Étiquette : provincia española

  • La España desconocida. Las ciudades españolas de África y el Sáhara occidental

    José Luis Orella. Existe un desconocimiento peligroso de la presencia española en África. Desde el año 42, el norte del vecino continente formó parte del Imperio Romano, y desde el 285, la parte tingitana dependía de la diócesis Hispaniarum. Después vendrán los vándalos, quienes dieron el nombre a Andalucía, y finalmente los musulmanes, que se enseñorearon de ambas partes del estrecho. Sin embargo, siete siglos después, la decadencia islámica se materializó en un puzzle de estados que fueron sucumbiendo bajo el empuje cristiano.

    En 1415 Juan I de Portugal recuperaba la antigua ciudad fenicia de Ceuta. Por parte española, tras la unión de las coronas castellana y aragonesa, se liberaba en 1492 Granada, poniendo fin al poder islámico en la península. No obstante, desde los reinos norteafricanos, que dieron refugio a los musulmanes expulsos, la piratería berberisca obligó a la España renacida a seguir una política de aseguramiento de fronteras en el continente vecino.

    Pedro de Estupiñán iniciaba aquella política con la toma de Melilla en 1497. Será después, el cardenal Cisneros quien la prosiga bajo su regencia, y la de Fernando el Católico, con la ocupación de las plazas piratas de Mazalquivir (1505), Peñón de Vélez de la Gomera (1508), Orán (1509), Bugía (1510) y Trípoli (1510). Quien tomó parte en casi todas aquellas conquistas, fue Pedro Navarro, conde de Oliveto, natural de Navarra, al servicio de España, antes incluso de que el viejo reino pirenaico fuese anexionado. Este hidalgo navarro, es uno de los mayores ingenieros militares y artilleros de la historia militar española. Al cual se le atribuye el éxito de la conquista de aquellos nidos fortificados de piratas.

    Los acontecimientos posteriores impidieron proseguir el avance africano. Pero las correrías de los piratas berberiscos provocaron la toma del Peñón de Alhucemas en 1673. Para entonces es el nacimiento del reino de Marruecos, cuando en 1660 los alauies, actuales gobernantes marroquíes, unificaron varios de los reinos norteafricanos formando el sultanato marroquí, que ocupaba menos de la mitad del actual reino, sin el Sahara occidental. De aquellos territorios, permanecieron para España, hasta hoy, las ciudades de Ceuta y Melilla, y los dos peñones. La ciudad de Ceuta, pasó a la monarquía española en 1580, como el resto del reino luso, pero cuando se independizó de España en 1640, Ceuta se mantuvo española hasta hoy. A estos territorios metropolitanos se añadirían por razones de seguridad contra la piratería, las islas Chafarinas en 1848 y la de Alborán en 1860.

    Será a inicios del siglo XX, cuando las grandes potencias europeas se repartan el continente africano, cuando el sultanato de Marruecos quedó bajo protección francesa, excepto el norte rebelde a su dominio, que fue entregado a España. Estos territorios coloniales fueron devueltos en 1956 a Marruecos cuando recobró su independencia de Francia. No así las ciudades de Ceuta y melilla, ni los peñones, ya que nunca formaron parte de Marruecos, siendo españoles siglos antes de la constitución del primer estado marroquí en 1660.

    La población de las actuales ciudades autonómicas es española, siendo la religión católica la mayoritaria, siendo su minoría bereber de reciente incorporación. La población de ambas ciudades norteafricanas ronda en torno a las 140.000 personas. En cuanto a los peñones, la población civil era de 300 en cada islote. Sin embargo, las dificultades obligaron a su población a instalarse en Ceuta y Melilla, siendo sus habitantes, personal militar exclusivamente.

    SÁHARA, ELDORADO PERDIDO

    Una rápida descripción del Sahara nos permite descubrir como aquel erial, hermoso para los exploradores, y recorrido históricamente por algunas tribus nómadas de larga ascendencia árabe, podría con el tiempo convertirse en un Eldorado, gracias al trabajo de miles de españoles que pusieron su ilusión en aquel territorio. La soberanía española en aquel desierto prestó su protección a una serie de tribus nómadas que de ese modo, después de haber evitado la soberanía del sultán marroquí, no querían quedar bajo la colonial francesa. Aquel enorme territorio planteó los problemas de controlar los límites y censar una población, que por los hábitos del lugar, quedan condenados a vivir del nomadeo continuo junto a sus camellos y sus cabras. En 1950, la administración española cifraba en 13.627 personas la población del territorio, de los cuales 1.120 eran europeos. Las poblaciones más importantes eran El Aaiun con 1.291 habitantes, Villa Cisneros con 922 y Villa Bens con 2.256. Tendría que pasar el tiempo, para que en 1960 se llegase a los 23.283 habitantes. Con aquellas cifras, había un par de matrimonios anuales de españoles europeos y una veintena de nacimientos, con respecto a la población autóctona, los matrimonios eran de doscientos cincuenta y unos quinientos nacimientos. Cifras que contrastan con las posteriores del censo de 1970, único reconocido para un referéndum por la ONU, donde la población total era de 76.425 habitantes, de los cuales 16.648 eran europeos y 59.777 autóctonos. La capital El Aaiun se había transformado en una moderna ciudad de servicios con 24 mil habitantes, de los cuales la mitad eran europeos.

    El milagro de aquella transformación se debía a los fosfatos y a los recursos pesqueros. España estableció una alfabetización primaria casi universal, en todos los centros sedentarios para la totalidad de la población, a pesar de la dificultad de un territorio muy extenso con parte de la población viviendo de la trashumancia de sus rebaños. Sin embargo, era cada vez mayor la sedentarización de la población autóctona y la atracción que sufrían sus familiares más allá de las fronteras oficiales, en emprender una nueva vida ofertada por España. El Sahara disponía de una biblioteca, dos cines, dos campos de fútbol, dos piscinas, cuatro parroquias, dos conventos, tres capillas y tres mezquitas. El personal religioso católico estaba compuesto en su máxima amplitud por catorce capellanes militares y una decena de misioneros oblatos. De esto últimos todavía hay una minúscula representación. Antes era una iglesia naciente con varios miles de españoles y algún nómada converso. Ahora los técnicos extranjeros son los únicos asistentes a la única parroquia que celebra la Misa en inglés. Los tiempos de una provincia que crecía y se convertía en un polo de desarrollo acabaron con su abandono en 1975. La solución hubiese sido el establecimiento de un Estado Libre Saharaui, soberano sobre su gente, pero protegido por España en sus relaciones internacionales y defensivas. Tanto Marruecos como Argelia, peones de EEUU y la antigua URSS, han jugado sus bazas con la gente de aquel lugar. De momento, para la ONU, España sigue siendo la depositaria del Sahara, por la imposibilidad de reconocer un abandono unilateral, en desacuerdo con la opinión del pueblo saharaui.

    CRONOLOGÍA

    Siglo XV.- Establecimiento de Santa Cruz del Mar Pequeña por pescadores canarios

    1884.- Se inicia la colonización española en Río de Oro.

    1934-36.- Ocupación efectiva del territorio por parte española.

    1956.- Se proclama la independencia del Reino de Marruecos.

    1958.- Se designa al Sahara como provincia española

    1965.- La ONU pide a España la descolonización.

    1973.- El Polisario ataca Tifariti y en dos días de combates mueren 100 soldados españoles.

    1974.- España anuncia a la ONU la intención de celebrar un referéndum.

    16-X-1975.- Hassan II anuncia la Marcha Verde después de que el Tribunal Internacional de Justicia dictaminara que no existen vínculos entre Marruecos y el Sahara.

    1-XI-75.- El príncipe Juan Carlos visita El Aaiún.

    6-XI-1975.- La Marcha Verde cruza la frontera.

    20-XI-1975.- Muere Franco.

    11-XII-1975.- Tropas marroquíes llegan a El Aaiún. Mauritania invade el sur.

    28-II-1976.- El teniente coronel Valdés arría la bandera española

    Fuente: Diarioya.es

    Tags : Sahara Occidental, España, provincia española, Marruecos, Ceuta, Melilla,

  • El Sáhara Occidental, moneda de cambio del PSOE

    Fuente: Diagonal, 10/12/2009

    En los últimos 35 años, la población saharaui se ha visto obligada a vivir bajo la ocupación militar en los territorios ocupados de Marruecos, en campamentos de refugiados de Argelia o en las zonas liberadas. Un pueblo olvidado, especialmente para el PSOE, que ha pasado en los últimos 30 años de mostrar su apoyo a la causa desde la oposición al Franquismo a apoyar la postura marroquí.

    “Como parte del pueblo español, sentimos vergüenza de que el Gobierno [franquista] no haya sólo hecho una mala colonización, sino una peor descolonización entregándoos en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y Mauritania”, afirmaba en 1976 Felipe González (PSOE) en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia.

    Más de 30 años después no descubrimos nada al decir que la descolonización del Sáhara Occidental no ha terminado, único caso en África, y que la potencia administradora de este territorio, según la ONU, es el Estado español. Tampoco si hablamos de los más de 120.000 refugiados saharauis que desde 1974 pueblan la hammada argelina. Allí huyeron de los bombardeos indiscriminados de napalm y fósforo blanco posteriores a la ocupación de su territorio por parte del ejército alauita.

    Un muro de 2.700 kilómetros rodeado de minas antipersonas divide los territorios de la antigua provincia y colonia española. A un lado, las zonas liberadas que el Frente Polisario intenta poblar; del otro, los territorios ocupados, donde la población saharaui sufre la ocupación militar de marroquí. “Especialmente desde que el 6 de noviembre Mohamed VI en su discurso conmemorativo de la Marcha Verde declarara que sólo hay dos tipos de personas: marroquíes o traidores. La represión ha aumentado: detienen a gente por recibir a abogados internacionales, a activistas de los derechos humanos les han quitado sus papeles…”, denuncia El Mami Amar Salem, vicepresidente del Colectivo Saharaui de Defensores de Derechos Humanos.

    El Mami sigue muy de cerca la situación de Aminetu Haidar, pero tampoco se olvida de los siete activistas que desaparecieron en octubre a su vuelta de una visita a los campamentos. “Siguen en la cárcel de Salé, aislados y a la espera de ser juzgados en un Tribunal militar”, denuncia Khadad Emhamed, coordinador saharaui ante la Misión Internacional de Naciones Unidas para la celebración de un Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), que se creó en 1991.

    Una misión inconclusa y, de nuevo, paralizada. A primeros de diciembre se debía celebrar una nueva ronda de negociaciones que no tendrá lugar, “las detenciones de activistas saharauis y la expulsión a Lanzarote de Aminetu Haidar hacen que estas sean imposibles”, apuntilla Khadad a este periódico.

    ¿Apoyo a la causa saharaui?

    Aun así la postura oficial de la dirección del PSOE es la de defender la causa saharaui que pelea por el derecho a su autodeterminación. Es decir, un referéndum en el que puedan elegir sobre su independencia o integración en Marruecos. ¿Igual que en 1976? “No hemos modificado ni una coma nuestra postura”, explica a este periódico Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional de este partido. ¿Y qué opinan de Marruecos? El propio González formó parte de la comisión que intentó que Marruecos organizara el Mundial de Fútbol de 2010. También es conocida su intermediación ante Mohamed VI en favor de que Telmex, empresa de Carlos Slim, entrase en el mercado alauita. O para que en 2006 Chile y Colombia decidieran no reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática.

    Eso sí, la Agencia Española de Cooperación Internacional no ha dejado de nutrir a los campamentos de refugiados. “Preferimos que llegue un comunicado político que ejecute la legalidad internacional, a toda la ayuda que mantiene a nuestro pueblo en campamentos de refugiados”, reconoce Khadad.

    “Marruecos es un tapón para la inmigración del África Subsahariana; empresas españolas realizan dumping social allí, al instalar sus centros y rebajar así las condiciones laborales de sus empleados; los armadores de barcos españoles pueden pescar en sus caladeros gracias a los acuerdos con la UE. Pero todo esto no me parece motivo suficiente para que el pueblo saharaui sea una moneda de cambio. Tampoco que altos cargos del PSOE como el propio Felipe tengan intereses personales”, explica perplejo Fernando Peraíta, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Sevilla.

    Otra de estas posibles monedas de cambio es el comercio de armas. Desde 1984, todos los gobiernos han vendido o regalado material bélico a Marruecos. Tanto en plena guerra, como en la actual situación de alto fuego. En 2008 recibieron el obsequio de seis torpedos MK46 MOD-2 y una venta cifrada en 113, 9 millones de euros. La monarquía marroquí se convirtió en el tercer cliente de la industria militar española.

    Los cambios en la ONU

    “Desde el Franquismo, los únicos gobiernos españoles que se han abstenido en una votación por la descolonización del Sáhara Occidental han sido el de Franco y el de Zapatero”, reconocía en 2006 a DIAGONAL Mohamed Y. Beissat, embajador del Polisario en Argelia, tras la actuación del Gobierno. Tan sólo un año después de la llegada de Zapatero a la Moncloa las cosas estaban muy claras. En marzo de 2007, en su visita a Marruecos, Zapatero conoció su última apuesta por la autonomía. “La parte española ha acogido esta propuesta con interés y considera que podría generar una nueva dinámica de diálogo”, según recogía entonces Asuntos Exteriores.

    “Hay mucha gente del PSOE en las asociaciones de defensa del pueblo saharaui, incluso alcaldes o concejales. Esto debe crear contradicciones en el partido. La cúpula está del lado de Marruecos y la base en contra”, reconoce Peraíta. Según el actor Willy Toledo, presidente de laPlataforma Todos con Aminetu, que lleva en Lanzarote desde el 17 de noviembre, así se han manifestado también parlamentarios vascos del PSE o el secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo. Sin embargo, Valenciano no reconoce ninguna tensión. “Decir que hay un movimiento crítico es demasiado, hay mucha gente preocupada y nos pide que hagamos cosas”, apostilla.

    El expolio, una traición más

    Desde 2007 a los caladeros saharauis han vuelto los pesqueros europeos, especialmente españoles y franceses. “La historia no tiene marcha atrás”, afirmaba este verano López Aguilar, ex ministro de Justicia y candidato al Parlamento Europeo por el PSOE, sobre las posibilidades de ratificar el Nuevo Acuerdo de Asociación de la Unión Europea con Marruecos. Al menos el conflicto saharaui ha vuelto a la “agenda internacional”. “Hay otros muros en el mundo que deben caer”, denunciaba el presidente hace unas semanas en el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín. Como dirían en tierras de Zapatero: “Una cosa es predicar y otra dar trigo”. Los 2.700 kilómetros de muralla del Sáhara siguen levantados. Y la valla de Ceuta y Melilla también.

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, España, expolio, recursos naturales, traición, provincia española, descolonización, autodeterminación,

  • ¿Sabías que el Sáhara Occidental desafió a la España de Franco?

    Por J. Gabriel Jiménez López

    En el caluroso verano de 1970 los españoles del Sáhara Occidental hacían preparativos para la celebración de una gran fiesta. Celebraban la obtención del estatus de provincia que había conseguido la antigua colonia española. Todo se ponía a punto para los grandes banquetes y las alegres manifestaciones que iban a celebrarse en la ciudad de El Aiún y en otras tantas localidades del Sáhara español. El territorio sahariano destacaba por ser, junto con Guinea Ecuatorial, el último territorio de ultramar que le quedaba a España. (1)

    El nacionalismo del Sáhara Occidental y el Águila de san Juan
    Pero no toda la gente de aquel trozo de África estaba conforme con la situación de alegría patriótica, bandera española en mano. La población saharaui se encontraba en plena efervescencia política y se reunía entorno a un hombre: Mohamed Bassiri. Perseguido en España y Marruecos, había logrado formar una asociación llamada Harakat Tahrir cuyo lema ‘Sahara para los saharauis’ es suficiente para entrever sus objetivos. (2)

    Los informes pasaban de mesa en mesa en los despachos de la Gobernación del Sáhara. Pero nadie quería hacerse cargo del grave problema y, aún peor, nadie sabía cómo solucionar aquello. Parece ser una vieja tradición española eso de ir pasando los problemas como si del juego de la patata caliente se tratase. La situación se complicó cuando miles de saharauis coparon las calles de El Aiún. Pretendían hablar con el gobernador en persona; querían darle por escrito sus exigencias.

    El gobernador español hizo una breve aparición pensando que podía calmar los ánimos, pero la muchedumbre no abandonó su protesta. Tras el intento de un representante de la gobernación de hacer que la manifestación se disolviese, la gente lo apedreó a él y a su escolta. Finalmente, se movilizó a la Legión que, tras momentos de gran tensión, hizo fuego contra la multitud.

    Arenas de sangre: interviene la ONU en el Sáhara Occidental
    Sello con motivo del Sáhara Occidental durante el franquismo

    A raíz del terrible suceso, la ONU decidió tomar cartas en el asunto: el Sáhara Occidental debía ser descolonizado. La matanza de Zemla (como se conoció a aquella represión) desacreditó a España como potencia colonial competente, y las Naciones Unidas exigieron la convocatoria de un referéndum en el Sáhara español. (3)

    El referéndum, como era lógico, no se celebró. La comunidad internacional se cebó con España mientras países como Reino Unido y Francia hacían auténticas barrabasadas en sus colonias e ideaban instrumentos legales para mantener la soberanía sobre unos supuestos países independientes. Los saharauis tampoco se quedaron de brazos cruzados y se fundó el Frente Polisario. Las comunidades españolas del Sáhara Occidental sufrieron el azote terrible del terrorismo y los combates de guerrilla. Las bombas estallaban en los cafés, colegios y calles de El Aiún (capital del entonces Sáhara español) y otras ciudades. Además, el Frente Polisario martirizaba a los jóvenes soldados españoles con constantes emboscadas. Finalmente, España accedió a celebrar el referéndum en 1975.

    Un viejo conocido entra en juego

    Aún quedaba un actor que todavía no había entrado en el juego: el halcón marroquí. El rey Hassan II vivía una difícil situación en su país: la crisis económica y los continuos intentos de Golpe de Estado preocupaban al monarca. Desde su lujoso palacio de Salé, los ojos del monarca se fijaron en el Sáhara Occidental.

    Aquella región que luchaba por su independencia e identidad, frente a una oxidada e inoperante potencia europea cuyo líder, el antaño impasible general Franco, vivía postrado en una cama. Pero, antes de actuar, necesitaba un cuidadoso plan. Desde fines de los años 50, Marruecos había hostigado y hasta guerreado con España por el control de Ifni y el Sáhara. Y aunque el resultado de la guerra no había mucho éxito con el Sáhara Occidental, sí habían adquirido posesiones en Ifni. Tras meditar, el Comendador de los Creyentes no lo pensó más: había llegado su momento.

    Referencias

    (1) España perdió las colonias de Puerto Rico, Cuba, Filipinas y Guam en la guerra de 1898. Tras este desastre conservó el protectorado de Marruecos hasta su independencia en el año 1956 con lo cual, a España solo le quedaba en tierra africana el Sáhara y la Guinea.

    (2) La organización Harakat Tahrir contaba entonces con 7.000 afiliados y una gran influencia.

    (3) Resolución 2711.

    Bibliografía

    Cembrero, I., 1999, “La ONU ofrece un censo de 84.000 electores para el referéndum de autodeterminación del Sáhara Occidental”, EL PAÍS, 16 julio.

    García, A., 2010, Historia del Sáhara y su conflicto, Ed. Catarata.

    Perrault, G., 1991, Nuestro amigo el Rey, Ed. P&J Cambio 16, Barcelona.

    Fuente : Kronos Historia

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, España, provincia española, resurrección de Zemla, Mohamed Basiri,

  • El Sahara Occidental: La importancia estratégica de un territorio ocupado

    Por: Juan Sebastián Gómez Martínez y Nicolás Ávila Vargas

    Asistentes de Investigación – Estudios Africanos

    juan.gomez04@est.uexternado.edu.co

    nicolas.avila@est.uexternado.edu.co

    En la región comprendida entre el paralelo 27° 40’ y el cabo Blanco sobre la costa noroccidental de África se encuentra el Sahara Occidental, último vestigio de la colonización europea en el continente africano. Incluido en la lista de “Territorios no Autónomos” bajo supervisión del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, gran parte del Sahara Occidental ha estado ocupado por Marruecos desde 1976 y hoy está dividido internamente por un muro construido por el gobierno marroquí a partir de 1980.

    La República Árabe Saharaui Democrática – RASD fue proclamada por el Frente Polisario en el Sahara Occidental el 27 de Febrero de 1976 y hoy es reconocida por 82 Estados del mundo y es miembro fundador de la Organización para la Unidad Africana, hoy Unión Africana. A pesar de lo anterior, el país aún se encuentra en un limbo jurídico respecto a la definición de su estatus político. La evolución de las confrontaciones ha pasado tanto por inconsistencias en la aplicación del derecho internacional como por un rol activo de los intereses económicos de las grandes potencias y países intermedios sobre los recursos naturales de la región.

    El Sahara Occidental, con aproximadamente 260 mil habitantes y 250 mil kilómetros cuadrados – del mismo tamaño de Ecuador o equivalente la Orinoquía colombiana[1] – además de tener las reservas más grandes de fosfato en el mundo, también cuenta con importantes recursos naturales como hierro, circonio y arena utilizada para la construcción. Asimismo, sus costas que cuentan con reservas petroleras considerables y el banco pesquero más importante del mundo, son hoy escenario de una controversia internacional por cuanto la explotación de estos recursos en los territorios ocupados por Marruecos ha sido cuestionada por la Unión Europea y Estados Unidos que han excluido el territorio del Sahara Occidental de sus acuerdos de pesca y de libre comercio con Marruecos respectivamente.

    Desde un punto de vista histórico, el primer inconveniente para la descolonización del Sahara Occidental radica en el poco control administrativo que tuvo España sobre el territorio. A pesar de la existencia de los Tratados de Meknes de 1799 y el hispano-marroquí de 1861 los cuales restringían la soberanía de Marruecos hasta Noun en la costa noroccidental africana, “lo Español se limitó a la zona de ocupación en la costa y al estatus jurídico de potencia administradora”[2]. Asimismo, la política de ese país sobre su colonia nunca tuvo otra intención más que el establecimiento de puntos de apoyo a las pesqueras canarias, lo que mantuvo el territorio bajo el control de sus pobladores originales hasta el descubrimiento de la mayor reserva de fosfatos del mundo.

    El segundo problema se presentó luego de la entrada de España a las Naciones Unidas, momento en el que fue necesario que el país aceptara el derecho a la Libre Autodeterminación de los Pueblos y en especial el del pueblo saharaui. Sin embargo, se le permitió alargar el proceso descolonizador abogando la independencia progresiva para poder crear un Estado saharaui amigable a los intereses de España. Debido a esto, entre 1885 y 1976, manejó un discurso ambiguo entre llamar al Sahara como colonia o provincia y utilizó esas denominaciones a su favor.

    Así pues, en la conferencia de Berlín se habló de colonia, mientras que después de la Resolución 1514 de la Asamblea General de Naciones Unidas de 1960 sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, el gobierno de Franco buscó seguir el ejemplo de Salazar en Portugal para referenciarlo como provincia no peninsular y evitar así la descolonización.

    Tras varias resoluciones del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU[3] y después de un largo proceso diplomático en la Comisión IV sobre descolonización de la Asamblea General, se llega a la conclusión de organizar un referéndum con el objetivo de crear las condiciones que favorezcan la autodeterminación del pueblo saharaui[4]. Proceso que se ve respaldado por el dictamen consultivo de la Corte Internacional de Justicia en octubre de 1975 que afirma que no hay argumentos que demuestren soberanía de Marruecos ni Mauritania en el Sahara Occidental, además de apoyar el derecho a la autodeterminación mediante expresión libre y soberana de sus habitantes actuales[5].

    A partir de ese momento surge el tercer problema, a saber, el cambio demográfico impulsado por Marruecos. La “Marcha Verde” se presenta como un símbolo de la identidad del pueblo marroquí dentro de su política de integridad territorial e involucra el ingreso de 350.000 voluntarios al territorio del Sahara[6]. Lo anterior tuvo como consecuencia la modificación de los censos de votantes para el referéndum e hizo más difícil el ejercicio de la autodeterminación del pueblo saharaui.

    En 1976, tres años después de la constitución del Frente Polisario, España abandona el Sahara tras haber firmado los Acuerdos de Madrid que planteaban una administración tripartita del territorio entre la potencia colonizadora, Marruecos y Mauritania hasta la realización del referéndum. En este momento inicia una confrontación entre los Estados con reclamaciones en el territorio y el Frente Polisario que generaría hacia 1980 la salida de Mauritania. En 1991 se promueve un cese al fuego apoyado por la Misión de las Naciones Unidas para el Referendo en Sahara Occidental – MINURSO –, para poner en marcha la identificación y registro de los votantes, junto con la reducción de minas antipersona, la liberación de presos políticos y detenidos saharauis y finalmente la organización y proclamación de los resultados del referéndum que aún no se ha llevado a cabo.

    Más recientemente, se han planteado dos planes desde Naciones Unidas para evitar el punto muerto en las conversaciones. Los Planes Baker I y II que fueron rechazados en 2000 por el Consejo de Seguridad pero luego fueron aprobados por la resolución 1495, se concentraron en las opciones que deberían aparecer en el referéndum así como condiciones para implementarlo.

    En un primer momento la propuesta – que el Polisario rechazó -, se basó en hacer del Sahara Occidental una provincia autónoma de Marruecos, quien tomaría la responsabilidad de manejar la defensa del territorio y la política exterior. En segundo lugar, se propuso permitir un período de gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática por cuatro años y luego hacer el referéndum para definir el estatus – propuesta que Marruecos rechazó por incluir la independencia como una opción. De esta manera y aunque algunas propuestas siguen surgiendo, actualmente la solución sigue siendo esquiva dado que existen intereses que las partes todavía consideran irreconciliables dentro de las negociaciones.

    De esta forma, es necesario entender el valor estratégico de este territorio en la región pues se le considera, de acuerdo al Ministro del Sahara Occidental para América Latina, tanto la entrada de América Latina a África por su pasado similar e idioma, como la puerta de entrada de África a la región latinoamericana. Igualmente, su importancia está atada a la abundancia de recursos naturales, que generan la confrontación de intereses económicos y afectan transversalmente el desarrollo y resolución del conflicto que se ha vivido en la zona.

    A pesar de que la ocupación marroquí carezca de legalidad internacional y de legitimidad sobre los derechos de la población saharaui, se puede resaltar cómo las consideraciones geopolíticas han sobrepasado esa ilegalidad y se han traducido principalmente en las fuertes tensiones entre Marruecos y Argelia por el apoyo que recibió el Frente Polisario por parte del gobierno de Argel y por haberse posicionado como primer aliado del Sahara Occidental. Asimismo, la generación de fricciones constantes entre estos dos países y países europeos como España y Francia[7].

    Además, se presenta un congelamiento en el proceso de integración del Magreb por el recurrente enfrentamiento entre Argelia y Marruecos, potencializado por la compra de armas a costa de un desarrollo socioeconómico en la región[8]. Por otro lado, potencias como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, siendo miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han servido de apoyo ante una resolución desfavorable para Marruecos, pues este reino fue un apoyo estratégico en la guerra contra el comunismo durante la Guerra Fría y ahora lo es en la lucha contra el terrorismo[9]. No obstante, es importante resaltar que ni siquiera estos países reconocen las reclamaciones marroquíes sobre el territorio saharaui.

    El apoyo internacional que han recibido las partes se presta para varias interpretaciones. En este orden de ideas, además de las mencionadas anteriormente, observando que la independencia de Sahara Occidental se vería como el acceso más eficiente de Argelia al Océano Atlántico y una forma de hacer contraposición a la hegemonía de Marruecos en la región, los intereses recaen sobre un factor puramente económico. Por lo tanto, si el apoyo internacional que se recibe está atado a la generación de utilidades tras la explotación, haciendo la salvedad de los nexos sociales y políticos-históricos de Argelia y el Sahara Occidental, se puede entender la dinámica desplegada tanto en el territorio como a nivel internacional.

    La presencia marroquí en el territorio saharaui está limitada a las áreas donde están concentrados los recursos naturales. Una prueba de esto es el muro construido para separar los territorios de reclamación marroquí de lo que los saharauis llaman el territorio liberado. “El gobierno marroquí construyó un muro fortificado de arena, de 180.000 kilómetros de largo, desde la frontera de Marruecos con Sahara Occidental hasta su frontera con Mauritania. Este muro, es más largo que la Muralla China y es protegido tanto por las fuerzas militares marroquíes como por el 10% de las minas antipersona sembradas en el mundo.”[10]

    La situación por la que atraviesa el Sahara Occidental además las diversas dinámicas implementadas en el territorio para garantizar los ingresos económicos han generado un fenómeno de separación de la población. El pueblo saharaui se divide en tres grupos. Primero, los que se encuentran en los campos de refugiados cerca de Tindouf, Argelia, que suman unas 158.000 personas; los habitantes de las llamadas “zonas liberadas” – 14.000 – y aproximadamente 600.000 saharauis que continúan en el territorio ocupado, en condiciones tales que no gozan de ningún tipo de derecho ni reconocimiento civil[11].

    Más allá de las reclamaciones territoriales, es innegable el deterioro y la violación constante de los derechos humanos en el Sahara Occidental. Según el informe 2011 de amnistía internacional en los territorios liberados sigue existiendo represión a los activistas saharauis, lo que incluye torturas, malos tratos como palizas, descargas eléctricas y amenazas de violación, infligidos sobre todo por la Dirección de Vigilancia del Territorio, y juicios no justos por delitos que Marruecos nombra como políticos dado que van en contra de la integridad territorial del Estado[12].

    Esta situación se evidencia más claramente en los hechos del 8 de noviembre de 2011, pues el desmantelamiento del campamento Gdim Izik que los saharauis habían construido en octubre para protestar por la marginación y la falta de trabajo y vivienda, llevó al arresto de unas 200 personas, algunas de las cuales afirmaron haber sufrido torturas y otros malos tratos durante su detención[13]. Es más, Human Rights Watch, en su informe de 2008 afirma que existe una necesidad de respetar los derechos humanos en la práctica, sobre todo teniendo en cuenta el acoso a los activistas, la impunidad, las restricciones de movilidad y el excesivo uso de la fuerza para contener las propuestas[14], dado que la MINURSO es la única operación de peacekeeping que no tiene un componente de monitoreo de derechos humanos.

    Ya en 2005, Aminatou Haidar, Premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de Asilo y la Solidaridad con los Refugiados y ex presa política, había señalado violaciones a los derechos humanos, confiscación de propiedades, campañas de intimidación, interrogatorios y tratos abusivos a la población saharaui[15]. Estas declaraciones fueron respaldadas por el último reporte del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas y se espera que se sigan esas recomendaciones para poner en marcha los mecanismos de protección de derechos humanos en el Sahara Occidental.

    Finalmente, tras un vistazo de la historia del conflicto y un análisis de la confrontación de intereses derivados de él, se resalta cómo sí existen situaciones donde los intereses económicos o particulares pueden sobrepasar la implementación de las normas jurídicas internacionales. Asimismo, se genera expectativa respecto a las decisiones que se puedan llegar a implementar con el fin de encontrar una solución a este choque de intereses y a la situación de derechos humanos. Este es el caso en el cual se podrá contemplar la efectividad del carácter vinculante y obligatorio de la normatividad internacional así como el compromiso de la comunidad internacional con la descolonización de los territorios no autónomos.

    [1] Western Sahara Profile. 2011. Disponible en: www.bbc.co.uk/news/world-africa-14115273. Consultado el 28 de febrero de 2012.

    [2] HERNÁNDEZ Moreno, Ángela. Guerra de Banderas en el Sahara. Entinema. Madrid, 2006. Pág.30.

    [3] Resoluciones 2072, 2229, 2591, 2711, 3458a y 3458b.

    [4] NÁPOLES Japia, Fernando. Sahara Occidental: La guerra saharaui. Editorial de ciencias sociales. La Habana, 1988. Pág. 58.

    [5] Ibíd. Pág. 83.

    [6] Ibíd. Pág. 99.

    [7] Zoubir, Yahia. Stalemate in Western Sahara: Ending International Legality. Middle east policy . Vol XIV No. 4. 2007. pág. 158

    [8] Ibíd. Pág.161

    [9] Ibíd. Pág. 161

    [10] Trades Union Congress –TUC. Wester Sahara. A report of a TUC delegation of to the Saharawi refugee camps, May 2006. Disponible en: www.tuc.org.uk/international/tuc-11910-f0.cfm. Pág. 4

    [11] Ibíd. Pág. 4

    [12] Véase: Informe anual 2011. El Estado de los derechos humanos en el mundo. En línea en: http://files.amnesty.org/air11/air_2011_full_es.pdf. Pág 307.

    [13] Ibid. Pág 306.

    [14] HRW. Human Rights in Western Sahara and in the Tindouf Refugee Camps. Report 2008. En línea en: http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/wsahara1208web.pdf, Págs 5-6.

    [15] Disponible en: http://aminatouhaidar.org/ . Consultado el 14 de marzo de 2012.

    Fuente : Boletín de Estudios Africanos

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, Frente Polisario, MINURSO, ONU, territorios no autónomos, descolonización, España, provincia española, Sahara Español,