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  • Cuando nadie nos lo dice, vacaciones en paz

    A veces me elevo, doy mil volteretas

    A veces me encierro tras puertas abiertas

    A veces te cuento porque este silencio

    Y es que a veces soy tuyo y a veces del viento

    A veces de un hilo y a veces de un ciento

    Y hay veces, mi vida, te juro que pienso:

    ¿Por que es tan dificl sentir como siento?

    Sentir ¡como siento! ¡Que sea dificl!

    -Cuando nadie nos ve- (Alejandro Sanz)

    La música amenizaba de fondo, muy bajita, casi en modo ambiente. La mesa se iba llenando por momentos de las más suculentas tapas. Patatas fritas, aceitunas, huevos rellenos, tortilla, y mis queridas croquetas, cómo no,… Todo casero. Y con cariño. Menos mi postre. Que lo llevaba con mucho cariño, sí, pero comprado, bajo mi vergüenza y responsabilidad. Sé que la excusa de falta de tiempo puede sonar a eso, a excusa, pero últimamente es lo que hay. Falta de tiempo, pero sobre de todo, de experiencia. Y de aquí, un guiño a mis mamis que cocinan tan bien, que cualquiera compite con ellas. ¡No seré yo, Dios me libre!.

    En torno a la mesa discurrían las más variopintas conversaciones, algunas muy clásicas entorno a los estudios, trabajo, anécdotas de nuestra época “loca”, amores y desamores. Otros, sin embargo, debatían efusivamente sobre el futuro político del país. Todo un intercambio de “Yo haría”, “Lo que no puede ser” “Hay que votar siempre”. Yo, de verdad, pienso que mis amigos, les hacen los deberes a los tertulianos del debate de la Sexta noche, sin duda.

    Mi grupo, somos de lo más heterogéneo y homogéneo que os podéis imaginar, si es que es posible. Amiga de ellas desde que me alcanza la memoria y amiga de ellos, desde que entraron a formar parte de sus vidas. Y afortunada yo, de tenerlos a todos a mi lado. Como dicen, los amigos de mis amigos, son mis amigos. Parejas incluidas.

    El tiempo cambia y se vuelve cada vez más escaso, cada vez disfruto más de estas reuniones. Cada vez más ocasionales, pero a la vez, más interesantes. Me gusta, me encanta observar a cada uno de mis amigos, reír sus gracias y discutir de lo que haga falta. Que para eso estamos.

    Que es bien cierto que hoy en día, y gracias a las nuevas tecnologías, todos estamos mucho más conectados y sabemos los unos de los otros con tan solo un click. Vivimos al instante. Pero es curioso también comprobar cómo esa mayor conectividad genera a su vez un menor contacto físico. ¡La de cafés que estamos desperdiciando!

    Bueno voy, a lo que voy que me enrollo y no paro.

    En esas conversaciones salió el tema estrella por estas fechas: Benda, ¿pero los niñ@s saharauis que venís no os da pena volver? Tiene que ser muy duro ¿verdad?, me decía mi amiga Ana, toda una experta en interrogatorios, y entre silencio y silencio, casi todas las miradas se dirigían a mí, como si lo que yo fuera a comentar en ese momento, nos salvase de algo. Y, si… me hicieron reflexionar.

    Y aquí, os lo cuento.

    Dicen…

    Que todo lo que se nos presenta en la vida, lo hace con un motivo. Absolutamente todo, y todas y cada una de las personas que conocemos, lo creamos o no. Vienen con un propósito auténtico y único. Real y sólido. Un porqué con respuesta, aunque no lo parezca, al menos de entrada. Un para qué más que preciso. Una intención bien definida que nos lleve a una finalidad muy clara. Una razón que no siempre es fácil entrever y a veces es hasta difícil de digerir.

    Los niñ@s, aterrizan en nuestras casas, para quedarse.

    Algunos dirán que de la nada. Y como si nada. Como si fuera incluso posible. Como esa visita inesperada que te encuentra desprevenida y fuera de juego. Llegan de sorpresa, como si hubieran aguardado el momento perfecto detrás de alguna esquina. Mirando de reojo, decidiendo cuándo sí y cuándo mejor no. Como si hubieran andado de puntillas hasta haber llegado a tu lado. Para elegir. Para saludar. Para entrar sin avisar. Y sin resistencias.

    Y claro que se acaban adaptando. Y ahí aparecen nuestras inseguridades, los miedos, el ¿qué hago en esta situación, qué le digo?…etc. Esas inquietudes que sacamos a relucir queriendo y sin querer. Las que más. Las mismas que tan a menudo nos impiden ver lo que tenemos delante. O justo al lado, tocándonos apenas lo necesario para recordarnos el valor de la decisión que hemos tomado. Las que nos colocan un fino velo en los ojos para filtrar lo que vemos y lo que no.

    El tiempo, pasa volando. Y tanto, si pasa volando.

    Quédate con que, el tiempo vuela, pero más volarán vuestras conversaciones. Tardes de piscina. Helados, infinitos kilos de pipas, y largas carreras en bicicleta. Apura los minutos de espera cada vez que le digas que se prepare, cárgate de paciencia porque son/somos lentos por pura genética. Olvídate de esas prisas con las que vives el resto del año, y ve poco a poco aprendiendo a priorizar: esto sí, esto no. Todo lo que en otra ocasión contarías junto a una taza cargada de café.

    Porque de un gesto tuyo, inesperado y casual, vendría uno mejor y más multitudinario. Con sabor a quiero y puedo. Rodeada de una buena compañía, de las mejores, de las que por años que pasen, siguen intactas. Tu familia y amigos, que se sumarán a esta aventura llamada “vacaciones en paz”. De las que te acaban sabiendo a poco y acaban pensando en la próxima.

    Qué bonita forma de atesorar momentos veraniegos. Dos meses diferentes, monótonos en un principio. Que no prometían mucho, hasta que empiezan a prometer muchísimo. Que empezaban como otro cualquiera, hasta que se transformaron en dos semanas que valdrían la pena recordar. Y no por grandes cosas, sino por un pequeño “accidente” como diría mi amigo Adrián.

    Y de ahí, se crean los lazos bien fuertes, que ninguna tijera puede cortar.

    Y es que dicen, que una sonrisa, es la mejor de las medicinas que podamos tomar. Se prescribe sin receta y sin ser titulado médico. Se contagia con asombrosa y gran facilidad sin importar raza, edad o sexo. Liberan todo tipo de analgésicos naturales que no los busque en farmacias, no, porque no los encontrarás.

    Una sonrisa trae felicidad, para ti y para todos aquellos que estén contigo. Genera confianza, buen rollo y positivismo. Atrae, seduce y enamora. Es el mejor vestido que puedas llevar puesto y no hay maquillaje que la iguale. ¡Y es gratis! Cosa rara en estos tiempos.

    Es llave que abre la puerta de las reconciliaciones, esas que en ocasiones parecen insalvables. Es capaz de obrar milagros, calmar tempestades y crear las mejores melodías musicales. Es capaz de aliviar nuestras penas, aunque no las solucione, eso es cosa nuestra. Nos relaja, nos da energía, nos da vida. Nos damos vida.

    No la escondas y compártela, dicen que no es bueno ser egoísta.

    Un gesto sencillo, pero especial. De los que nos gustan a todos. De los que debería ser un hábito diario, como lo es comer no sé cuántas piezas de fruta al día y hacer ejercicio. Derecho y deber. Sonreír sí o sí. De los que nacen solos, sin pensarlo, sin obligarnos a hacerlo. Natural y espontáneo 100%.

    Alguien me dijo una vez que las casualidades no existen.

    Que nada ni nadie llega a tu vida por cuestión del tan socorrido azar, o por haber sido bendecido por la tan deseada suerte. O por cualquier otra excusa que se quieran inventar. Ni por haber tentado y haber ganado la partida, sea la que sea. Ni siquiera por haber sido tocado por alguna varita mágica o creer en su existencia.

    Benda Lehbib Lebsir.

    Fuente : 1niñosaharaui

    Tags : Sahara Occidental, vacaciones en paz, niños saharauis, refugiados saharauis, Tinduf,

  • YO APUESTO POR EL VACACIONES EN PAZ

    Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer (Paulo Coelho)

    Has dado este paso y ya es bastante. Te llena de ilusión, emoción e inseguridad a la vez, pero tranquilo/a no es para tanto. O sí, quién sabe.

    Cuantas veces has hablado en casa de que quieres acoger a un niño saharaui. Cuántas veces has pensando cómo les puedes ayudar más allá de aportar con una cuota anual, recoger alimentos, ropa, etc. Esa infinidad de actividades a las que te sumas queriendo encontrar algo, una sola respuesta a tantas preguntas. Y llegó y de que maneras.

    Acojo a un niño saharaui este verano en casa, habrás dicho tantas veces, como las que tu madre comenta si haces bien o estás loco/a, “es una responsabilidad enorme, ¿sabes lo que es eso no?” Sí. Y sólo son dos meses que pasarán volando ya verás, contestarás a tu favor para dejar por zanjada una decisión que llevas meditando más de lo que te crees.

    Pues sí. Has hecho bien. Créeme. Acoger va mucho más allá de los dos meses de verano, de sacar a ese/a niño/a de las condiciones que sufre todo el pueblo saharaui durante todo el año pero en concreto en verano. De enseñarle un idioma, unas costumbres y en definitiva un mundo totalmente opuesto al suyo.

    Pero te diré que no todo es tan sencillo como parece, y en eso tiene razón tu madre. Acoger supone que recae sobre ti toda esa responsabilidad de educar y enseñar lo que para ti es algo “normal y cotidiano” para él/ella es un reto. Además, por si eso fuera poco, te convertirás en un improvisado padre o madre de ese niño durante no sólo dos meses sino durante años, porque para ese niño su familia acogedora tiene un valor mucho más especial.

    Acoger, también es estrechar un lazo afectivo y sobre todo de compromiso con su pueblo, su familia pero ante todo con su causa. Te darás cuenta que aunque acoges un niño de siete, ocho, o los años que tenga, parece ser adulto, por todo lo que te acaba inculcando. Te sorprenderá que aparte de enseñarle tú, aprenderás y mucho lo que te acaba aportando, y es más de lo que te crees, créeme. Es como eso de “enseña aprendiendo, aprende enseñando”, pues tal cual.

    Acoger también es poner normas, nada del otro mundo, las mismas que tenías hasta ahora, y él/ella las entenderá te lo aseguro. Y sobre todo, y para mí más importante saber decir NO.

    No cedas por el remordimiento de que no es hijo/a propio. No cedas más de la cuenta por creer que así le haces feliz. No cedas por creer que así te sentirás mejor contigo mismo/a, porque le estas dando de lo que no tiene, porque por lo contrario flaco favor le estás haciendo, y créeme que no es más feliz el que más tiene sino el que disfruta de lo que tiene.

    Acoge, pero antes entrevístate con la Asociación de Apoyo Saharaui de tu zona, no te quedes con ninguna duda y sobre todo disfruta, disfruta de todo porque el tiempo pasa más rápido de lo que te crees, e incluso de las pequeñas cosas como verle descalzo/a por casa, se le acaba echando de menos.

    Benda Lehbib Lebsir

    Fuente: 1niño saharaui

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  • Mi voz será tu voz (poema)

    ¡Ya es verano y se acercan el programa Vacaciones en Paz para los niños del Sáhara Occidental, forzados al exilio por Marruecos en uno de los desiertos más inhóspitos de la tierre!

    A tan sólo unos días de recibir a los primeros embajadores del desierto todavía quedan niñ@s sin familia de acogida.
    On animamos a que formeis parte de este gran proyecto y le deis la oportunidad a uno de esos niños de pasar dos meses de verano fuera de ese duro y crudo desierto.

    Es una bonita esperiencia para ambas partes.

    ANÍMAROS!!

    Con esta ocasión, republicamos un poema de Juan Francisco Bravo Real:

    No he visitado tus extensas dunas,

    ni he visto oasis donde brota el agua.

    Ni a lomos de un camello por la arena,

    he seguido tus rutas milenarias.

    Solo he visto, fugaz… como una sombra,

    la luz que se refleja entre las jaimas

    y he visto en las miradas subyugantes

    escondidas razones que callaban.

    He visto en tus estrellas la grandeza

    de una noche serena iluminada,

    y he visto manos que adornó la henna,

    que orgullosas, victoria proclamaban.

    No he visto… en fin, tus ríos, pueblo amigo;

    ni he visto el deambular tras de las cabras

    de pastores que un día tras las nubes

    perseguían la lluvia hasta encontrarla.

    Pero he encontrado amor donde la vida

    se ha vuelto dura cual cruel batalla.

    Y he visto comprensión entre tus gentes

    y he visto la pureza de sus almas.

    No se mañana que traerá la vida,

    porque cuesta pensar en el mañana,

    pero se, pueblo amigo que mi vida

    al pueblo saharaui irá ligada.

    He de buscar mil manos que se tiendan.

    He de buscar la voz de los que callan.

    Y gritaré por esa gente amiga
    que envejece su sueño en la Hammada.

    Mi sueño con tu sueño compartido.

    Tu dolor, mi dolor, mi alma tu alma

    y mi voz sonará donde la tuya

    amordazada pierda la palabra.

    De mí libro SÁHARA: ¡Por un sueño de libertad!

    Juan Francisco Bravo Real

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  • El pueblo español con el saharaui, siempre

    Como cada año, en julio y agosto, permanecerán en España varios miles de niños y niñas saharauis, los ‘pequeños embajadores’. El año pasado fueron 4.028 los que, gracias al programa ‘Vacaciones en Paz’, vinieron desde los campamentos de Tinduf, en Argelia, y fueron acogidos por otras tantas familias repartidas por toda la geografía española. El pueblo español sigue leal al saharaui desde hace 43 años, como pueblo hermano, ya que fue parte del español, tuvo la misma nacionalidad y documento de identidad.

    El programa está organizado – aunque iniciado en 1979- desde mediados de los 80 por las asociaciones solidarias de toda España con el pueblo saharaui, y representantes del Frente Polisario en España y de la propia República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

    Los pequeños de entre nueve y 12 años llegan a España, donde conviven con familias de acogida, evitando así el calor extremo que se vive en los campamentos en esas fechas, que puede llegar a alcanzar entre 50º y 55º. Por sus condiciones de vida los niños llegan con carencias alimentarias y sanitarias, que las familias españolas de acogida atienden como si fueran sus hijos.

    La amplitud del programa es digna de encomio. Un breve viaje por nuestra geografía nos lo muestra, empezando en las Islas Baleares donde 95 niñas y niños podrán recibir una buena alimentación y una atención médica imprescindible. Siguiendo por La Rioja donde 41 niños llegarán este año a Logroño y otras localidades de la comunidad. En Navarra serán 68 los que podrán venir, de entre 8 y 13 años, además de 5 monitores.

    En Almería el año pasado fueron un total de 71 niños -y este año esperan un número similar- los acogidos por familias residentes en 26 municipios de la provincia. En Extremadura la asociación Fedesaex destaca que la experiencia vital cambia la vida no solo a los saharauis sino también a sus familias extremeñas de acogida. Y así el resto de España.

    Y ello a pesar de nuestros pesares, del saqueo que sufrimos, que ha dificultado a algunas familias continuar con esta acogida -ha habido un pequeño descenso- a lo que se han añadido los recortes en las ayudas institucionales; aún así siguen siendo muchas las familias que continúan.

    La solidaridad penetra las instituciones

    La persistente solidaridad popular ha ido penetrando, en alguna medida, todas las instituciones españolas y a todos los niveles, desde organizaciones profesionales y ayuntamientos hasta gobiernos autonómicos y el Parlamento de la nación, también a lo largo y ancho de nuestro país, e incluyendo otras actividades educativas y sanitarias de apoyo.

    En La Rioja el Ayuntamiento de Logroño ayuda a ‘Vacaciones en paz’. En Almería colabora la Diputación Provincial. En Navarra el gobierno autonómico también participa con ayudas al desarrollo del programa.

    Pero las propuestas se han expandido a otras áreas. Por ejemplo, en las Islas Baleares hay un plan de ‘Escola en Pau’, con apoyo del gobierno autonómico, llamado ‘Madrassa 2019’, para que los jóvenes saharauis puedan seguir estudios de primaria, secundaria, formación profesional y universitaria aquí durante el curso escolar, y a lo largo de las vacaciones de verano estos jóvenes vuelven con sus familias. Este proyecto se ha extendido a otras comunidades autónomas.

    En Asturias, la Universidad de Oviedo ha firmado recientemente un convenio de colaboración con la Universidad de Tifariti para que estudiantes saharauis puedan formarse en la institución asturiana, así como el intercambio de docentes y personal de administración y servicios. Igualmente, el gobierno autónomo destina 400.000 euros para cubrir necesidades básicas y mejorar las condiciones de vida en los campamentos saharauis en Argelia.

    Otro ejemplo está en la sanidad. En Cantabria mantienen un programa de apoyo sanitario a los habitantes de los campos de Tinduf. Así, este año, del 16 al 26 de abril una comisión sanitaria-humanitaria cántabra se desplazó hasta allí para realizar operaciones ya programadas. En este viaje participaron en el equipo quirúrgico cinco médicos, dos enfermeras y tres estudiantes de medicina.

    Va a hacer tres años que el Parlamento aprobó por unanimidad que los saharauis pudieran nacionalizarse españoles en sólo dos años, como los ciudadanos de Iberoamérica, Andorra, Portugal, Filipinas, Guinea Ecuatorial y la comunidad sefardí. Los del resto de países deben esperar diez años.

    Un pueblo leal frente la traición a los saharauis

    Con la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid en 1975 el último gobierno franquista presidido por Arias Navarro cometió una triple traición. Traicionó el compromiso de España con la ONU de realizar un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. Traicionó al pueblo saharaui, impidiendo que pudiera decidir su futuro, pueblo colonizado pero hermanado, parte del español, al tener la misma nacionalidad y DNI, recordemos que hasta 1975 era la 53 provincia española. Y traicionó al pueblo español, que simpatizaba, y simpatiza, casi unánimemente, y de manera tan profunda, que 43 años después sigue vivo su apoyo, pese a la posterior actitud conciliadora de gobiernos como el de Felipe González, que claudicaron ante las presiones de EEUU y Francia.

    Para informarse o colaborar: https://ceas-sahara.es/contacto-con-ceas-sahara/

    Teléfono: + 34 634.551.799 Whatsap: + 34 634.551.349

    Fuente : De Verdad Digital, 1 jun 2019

    Tags : Sahara Occidental, pueblo español, vacaciones en paz, niños saharauis,

  • Vacaciones en Paz hace un llamamiento para la acogida de 17 niños saharauis que nunca han salido de los campamentos

    13.41 h. A falta de un mes para la llegada de los pequeños que pasarán el verano en la provincia, la Federación confía en la solidaridad de las familias onubenses para albergar a 150 niños.

    A menos de un mes de que lleguen los niños y niñas saharauis que pasarán el verano en la provincia de Huelva gracias al programa ‘Vacaciones en paz’, hay 17 pequeños « que nunca han salido de los campamentos de refugiados y necesitan urgentemente una familia ». Con este llamamiento de la Federación de Asociaciones Solidarias con el Sahara se ha presentado la presente edición del programa, con el que la Diputación de Huelva lleva colaborando desde hace unas dos décadas.

    Desde la Diputación se ha hecho un llamamiento a las familias para que acojan./ h24

    Según ha recordado la vicepresidenta, María Eugenia Limón, la institución provincial participa en los dos proyectos de la Federación dirigidos a paliar y mejorar la situación en la que vive la población refugiada saharaui con un total de 32.000 euros, de los que 3.000 se destinan a ‘Caravana por la Paz’, de recogida de alimentos, y 29.000 a ‘Vacaciones en Paz’, para que los pequeños saharauis disfruten los meses de julio y agosto en los municipios de la provincia.

    Unas vacaciones que la Diputación apoya tanto económicamente -contribuyendo a los gastos de los vuelos de los menores a España-, como colaborando con la Federación en las actividades de la llegada a Huelva, reparto entre las familias y la despedida y partida de vuelta hacia los campamentos.

    Limón ha explicado que gracias a la acogida por parte de familias onubenses de estos niños y niñas saharauis -con las que conviven como un miembro más- se consiguen dos objetivos con importantes repercusiones positivas en su salud. En primer lugar, sacarlos de su residencia habitual en los campamentos de Tinduf (Argelia), una zona desértica que en verano superan los 55º grados de temperatura y no hay medios para combatir esas condiciones extremas.

    « En segundo lugar, y debido a las difíciles condiciones en la que viven habitualmente, muchos niños llegan con problemas médicos derivados de una deficiente nutrición, por lo que resulta imprescindible realizarles un exhaustivo reconocimiento médico », con el fin de detectar posibles patologías e indicarles el tratamiento o la intervención a realizar. En el caso de que algún pequeño presente problemas de salud que no puedan ser solucionados en los dos meses de verano, se prolonga su estancia para recibir el tratamiento adecuado.

    La coordinadora provincial de ‘Vacaciones en Paz’, Guadalupe Camacho, ha explicado que la primera de junio es una semana decisiva para conseguir familias para los 17 niños y niñas que aún no la tienen. « Este año queremos sacar de los campamentos al mayor número de pequeños y aspiramos a que, entre los que repiten y los nuevos, la provincia acoja a 150 niños », de entre 10 y 14 años.

    Como caso excepcional, este año vendrán dos niños de 7 años por motivos de evacuación y, como dato curioso, hay dos familias que acogerán a dos hermanos mellizos. Guadalupe Camacho se ha mostrado confiada en alcanzar familias de acogida para los 150 niños « que volverán a llenar la provincia de Huelva de la ilusión que nos transmiten cada verano ». Por eso apela a la solidaridad de las familias: « es más sencillo de lo que parece, os invitamos a que nos llamen y se informen, tenerlos en casa es muy gratificante y enriquecedor », subraya. Todas las personas interesadas pueden ponerse en contacto con la Federación de Asociaciones Solidarias con el Sahara en el teléfono 672 740852 o en el correo electrónico fhuelvasahara@gmail.com.

    Para el presidente de la Federación Luis Cruz, los niños y niñas saharauis « han sido el motor que ha provocado la solidaridad de miles de familia en toda España, como se vive en la llegada de los vuelos procedentes de los campamentos a los aeropuertos de todo en país ». Cruz ha subrayado que « estos niños nos traen un mensaje de paz y de esperanza » y ha recordado que se trata de refugiados políticos, « víctimas de un conflicto, por el que el pueblo saharaui lleva años resistiendo en el exilio gracias a la cooperación y la solidaridad internacional ».

    ‘Vacaciones en Paz’ es un proyecto fundamental para los refugiados saharauis, que subsisten desde hace 43 años en campamentos que se ubicaron de manera provisional en la región de Tindouf (Argelia), en el desierto del Sahara, a la espera de que se solucione el de forma definitiva el conflicto que los enfrenta con Marruecos y poder volver al Sahara Occidental.

    Huelva24

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  • Sahara Occidental: Cada niño/a es toda una historia

    SU HISTORIA

    Caminar

    Poner sonrisa a cada paso

    Y respirar

    Será bonito lo que quede por llegar

    Mirar al frente y no bajar la vista

    Nunca más.

    (Caminar -Dani Martín)

    Dicen que lo invisible crea lo visible. Eso que se oculta en nuestro interior, protegido o no, eso depende de nosotros mismos. Eso que está ahí, aunque no se vea; que nos habla, nos grita, nos sacude y hasta nos hace sentir. No puedes verlo, tampoco tocarlo, pero sabes que está. Simplemente lo sabes.

    Es como un poder que te ayuda a crear las oportunidades que tú quieres, a edificar tus sueños más anhelados y a construir las situaciones que te lleven a ello. Es una capacidad de crecer por dentro y por fuera, de aprender de ti mismo y de los demás, de reinventarte continuamente. De fortalecerte, de transformar lo que no te guste, de ir a más.

    Que en ocasiones, simplemente se sabe. Se siente. Algo nos lo dice, sin saber muy bien el qué. Presentimos que esta vez sí, que no es un simple “pasaba por aquí”. Que el vacaciones en paz, llega para largo, que no está de paso, ni para tonterías. Al menos de momento. Que ese niño/a quiere y pretende quedarse. Y compartir su tiempo. E invitarnos a su historia.

    Y es que cada niño/a es toda una historia en sí misma. Una historia en pleno proceso creativo, en un continuo escribiendo, en un emocionante to be continued. Con sus fotos tanto improvisadas como ensayadas. Tanto las más impresionantes como aquellas que quedaron borrosas.

    Una historia que en muchas ocasiones desconoces tú, y todo tú alrededor. Pero que te dejas llevar. Sí, así como lo oyes. Por su inocencia, timidez, sencillez e incluso por sus travesuras, y sus difíciles conjugaciones verbales que en más de una ocasión te robaran una sonrisa.

    Porque ya ves, cada uno tiene su historia con sus personajes de todo tipo, protagonistas, secundarios y hasta suplentes. Que para todos hay cabida. Con sus mil y un hilos argumentales que se entremezclan a menudo entre sí, dándose sentido entre ellos, quitándoselo a aquello que se queda fuera. Y por difícil que te parezca, vas a ser más protagonista tú que ellos.

    Una historia con sus más pero también con sus menos. Aquello que no todo el mundo ve o lo que no todo el mundo muestra. Serás cómplice de sus lágrimas, sus meteduras de pata, sus “tierra trágame”. Sus anotaciones en una esquina para no olvidar detalles. Sus páginas dobladas, sus borrones, tachaduras y faltas de ortografía. Y de sentido. Y de emociones.

    En su día a día, verás cómo se asoma, como saluda, que se presenta en primera persona. A su manera. A veces con sus mejores galas para causar la mejor de las impresiones. Y en otras, con las legañas pegadas y el pelo alborotado. 100% natural, sin complejos, sin importarle lo que otros piensen de él/ella. Y que te dejará embobada.

    Postureo cero, lo quiero llamar yo.

    Su historia engancha, como las de los libros. Esos que devorar es poco. Esos que relees en más de una ocasión y hasta te aprendes algún fragmento de memoria. O aquellos que una vez empiezas, no consigues dejar ni por un segundo. De los que llevas contigo a todos lados, de los que cuidas como si fuera un valioso tesoro. Historias de las que te saltarías algún trozo por plantarte antes en el final.

    Pero que al final, las mejores historias son las que están por conocer. Las que no están en los libros, ni serán jamás escritas. Las que no conocen de reglas, de principios prometedores ni de finales felices. Y es que las buenas historias, las de verdad, no tienen final.

    Así como te decía al principio, lo invisible, al igual que las decisiones importantes es como ese amigo que siempre está a tu lado. Incondicional como pocos, sincero como debería siempre ser. De esa clase de personas que aún sin buscarla, aunque lejana físicamente o ausente en apariencia, aparece cuando se necesita. Dispuesto a darlo todo, y sin exigir nada a cambio.

    Es una palabra de ánimo en el momento oportuno, o el gesto que encuentras cuando crees perdida la señal para continuar. Es lo que te impulsa hacia adelante y te impide desviarte del camino. Tu camino. Es la fuerza, conocida como voluntad, que te da lo que necesitas para hacer lo que quieras hacer.

    Es la llamada que cambia tu vida en un segundo, tan inesperada como impactante. Es la intuición que te dice que todo irá bien, aunque nada lo haga. Es la mano en el hombro o la palmadita que sin palabras, hablan por sí solas. Es el empujón que nos obliga a caminar o el codazo que nos dice: por ahí no.

    Y ahora te toca, bievenid@ a la historia del vacaciones en paz.

    Benda Lehbib Lebsir.

    Fuente: 1niñosaharaui

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  • Programa Vacaciones en Paz Alouda-Cantabria

    La Asociación Alouda Cantabria que desde hace años viene organizando el “Programa de Vacaciones en Paz” con los niños de los campamentos saharauis del Sahara Occidental, solicita familias de acogida voluntarias para participar en este proyecto durante los meses de julio y agosto del próximo verano.

    El Colegio de Enfermería y Alouda Cantabria colaboran con un proyecto de salud en dichos campamentos destinado a sensibilizar a la población y formar a los sanitarios en temas de salud sobre cuidados y autocuidados, en el ámbito de atención primaria.

    Este proyecto ha cumplido el pasado mes de abril su segunda fase de ejecución en el terreno, habiendo acudido a la zona cuatro enfermeras de Cantabria pertenecientes al grupo de trabajo de Cooperación Internacional del Colegio.

    El tfno. de contacto de la Asociación para los colegiados interesados en el Programa de Vacaciones en Paz, es: 601 304 738.

    Fuente : Colegio de Enfermería de Cantabria, 16/05/2019

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  • Sahara Occidental : La esencia del Vacaciones en Paz

    “Todas las cosas aparecen y desaparecen por la concurrencia de causas y condiciones. Nada existe completamente solo; todo está en relación con todo lo demás » (Buda Gautama).

    Hace un tiempo, alguien me dijo eso de que las casualidades no existen.

    Que nada ni nadie llega a tu vida por cuestión del tan socorrido azar, o por haber sido bendecido por la tan deseada suerte. O por cualquier otra excusa que se quieran inventar. Ni por tener un destino escrito o saber jugar bien sus cartas. Ni por haber tentado y haber ganado la partida, sea la que sea. Ni siquiera por haber sido tocado por alguna varita mágica o creer en su existencia.

    Aparecen. Así, sin hacer ruido, sin ser conscientes a veces que se pueden convertir en absolutamente todo. Y aparecen.

    Algunos dirán que de la nada. Y como si nada. Como si fuera incluso posible. Llegan de sorpresa, como si hubieran aguardado el momento perfecto detrás de alguna esquina. Mirando de reojo, decidiendo cuándo sí y cuándo mejor no. Como si hubieran andado de puntillas hasta haber llegado a tu lado. Para elegir. Para saludar. Para entrar sin avisar. Y sin resistencias. Para quedarse.

    Dicen que todo lo que se nos presenta en la vida, lo hace con un motivo. Absolutamente todo, y todas y cada una de las personas que conocemos, lo creamos o no. Vienen con un propósito auténtico y único. Real y sólido. Un porqué con respuesta, aunque no lo parezca, al menos de entrada. Un para qué más que preciso. Una intención bien definida que nos lleve a una finalidad muy clara. Una razón que no siempre es fácil entrever y a veces es hasta difícil de digerir.

    Que no imposible, ojo.

    Pero esa es otra historia.

    Los niños saharauis, llegan a tu casa, llegan a ti con una enseñanza debajo del brazo. Como el pan que dicen traer los niños al nacer. Algunos lo llaman suerte, otros fortuna. Algo que quizá nadie más te podrá dar o enseñar. O al menos, no de la misma manera. Quizá en otro momento y sobre otro escenario. Pero ya no será lo mismo, será otra la enseñanza.

    Llegan para ayudarte, con algo o con alguien. Porque estás atascado, o por todo lo contrario. Por ser hora de mover ficha o de cambiar de zapatos. Nada del otro mundo. En tiempo presente o con aires de pasado, por aquello de avanzar, de dar más de ti, por aprender… La cuestión es saber verlo, estar dispuesto a oírlo, a interpretarlo, a llevarlo a nuestro terreno. Y sobre todo, querer actuar. Querer dar, pero sobre todo: recibir.

    Llegan para hacerte cambiar. De golpe o poco a poco. A tu ritmo. Por ti mismo, por tu propia voluntad y deseo, nadie habla aquí de fuerza. Quizá sólo te hacen cambiar el modo en que coloques tus prioridades. O puede que sólo lo necesario para notar un “algo” distinto. O puede que des tal giro, que ni tú mismo te reconozcas al mirarte en el espejo.

    Llegan para hacer un regalo, uno muy especial. Siempre. Uno de esos regalos que lleva el nombre del “querer, aunque no sea de la misma sangre” en letras grandes y se esconde bajo un enorme lazo rojo, que no puedes esperar a deshacer. Quizá camuflado debajo del brazo, hasta imperceptible en un principio. O puede que seas de esas personas a las que les cuesta trabajo aceptarlo, por no mostrar tu debilidad, por no creer merecerlo, por no atreverse a cogerlo. Pero ahí está, esperando. Esperándote.

    Dicen que los regalos hablan por nosotros.

    Llegan… porque es su-vuestro momento. Porque tienen que llegar. Sí o sí. Porque quieren llegar. No tanto por ser lo que toca, sino por conocer, compartir y querer(os) a partes iguales. Aquí y ahora. Ni antes ni después. Porque llegó su soplo de aire fresco, su minuto de oro, su verano y el tuyo.

    Y puede que llevaras tiempo esperando. Esperando a algo o alguien. Alguna señal. Alguna pista que despejara tus dudas o aclarara tus ideas. O puede que realmente no lo esperaras para nada. O ambos. Puede que te cansaras de esperar y decidieras no volver a hacerlo. El orden de los factores no altera el resultado.

    Lo que ha de ser será. Y no por casualidad.

    Pero llegar, llega.

    Siempre, siempre, por causalidad. Hay regalos con nombres propios, experiencias que enganchan, corazones que se tocan, y de eso no se habla en los libros ni en las películas.

    Y, como me decía mi amiga María, el otro día haciendo nuestras “valoraciones” del vacaciones en paz, “esta experiencia me ha dado la hermana que nunca he podido tener, y sólo por eso lo repetiría mil veces”. María, lleva acogiendo 20 años, y este año está más nerviosa si cabe porque acogerán por primera vez al hijo de la que fue su primera niña del vacaciones en paz. Que os digo yo una cosa: ¡un Goya a tod@s los que año tras año os sumáis a esta aventura por casualidad o por destino, jugáis un papel INCREIBLE!

    Benda Lehbib Lebsir.

    Fuente:1saharaui, 03/02/2019

    Tags : Sahara Occidental, Vacaciones en Paz, niños saharauis, refugiados saharauis,

  • Vacaciones en Paz, el proyecto

    “Millones de niños y niñas en todo el mundo quedan marcados desde muy temprana edad por la guerra, el hambre o el éxodo; palabras que no distinguen a inocentes de culpables y que siempre que se imponen lo hacen para negar el futuro, la solidaridad y la libertad a quienes más lo necesitan”.

    El Sahara Occidental formó parte durante más de cien años del territorio español, siendo provincia española desde 1958. En noviembre de 1975, Marruecos invadió por la fuerza esta antigua colonia española. “La Marcha verde”, en la que participaron alrededor de 350.000 hombres, mujeres y menores saharauis, además de un contingente militar de 25.000 soldados.

    Debido esta ocupación ilegal, una gran parte de la población saharaui, sobre todo mujeres, ancianos/as, y niños/as, huyó de su país para refugiarse en una zona desértica al suroeste de Argelia denominada “La hamada”, el desierto más duro e inhóspito del mundo, alrededor de la población de Tindouf. Después de 43 años ahí permanecen lo que conocemos como los campamentos de personas saharauis refugiadas.

    Los campamentos están formados por cinco asentamientos denominados “Wilayas” (provincias) que recibieron el nombre de las ciudades más importantes del Sáhara Occidental: Smara, Dajla, El Aiun, Auserd y el 27 de Febrero (actualmente Bojador), y un centro neurálgico donde se encuentran diferentes administraciones públicas, los Ministerios y el hospital general.

    Tras varios intentos de convocar referéndums de autodeterminación y de continuas negociaciones auspiciadas por la ONU, el Pueblo saharaui sigue atrapado en una situación complicada y dolorosa. Un pueblo dividido y separado por 2.700km de muro, el de la vergüenza. De una parte la población refugiada en los campamentos de Tinduf, viviendo de la ayuda internacional y solidaria, con unas condiciones geográficas y climáticas que hacen que los aspectos más elementales de la vida cotidiana represente un reto. Del otro lado, la población que sigue en los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos, cuya vida está marcada por la persecución política, la represión, la tortura, las desapariciones forzadas y las continuas violaciones de DDHH.

    Desde el inicio del conflicto armado saharaui-marroquí, se concreta la puesta en marcha durante los meses estivales de unas colonias infantiles en la costa de Argelia con el fin de que los niños y niñas saharauis en el exilio puedan distanciarse, de la realidad de los campamentos de refugiados/as, y de las carencias (alimenticias, educativas, sanitarias) que soportan y sufren, el programa se inicia en el verano de 1976, con grupos reducidos de niñas y niños.

    Es en el verano de 1979, gracias a la colaboración entre en Frente Polisario y el PCE, cuando llegan a España los primeros/as 100 niños y niñas saharauis, que se reparten entre tres comunidades: Madrid, Valencia y Cataluña. Esta iniciativa surge con el objetivo de apartar a estas/os pequeñas/os de la guerra y de las duras condiciones del desierto argelino que durante los meses de verano puede alcanzar los 50 grados a la sombra.

    La experiencia resulta tan beneficiosa, que a mediados de los años 80, se pone en marcha el programa “Vacaciones en Paz”, sin duda el proyecto estrella de todos los que llevamos a cabo las diferentes Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui del estado español.

    Los niños y niñas saharauis son los verdaderos embajadores de la causa, ellas y ellos son las/os que cada verano, nos empujan a seguir pidiendo justicia para su pueblo.

    “Vacaciones en Paz”, es un programa de sensibilización política y social, organizado por CEAS-Sáhara y otras Asociaciones y ONGs solidarias con el pueblo saharaui, el Ministerio de Juventud de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), la Delegación saharaui para España, y las Delegaciones del Frente Polisario en las distintas comunidades autónomas.

    El programa hace posible que durante dos meses, miles de niños y niñas saharauis de los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) sean acogidos temporalmente por familias españolas cada verano. A su vez y gracias a “Vacaciones en Paz” miles de personas han visitado a lo largo de todos estos años los campamentos viviendo en primera persona la realidad de este pueblo.

    Se enmarca en la línea de educación para el desarrollo y sensibilización siendo un proyecto prioritario de cooperación con el pueblo saharaui.

    Consiste en la acogida de niñas/os, entre 8 y 12 años aproximadamente por familias españolas en cada comunidad autónoma, durante dos meses en verano, lo que nos permite dar mayor visibilidad a la causa saharaui.

    El objetivo general de Vacaciones en Paz es transmitir a la ciudadanía y a los poderes públicos la urgencia de resolver de forma justa y definitiva la situación que atraviesa el Sáhara Occidental, posibilitando al pueblo saharaui el ejercicio de su legítimo derecho a la autodeterminación y con ello el regreso a su país.

    Otros objetivos del programa son:

    Posibilitar a la población infantil saharaui de los campamentos de refugiados/as salir de las duras condiciones en las que viven, y alejarles de las altas temperaturas del desierto Argelino, que en verano pueden alcanzar los 50º

    Realizarles reconocimientos médicos y tratamientos especiales que resultan imposibles en los campamentos.

    Proporcionar un equilibrio alimenticio que les permita recuperar los niveles necesarios de nutrientes.

    Fomentar el aprendizaje del castellano, segundo idioma oficial de la RASD.

    Potenciar los lazos históricos que unen el pueblo saharaui con el pueblo español, concienciando a la población española sobre el problema que sufren desde hace 43 años.

    Crear vínculos familiares durante la acogida que perdurarán una vez que regresan a los campamentos (envío de alimentos, medicinas, visitas a las familias, etc.)

    A su vez el programa ofrece a las familias acogedoras:

    Conocer las realidades de las niñas y niños saharauis y sus familias.

    Desarrollar un intercambio sociocultural que beneficia no sólo a la familia acogedora sino a su entorno más cercano.

    Ser parte del movimiento solidario español.

    Participar en acciones en pro del Sahara Occidental y la defensa de los Derechos Humanos.

    Fuente: CEAS-SAHARA

    Tags: Sahara Occidental, Vacaciones en Paz, niños saharauis, solidaridad, refugiados saharauis,

  • Hausa lanza un año más el programa ‘Vacaciones en Paz’ para la acogida de niños saharauis en verano

    La asociación de ayuda al pueblo saharaui ‘Hausa’ ha puesto en marcha un año más el programa Vacaciones en Paz a través del que niños y niñas de 10 años procedentes de los Campamentos de Refugiados Saharauis cercanos a Tindouf pasan el verano en España con familias acogedoras de este país.

    Debido a que Marruecos ha ocupado ilegalmente su país, el Sáhara Occidental, los niños y niñas viven en campamentos de refugiados en la zona argelina de Tindouf, una de las más inhóspitas del desierto del Sáhara. Allí, durante el verano, alcanzan temperaturas superiores a 50 grados.

    Por ello, durante esta estancia en España, a los niños se les hace una revisión médica que en muchos casos es la primera de su vida, y si tienen alguna enfermedad o anomalía física se les pone un tratamiento. Esta visita también les sirve a los más pequeños para aprender el idioma español.

    Así, desde Hausa se hace un llamamiento a las familias acogedoras para poder incrementar esta cifra. Todas aquellas familias interesadas en acoger a niños durante el verano en el programa Vacaciones en Paz o sobre cualquier otro programa de la asociación Hausa pueden ponerse en contacto con ellos en los teléfonos 609 789 519 y 625 106 712.

    El proyecto está financiado por la Diputación de Ciudad Real, el coste que asumen las familias es la manutención del menor durante los dos meses de su estancia.

    Fuente: El Eco de Valdepñas, 03/05/2019

    Tags : Sahara Occidental, Vacaciones en Paz, Valdepeñas, niños saharauis, verano,