y nativos, ha desaparecido de la pared. Combates viejos que ya nadie recuerda, ni importan.

    La suciedad y los muebles rotos se acumulan en las aceras, frente a las casas, y algunas calles, cubiertas de papeles quemados y mojados, despiden un olor insoportable. De patios de cuarteles y oficinas aún se levantan al cielo humaredas de documentos que arden. Bajo la llovizna, innumerables perros abandonados por sus dueños durante la evacuación recorren las calles con el pelo mojado y la mirada lastimera. Todo es desolación. En el cabaret El Oasis, las chicas se han marchado: Silvia, La Franchute. Todas. Ahora sólo hay bingo. Aburridos oficiales y soldados marroquíes sustituyen a los legionarios. Pepe el Bolígrafo, el veterano gerente, me despide con un abrazo y suspira: «Así es la vida, compadre». En los muros de la capital del Sáhara, el sol y las recientes lluvias comienzan a borrar las inscripciones de: «Fuera Marruecos» y «Viva el Frente Polisario» que llenan la ciudad. Colgadas de hilos eléctricos, las banderas saharauis ya son sólo jirones sucios y descoloridos. El Aaiún es una ciudad silenciosamente estrangulada.

    Me expulsan de aquí. Soy persona non grata. Ahora mi periódico me envía a Argel y al desierto, por el otro lado. Ésta es mi última crónica desde el Sáhara marroquí. Hace frío. Dentro de tres días será Navidad.

    Fuente : El Angel de Olávide

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, Arturo Perez Reverte, Pueblo, Marcha Verde,

  • La Marcha Verde: el intento marroquí por controlar la identidad cultural en el Sáhara Occidental

    Por Violeta Ruano

    Hoy, hace 40 años, el rey marroquí Hassan II organizó una de las exhibiciones de nacionalismo post-colonial mejor escenificadas de la historia. Fue la Marcha Verde, la manifestación masiva de más de 350,000 civiles marroquíes, presuntamente desarmados, quienes cruzaron, la mayoría a pie o en gigantescos camiones, los casi 600km que separan Agadir (sur de Marruecos) de la frontera oficial entre Marruecos y el entonces Sáhara Español (ahora Sáhara Occidental), llevando a cuestas banderas marroquíes, fotos del monarca y koranes.

    En respuesta a una llamada pública de su rey unos días antes (y la promesa de trabajo, casas y terrenos gratuitos) los manifestantes se habían puesto la tarea de liberar al Sáhara de forma pacifica del yugo colonial y, al mismo tiempo, anexionar el territorio y todos sus recursos naturales (i.e. fosfatos, ricos bancos de pesca y potencialmente petróleo) a Marruecos en base a unos supuestos lazos históricos entre los dos países. Esto era parte de los planes de Hassan II de reunificar lo que él llamaba el Gran Marruecos (Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania y partes de Argelia y Mali), una estrategia que había cobrado prioridad en la agenda del reino desde que Marruecos consiguiera su independencia de Francia en 1956. Esta declaración, sin embargo, había sido rechazada por el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya, el cual el 16 de octubre de 1975 había decretado que los territorios saharianos al sur de Marruecos no habían tenido ningún vínculo de soberanía con los sultanes marroquíes en ningún momento de la historia.

    A cubierto de los ojos de la comunidad internacional, la llamada pacífica Marcha Verde se reforzó con más de 20.000 soldados marroquíes que invadieron el territorio, todavía bajo la tutela española, desde el norte. Un tiempo después, su aliado Mauritania entraba en la colonia por el sur. De esta manera, ambos países honraron los secretos Acuerdos Tripartitos que se firmaron en Madrid el 14 de noviembre. A través de estos acuerdos, España había transferido de forma ilegal la administración de su colonia a sus dos vecinos (bajo la ley internacional, ningún poder colonial tiene el derecho de transferir la administración de una colonia a otro país), en vez de comenzar el proceso de descolonización que las Naciones Unidas llevaban más de diez años demandando. A pesar de los acuerdos políticos, los dos ejércitos invasores estaban listos para contrarrestar cualquier posible acción armada de los soldados españoles o, más importante, del naciente movimiento de liberación nacional saharaui, el Frente Polisario. Este grupo guerrillero, formado por estudiantes locales saharauis en mayo de 1973, llevaba ya más de dos años luchando por la independencia del Sáhara Occidental, plantando las semillas de la revolución saharaui.

    La invasión extranjera, lejos de ser pacífica, aterrorizó a la población local, forzando a más de 100.000 personas al exilio. Los refugiados saharauis deambularon por el desierto durante más de dos meses mientras eran bombardeados por las fuerzas aéreas marroquíes. Se movían hacia el este del territorio y, finalmente, hacia la frontera argelina, donde se asentaron cerca de la ciudad de Tindouf, justo en medio de una de las regiones más inhóspitas del desierto del Sáhara: la hamada, también conocida como « El Jardín del Diablo ». Esta situación provocó una guerra de 16 años entre Marruecos y el Frente Polisario, la cual terminó con un alto al fuego mediado por las Naciones Unidas en 1991, y la promesa de un referéndum de autodeterminación para los saharauis. Hoy, 24 años después, este referéndum todavía no se ha celebrado y los saharauis siguen esperando una solución para una de las situaciones de refugio más largas en la historia de África.

    En Marruecos, cada 6 de noviembre desde 1975 es celebrado como un día de fiesta nacional, conmemorando el coraje y la determinación del pueblo marroquí para liberarse de la opresión colonial. Desde 2013, las autoridades marroquíes han organizado una « Caravana de la Marcha Verde » (“Caravane de la Marche Verte”), una reunión de marroquíes y un grupo de visitantes internacionales que repiten la marcha en coche, motocicleta y cualquier otro medio de transporte, patrocinados por la Asociación Magrebí de Automóbiles Deportivos (AMSA). Los participantes, quienes pagan alrededor de 190€ por tres días de alojamiento, transporte, seguro y productos de merchandise, llevan consigo camisetas de color rojo y verde, imitando la bandera marroquí, así como banderas y otros elementos nacionalistas. La edición de 2015 de la Caravana se lleva desarrollando desde ayer, y se espera que llegue mañana a Al Aaiun, la capital del Sáhara Occidental (lo que Marruecos llama sus provincias del sur, y los saharauis los territorios ocupados). Al mismo tiempo, la Federación Real Marroquí de Vehículos de Época ha organizado una marcha paralela que también se espera que llegue a Al Aaiun mañana.

    La Marcha Verde original en 1975, conocida en árabe como Al Massira Al Khadra, estuvo infundida de un aura religioso y de patriotismo que convirtió al rey Hassan II en poco más o menos que una figura divina. Hoy, su hijo Mohamed VI está en El Aaiun, rindiendo honores a su padre (ya muerto) y presidiendo las celebraciones masivas, que incluyen un partido de fútbol reuniendo viejas glorias del deporte como el futbolista argentino Armando Maradona, quien ha sido especialmente invitado para la ocasión. La delegación oficial marroquí estará en Al Aaiun al menos hasta mañana, esperando a que lleguen las caravanas y mostrando su apoyo a los colonos marroquíes que hoy en día sobrepasan a los nativos saharauis en una proporción de cinco a uno.

    Muy probablemente en el área circundante, aunque es difícil saberlo debido al bloqueo mediático impuesto sobre el territorio, haya varios cientos de policías marroquíes reprimiendo cualquier intento de la población local de manifestarse en contra de las celebraciones. A lo largo del pasado mes, activistas saharauis a favor de la independencia han denunciado las detenciones arbitrarias y las continuas violaciones de su libertad de movimiento dentro de su propio país.

    Aquellos saharauis que no se marcharon al exilio en 1975 han vivido bajo la ocupación marroquí durante los últimos 40 años, viendo como sus hijos e hijas son marroquinizados a la fuerza en las escuelas y reprimidos violentamente en las calles, sufriendo uno de los peores casos de violaciones de derechos humanos del planeta, tal y como lo han denunciado muchas ONGs internacionales como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Centro Robert F. Kennedy para la Justicia & los Derechos Humanos.

    Es bien sabido que culturalmente hablando los saharauis distan mucho de ser marroquíes. Tradicionalmente, los saharauis del Sáhara Occidental pertenecen a un área geográfica más amplia conocida como Trab el-Bidhân, la cual se extiende desde Wad Noun en el sur de Marruecos hasta el río Senegal al sur, y del este de la región de la hamada en Argelia y Mali hasta la costa Atlántica en el oeste. Los Bidhân, una mezcla de raíces Bereberes, Árabes, Sub-Saharianas y Musulmanas, eran pastores nómadas que vivían en familias, organizados en qabîlas (tribus), y viajaban a través del desierto con sus rebaños de camellos. Aunque algunos se dedicaban al comercio norte-sur y lideraban impresionantes caravanas de camellos a través del desierto – por tanto estableciendo relaciones económicas con una gran diversidad de ciudades y asentamientos en la región – no estaban alineados con ningún gobernante en particular, llevando una vida completamente separada de sus vecinos del norte. Si acaso, los saharauis comparten muchas más similitudes étnicas y culturales con los mauritanos que con los marroquíes.

    Hoy en día, la cultura oral y material es uno de los aspectos clave que diferencia a las sociedades marroquí y saharaui. Los saharauis, del mismo modo que los mauritanos, hablan hassâniya – una mezcla única del árabe, bereber znaga y español (versión saharaui) o francés (versión mauritana) – el cual es un medio importante para expresar su identidad. Por el contrario, los marroquíes hablan una versión diferente del árabe, el darija, y la mayoría no entiende el hassâniya.

    Las sociedades Bidhân también son reconocibles por sus ropas. De manera bastante diferente a la tradicional chilaba (djellaba) marroquí – un vestido unisex largo y suelto – los hombres saharauis (y mauritanos) visten la darraa – una túnica amplia, sin mangas y abierta por los laterales, normalmente blanca o azul con bordados dorados, la cual se viste con pantalones a juego – y el lizem – un turbante largo que se envuelven alrededor de la cabeza para protegerse del duro clima del desierto – mientras que las mujeres visten la melhfa – una pieza de tela colorida que envuelven alrededor de sí mismas, cubriéndose la cabeza.

    Recientemente la melhfa se ha convertido en una representación tan simbólica de la identidad saharaui (y libertad independiente) que en 2009 la famosa cantante saharaui Mariem Hassan, quien murió de cáncer este pasado agosto, fue atacada por un grupo de jóvenes marroquíes en las calles de Barcelona por llevarla, lo que le inspiró a componer la canción “Almalhfa” (Al Aaiun Egdat, 2012).

    Además, las celebraciones sociales y fiestas Bidhân tales como las bodas también difieren considerablemente de las marroquíes. Las comunidades nómadas Bidhân tradicionales normalmente celebran los eventos que tienen que ver con el ciclo de la vida en gigantescas tiendas de fiesta conocidas como khayma ar-räg (tienda para el baile). En el campo (badia), estas se colocan en medio del campamento nómada (frig), mientras que en las ciudades hoy en día se colocan normalmente en medio de las calles. Al contrario que las novias marroquíes, quienes suelen vestir una serie de vestidos lujosos, las novias Bidhân suelen vestirse con melhfas de color blanco y/o negro.

    En muchas ocasiones, las celebraciones en el Sáhara Occidental y Mauritania son animadas por los iggâwen, músicos hereditarios (similares a los griots de otros países del África Occidental), quienes tocan instrumentos tradicionales como el tambor tbal, el laúd tidinit y el arpa ardín. En particular, no hay ningún instrumento parecido al ardín, el cual lo tocan exclusivamente las mujeres Bidhân, que se pueda encontrar en Marruecos. El las bodas más modernas, los músicos (iggâwen o no) también tocan los teclados y la guitarra eléctrica, como parte del proceso de modernización cultural que ha sido clave en la formación de estados post-coloniales en África a través del pasado medio siglo. Tanto en las festividades tradicionales como en las más modernas, los los hombres y las mujeres siempre llevan sus ropas tradicionales, y las mujeres juegan con sus melhfas cuando bailan al son de la música, cubriéndose la cara momentariamente como símbolo de modestia cuando lanzan sus característicos y festivos ululatos (zgarits).

    Sin embargo, en el Sáhara Occidental hoy en día las tradiciones culturales saharauis están en grave peligro debido a la ocupación. Cada año, las autoridades marroquíes fuerzan la celebración de festivales y eventos nacionalistas a lo largo del territorio, a la vez que reprimen diariamente cualquier manifestación cultural independiente, incluyendo la expresión de la lengua hassâniya y otros elementos como las tiendas nómadas. Esto ha sido recientemente denunciado en un informe oficial firmado por el Centro Robert F. Kennedy por la Justicia & los Derechos Humanos, el Colectivo de Defensores de los Derechos Humanos Saharauis (CODESA) y la organización londinense Sandblast, entre otras organizaciones, y el cual está basado en el trabajo etnográfico de varios investigadores independientes en el Reino Unido y EEUU.

    La Marcha Verde, así como muchas otras festividades marroquíes que tienen lugar cada año en el Sáhara occidental, son parte de un aparato nacionalista bien diseñado y engrasado que busca representar la cultura saharaui como intrínsecamente marroquí, y así apoyar la demanda territorial de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, y la explotación de sus recursos naturales (y, más recientemente, oportunidades turísticas). Hoy en día, 40 años de ocupación más tarde, la batalla sobre la representación cultural se ha convertido en una de las estrategias más importantes del movimiento de resistencia saharaui, con la gente luchando de forma diaria para poder ejercitar su derecho de expresión, su derecho a una cultura única e independiente, y, básicamente, su derecho a la auto-determinación.

    Fuente : Violeta Ruano – música, etnomusicología y activismo cultural

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, Marcha Verde, Invasión cultural, identidad cultural,