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  • El tiempo vuela

    Más de dos meses han pasado desde la última vez que me asomé por aquí. Demasiado. “Hace mucho que no publicas en el blog” “¿Por qué no escribes?” “¿Cuándo vuelves?” Son algunas de las preguntas sin respuesta que me han hecho durante estas últimas semanas de retiro casi absoluto. Mentiría si dijese que yo tampoco me las he hecho en algún momento, puede que casi a diario. Pero es que ni yo sabía por dónde empezar, ni mi propia cabeza era capaz de ordenar tantas emociones, cambios, trabajo nuevo, conocer gente nueva, nuevos rincones, y sentimiento a flor de piel. Y por sino lo he dicho, estoy encantada. Ilusionada, mejor dicho: FELIZ.

    Y aquí, empieza “mi vuelta al cole”, un poco tarde, pero mas vale tarde, que nunca.

    ¿Cuál es tu mayor tesoro?

    Ese “algo” al que tanta estima le tienes y que cuidas como oro en paño. Aquello que proteges y que rara vez compartes, si acaso con mucho celo y sólo con quien sabes que lo va a apreciar de verdad. Que no es cualquiera, no nos engañemos. Aquello sin lo cual nada sería lo mismo, ni siquiera tú mismo.

    Lo que te podría quitar no sólo el sueño, sino el aliento. Lo que te suma jovialidad y hasta algún tono de más en tus mejillas. Aquello por lo que perdemos la cabeza, aunque tratemos de negarlo. Lo que nos alegra cualquier mañana gris y aleja hasta el último de los nubarrones más negros. Lo que pone voz a silencios rotos y anima cuando lo demás se ha perdido. Lo que abraza cuando de lo que menos tengas ganas sea de eso, pero te abraza, y se queda.

    Los habrá para quienes sea una persona en concreto. Una madre ejemplo de vida, puro ejemplo de superación; o un padre que ejerce las veces de héroe sin igual. Quizá se trate de un amigo especial, de esos con los que te une algo muy fuerte, incluso más que un vínculo de sangre. Por quien darías todo. O, por quienes eres, y quieres seguir siendo.

    Los habrá para los que su mundo sea su trabajo. Su seña de identidad, su logro más logrado. Y puede que hasta no puedan ni imaginarse la vida más allá de su trabajo, cogiendo uno nuevo, empezando de cero. De cero o desde el tejado. Dejándolo todo o casi todo. Aquí o allá. Superando miedos y afrontando retos. Demostrando que pueden si quieren, que merecen.

    ¿Y el tiempo, qué me dicen del tiempo?

    Nada como abrir un viejo álbum de fotos, de esos que cogen polvo en alguna estantería y cuyo color empieza a amarillear. Ver aquellas imágenes que parecen de una vida pasada, hasta lejana y que hoy te producen risa y hasta vergüenza. ¿Y esas pintas? Comprobar que no hace tanto tiempo que se hicieron, o quizá sí. Pero si te paras un segundo a observarlas con detenimiento, es como si volvieras a posar para aquellas instantáneas. Yo soy muy dada a echar la vista atrás, y no perder aquellos recuerdos de infancia que seguro todos tenemos algunos un poco mas “heavys” que otros.

    Nada como tener la ocasión de reencontrarte con la familia. Con todos aquellos a los que no sueles ver, a los que están más lejos, y a los que aunque estando cerca, la rutina los lleva por caminos distintos. Nada como verlos pasado un tiempo y observar los cambios, a veces para bien, y a veces no tanto. Reencuentros que llegan a encogerte el corazón, y dejarte en un “ay”, por sentir que el tiempo pasa. Y ahora, -que estoy un poquito más lejos- valoro un poco más si cabe a mis familias. Y, por supuesto, a mis amigos.

    Que el tiempo vuela.

    Y no espera que le sigamos el ritmo. Ni se detiene por nada ni nadie. Avanza imparable, siempre al mismo paso, siempre hacia delante. Regalando oportunidades a quien las quiera coger. Recordando lo efímero que puede ser a quien lo quiera escuchar.

    Escapándose de entre los dedos de quienes no lo saben cuidar.

    De niños soñábamos con ser mayores, con crecer y comernos el mundo. Con ir a la universidad y tener el trabajo por el que cualquiera suspiraría, nos envidiaría, lo querría para sí. Soñábamos con viajar hasta los confines de la tierra y con ser el alma de cada fiesta a la que fuéramos.

    En nuestros sueños triunfábamos siempre, éramos libres y felices y a nada temíamos. No existían los problemas, para todo teníamos solución. El tiempo se congelaba, nadie se iba de nuestro lado y a nadie echábamos de menos.

    Parece que fue ayer.

    Y aunque nos decían y repetían que el tiempo, conforme te haces más mayor, más rápido se te pasa, no quisimos creerlo.

    Y llegamos a la universidad, o no. Tuvimos nuestro primer trabajo. Incluso dos a la vez. Y detrás vinieron muchos otros, y puede que ninguno fuera el que habíamos soñado. Y tuvimos miedos, muchos, y con ellos tantas cosas que se quedaron en el camino. Como vuelos que no cogimos, personas a las que no nos atrevimos y fiestas en las que no bailamos.

    Que todo pasa porque tiene que pasar, nos dijeron.

    Que no es posible dar marcha atrás y retroceder en el tiempo. Que lo que alguna vez dijimos, alguien lo escuchó, y lo que no, aún estamos a tiempo de decirlo. Que aunque hay cosas que es mejor guardar para uno mismo, las hay que por sí solas no tienen sentido.

    No perdamos más.

    Vivamos. Al día y sin mirar la hora. Con personas que se quedarán el tiempo que quieran y el que se lo permitamos. Con personas que nos aporten, que nos creen valor. Y aprendamos de los que no. Hagamos que valga la pena.

    Viajemos. Aceptando sin tanto miedo, arriesgando cuando sea el momento, que por serlo, puede ser cualquiera. No tomemos lo que no es nuestro, ni guardemos viejos rencores. No llevemos de más, sino lo esencial.

    Bailemos. Con música y sin ella. Inventando acordes e improvisando los pasos sobre la marcha. Que si los finales son bonitos, los principios no lo son menos. Olvidando vergüenzas, indecisiones y excusas que nos retengan.

    Olvidemos que la vida pasa sin olvidarnos de vivirla.

    Y que todo pasa.

    Y que el tiempo vuela.

    Benda Lehbib Lesbir.

    Fotografías: Beatriz  Garrote.

    Fuente : 1niño saharaui, 23 sept 2019

    Tags : Sahara Occidental, refugiados saharauis, vacaciones en paz, niños saharauis, Tindouf,

  • Rafal recibe a más de treinta niños y niñas saharauis que pasan el verano en diversos municipios de la Vega Baja

    El alcalde Manuel Pineda exhibe su interés en que el consistorio refuerce su colaboración para aumentar el número de menores que vienen a la comarca

    Rafal ha dado la bienvenida en el salón de plenos del Ayuntamiento a una representación del grupo de niños y niñas saharuis que disfrutan del verano en la comarca. El proyecto nacional “Vacaciones en Paz” ha dado la oportunidad a treinta y dos de vivir durante dos meses en familias de diversos municipios de la Vega Baja. Durante este tiempo podrán visitar los distintos pueblos, realizar diferentes actividades, conocer su gastronomía y sobre todo salir de la cruel realidad que estos menores viven día a día en los campamentos de refugiados.

    Tal y como ha indicado la presidenta de la Asociación ayuda al Sáhara Occidental de Elche, Ángela Carrillo, el proyecto que tiene una dimensión nacional y que se lleva a cabo desde hace cuarenta años “da la oportunidad cada verano a que más de 5.000 niños vengan a España y puedan pasar aquí sus vacaciones”. Carrillo ha recordado que “estos niños y niñas soportan en verano temperaturas de casi sesenta grados, lo que hace que aún se haga más duro vivir en las condiciones en que lo hacen”. Ha puntualizado que “además del aspecto educativo, de entretenimiento y de valores que esta oportunidad brinda a los menores también les permite realizarse revisiones médicas y sobre todo descubrir que existe un mundo distinto”. Ha destacado también el esfuerzo que realizan las familias “que sufragan los billetes de avión y la manutención de los niños y niñas durante los dos meses que se encuentran en sus domicilios”. Ha aprovechado la ocasión para agradecer al Consistorio rafaleño su implicación en el proyecto, así como su interés por brindar la oportunidad a los niños y niñas de pasar una jornada en el pueblo, conocerlo y disfrutar juntos en sus calles.

    Por su parte el alcalde de Rafal, Manuel Pineda ha mostrado “la completa disposición del Ayuntamiento para participar en este proyecto y colaborar con la Asociación ayuda al Sáhara Occidental de Elche en todo lo que esté a nuestro alcance”. Ha indicado además que “queremos que las familias rafaleñas también se impliquen para que se puedan traer más niños y que éstos disfruten entre nuestros vecinos”. El regidor ha recordado, en esta misma dirección, que “hemos iniciado este año esta alianza, pero vamos a seguir trabajando para que crezca y se solidifique a lo largo de los próximos años”.

    Fuente : Diario de La Vega, 6 ago 2019

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, niños saharauis, Rafal,

  • Cafia Alisalem: « En el pasaporte pone apátrida, pero yo siempre seré saharaui »

    LLEIDACOM / Amaia Rodrigo Arcay

    La primera vez que vino a Lleida tenía 6 años y flipaba con los ascensores. Poco se pensaba que en unos años, estaría viviendo y trabajando. Es terca y valiente. Y feminista. En buena parte « por culpa » de la Leonor Pedrico, su madre de acogida aquí. En los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, que la vieron nacer y vivir una infancia libre y feliz, tiene su otra familia, con la que sueña reencontrarse. Administrativamente es apátrida y nada le hace más mal que no pudo documentarse como saharaui. Y es que la CAFI Alisal tiene patria, pero no le reconocen. La paradoja es que trabaja de mediadora en un centro de atención a MENA que vienen de Marruecos. Dice que no es activista, pero es luchadora y consigue lo que se propone. Guarda el primer dictado que hizo en catalán y sonríe orgullosa cuando explica que todo el mundo le decía que no podría estudiar Bachillerato y ha conseguido trabajar en un laboratorio con un grado formativo de biomedicina.

    Su historia ocuparía varias entrevistas. Hemos querido conocer un pedazo de lo que ha vivido esta saharaui leridana que está convencida de que el mundo se puede cambiar.

    Preséntate. Quién es la CAFI Alisalem?

    Soy una saharaui leridana. Soy del Sahara Occidental y nací en el campo de refugiados de Tinduf, en Argelia. Mis padres tuvieron que irse exiliados y van a cabar allí y me tuvieron a mí y todos mis hermanos. Desde los 6 años empecé a venir a Lleida con el proyecto ‘Vacaciones en Paz’ siempre con la misma familia y los 12, cuando terminé la primaria, en los campos de refugiados aún no había secundaria y tuve que marchar a Argelia con una beca. Mi familia de acogida aquí me propuso venir a estudiar aquí y mis padres estuvieron de acuerdo y yo también. Además tenía problemas de salud. Tenía muy mal de ojos por la temperatura. Y además, allí acabas de estudiar pero no puedes trabajar. Al no ser argelinos no nos dejan trabajar y los campos de refugiados hay voluntariado, pero no es trabajo. Después de una gran lucha para conseguir el pasaporte, porque como España no reconoce el Sahara, es como si no tuviera pasaporte y tuve me lo hará de Argelia. Estuve tres años intentándolo hasta que me dieron la visa de estudiante. Con 16 años empecé cuarto de ESO. Fue muy difícil la adaptación. Por mucho que hubiera sido aquí de pequeña, todo es muy diferente. Mi base era baja no, lo siguiente. Ni matemáticas, ni física, ni química. Para mí eran todo naturales. (Río). Después del inglés o el catalán.

    Claro, una cosa es hablarlo y la otra, escribirlo

    Exacto. Mi familia aquí me tranquilizaba y me decía que yo sabía hablar catalán y yo les decía que era muy diferente el catalán que hablaba en familia que el de los estudios y ellos me decían « qué va! No sufras! Que lo harás muy bien! « Y claro, yo no podré olvidar el primer dictado que me hizo mi profesor de catalán (río). El profesor Salvador seguro que se acordará de mí toda la vida. Yo no sabía ni lo que eran los acentos ni los apóstrofes ni nada! Tal cual lo decía, tal cual lo escribía yo. Aunque lo guardo ahora aquel dictado! (Río). Sin embargo, acabé la ESO. Mi familia de acogida confiaba en mí y les agradeceré toda la vida. Pero no es lo mismo en el instituto. La gente no confía en ti, te ven extranjera y que acabas de llegar y te empiezan a decir que tú no podrás hacer Bachillerato ni una carrera, que es muy difícil. Y te hacen sentir que no vales para esto. Pero yo soy muy terca y mi familia aquí aún más. No pasé por el aula de acogida. Tenía refuerzo cada tarde en casa. Y aprobé cuarto de ESO en la primera. Y hice Bachillerato científico en tres años.

    No está mal Bachillerato científico por haber llegado sin diferenciar física ni química, no?

    Sí! Yo tenía la idea de hacer medicina. Hice en tres años el Bachillerato porque no es sólo el tema académico, sino también la adaptación. Llegas aquí y hay todo de grupitos hechos, no conoces a nadie. Y además, con la barrera del idioma … Es durísimo a nivel personal. Se necesita mucho amor y mucho cariño. Yo lo tuve. Además que añoro. Sobre todo de la madre, los hermanos, que yo tengo muchos y estaba acostumbrada a estar siempre con ellos, de mis amigas … Yo estaba en Argelia estudiante y estaba todo el día con ellas conviviendo. Pero poco a poco fui haciendo. Intenté no agobiarse, por eso hice el Bachillerato en tres años para coger base y poder hacer la selectividad. Conforme iba avanzando, cambiaba de idea; quise hacer biomedicina, después, enfermería y por dos décimas no entré. Me supo muy mal, pero entré en un ciclo formativo de laboratorio y ahora agradezco mucho no haber entrado en la universidad. Me gustó muchísimo y estuve trabajando.

    A partir de los 18 años pedí el estatuto de apátrida. De este modo, podía tener un NIE para estudiar, trabajar o viajar. A partir de aquí, ya no iba a veranos hacia los campamentos y pude encontrar trabajo, que es lo que yo quiero. Y este año, me ha pasado algo que me ha cambiado la vida. En el laboratorio donde estaba, me ofrecieron pedir una beca para poder continuar. Durante la tramitación, yo no quería dejar de trabajar para poder enviar dinero a mi familia. Primero, estuve de camarera y después, una amiga que trabaja con MENA me ofreció trabajar de mediadora porque necesitaban gente que hablara árabe. Yo no me había formado en este ámbito, pero mi amiga me insistió tanto que lo probé. Ahora estoy en San Juan de Dios en Almacelles y me encanta. Trabajo con chicos marroquíes. Al fin y al cabo, han pasado por lo mismo que nosotros; han tenido que irse de su casa por culpa de su gobierno. Esto me enriquece mucho a nivel personal para ayudarles. Me siento muy bien y he dicho que no al trabajo del laboratorio porque quiero estudiar mediación por internet y dedicarme a este ámbito más social. Los fines de semana a trabajar a San Juan de Dios y durante la semana haciendo una sustitución en el laboratorio. En las tardes, estudiaré.

    Y algo más que puedas meter en tu apretado tiempo?

    Dormir! (Ríe)

    Algo que no he explicado y que también me ha marcado es la muerte de mi madre de acogida, la Leo Pedrico. Gracias a ella estoy aquí. (Se detiene para secarse una lágrima)

    Recuerdo que llevaba marcapasos y no podía hacer muchos esfuerzos. Cuando empecé a leer, mi primer libro aquí fue ‘Crónica de una muerte anunciada’ de Gabriel García Márquez, lo leí con ella. Después de cenar, que estaba muy cansada, leíamos juntas. Cuando se murió, yo estaba haciendo primero de Bachillerato. Fue muy duro. Fui a vivir con mi tía de acogida. Tengo dos madres de acogida.

    Debe de ser muy raro sufrir el duelo de una madre de acogida

    Y tanto. Yo lo diré siempre. Tengo dos madres. La Leo no me parió, pero casi.

    Como asume la identidad apátrida una persona que reclama el reconocimiento internacional para su pueblo, el saharaui?

    Yo no asumo que soy apátrida. El otro día, comenzó a trabajar en San Juan de Dios una chica que tenía un tatuaje que ponía « apátrida ». Yo soy saharaui. He nacido saharaui, lo sigo siendo y lo seré toda la vida hasta que me muera. Yo los documentos no pongo apátrida, pongo saharaui. Administrativamente ser apátrida es lo que me permite estar aquí y trabajar. Nada más. A esta chica le dije lo que significa para mí ser apátrida: es ser nada. No te reconocen. Yo tengo a la documentación « apátrida », pero soy saharaui.

    Y como piensas ayudar a chicos marroquíes?

    Son adolescentes y me lo tomo como si fueran mis hermanos pequeños. Son personas que lo han pasado igual o peor que nosotros. Se han tenido que jugar la vida por venir hasta aquí. Nosotros, los campamentos, sí tenemos una mierda de vida, pero no nos la hemos jugado por venir. La mayoría de estos chicos se han ido de casa sin decirles nada a sus padres para no hacerles sufrir. Es muy duro. En los libros de la escuela, les han explicado que el Sahara pertenece a Marruecos. Y cuando me preguntan si soy marroquí, les intento explicar. Como son adolescentes, siempre te intentan fastidiar y yo los trato desde el amor, tratándolos como a mis hermanos. Les planteo porque están ellos aquí. Es por culpa de su gobierno, en eso estamos igual.

    ¿Cómo es la vida a caballo entre los campamentos de refugiados y los veranos en Lleida?

    Los niños somos muy felices en los campamentos; somos libres. Jugando en la arena, marchando sin pedir permiso, sin volver a casa hasta que no te llama la madre, sin móviles … todo el día en la calle. Mirándolo desde otro punto de vista, podemos estar enfermos sin saberlo, no hay una buena educación, las condiciones de higiene y de alimentación no son buenas. Y al mismo tiempo, la infancia es feliz. Es cierto que vivos en la ignorancia, al margen de todo. Lo que comparo mucho es que aquí las familias separan los bebés para dormir. Pero si yo incluso de gran dormía con la madre! La unión de la familia es sagrada. Los padres nunca se quedarán solos. Y aquí es diferente. Los valores son diferentes.

    Cuando oíste hablar de Lleida por primera vez?

    Cuando llegué aquí. Yo no sabía dónde iba. Tenía 6 años. Llegas desubicada, muy pequeña. Y tienes un papelito con el número de los hermanos. Recuerdo perfectamente el teléfono fijo de casa llamando a mi hermano que estaba en Andalucía. Cuando le dije que estaba en Cataluña. Mi familia respiró tranquila al comprobar que sabía dónde estaba.

    Qué recuerdos tienes de aquella primera estancia?

    Subir en el ascensor. Nunca había visto! También la lluvia. En los campamentos es muy escasa y cuando llueve, hace muy mal. Aquí puedes disfrutar. Si llueve y me engancha en plena calle yo no me refugio, me mojo y punto. Y recuerdo el primer día que vi llover aquí, estábamos en el piso, que es un noveno. Ya me resultaba muy extraño un piso tan alto, porque estoy acostumbrada a las casas de los campamentos que son bajas. Y desde el balcón, sacaba la mano para tocar las gotas que caían. Me emocionaba. Todo era extraño para mí. La comida, las piscinas, el mar! Todo era diferente.

    Y ahora todavía te sientes extraña?

    No. Me siento bastante integrada. Pero siempre me faltará algo.

    ¿Qué crees que has aprendido aquí?

    Sobre todo los valores de defensa de los derechos humanos y del feminismo. Y esto es gracias a la Leo, mi madre de acogida. Las mujeres en el Sahara tienen un papel muy importante y bastante poder. Pero sé que todavía queda mucho por hacer en la lucha por los derechos de las mujeres. Y estar aquí me ha ayudado a avanzar en esta perspectiva.

    Cómo se vive el feminismo desde tu situación?

    Me considero feminista. Por mucho que digan que los árabes son más machistas que los españoles, en el Sáhara Occidental nunca hemos oído que un hombre mate a una mujer o que la maltrate o la insulte. Nunca. Mi lucha feminista en este sentido. Hay gente que todavía me dice que cómo es que mis padres me han dejado venir siendo una chica. Esto no me lo preguntaron nunca a los campamentos.

    Lo que no llevo nada bien es no poder caminar tranquila por la calle. No quiero ni un piropo ni nada, que me dejen tranquila. Si pasa por mi lado un chico guapo, puedo pensar que es muy guapo, pero no le intimida. Estoy tan harta, que ahora contesto. Mi hermana pequeña, que está estudiando aquí, me dice que no vendrá nunca más conmigo por miedo cuando planto cara.

    Si fueras una superheroína, qué superpoder te pedirías?

    Cambiar las personas. Que todos seamos más humanos, que no seamos tan egoístas. Vivimos en un mundo en el que nos engañan. Yo me incluyo. Si tenemos una casa con aire acondicionado, un coche y un móvil en la mano, nos olvidamos que hay personas que lo están pasando fatal. Hay que pensar más en los demás, no dejarnos llevar por este sistema.cont

    Como crees que habría que resolverlo?

    Que se prioricen las personas por delante de la economía. Es lo que hablamos a veces con los chicos del centro. Cuando critican su gobierno como culpable de su situación, les digo que la solución de todo pasaría porque el pueblo marroquí se rebela contra la monarquía. Entonces habría un cambio y en un contexto diferente se podría hablar de los saharauis. Pero ahora, prefieren explotar los recursos naturales y los otros países tienen demasiado intereses en Marruecos, como lugar estratégico en el Mediterráneo. Ahora mismo, lo tenemos muy complicado. Ahora, mucha gente de los campamentos dice que no es bueno que nos vamos a otros lugares, porque allí se quedarán sin nadie. Pero yo creo que no pasará. Yo no me olvido de mi identidad y sueño con que habrá un día en que podremos volver a nuestra tierra.

    En que eres especialista en la vida?

    Soy valiente, muy exigente y luchadora.

    Consigues lo que te propones
    Sí, por el momento sí. Me han ayudado mucho y he tenido mucha suerte.

    También lo has luchado. ¿Cuál es ahora el reto?

    Tener mi familia aquí. (Se emociona). Quiero tener un trabajo estable y poder estar con mis. Ojalá encontrara un trabajo que combinara la labor social con la medicina.

    Has estado alguna vez en el Sahara Occidental?

    Nunca. Y no puedo ir porque para entrar debería decir que soy marroquí. No quiero ir ni de turista. Lo relaciono con violencia. Hace unas semanas mataron a una chica. La gente no puede vivir tranquila.

    Te consideras una activista?

    No. Yo priorizo ​​ayudar a mi familia. Antes hacía muchas mas charlas, pero ahora no tengo mucha disponibilidad.

    Si algún día se hace un referéndum y el Sahara Occidental consigue ser un estado independiente y reconocido internacionalmente, irás a vivir?

    Y tanto. Sin lugar a dudas. Es nuestro objetivo. Continuaré siendo una leridana saharaui, pero allí. Yo confío, pero desde un punto de vista realista, me cuesta mucho ver.

    Como te despides?

    Que la paz esté contigo. Es nuestra manera de saludar y despedirnos. Pero también quisiera terminar diciendo que podemos cambiar el mundo.

    Fuente : Lleida.com, 1 ago 2019

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, refugiados saharauis, vacaciones en paz, niños saharauis,

  • Los niños saharauis acogidos en Castro permanecerán entre nostros hasta el 3 de septiembre

    EN LA PRESENTE EDICIÓN DE “VACACIONES EN PAZ”, 15 MENORES SE ALOJAN EN EL ALBERGUE DE TALLEDO Y CON FAMILIAS CASTREÑAS

    Un año más. Cantabria por el Sahara ha puesto en marcha su programa “Vacaciones en Paz”, con el que 15 menores saharauis de entre 11 y 13 años disfrutan del verano castreño. Llegaron el 3 de julio y regresarán a sus hogares el 3 de septiembre.

    Habitan habitualmente en los campamentos de Tinduf (Argelia), que ya tienen una población de 200.000 personas. Sus necesidades más importantes pasan por la alimentación y la atención médica, que obtienen en Castro gracias a esta iniciativa.

    Nueve de ellos residen en el albergue de Talledo de lunes a viernes y pasan los fines de semana con familias castreñas. Y los otros 6 están permanentemente con familias de acogida. Y es que, precisamente, uno de los objetivos de Cantabria por el Sahara es conseguir más hogares para que más niños y niñas saharauis puedan beneficiarse de un verano en Castro.

    Así lo señalaban José Luis Aramburu y Yolanda Solado, miembros de esta ONG. También nos han contado que la Fundación Alberto Contador les ha enviado 15 bicicletas para los peques, y que el Coro de Voces Graves Los Templarios ofrecerá un concierto solidario el viernes 26 de julio, a las 20:30 horas en la Iglesia de Santa María.

    Y con ellos, nos han acompañado tres de los protagonistas de esta campaña: Yahia, Aziz y Maphud, de 12 años de edad. Si no has podido escucharlo, esta noche tienes la oportunidad de hacerlo en la redifusión de nuestro programa a partir de las diez en el 88.2 FM, 105.6 FM, castropuntoradio.es y en la aplicación móvil de Castro Punto Radio.

    Fuente : Castropuntoradio

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, niños saharauis, refugiados, Tindouf, Castro Urdiales, Cantabria,

  • Segovia : Los niños saharauis lo pasan bomba

    Niños saharauis en el Rocódromo de La Granja

    El pasado día 15, los niños saharauis procedentes de los Campamentos de refugiados de Tinddouf (Argelia), fueron invitados por el Ayuntamiento de La Granja a pasar la tarde en las piscinas municipales desifrutando del baño en la piscina.

    Después se celebró un taller de escalada, por parte del Grupo de Montaña « La Acebeda » en el Rocódromo de La Granja. en él participaron casi todos los niños saharauis de Segovia y otros niños del Real Sitio.

    Para no haber practicado nunca este deporte, se portaron como verdaderos iniciados en la escalada, llegando a coronar casi todos ellos la cima coronándola con su bandera.

    El grupo de Montaña les ofreció una merienda con refrescos.

    Tambien nos acompañó un escritor e ilustrador de cuentos, que realizó distintos y diferentes dibujos para cada uno de los asistentes menores, tantos saharauis como granjeños, dando los niños rienda suelta a su imaginación de lo que querían que les dibujase.

    Al final, todos pasamos una tarde inolvidable.

    Fuente : Segovia con el Sáhara, 20 jul 2019

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, niños saharauis, Segovia, refugiados, Tindouf,

  • El Uali, el niño de 15 años que, a su llegada, pesaba 26 kg y usaba la talla 7

    En el marco del programa « Vacaciones en Paz », Carolina Pellejeros recibió a El Uali, un niño de 15 años que al llegar, sólo pesaba 26 kg y utilizaba la talla 7 para sus vestidos. A simple vista, parece que tiene 7 años.

    Según la señora Pellejeros, en 10 días ha recuperado ya 3 kg y va mejorando.

    El Uali pasó sus veranos en Madrid y en noviembre de 2018 cuando ya no tenía más opción de vacaciones cayó víctima de una diabetes de tipo 1.

    « Por una petición del Ministerio, dice Pellejeros, ha venido a pasar el verano a ver si le podemos ajustar el azúcar. Una máquina para medir… que hace daño solo verla. Una insulina mezcla que aquí se utilizaba hace 20 años… Vamos a intentar cambiar método, insulina, llevar un control y que se vaya de aquí mucho mejor ». Gracias al noble corazón y generosidad de esta dama que como otras muchas permiten a estos niños ver el horizonte con una perspectiva más optimista.

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, niños saharauis, refugiados, Tindouf,

  • Radio Almaina : Especial sobre « Vacaciones en Paz 2019 »

    Especial sobre el Sahara Occidental y el programa « Vacaciones en Paz »

    Nuestro programa de hoy esta dedicado especialmente al pueblo saharaui y a sus jóvenes que tienen la ocasión de venir en verano a pasar sus vacaciones aquí en nuestro país. “Vacaciones en paz” es un programa que lleva 40 años haciendo posible que las niñas y niños saharauis pasen los meses de julio y agosto en España lejos del calor y la arena.

    Charlamos con Sarai, coordinadora de una de las asociaciones de aqui de Valencia, con Ines y Paco, dos familias de acogida, y con Ahmed, Nadifa, Jaled y Mohamed.

    Aprovechamos para recomendar el documental “Atu, el rostro de un pueblo olvidado” de Alberto Pla que se estrena hoy en Valencia y la película documental “Hamada” de Eloy Domínguez Serén.

    Complementamos con la entrevista en diferido a Cristina Martinez del Observatorio de Recursos Naturales del Sahara Occidental, una reflexión más política sobre el conflicto, sobre los tratados de pesca, los presos políticos y los juicios a periodistas…

    Terminamos con el audio que, tal y como nos dijeron en el anterior programa la gente de Caravana Sur, nos envían desde Bilbao.

    MÚSICA

    1. Woody Guthrie – This land is your land

    2. Khaled – Aicha

    3. Balti & Hamouda – Ya Lili

    4. Tiiw Tiiw – Hasta luego

    Fuente : Radio Almaina, 16 jul 2019

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, niños saharauis, vacaciones en paz, refugiados, Tindouf,

  • Marcha por la Paz. Por la Libertad y la Independencia del Sáhara

    En IU Dos Hermanas hacemos un almuerzo cada año coincidiendo con el día elegido para la Marcha por la Paz. A esa comida invitamos a los niños y niñas saharauis que vienen a nuestro pueblo (20 en este año) y a las familias que los acogen a través de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui, a la que hacemos entrega de una cantidad recaudada en la propia comida. Y por la tarde, como cada año, como hoy, nos vamos a la manifestación en Sevilla.

    Es verdad que a veces tienes la sensación de ritual que se repite año tras año. Seguramente, muchos querrían que esa reiteración degenerase en cansancio y decepción, y de esta manera llegase un momento en que la conciencia acabase desvanecida del todo y ya nadie se acordase del pueblo saharaui, definitivamente desterrado de su patria, desperdigado y errante, sin más futuro que procurar no olvidar, al menos, su propia memoria.

    Pero esa sensación, igual que sucede en otras fechas señaladas en el calendario -igual que hay a quienes el Facebook les rememora las citas con las procesiones-, tiene un componente de reafirmación intelectual (ya incuestionable la ideológica y la que te empujó del lado de la solidaridad y no de la caridad). Inútil pedirle a un árbol que abandone sus raíces y se cambie de campo.

    Hay personas que cada año, como si siempre fuera provisionalmente, dedican muchas horas de esfuerzo a la causa saharaui. Estas personas, como yo mismo pienso, saben que tal vez quede mucho para que se haga realidad la independencia y la libertad del Sáhara; sin embargo, el paso del tiempo que quede por venir, sea el que sea, no es la circunstancia que nos mueve. Lo que nos mueve es la más absoluta convicción de justicia, y eso, por muchos años que pasen, no se agota.

    Fuente

    Tags : Sahara Occidental, Sevilla, niños saharauis, vacaciones en paz,

  • Los niños saharauis « son máquinas de aprender, les encanta el agua »

    El padre de acogida de Sumaia: « Son máquinas de aprender, les encanta ver el agua »

    Hablamos con uno de los participantes del programa ‘Vacaciones en Paz’

    Por tercer verano consecutivo, Carlos y su pareja acogen a Sumaia, una niña saharaui que ya tiene 11 años y que encuentra en el norte de Madrid todo aquello que no tiene en su tierra natal.

    Aquí no tendrán que soportar los 50 grados que, por ejemplo, se han alcanzado en esta zona de África donde su familia les estará esperando todas estas semanas.

    Sí que dispondrán del que es todo un regalo para ellos, el agua. Así nos lo contaba en estos micrófonos.

    Sobre si recomendaría la participación en este programa no tiene dudas: “La experiencia es gratificante para ambas partes”.

    Fuente : Cadena SER, 12 jul 2019

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, niños saharauis, refugiados saharauis, Tinduf,

  • Sabadell celebra la constancia de Marcos con la causa saharaui

    Marcos es coordinador de la asociación Sabadell Wilaia y actualmente coordinador de la comarca del Vallés Occidental y del Oriental. Lleva dos décadas acogiendo y militando en la causa del pueblo saharaui desde SabadellWilaia con « vacaciones en paz  » acogiendo y con las » brigadas Mariem Hassan » ayudando al hospital de víctimas de guerra y minas anti-personas Asavim.

    Sidi fue el primer saharaui que acogió. Después de 20 años de aquel primer verano, el compromiso y la constancia de Marcos con el pueblo saharaui no han hecho más que intensificarse.

    Hoy reconocemos su labor incansable apoyando a nuestro pueblo y le agradecemos infinitamente ser amigo de esta nuestra justa causa.

    Y a todos aquellos que decidís no mirar a otro lado, ¡infinitas gracias!

    Foto : Sidi y Marcos en el primer veranos de acogida y 20 años después

    Tags: Vacacionesenpaz, Sáhara Occidental, Cataluña, solidaridad, compromiso, Familia, niños saharauis, refugiados, Tindouf,