Étiquette : Marruecos

  • Casada con un diplomático español y espía marroquí

    Marruecos, España, Nadia Jalfi, Gustavo de Arístegui, espionaje, DGED, Mourad El ghoul,

    El wikileaks de Marruecos: los 149 correos de la esposa de Arístegui con el jefe de gabinete del servicio secreto de Mohamed VI
    Propone acciones de propaganda y cita a Carlos Herrera, Pepa Bueno, Luis del Olmo, Ramón Pérez-Maura… Rabat ha cerrado la cuenta del filtrador. El CNI investiga el caso

    La filtración de 149 correos electrónicos que se cruzaron Nadia Jalfi –esposa de Gustavo de Arístegui- y el jefe de Gabinete del director del servicio secreto marroquí ha supuesto un terremoto político en Marruecos. Los emails, que han desaparecido de la red por exigencia de Rabat, relatan los trabajos que realizaba la mujer del actual embajador español en India para mejorar la imagen de su país en los medios europeos.

    Bajo el pseudónimo de Chris Coleman, un hacker marroquí lleva meses desvelando información reservada referente al gobierno y a la monarquía alauita. Los documentos que subía a servidores extranjeros y luego colgaba en una cuenta de Twitter incluían también correos electrónicos de altos funcionarios del servicio secreto marroquí.

    El último paquete filtrado ha supuesto el cierre de su cuenta en la red social a petición de Rabat y el borrado completo del archivo que circulaba por Internet alojado en un servidor. Contenía 149 correos electrónicos entre Murad El Gul, jefe de Gabinete del director de la DGED –siglas del servicio de inteligencia marroquí- y Nadia Jalfi, esposa del actual embajador español en Nueva Delhi, Gustavo de Arístegui.

    Jalfi y Arístegui contrajeron matrimonio en Rabat en 2010, cuando este era portavoz de Exteriores en el Congreso de los Diputados. Actualmente la pareja vive en Nueva Delhi (India), donde Arístegui lleva varios años en el puesto de embajador.

    La publicación de estos emails no sólo ha afectado a Marruecos. Según ha sabido El Confidencial Digital, los servicios de inteligencia españoles también han iniciado una investigación sobre el origen de esas filtraciones y las consecuencias para nuestro país de lo que en ellos se revela.

    El CNI quiere saber si existe material que pueda afectar a intereses españoles, aseguran las fuentes consultadas por ECD.

    Encargos para mejorar la imagen de Marruecos en prensa

    En el centenar y medio de correos, a cuyo contenido ha tenido acceso El Confidencial Digital, se relatan las acciones de comunicación y propaganda que la esposa de Arístegui realizó para el gobierno marroquí entre 2008 y 2011.

    Estas labores, de las que informaba a El Gul a través de una cuenta de email, iban dirigidas siempre a mejorar la imagen de Marruecos en la prensa de España, Italia, Francia y Reino Unido. Manejó multitud de dosieres de prensa sobre noticias con menciones al país aluita en medios de comunicación europeos, poniendo especial énfasis en las informaciones sobre el conflicto del Sahara.

    Estas son algunos de los asuntos en los que participó directamente la esposa de Arístegui:

    – Programa con Carlos Herrera en Rabat: se trata de un proyecto que no llegó a salir adelante, pero Jalfi envío a El Gul diversos documentos sobre la realización de un programa especial de ‘Herrera en la Onda’ en Rabat. Jalfi habla textualmente del impacto del programa y de su conductor, un “líder de opinión”, para “honrar a nuestro país y su evolución política y económica”. Se adjuntaba también el presupuesto del plan: 72.000 euros, viajes y estancia del equipo aparte. A cambio, Onda Cero se comprometía a realizar tres menciones al lugar donde se emitiría el programa, así como una entrevista con el patrocinador.

    -Viaje de Ramón Pérez-Maura a Marruecos: Jalfi informaba de la llegada a Marruecos del director adjunto de diario ABC para una estancia de cuatro días, y proponía la búsqueda de personalidades para que se entrevistaran con el periodista. Deben ser, decía, las “que consideremos capaces de trasmitir el mensaje correcto”.

    -El primer ministro marroquí, con Pepa Bueno en ‘Los desayunos de TVE’: dentro de sus planes para llegar a la opinión pública española, Jalfi habla de sus gestiones para conseguir que el espacio que dirigía la periodista Pepa Bueno emitiese un programa especial desde Rabat, que incluiría una entrevista de media hora con el primer ministro marroquí. Algo que, como recuerda la esposa de Arístegui, la cadena ya había hecho con Ahmadineyad desde Irán.

    – ‘Protagonistas’ con Luis del Olmo y Félix Madero en Rabat: en mayo de 2010, el espacio de Punto Radio ‘Protagonistas’ visitó la capital marroquí para realizar un programa en directo. Jalfi envía a su contacto de los servicios secretos el audio de promoción que emitió la cadena días antes del viaje, solicitando “danos el ok”. La respuesta es: ya ha sido “trasmitida al director general”.

    – Un documental sobre el Sahara: Jalfi informa a Murad El Gul de sus “conversaciones informales” con José Antonio Zorrilla, por aquel entonces cónsul general de España en Bata, Guinea Ecuatorial. Según relata, se mostró “especialmente emocionado” con la posibilidad de realizar un documental sobre Marruecos. Cuenta que se le ha propuesto realizar una pieza sobre la “soberanía histórica de Marruecos sobre el Sahara” y que éste lo estaba valorando. “No hay necesidad de insistir en el beneficio” que tendría la realización de “un proyecto de esta naturaleza” indica en sus correos.

    – Intervención en la Cadena COPE: la esposa de Arístegui le envía al jefe de Gabinete del servicio secreto en Rabat un correo con asunto ‘Cadena Cope’, en el que incluye un enlace con una intervención suya en Cope en 2009. No hace referencia al asunto de sus declaraciones y el enlace ha sido desactivado.

    – Partido contra la Pobreza: Jalfi medió ante El Gul en la organización de un partido benéfico de la ONU en Fez (Marruecos), en el que participaron los futbolistas Zinedine Zidane y Ronaldo. En concreto, le trasladó al jefe de Gabinete de la DGED los problemas de la agencia española que organizó el encuentro para reunirse con las autoridades locales. El partido finalmente se celebró en noviembre de 2008.

    – Viajes de periodistas italianos a Marruecos: buena parte de los correos reflejan conversaciones de Nadia Jalfi con periodistas italianos que solicitan viajar al país para realizar reportajes. En algunos casos, invitados por el gobierno alauita para diversos eventos, como el festival de cine de Marrakech o un torneo de golf que lleva el nombre de Hassan II. Figuran registros de pasaportes con datos personales así como vuelos de entrada y salida del país.

    – Lobbys italianos: Parte de los correos electrónicos muestran el trabajo de Marruecos con una consultora italiana para hacer llegar la imagen que Rabat quiere dar del conflicto del Sahara a los medios italianos, así como otros asuntos sociales. En algunos de ellos, la consultora propone acciones concretas, como un reportaje en la revista Vanity Fair de una mujer marroquí por determinar –“política o empresaria”-; o una entrevista con la princesa Lalla –esposa de Mohamed VI- en la prensa española, italiana y francesa.

    El Confidencial digital, 03/02/2015

    #Marruecos #España #Nadia_Jalfi #Gustavo_de_Aristegui #Espionaje #DGED #Mourad_el_ghoul

  • A cause du coronavirus, des politiciens et des acteurs demandent la libération de prisonniers sahraouis dans les prisons marocaines

    MADRID, le 3 mai (EUROPA PRESS) – Différentes personnalités de la politique et du cinéma se sont réunies pour exiger la libération des prisonniers sahraouis dans les prisons marocaines face à l’avancée de la pandémie de coronavirus.

    Des députés, des responsables municipaux, des représentants de groupes politiques et du monde du spectacle se sont filmés pour montrer leur solidarité avec les prisonniers. Ainsi, ils ont appelé à leur libération « immédiate » en assurant que ce sont des personnes emprisonnées pour « leurs convictions politiques » et qui courent un risque élevé d’être infectées, rapporte le portail d’information sahraoui Equipe Media dans un communiqué.

    « Les prisonniers sahraouis, qui souffrent de séquelles en raison des tortures qu’ils ont subies et souffrent de maladies dont ils sont à peine soignés, sont détenus dans des espaces confinés et sans les conditions sanitaires minimales, ce qui en fait des personnes à haut risque pour le coronavirus », rapportent le portail.

    « Les prisonniers sahraouis, qui souffrent de séquelles des tortures qu’ils ont subies et souffrent de maladies dont ils sont à peine soignés, sont détenus dans des espaces confinés et sans les conditions sanitaires minimales, ce qui en fait des personnes à haut risque pour le coronavirus », rapportent-ils. depuis le portail.

    De cette façon, il a soutenu que cette situation est aggravée par les communications téléphoniques « rares ou inexistantes » des détenus avec leurs proches. À ce stade, ils ont souligné depuis la plate-forme qu’ils étaient des « prisonniers d’opinion », accusés dans des procès où aucune preuve n’a été fournie et avec des aveux « sous la torture ».

    « Le Maroc, qui a reçu 450 millions d’euros d’aide de l’Union européenne pour lutter contre le coronavirus, a libéré 5.654 prisonniers face à la pandémie de coronavirus, mais aucun aucun sahraoui parmi eux », a dénoncé Equipe Media.

    Pour cette raison, ils ont fait allusion aux paroles de la Haut-Commissaire des Nations Unies aux droits de l’homme, Michelle Bachelet, qui a exhorté les gouvernements du monde entier à prendre des mesures pour empêcher la Covid-19 de se répandre massivement dans les prisons.

    Bachelet a proposé la libération, en particulier des personnes vulnérables et de ceux qui accumulent des délits mineurs, soulignant que « maintenant plus que jamais, les gouvernements devraient libérer toutes les personnes détenues sans fondement juridique suffisant, y compris les prisonniers politiques et autres détenus simplement pour avoir exprimé des idées critiques ou dissidentes ».

    Europa Press, 3 mai 2020

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, presos políticos, pandemia, coronavirus, covid-19, Equipe Media,

  • Fuerteventura : comunicado del colectivo Saharafuerte

    Con motivo de la celebración estos días en Fuerteventura de Africagua Canarias 2019, encuentro empresarial internacional de agua y energías renovables del que Marruecos es invitado especial; desde Saharafuerte, colectivo amigo del pueblo saharaui, recordamos que el Sáhara Occidental no es Marruecos, y nos pronunciamos completamente en contra de acuerdos ilegales.

    Hacemos un llamamamiento a todas las empresas Europeas, también españolas, que continúan colaborando con la ocupación marroquí en la ilegal explotación económica en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, para que respeten el derecho internacional y pongan fin al saqueo de sus recursos naturales, asegurando el CONSENTIMIENTO PREVIO, LIBRE E INFORMADO del Pueblo del Sáhara Occidental en relación a toda exploración, desarrollo o utilización de sus recursos naturales.

    La UE debe cumplir su propia ley y evitar toda actividad económica que afecte negativamente a los intereses del Pueblo Saharaui, negociando para ello con su único y legítimo representante, el Frente POLISARIO, y poniendo en marcha vías de reparación y restitución para el Pueblo Saharaui tras años de saqueo ilegal de sus recursos.

    Hoy 14 de noviembre hace 44 años de los ilegales acuerdos tripartitos de Madrid, recordamos que España, en su calidad de potencia administradora, continúa siendo RESPONSABLE LEGAL Y POLÍTICO DE LA SITUACIÓN DEL PUEBLO SAHARAUI. Mientras el Pueblo Saharaui no pueda decidir libremente su futuro, el estado Español seguirá siendo responsable moral y jurídicamente del sufrimiento y de la violación permanente de los derechos humanos en el Sahara Occidental.

    MARRUECOS CULPABLE – ESPAÑA RESPONSABLE

    DENUNCIAMOS la violación sistemática y a gran escala de los derechos humanos del Pueblo Saharaui y REAFIRMAMOS nuestro compromiso con el derecho inalienable, permanente e incondicional de los Saharauis a la libre determinación y a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos naturales.

    Por todo ello recordamos tanto a las empresas privadas como a las instituciones públicas participantes de este encuentro bienal, que más allá de sus intereses económicos respeten los derechos de los países donde realizan sus ensayos y proyectos.

    Frente anti-imperialista

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, UE,

  • El Sàhara, La terra promesa

    Presentació de llibre

    Jueves 21/11 de 2019 19.00

    Centre del Carme

    Valencia (Ciutat Vella)

    Entrada libre

    PRESENTACIÓ DE LLIBRECIUTAT VELLAENTRADA LIBRE

    La Institució Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació presentará el próximo jueves 21 de noviembre el libro de la colección de Periodismo El Sàhara. La terra promesa en el Aula Capitular del Centre del Carme de Cultura Contemporània (calle Museu, 2, València), a las 19 horas.

    El autor y periodista Vicent Garcia Devís nos relata un viaje real de un equipo de televisión al epicentro del conflicto saharaui, el muro de arena de 2700 kilómetros que separa el Sáhara ocupado por Marruecos y los territorios controlados por la RADS (República Árabe Democrática Saharaui) y el Frente Polisario, su gobierno en el exilio.

    El periodista conductor de Telenoticias Mediodíade TV3, Carles Prats, experimentado reportero en diferentes conflictos como la guerra de Siria y testigo de la vida en los campos de refugiados en Grecia o en Afganistán será el encargado de acompañar al autor en la presentación junto al director del Magnànim, Vicent Flor.

    La entrada será libre y gratuita hasta completar el aforamiento de la sala.

    La historia de un pueblo sometido

    El Sáhara Occidental formaba parte de una de las rutas comerciales más importantes de África, la ruta del oro y la sal. Entre 1958 y 1976, este territorio constituía una provincia española más. Mientras el dictador Franco agonizaba, el rey Hassan de Marruecos daba apoyo a la Marcha Verde que acabó ocupando una parte importante de la excolonia española. Desde entonces, unas 200.000 personas viven en una eterna pesadilla en el exilio argelino. Y mientras huían de la tierra ocupada, las filas de hombres, mujeres y niños que huían de sus pueblos y ciudades eran bombardeados con napalm por el ejército del aire marroquí.

    El referéndum que nunca llega

    El libro hace un repaso a la historia de aquel pecado español, con apoyo de Francia y de todos los gobiernos españoles posteriores, una descolonización enquistada por multitud de intereses económicos (el nuevo colonialismo) mientras todo un pueblo sufre desde hace más de 44 años en un rincón olvidado del desierto de Argelia.

    El relato de Devís pasa revista a la actualidad de la diáspora saharaui y también analiza los errores que, en todo el proceso, ha podido protagonizar el Frente Polisario. Una ONU totalmente ineficaz y una situación geoestratégica y geopolítica del reino de Marruecos han dejado en el olvido el dolor de los habitantes de la excolonia española con la exigencia de un referéndum por la independencia que nunca llega.

    Agenda Urbana, 20 nov 2019

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, España, referéndum, ONU, autodeterminación,

  • Sahara Occidental: Detención arbitraria de Mahfouda Bamba Lefkire, defensora de los derechos humanos

    El 15 de noviembre de 2019, la defensora de los derechos humanos Mahfouda Bamba Lefkire fue detenida arbitrariamente por las fuerzas marroquíes en la ciudad de El Aaiún. Todavía se desconocen los motivos de su detención y los cargos que se le imputan, y se siguen prohibiendo todas las visitas de familiares y abogados.

    Mahfouda Bamba Lefkire es una destacada defensora de los derechos humanos en el Sahara Occidental. Es miembro del Movimiento Pacífico Gdeim Izik y participa activamente en la comunidad de derechos humanos de El Aaiún. Como parte de sus actividades en favor de los derechos humanos, participa en manifestaciones pacíficas que reclaman el derecho a la libre determinación. Además, aboga por la libertad de los presos políticos saharauis y organiza talleres en apoyo de sus familias.

    El 15 de noviembre de 2019, a partir de las 10:00am, Mahfouda Bamba Lefkire asistió a la audiencia de su primo en la Corte de El Ayoun. Durante la audiencia, el juez ordenó a todos los asistentes que se fueran, excepto Mahfouda Bamba Lefkire. Luego fue interrogada en el Tribunal hasta las 20:00 horas y trasladada a una comisaría local, donde continuó su interrogatorio. Durante su traslado a la comisaría, Mahfouda Bamba Lefkire fue maltratada y maltratada físicamente por los agentes de policía.

    El 16 de noviembre de 2019, después de pasar unas treinta horas en interrogatorios, Mahfouda Bamba Lefkire fue trasladado a la prisión de El Ayoun. No se permitió que su abogado asistiera al interrogatorio ni que ella se pusiera en contacto con él. Desde su detención, no se ha permitido a Mahfouda Bamba Lefkire ponerse en contacto con ningún familiar, incluidos sus dos hijos.

    Mahfouda Bamba Lefkire, ha sido hostigada con frecuencia por las autoridades marroquíes como resultado de sus actividades de derechos humanos. Ha sido maltratada física y verbalmente varias veces por las autoridades durante las manifestaciones y en diciembre de 2015, redujeron sus pagos mensuales de asistencia social durante dos meses.

    Front Line Defenders manifiesta su profunda preocupación por el continuo hostigamiento de Mahfouda Bamba Lefkire y otros defensores de los derechos humanos saharauis. Front Line Defenders considera que Mahfouda Bamba Lefkire está siendo atacada únicamente como resultado de sus actividades pacíficas y legítimas de derechos humanos.

    Front Line Defenders insta a las autoridades marroquíes a:

    1. Liberación inmediata e incondicional de Mahfouda Bamba Lefkire;

    2. Velar por que el trato de Mahfouda Bamba Lefkire durante su detención se ajuste a las condiciones establecidas en el Conjunto de Principios para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o encarcelamiento», aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 43/173, de 9 de diciembre de 1988;

    3. Permitir a Mahfouda Bamba Lefkire el acceso inmediato y sin trabas a su familia y abogado;

    4. Garantizar en todas las circunstancias que todos los defensores de los derechos humanos en el Sáhara Occidental puedan llevar a cabo sus actividades legítimas en materia de derechos humanos sin temor a represalias y sin restricciones.

    Frontline Defenders, 19 nov 2019

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, represión, Frontline Defenders, Mahfuda Bamba Lefkir,

  • Manifestación en Madrid por un Sáhara Libre.

    Una representación de la asociación “Sonrisa saharaui Región de Murcia”, de la que formó parte la delegación de Yecla, acudió este pasado sábado 16 de noviembre a la manifestación en apoyo del pueblo saharaui que tuvo lugar en Madrid. En la misma, además de protestar por la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos, se reclamó la libertad para los presos políticos saharauis

    La manifestación, a la que acudieron cientos de personas llegadas desde todos los puntos de España, estuvo encabezada por la cantautora Rozalén quien visitó recientemente los campamentos de refugiados saharauis. Convocada por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara), comenzó en Atocha después del mediodía y acabó a las dos de la tarde en la plaza de las Provincias, junto a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores.

    Esta marcha tiene lugar cada mes de noviembre, ya que fue durante este mes del año 1975, cuando se produjeron dos acontecimientos clave en el conflicto: la Marcha Verde y los Acuerdos Tripartitos de Madrid por los que España cedió la administración de la antigua colonia española a Marruecos y Mauritania. 44 años después, el Sáhara Occidental sigue ocupado por Marruecos y pendiente de la celebración de un referéndum de autodeterminación.

    Fuente : Yecla.es, 18 nov 2019

    Tags : Sahara Occidental, Yecla, manifestación de Madrid, Marruecos, Mauritania,

  • Francia en manos de Mohamed VI

    Intereses económicos, estratégicos y militares, con fondo de lucha contra el terrorismo o supuesta salvaguarda de los derechos humanos, Marruecos no cesa de extender sus redes de influencia en Francia. A cambio de ventajas y prebendas, Rabat ha consolidado una élite fiel, presente en una pléyade de planos, susceptible de defender sus intereses en el Hexágono. La elección del “presidente del cambio”, Emmanuel Macron, no ha modificado un ápice la ascendiente marroquí sobre el país.

    Los expresidentes Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, antiguos ministros como Rachida Dati, Dominique de Villepin, Dominique Strauss-Kahn, Jack Lang, Élisabeth Guigou y Najat Vallaud-Belkacem; hombres de negocios con el peso e influencia de Xavier Beuilin, intelectuales de la talla de Bernard-Henri Lévy, personalidades del mundo del arte y la cultura, como el escritor Tahar Ben Jelloun, e incluso actores y humoristas como Gad El Maleh y Jamel Debbouze, por no citar más que unos pocos nombres, franceses “puros” o binacionales franco-marroquíes; desempeñan un rol destacado en la salvaguarda y promoción de Marruecos en el Hexágono. “Cualquiera de ellos puede ser activado, en uno u otro momento, para transmitir o vehicular un determinado mensaje, o incluso para defender, de forma directa, intereses marroquíes. A cambio, las ventajas francesas en Marruecos son preservadas”, asegura Vladimir de Gmeline, periodista del semanario Marianne y autor de un reportaje de investigación sobre las redes de influencia de Marruecos en Francia. Es una relación que va mucho más allá de lo formal, ya sea a nivel institucional o jurídico, adentrándose en lo estrictamente humano. “Hasán II, monarca autoritario, tan elegante como brutal, fue el iniciador de ese particular enfoque diplomático que se apoya en lazos de confianza, en muchas ocasiones personales, como los que él mismo mantenía con Jacques Chirac”, destaca de Gmeline.

    “Una de las principales funciones de esta élite es la defensa de la monarquía marroquí, presentándola como única en la región, argumentando que los marroquíes aún no están preparados para la democracia y que el régimen encabezado por Mohamed VI es la mejor protección posible contra la amenaza islamista”, declara el también periodista Omar Bruksy, autor de La République de Sa Majesté (París: Nouveau Monde, 2017), que aborda los entresijos de este influyente colectivo en los planos político, económico y mediático. Las redes al servicio del poder marroquí en Francia, que funcionan como una suerte de diplomacia paralela, han sido fraguadas en gran medida por André Azoulay, consejero de origen judío de Hasán II y de Mohamed VI, y padre de Audrey Azoulay, la exministra francesa de Cultura nombrada el pasado mes de noviembre como directora general de la Unesco. “Una élite que no rechaza las invitaciones a los palacios del Reino ni a los jugosos contratos que se presentan ante sus ojos, y que se esfuerza por vender una imagen de un Marruecos moderno, abierto y progresista bajo los auspicios de su monarquía, cerrando los ojos sobre las violaciones de los derechos humanos y la máquina represiva aún operativa en el país”, enfatiza de Gmeline.

    En defensa de una “monarquía ilustrada”

    “Cuando alguien como Bernard-Henri Lévy, con todo su poder de influencia mediática, defiende el régimen monárquico y presenta al rey de Marruecos como el mayor demócrata de toda la región magrebí, o cuando alguien con el carisma y los seguidores del humorista Jamel Debbouze no cesa de alabar la bondades de la monarquía, es difícil presentar la realidad del régimen marroquí, con todos sus claroscuros”, enfatiza Bruksy. Marruecos gasta importantes cantidades de dinero para mantener y reforzar estas redes, a través de los más diversos formatos y mecanismos, ya sea con la organización de festivales, conferencias, encuentros, sufragando la edición de libros, viajes, invitaciones a hoteles de lujo… No podemos obviar que la monarquía marroquí funciona también como una gran empresa, con ramificaciones en el sistema económico francés a través de inversiones directas y alianzas entre grupos controlados por el rey y grupos franceses. Además, el rey y la familia real han hecho de Francia su Marruecos particular, residiendo Mohamed VI gran parte del año en su palacio de Betz, localidad de apenas 1.200 habitantes situada a 60 kilómetros al noreste de París. Para de Gmeline, “es difícil encontrar un fenómeno similar en alguna otra parte, de tal amplitud y calado”.

    Los jefes de Estado que han sucedido a Jacques Chirac no han modificado un ápice el estado de cosas, avivando Sarkozy, Hollande y Macron la interrelación sui generis con la monarquía marroquí. Según de Gmeline, “es inquietante ver a nuestros presidentes, primeros ministros y parlamentarios precipitarse a Rabat apenas nombrados, escucharlos explicar que no hay mejor aliado en el continente africano que Marruecos, polo de excelencia económica, monarquía ilustrada en ruta permanente hacia la democracia, muro contra el islamismo radical y tierra de contrastes, entre tradición y modernidad; si bien es evidente que las cosas no son tan simples”. Eso sí, cada nuevo presidente francés intenta imprimir su propia huella. Emmanuel Macron no ha sido una excepción, imponiendo a nuevos actores para consolidar la relación con Marruecos, si bien, tal y como afirman colaboradores muy próximos al presidente, éste prefiere el contacto directo con Mohamed VI, sin intermediarios de ningún tipo. La última persona reclutada por Macron ha sido Leila Slimani, escritora franco-marroquí ganadora del Premio Goncourt en 2016, nombrada representante personal del presidente para la francofonía, llamada a jugar un rol estratégico en el eje París-Rabat. A pesar de las nuevas incorporaciones, las tradicionales redes se mantienen intactas alrededor de personalidades conocidas.

    Justicia a la carta para Rabat

    Una profunda crisis diplomática entre Marruecos y Francia se instaló en febrero de 2014 porque un juez de instrucción francés quiso citar al máximo responsable de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) y, al mismo tiempo, de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST, en sus siglas en francés), el contraespionaje marroquí, Abdelatif Hamuchi, cuyo nombre figuraba en la instrucción de varios casos por torturas. El desencuentro duró algo más de un año, traduciéndose, a instancias de la parte marroquí, en un bloqueo oficial de la cooperación judicial entre Rabat y París, si bien los inconvenientes también afectaron, de forma subrepticia eso sí, a otros ámbitos clave de la relación, como la seguridad, y de forma particular al intercambio de informaciones en materia de lucha antiterrorista, y la economía. Encallada la situación, en junio de ese mismo año el entonces presidente, el socialista François Hollande, resolvió ocuparse personalmente del dossier para lo cual entró en contacto con Élisabeth Guigou, presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores en la Asamblea Nacional francesa y exministra de Justicia. La opción de Guigou no fue fortuita, ya que se trataba de una nativa de Marruecos, país donde vivió hasta sus 18 años de edad, manteniendo significativas conexiones en el corazón de Palacio a través de André Azoulay, consejero de Mohamed VI.

    “Hollande encomienda a Guigou el establecimiento de contactos discretos con las altas esferas del poder en Rabat para determinar cuáles son sus expectativas concretas y atajar una de las crisis bilaterales más profundas desde la publicación en 1990 de Nuestro amigo el rey, de Guilles Perrault”, afirma Bruksy. El trabajo de Perrault, al que Bruksy hace mención, destapó hace ya casi tres décadas los crímenes cometidos por Hasán II contra su pueblo con la aquiescencia de las élites políticas francesas, desatando, de paso, las iras marroquíes. El todopoderoso ministro del Interior marroquí, Driss Basri, acudió en persona a París para significarle a su homólogo galo, Pierre Joxe, la ira de Hasán II, impeliéndolo a interrumpir la comercialización del libro. La inacción francesa, su negativa a prohibir la difusión de la obra, una medida arbitraria y liberticida que no sería comprendida por la opinión pública francesa, hace que el régimen marroquí reaccione con virulencia, acusando al Elíseo de ser el auténtico instigador del libro, multiplicando las acciones y campañas contra intereses franceses y bloqueando numerosos documentos de la agenda bilateral. “Rabat llegó a orquestar la compra en grandes cantidades de mi obra para que no fuese accesible al gran público y, de este modo, paliar su efecto en la opinión pública”, recuerda Perrault, cuyo libro sigue a día de hoy proscrito en Marruecos.

    Apenas un mes después del encargo hecho por Hollande, la que fuera titular de Justicia francesa efectuó una primera visita a Marruecos, donde se reunió con el soberano y varios de sus consejeros. “Mohamed VI manifestó (a Élisabeth Guigou), abiertamente, su exasperación contra el poder judicial francés, exigiéndole una solución legislativa para proteger a los altos mandatarios de su régimen ante eventuales persecuciones en el Hexágono”, explica Bruksy. En la mente del rey estaba el informe del general Hosni Benslimane, quien era el máximo responsable de la Gendarmería Real, objeto, junto con otros altos mandos, de una orden de arresto internacional emitida en 2007 por el juez francés Patrick Ramaël por su presunta implicación en la desaparición de Mehdi Ben Barka, líder opositor a Hasán II. Según explica Bruksy, “la demanda marroquí es muy precisa y pretende la aprobación de disposiciones legales para que los magistrados franceses dejen en manos de sus homólogos marroquíes los casos que impliquen a altos dirigentes del régimen”.

    A su vuelta a París, el Gobierno encomienda a Guigou la elaboración de un protocolo adicional a la convención de cooperación judicial en materia penal entre la República francesa y el Reino de Marruecos. “¿Quiénes somos nosotros para juzgar a nuestros amigos marroquíes? Son capaces de solucionar sus asuntos y allí la Justicia es totalmente independiente”, aseguraba Guigou en la comisión parlamentaria frente a juristas y representantes de ONG. Finalmente, en enero de 2015, un borrador del protocolo adicional fue presentado a Mohamed VI. “El monarca y sus consejeros se muestran satisfechos y, tras su visto bueno, el proyecto ya puede ser adoptado por la Asamblea Nacional”, expone Bruksy.

    Macron, portavoz de Palacio

    Invitado en junio de 2017 para compartir un ftour de ramadán, el “desayuno” que marca la ruptura del ayuno durante el mes sagrado musulmán, Emmanuel Macron, no dudó en erigirse el defensor del poder marroquí. En la rueda de prensa posterior a su encuentro con Mohamed VI fue interrogado sobre la ola de represión que se abate sobre el Hirak (movimiento) contestatario en el Rif desde hace meses, donde cientos de personas han sido arrestadas, entonces Macron rompió públicamente una lanza a favor del poder de Rabat. “Tras la discusión que hemos mantenido (con Mohamed VI) no albergo temor alguno a ningún tipo de voluntad represiva, de la naturaleza que sea”, afirmó sin ambages del presidente francés, convertido en portavoz de Palacio, que hasta el momento no había proferido comentario alguno sobre la situación en la región rifeña. “Mientras la opinión pública francesa es condicionada por su principal mandatario con respecto a las bondades de la excepción marroquí, el monarca moderno no duda en reprimir cualquier tipo de oposición a sus poderes casi absolutos, a la sazón en el Rif”, condena Bruksy. Esta primera visita de menos de 24 horas de Macron a Marruecos como presidente de Francia, sin ningún ministro, pretendía mostrar la proximidad entre París y Rabat, una amistad que, en ocasiones, trasciende lo racional.

    El gesto cobra mayor importancia si se tiene en cuenta que la primera visita de Estado de Macron a un país del Magreb fue a Argelia y que, por tanto, para no molestar al rey de Marruecos, se imponía algún tipo de iniciativa. La solución, una rápida visita en la que se pretendían poner de relieve las relaciones personales. Unas relaciones que, en el caso de Macron, se remontan a cuando éste era gerente del banco de negocios Rothschild, y fue el artífice de una importante transacción entre el grupo de Xavier Beulin, líder del sector agroindustrial francés y presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Productores Agrícolas (FNSEA), y la Sociedad Nacional de Inversiones (SNI), el holding real. Como miembro del Consejo de Vigilancia del Instituto de Prospectiva Económica del Mundo Mediterráneo (IPEMED), un think tank creado en 2006 por Jean-Louis Guigou, marido de Élisabeth Guigou, y cuyo consejo de orientación integra el propio André Azoulay, Beulin adquirió el 41% de la empresa de aceite Lesieur Cristal por 130 millones de euros. Mientras que se negociaba la compra durante 2011, en constante comunicación con Aziz Akhannouch, ministro de Agricultura marroquí, próximo a Mohamed VI y hombre de negocios, uno de los más ricos del Reino; Xavier Beulin ejercía presión en los pasillos del Parlamento europeo para conseguir que se adoptara el acuerdo agrícola Marruecos-UE, finalmente promulgado el 16 de febrero de 2012.

    Baluarte en la cuestión saharaui

    La capacidad de Marruecos para movilizar sus redes de influencia en Francia está particularmente acentuada cuando se trata de defender su posición en la cuestión del Sáhara Occidental. A modo de ejemplo, Rabat dio al traste con la candidatura de Laila Aïchi a las elecciones de 2017 para la novena circunscripción de los franceses del extranjero, por la formación de La República en Marcha (LREM), de Emmanuel Macron. Arnaud Leroy, entonces miembro de la dirección colegial de LREM, declara que “tras recibir numerosas presiones, Aïchi fue apartada para evitar un incidente diplomático con Marruecos, ya que ésta se había manifestado contraria a la ‘ocupación’ marroquí del Sáhara Occidental”. El sustituto de Leila Aïchi fue el francés de origen marroquí M’jid el Guerrab, quien siempre había militado en el Partido Socialista antes de integrar, in extremis, LREM, gozando con el apoyo de figuras políticas francesas y marroquíes, como Jack Lang, Aziz Akhannouch o el propio André Azoulay. El Guerrab fue elegido diputado, obteniendo el 76% del total de votos de los franceses de Marruecos. “El Sáhara Occidental es el único conflicto a evitar, a cualquier precio, con Rabat, ya que podría degenerar en un desencuentro susceptible de derivar en crisis bilateral”, estiman fuentes diplomáticas galas destinadas en Rabat.

    “Francia adopta una escrupulosa neutralidad diplomática de fachada, pero no es un secreto que en lo concerniente a la cuestión saharaui París es un aliado incondicional de Marruecos”, señala el politólogo y exministro marroquí Abdellá Saaf. Neutral en apariencia, Francia es muy activa en lo referente al diferendo del Sáhara Occidental. Cuando en 2015 Estados Unidos quiso adoptar una resolución en Naciones Unidas que hacía extensiva la Misión para la celebración de un referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) al control de los derechos del hombre en la zona, Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad, redobló esfuerzos hasta el último minuto para que este proyecto fuera retirado. Para Saaf, “es una evidencia que Francia no aceptará nunca un Estado independiente saharaui o que esta región no sea controlada por Marruecos”. Una cuestión paradigmática, central para Marruecos, en la que las redes de influencia del país magrebí en Francia se mantienen vigilantes en aras de la defensa de los intereses estratégicos de Rabat en la antigua provincia española.

    David Alvarado

    Fuente : esglobal.org, 05 junio 2018

    Tags : Marruecos, Francia, Sahara Occidental, lobbying, cabildeo,

  • Sahara Occidental : Los acuerdos nulos de Madrid

    JULIO D. GONZÁLEZ CAMPOS

    Catedrático de Derecho InternacionalComo tantos otros episodios de la política exterior de la dictadura, el asunto del Sahara Occidental aún conserva muchos de sus aspectos en la sombra. Entre ellos, el singular desenlace que le diera El Gobierno presidido por el señor Arias Navarro, el 14 de noviembre de 1975, fecha en que éste firma en Madrid con los representantes de los Gobiernos de Marruecos y Mauritania una «declaración de principios» sobre el territorio bajo administración española. Este acuerdo internacional, al igual que las posteriores medidas encaminadas a su ejecución, creo que nunca ha sido aceptado por una gran parte de la opinión pública española, que aún sigue preguntándose cómo pudo llegarse a tal solución. De otra parte, las consecuencias de aquel acuerdo todavía siguen pesando dolorosamente no sólo sobre el destino del pueblo saharaui, sino sobre nuestras propias relaciones exteriores en la actualidad. Parece obligado, por tanto, tratar de esclarecer el alcance de aquel acto, no tanto para juzgar un pasado político ya muerto, sino porque este pasado, en el caso del Sahara Occidental, aún sigue afectando el futuro de nuestras relaciones internacionales.

    Por el acuerdo de Madrid, el Gobierno aceptó dar por terminada la presencia española en el territorio antes del 28 de febrero de 1976, creándose una «administración temporal» del Sahara Occidental, en la que se incluían, junto a las autoridades españolas encargadas de liquidar la anterior administración colonial, dos Gobiernos adjuntos nombrados por Marruecos y Mauritania. Con ello, se abrió el camino para la inmediata ocupación militar del territorio por parte de los dos Estados -no sin encontrar una fuerte resistencia armada de su población- y para su posterior reparto entre ambos, realizado en el acuerdo de 14 de abril de 1976. Este resultado es tanto más sorprendente ya que el Gobierno español había defendido reiteradamente -ante, los órganos políticos de las Naciones Unidas (NU) y, con abundantes pruebas documentales, ante el Tribunal Internacional de Justicia-, que ninguno de los dos Estados a los que ahora se entregaba el territorio poseía título jurídico alguno sobre el mismo. Extremo que fue reconocido por el principal órgano judicial de las NU en su dictamen consultivo del 16 de octubre de 1975.

    Correlativamente, el Gobierno español admitió en dicho acuerdo que la voluntad del pueblo saharaui, que debía expresarse libremente en un referéndum celebrado bajo los auspicios y la garantía de las NU, podía ser reemplazada por la apariencia de una consulta a la «Yemaa», que se realizó sin contar con un gran número de sus miembros y ante la presencia de las fuerzas de ocupación marroquíes. Resultado no menos sorprendente, porque se halla en abierta contradicción con anteriores declaraciones españolas, entre ellas, la hecha por el entonces jefe del Estado, el 21 de septiembre de 1973, que afirmaba que el pueblo saharaui era «el único dueño de su destino» y que el Estado defendería «la libertad y la voluntad de libre decisión» de los habitantes del territorio. Y contradecía también la comunicación hecha por el Gobierno español a las NU en el verano de 1974 aceptando la celebración de un referendum en el territorio para 1975, como le había solicitado reiteradamente la Asamblea General de la Organización.

    Los hechos, en la sombra

    Es esta comunicación la que abre la crisis final en el asunto del Sahara, por obra de la iniciativa diplomática de Marruecos. Pero el hecho es que en octubre de 1975, como se afirma en el informe de la Misión de Visita de las NU. la población saharaui residente en el territorio, deseaba, en su inmensa mayoría, acceder a la independencia. Y el Tribunal Internacional de Justicia, en el citado dictamen consultivo de 16 de octubre de 1975, afirmaría, dada la inexistencia de anteriores vínculos de soberanía entre el Sahara Occidental y Marruecos o el conjunto mauritano en el pasado que, nada se oponía «a la aplicación del principio de la libre determinación, a través de la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio».Cabe preguntarse, legítimamente, qué hechos determinaron -entre el 14 de octubre y el 14 de noviembre de 1975- este doble resultado final. Pero los hechos, como dije antes, aún permanecen en su mayor parte en la sombra. Quedan, ciertamente, las imágenes de aquel período -en el que las noticias sobre el Sahara Occidental compartían con los partes médicos un lugar destacado en los medios de comunicación-, como indicios que tratan de explicar un acto del Gobierno español por el que se condenó al pueblo saharaui a una nueva dominación colonial. Entre ellas, sin duda, un lugar de primer orden corresponde a la «marcha verde»; pero los documentos de las NU han revelado un hecho entonces ocultado a la opinión pública española: que la marcha se inició y realizó en el entendimiento del Gobierno español de que si la marcha se realizaba en un área limitada y por tiempo también limitado, no se produciría una respuesta armada por parte de las fuerzas españolas ante la penetración en el territorio. Quedan también las imágenes de las reuniones del Consejo de Seguridad, convocado a instancias del Gobierno español, la enérgica actitud de los representantes españoles y la condena por este órgano de la «marcha verde»; sin que Marruecos -tal vez por gozar de un decidido apoyo diplomático de Estados más poderosos- se dignase a aceptar sus resoluciones. Y también conservamos, en la confusión de aquel momento, las imágenes de los viajes y de las negociaciones sucesivas, entre el Gobierno español y los de Marruecos y Mauritania, entre el 21 de octubre y el 3 de noviembre. Si hemos de creer la declaración hecha por SM el Rey de Marruecos al representante especial del secretario general de las NU, señor Lewin, el 4 de noviembre de 1975, en esta fecha ya se habían convenido las principales disposiciones de la que sería la Declaración de Madrid y en ella se estipulaba, según el soberano alauita. «la transferencia de soberanía por parte de la potencia administradora a Marruecos y Mauritania».

    El gran «show» marroquí

    De este modo, el inicio de la «marcha verde», el siguiente día 5 de noviembre, adquiere un sentido más real. Fue, ciertamente, un gran «show» marroquí, al que no faltaron- las imágenes de TVE para mayor impacto en la confusa opinión pública; pero también era, de otra parte, el gesto simbólico que preludiaba la posterior anexión del territorio. En esta perspectiva, hoy resuenan como huecas las censuras dingidas por el ininistro señor Carro Martínez a la conducta de las Naciones Unidas, en el pleno de las Cortes del 18 de noviembre de 1975, así como-tantas apelaciones improcedentes al honor del Ejército español, que nunca estuvo en juego en aquella crisis.Pero los hechos de aquel período -aún siendo insuficientemente conocidos en todos sus aspectos- permiten, no obstante, establecer ciertas conclusiones muy precisas, conforme al derecho internacional en vigor. En primer término, que si un territorio no autónomo, como el Sahara Occidental, «tiene en virtud de la Carta una condición jurídica distinta y separada de la del territono del Estado que lo administra» y esta condición subsiste hasta que el pueblo de dicho territorio «haya ejercido libremente su derecho de libre determinación de conformidad con la Carta», el acuerdo de Madrid, de 14 de noviembre de 1975, es nulo, pues el Gobierno español no podía hacer entrega del territorio, como se pactó, a los Gobiernos de Marruecos y Mauritania. Su retirada del Sahara Occidental hubiera requérido el establecimiento de una administración del territorio, a cargo de las Naciones Unidas, pero nunca la concertada con estos dos Estados y seguida de la ocupación militar por parte de los mismos.

    En segundo lugar, dado que el derecho de libre determinación de los pueblos es hoy una norma imperativa de Derecho internacíonal, que no admite pacto alguno en contrario, la «Declaración de Principios» hecha en Madrid, el 14 de noviembre de 1975, es nula, por ser contraria a estas normas de jus cogens. En efecto, el objeto y fin de dicho acuerdo fue privar al pueblo saharaui, mediante una ocupación militar de su territorio, del derecho a expresar libremente su voluntad, mediante un referéndum. La consulta a la «Yemaa» que figura en el citado acuerdo, al constituir una simple farsa, no fue otra cosa que una flagrante burla del Derecho de las Naciones Unidas y que éstas se negaron a admitir, rechazando el envío de un representante del secretario general.

    «Crimen, internacional»

    Finalmente, la violación grave de una obligación internacional de importancia esencial para la salvaguardia del derecho a la libre determinación de los pueblos «como la que prohibe el establecimiento o el mantenimiento por la fuerza de una dominación colonial», constituye un hecho internacionalmente ilícito, que da lugar a la responsabilidad internacional del Estado ante la comunidad internacional y que a juicio de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, debe ser calificada como un «crimen internacional». Los actos realizados por los Gobiernos de Marruecos y Mauritania con posterioridad al 14 de noviembre de 1975, al ocupar militarmente el territorio del Sahara Occidental y proceder a su reparto, puede estimarse que quedan comprendidos en el supuesto del precepto anteriormente citado, pues, de hecho, equivalen a establecer una nueva -y más cruel- dominación colonial del territorio.A mi juicio, corresponde a las Cortes surgidas de las elecciones del 15 de junio, solicitar, mediante la creación de una comisión especial, una completa y detallada información sobre los hechos que condujeron a la firma del acuerdo de Madrid. Y una vez determinados éstos, si las anteriores conclusiones son correctas, adoptar un acuerdo por el que se declare que, a juicio del Estado español, la Declaración de Principios hecha en Madrid, el 14 de noviembre de 1975, es un acuerdo nulo, conforme al Derecho Internacional en vigor, y, consiguientemente, que el Gobierno debe orientar su política internacional, en relación con la cuestión del Sahara Occidental, en toda ocasión y circunstancia, de conformidad con este acuerdo. La posición actual del Gobierno español, por su inherente ambigüedad, resulta difícilmente admisible, pues equivale a admitir el acuerdo de Madrid, pese a su nulidad y negarse a reconocer los efectos del mismo.

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 1977

    El País, 18 sept 1977

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, acuerdos de Madrid, Marcha verde,

  • 44º aniversario del acuerdo tripartito de Madrid

    Bajo presión de Francia y de los Estados Unidos, el Gobierno español firmó el 14 de noviembre de 1975, un acuerdo con Marruecos y Mauritania para «legalizar» la anexión pura y simple del Sáhara Occidental por parte de Marruecos y Mauritania.

    Este acuerdo conocido con el nombre de « Acuerdo Tripartitp de Madrid », permitió que los ejércitos invasores masacraran odiosamente al pueblo saharaui con armas entregadas por España, Francia y Estados Unidos. Ante estas atrocidades, el pueblo saharaui tuvo que abandonar sus tierras y refugiarse, en su mayoría, en campamentos improvisados en la región de Tinduf.

    Cuarenta y cuatro años después de este vil acuerdo, que debía «legalizar» el desmembramiento del territorio saharaui, ninguno de sus objetivos se ha realizado.

    Las Naciones Unidas nunca han aceptado apoyar esta farsa por lo que el proceso de descolonización propugnado por la Asamblea General en los años 1960 sigue en curso. Hasta hoy, el Consejo de Seguridad sigue reuniéndose cada año para pronunciarse sobre el contencioso saharaui y recuerda en la última línea de sus resoluciones que sigue responsabilizándose de la cuestión.

    Documentos sobre el acuerdo tripartito de Madrid : 

    España, Marruecos y Mauritania, sobre el Sahara Occidental, firmada en Madrid el 14 de noviembre de 1975

    Acta de las conversaciones mantenidas,de una parte,entre las delegaciones del Reino de Marruecos y la República Islámica de Mauritania,y de otra,de España,a propósito de los aspectos economicos derivados de la transferencia de la administracion del Sahara

    Acta de las conversaciones mantenidas entre Marruecos y España relativas a aspectos económicos derivados de su cooperación mutua

    Bases del acuerdo entre Marruecos y España

    Acta de las conversaciones entre Mauritania y España relativas a los aspectos economicos derivados de la transferencia de la administracion del Sahara

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, Mauritania, España, Acuerdos Tripartitos de Madrid,

  • El reparto de África

    A finales del siglo XIX las potencias europeas ya habían dejado claras sus ansias de colonias y el único continente que estaba aún casi completamente libre era África.

    En los siglos precedentes el continente más ansiado había sido América, en el que España y, en menor medida Portugal, Gran Bretaña y Francia, habían tenido la voz cantante. Sin embargo, desde que Estados Unidos se independizara en 1776 y las colonias españolas y portuguesas se emanciparan en las primeras décadas del siglo XIX, América había empezado a dirigir su propio destino con algunas excepciones como las islas caribeñas y las Guayanas. El otro continente a colonizar, Asia, era sede de culturas milenarias, muy rica y ansiada desde época medieval. Pese a ello, la gran colonia asiática, la India, llevaba en manos británicas desde el siglo XVIII, y el resto del territorio o se mantendría neutral con obligación de beneficiar a los europeos y sus negocios (como China, Afganistán y otros) o eran potencias por sí mismas (como Rusia o Japón). Lo demás, Birmania, Indonesia, la Cochinchina y Oriente Próximo, ya estaban ocupados por británicos, holandeses, franceses u otomanos.

    Por tanto, a mediados y finales de siglo solo quedaba África por colonizar. Este continente en realidad estaba en gran parte inexplorado por los europeos. Solo se conocían sus líneas costeras mientras que parte del interior, de las selvas ecuatoriales y del desierto saharaui eran lugares incógnitos sobre los que llegaban noticias lejanas y no siempre ciertas. Así, comenzó primero la exploración del interior mediante expediciones que penetraron por los grandes ríos africanos, como el Níger y el Congo. Esto sirvió para un primer contacto con los pueblos nativos y para hacerse una idea de la enormidad continental. Además, contrariamente a la creencia generalizada, África era también un continente rico en muchas zonas y no montañoso y pobre como se creía anteriormente frente a la gran riqueza de América y Asia.

    Hay que destacar que había zonas costeras en las que los europeos ya tenían asentamientos. Los españoles llevaban siglos asentados en el norte de Marruecos y en Canarias, y los portugueses tenían factorías en el golfo de Guinea y en otras zonas del sur. Pero lo que se pretendía en el siglo XIX era mucho más que eso: era repartirse el continente como una auténtica tarta y para hacer valer sus derechos debían llegar antes a esos territorios que sus adversarios colonialistas en una carrera no exenta de tensiones que motivaron la celebración de cumbres internacionales para limar asperezas entre potencias. Las más destacadas fueron la Conferencia de Berlín en 1884 y 1885, en la que se hizo efectivo el reparto del continente; y la de Algeciras en 1906 para frenar la crisis de Marruecos entre Francia y Alemania como prelegómeno de la Primera Guerra Mundial.

    Por colores: británicas (rosado), francesas (azul), alemanas (verde azulado), italianas (verde), portuguesas (morado), belgas (amarillo), españolas (fucsia) y países independientes (gris). Las fronteras corresponden a los Estados actuales.

    Gran Bretaña y Francia eran las dos principales potencias del momento, en especial la primera, ya que París había salido perjudicada de su derrota en las Guerras Napoleónicas. Lo que intentaron ambas fue crear imperios gigantescos y continuos. En el caso británico de norte a sur de África, desde sus asentamientos de Egipto (en régimen de protectorado) hasta El Cabo, en Sudáfrica. Esta sería una enorme franja y además la más rica del continente, lo que garantizaría su posición como superpotencia mundial. Y casi lo consiguió ya que este imperio continuo solo se vio interrumpido por el África Oriental Alemana (actual Tanzania) pero solo hasta la Primera Guerra Mundial. Para compensar, los británicos poseyeron también grandes enclaves en otras zonas, como Nigeria, Ghana, Sierra Leona, Gambia y el norte de la actual Somalia. Era un gran imperio que le dio a finales del XIX muchas complicaciones, especialmente en Sudán (con la rebelión del Mahdi) y en Sudáfrica (con la guerra de los bóers). El dominio continental se vio completado con un dominio marítimo por medio de bases navales con las que controlaba el mar Mediterráneo, el golfo de Guinea y el mar Rojo además del importante Canal de Suez, con el que se comunicaba la metrópoli de manera más rápida con su imperio afroasiático.

    En el caso francés el intento fue crear un imperio de oeste a este del continente, pero fracasó debido a que los británicos ocuparon antes Sudán. Los franceses tenían bases ya en Senegal, en el oeste, y en la actual Djibuti, en el este. Unir ambos extremos fue imposible y estuvo a punto de provocar una guerra de consecuencias impredecibles cuando ambos ejércitos se encontraron en Sudán, la llamada crisis de Fachoda. Finalmente, los franceses retrocedieron y Gran Bretaña completó la ocupación de Sudán. A pesar de ello, los franceses tenían el segundo imperio en extensión, aunque claramente menos rico: todo el Sahara, Argelia, Túnez, gran parte de Marruecos, Gabón y el Congo francés, Costa de Marfil, Guinea, Madagascar y Djibuti. Una gran extensión, por tanto, en la que los franceses mimaron especialmente a su particular joya de la corona: Argelia, que se convirtió en una colonia de poblamiento.

    Las demás potencias llegaron más tarde al reparto y, por tanto, recibieron mucho menos que las anteriores. Alemania e Italia, que habían completado sus propias unificaciones en las décadas de 1870 y 1860 respectivamente, solo pudieron hacerse con algunos enclaves y en ningún modo crear imperios continuos. Alemania concretamente colonizó las actuales Tanzania (la espina de Gran Bretaña por cortar su imperio continuo), Namibia, Camerún y Togo. Italia poseyó gran parte de lo que hoy es Libia, Eritrea y casi toda Somalia hasta la Segunda Guerra Mundial. Sus intentos codiciosos de conquistar Etiopía (entonces llamada Abisinia) fracasaron y este país se mantuvo independiente hasta que fue ocupado por la Italia de Mussolini en 1936. Etiopía fue, junto a Liberia, los dos únicos países que lograron mantenerse neutrales cuando se dio el reparto. En el caso de Liberia, era Estados Unidos el garante de su independencia como lugar a donde iban emigrantes afroamericanos.

    Las potencias restantes eran menores: Bélgica, España y Portugal, pero aún así lograron territorios reseñables. Portugal, gracias a su alianza con Gran Bretaña, mantuvo territorios que ocupaba desde siglos antes y los afianzó, como Guinea Portuguesa (actual Guinea Bissau) y Angola y Mozambique, grandes colonias en el sur del continente que los portugueses intentaron unir inútilmente por la ocupación británica de Rhodesia y otros puntos entre ambas. Esto se completaba con las islas de Santo Tomé y Príncipe, en el golfo de Guinea, y de Cabo Verde.

    Bélgica por su parte tuvo solo una colonia, pero de un tamaño tan reseñable que la convertía en una codiciada joya: el Congo Belga, actual República Democrática del Congo (quizá estudiada en el colegio por los mayores de 35 años como Zaire). Era muy rica y el mismo rey Leopoldo se convirtió en su dueño tras su conquista. Allí estableció un reino de terror en el que se abusó gravemente de los nativos en un genocidio que ocupa las peores páginas de la Historia de Bélgica. A la muerte de dicho rey, dejó en herencia a Bélgica el territorio y la vida de los congoleños mejoró progresivamente.

    Para finalizar, España intentó recomponerse en África de la pérdida definitiva de sus últimas colonias ultramarinas tras la Guerra Hispano-Estadounidense. Sin embargo, logró solo migajas en el reparto y se le reconocieron derechos en el Sahara Occidental, Guinea Ecuatorial y una parte de Marruecos. Mientras que con el Sahara y Guinea no tuvo problemas, en el norte de Marruecos España se encontró con un avispero. Era una zona pobre y sin intereses económicos pero con tribus rifeñas que reaccionaron a la ocupación española de manera belicosa. La Guerra del Rif duró hasta 1925 cuando las tribus rifeñas fueron definitivamente derrotadas. Para la gestión de la parte marroquí, tanto España como Francia crearon sendos protectorados, para permitir a los nativos controlar los asuntos internos de Marruecos. Para más datos sobre el protectorado español en Marruecos, recomiendo visitar este artículo de este blog al efecto.

    Fuente : El blog de César MB, 5 jul 2014

    Tags : Colonialismo, Tratado De Berlin, España, Sahara Occidental, Marruecos,