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  • Marruecos y el terrorismo en España

    Nuevos indicios de la conexión del servicio secreto marroquí con el terrorismo

    Fuente: saharalibre.es / Periodista Digital.

    Por Carlos Ruiz Miguel

    El diario “El País” ha publicado sendas informaciones de gran importancia. De acuerdo con las mismas, un agente del servicio secreto marroquí, Nuriddín Zsiani, ha recibido una orden de expulsión después de que el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) denunciara sus actividades hostiles a la seguridad nacional española. Entre sus actividades se halla, según se ha publicado, la financiación de actividades islamistas radicales en España. Esta información es perfectamente coherente con la tesis, que se ha manifestado en este blog desde hace años, denunciando la implicación del servicio secreto marroquí en actividades terroristas.

    I. LAS INFORMACIONES DE “EL PAÍS”: LA DINASTÍA ATENTA A LA SEGURIDAD NACIONAL ESPAÑOLA

    En la primera de las informaciones de “El País”, se dice entre otras cosas:

    El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el servicio secreto español, ha ordenado la expulsión de España del ciudadano marroquí Noureddin Ziani, un dirigente musulmán con el que Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) contaba para atraer hacia el independentismo a las numerosas comunidades islámicas de Cataluña.

    (…) Es, además, “un colaborador muy relevante de un servicio de inteligencia extranjero desde el año 2000”, afirma Sanz-Roldan, en una clara alusión a la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED) de Marruecos.

    (…)

    El agente marroquí, que cobraba de la DGED, “ha favorecido los intereses de esa nación extranjera en perjuicio de la seguridad nacional”, asegura el servicio secreto español.

    Al mismo tiempo, Ziani contactó “con los principales líderes salafistas” e impulsó “la financiación de sus proyectos”

    En la segunda de las noticias se afirma:

    (Ziani) fue “un colaborador muy relevante” de la DGED hasta el punto de poner “en riesgo la seguridad del Estado” español. Era tan importante que, a veces, recibía “mandatos expresos” directos, saltándose la jerarquía, de la cúpula del servicio que dirige Yassin Mansouri desde Rabat.

    Ziani “manipulaba las voluntades de los representantes musulmanes en Cataluña”

    Ziani no trabajaba gratis. Percibía “las correspondientes contraprestaciones económicas” de la DGED además de otras “inyecciones económicas del servicio extranjero”. Gracias a ellas “manipulaba las voluntades de los representantes musulmanes en Cataluña”. Había tejido “una red de colaboradores y confidentes distribuidos por las cuatro provincias catalanas (…)”.

    (…)

    Más grave aún son, a ojos del CNI, los lazos de Ziani con el salafismo, una “ideología extremista religiosa”. Los trabó sobre todo con el imán radical, Abdelhamid Ain el Hayat, en Reus, y con Mohamed Atlaouil, de Girona, apoyando y financiando “sus proyectos de construcción de lugares de culto y mezquitas”. Con El Hayat mantuvo incluso contactos cuando estaba a sueldo Convergència. Favoreció así “la expansión de las tesis radicales” en España.

    El hecho, por tanto, es claro: un agente del servicio secreto de la dinastía alauita está actuando en España:

    – para promover el separatismo

    – para promover el salafismo

    II. EL MINISTRO GARCÍA-MARGALLO, EN UNA POSICIÓN INSOSTENIBLE
    El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo y Marfil queda después de estas informaciones en una situación insostenible.

    El día 4 de enero, afirmaba en Santiago de Compostela destacaba “la “espléndida” relación de España con Marruecos“.

    Más recientemente, el día 9 de mayo declaraba “Tenemos conversaciones constantes con Marruecos sobre muchos temas, ahora hablamos de esto y de la pesca. Las relaciones son muy estrechas y se habla casi todos los días”.

    Después de esta información las preguntas son claras:

    – ¿considera García-Margallo que es una relación “estupenda” aquella donde la otra parte quiere destruir la integridad territorial del “amigo” y fomentar el extremismo en ella?

    – en las “conversaciones constantes con Marruecos” y en el marco de esas “muy estrechas” relaciones donde “se habla casi todos los días”, ¿le han hablado las autoridades marroquíes de estas actividades del servicio secreto marroquí contra España?

    Y es que, una de dos:

    – o el ministro sabe lo que hace nuestro “amigo” y eso le parece “estupendo”, en cuyo caso no es digno de ser ministro de España y debe dimitir;

    – o no lo sabe y entonces es urgente que actúe para poner firme al supuesto “amigo”.

    III. EL ISLAMISMO SALAFISTA Y EL TERRORISMO, INSTRUMENTO DE LA POLÍTICA DEL MAJZEN

    El autor de las informaciones referidas dice que esto no cuadra porque “El espionaje marroquí es un acérrimo enemigo de los extremistas musulmanes”.

    Voy a intentar explicar por qué, frente a lo que dice el informador de “El País”, esto sí cuadra.

    – Hace 8 años (OCHO AÑOS) y perdón por la autocita, publiqué un artículo con este título: El terrorismo y el islamismo como instrumentos de la política marroquí.

    Desconozco si el informador desconoce esto o no lo cita para no tener problemas en sus desplazamientos a Marruecos.

    No ha sido el único trabajo que he publicado al respecto.

    – Hace tres años, en 2010, publiqué un trabajo titulado “Dudas y sospechas sobre Al Qaida del Magreb Islámico” donde ponía de manifiesto determinados datos que proyectaban sombras, muy graves, sobre Marruecos.

    – En este blog son varios los artículos que he dedicado al asunto:

    Al Qaida del Magreb Islámico: genealogía de una mentira (31-XII-2008), entre otros…

    IV. EL MAJZEN: BOMBERO PIRÓMANO DEL ISLAMISMO SALAFISTA Y UN APUNTE SOBRE LA CONVERSACIÓN DE OBAMA Y MOHAMED VI

    El asunto del islamismo salafista tiene relevancia en muchos aspectos.
    Antes que nada, conviene, otra vez, recordar algo obvio: el mayor promotor mundial del islamismo salafista es Arabia Saudí, aliado de la dinastía alauita que domina Marruecos y país amigo de algunos altos dirigentes españoles y sus “entrañables” amistades.

    En su política, el majzen marroquí utiliza el salafismo tanto para atacar a sus vecinos y a sus adversarios, como para obtener ventajas a cambio de sus “esfuerzos” en la “lucha” contra el mismo. En definitiva, el majzen intenta obtener réditos de su labor incendiaria… y de su supuesta labor de bombero contra el incendio salafista.

    El último episodio lo hemos vivido en la conversación del presidente norteamericano Barack Hussein Obama y Mohamed VI. A diferencia del encuentro inventado por la MAP de una delegación marroquí con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aquí sí que ha habido una entrevista. Y la prueba es que la página oficial del presidente así lo recoge.

    El tenor de esa entrevista, sin embargo, es algo sobre lo que hay especulaciones.

    El comunicado oficial de la oficina del presidente norteamericano se limita a decir que trataron de cuestiones de “seguridad regional”.

    Sin embargo, el comunicado del gabinete real alauita, dice que en la conversación se otorgó un interés particular a “la cooperación en materia de defensa, seguridad y lucha contra el terrorismo” (sic).

    Si lo que se dice en el comunicado marroquí es cierto, estaríamos ante el enésimo episodio en el que la dinastía alauita intenta conseguir réditos políticos (en este caso, apoyo de EE.UU. en el asunto del Sahara Occidental) a cambio de su supuesta “lucha contra el terrorismo”.

    En este momento crítico, el Frente Polisario si quiere de verdad defender la causa del pueblo saharaui, debería hacer un gran esfuerzo para aclarar ante la administración norteamericana que el majzen no es más que un bombero pirómano.

    Eso sí, parece difícil que el Frente Polisario pueda hacerlo si sigue dejando vacante el puesto de representante en Washington.

    Fuente : Rasd-Argentina, 13 mayo 2013

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, España, terrorismo, Nourreddin Ziani, DGED, servicios secretos, CNI, falsa bandera,

  • Cloacas de Interior : un mega-escándalo que casi no es noticia en España

    Un gobierno emplea todos los recursos del Estado para hundir sus rivales políticos recurriendo a todo tipo de artimañas. Los principales medios de comunicación se prestan gustosos a participar en el juego difundiendo informaciones no constrastadas o directamente fabricadas. ¿Fue en Venezuela ? ¿En Rusia, quizá ? Pues no. Fue en España.

    Si no han oido hablar demasiado del « Spanish-gate », no se cumplen, yoi tampoco. Quizás les suceda como a mí, que cuando se supieron los últimos datos del asunto, estaba en el peor lugar para enterarme bien de todo esto : en España.

    La trama fue destapada en 2017 por los periodistas Patricia Lopez y Carlos Enrique Bayo. Dos años después, un juez se lo topó mientras investigaba otro caso y sacó a la luz lo que los autores de la investigación llamaron « las cloacas del ministerio del Interior ».

    Por algún extraño motivo, su investigación, muy seria, no fue emitida por ninguno de los grandes canales de televisión. Y eso que se hizo un documental para facilitarles la tarea, pero ni por esas. Los periodistas descubrieron que, desde el ministerio del interior de España, con el apoyo de un grupo de policías corruptos, se realizaban operaciones de espionaje contra figuras políticas que el « establishment » consideraba incómodas.

    Los conspiradores del ministerio, entre ellos el ex-ministro Fernande Díaz, se valieron de unos medios de comunicación serviles y complacientes con el poder. Y de esto España está tan bien servica como de jamones y vinos.
    El modus operandi era el siguiente : el ministerio del interior espíaba y, si no encontraba nada comprometedor en el objetivo, le bajaba a los medios mayoritarios una patraña que lo perjudicara. Oyeron hablar de que el partido Podemos había sido financiado por los ayatolás iraníes y por los bolivarianos chavistas venezolanos ? Pues parte de esta « información » salió, precisamente, de esta trama y fue urdida en las más altas esferas del Estado español.

    Pero si resulta chocante lo mucho que en aquel entonces hablaron la prensa mayoritaria y los partidos sobre escándalos simulados, qué decir del mutismo o el desinterés que muestran ahora que los motivos para el escándalo son reales. El espacio que los medios están dando en la actualidad a todas estas tramas es más bien secundario y ni se molestan en fingir indignación ni mucho menos exigir, aunque sea, una citación de loa cargos políticos implicados. Y ese rancio olor a cloaca que se percibe cuando los grandes medios destacan hasta la extenuación qué bebe un político de la oposición, con quién se acuesta o pos¡r cuánto se hipotecó, se vuelve verdaderamente nauseabundo cuando, además, callan las operaciones ilegales en las que el Estado emplea el dinero de todos los españoles.

    Fuente : RT

    Tags : España, prensa, cloacas de interior, espionaje, servicios secretos, spanishgate,

  • « El Agente Oscuro »: nuevas revelaciones sobre los servicios secretos de Marruecos

    *Sinopsis de _El Agente Oscuro_ (editorial Galaxia Gutenberg, mayo de 2019), el libro prologado por el periodista Ignacio Cembrero”:*

    La tecnología, el pinchazo de los teléfonos, el hackeo de los ordenadores no lo es todo.

    El espionaje sigue necesitando el trabajo silencioso de los agentes de campo para recabar información que no transita por internet.

    El autor de este libro, que ha pedido permanecer en el anonimato, ha sido durante largos años y hasta hace poco tiempo uno de esos imprescindibles hombres de terreno. Fue reclutado y formado por el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), antecesor del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el gran servicio secreto español, para infiltrarse primero, en los años ochenta, en círculos de extrema izquierda y más tarde en comunidades islámicas. Acabó, finalmente, introduciéndose en las filas de la inteligencia marroquí en España.

    Este es el relato, escrito en primera persona, de la vida de un supuesto pequeño empresario dedicado, en realidad, a convivir con radicales islamistas, viajar con predicadores de una rama minoritaria del islam, pernoctar en oratorios musulmanes y codearse con agentes de la inteligencia marroquí en España para reportar después al CNI el resultado de sus indagaciones.

    Su trepidante narración desvela cómo actúan en España los servicios secretos del país vecino y arroja nueva luz sobre cuál es la labor del contraespionaje español en territorio nacional y cómo los servicios de información españoles intentan controlar los focos de radicalización islamista.

    El libro va precedido de un largo prólogo en el que el periodista Ignacio Cembrero desmenuza la labor de los servicios secretos marroquíes en España y en Europa. En él revela cuando y por qué Marruecos interrumpió su cooperación en materia de seguridad, incluida la lucha antiterrorista, con España y con Francia.

    Fuente : Ignacio Cembrero

    Tags : Marruecos, España, servicios secretos, DGED, CESID, CNI, terrorismo, integrismo, islamismo, marroquí, contraespionaje, espionaje,

  • Espías de Marruecos en España

    Rabat utiliza a sus emigrantes como informadores

    Espías de Marruecos en España
    A través de sus nacionales emigrantes, Marruecos, país tan próximo y a la vez tan lejano, está metiendo a sus servicios secretos, como un caballo de Troya, en territorio europeo con un doble propósito: por un lado, vigilar a sus propios emigrantes establecidos en Europa; por el otro, obtener de primera mano información sobre las sociedades europeas.

    La información es poder. Y los servicios de inteligencia del Reino alauí se han lanzado a conseguir dicho poder. Cosa que ha hecho saltar las alarmas de los países europeos en los que reside una importante comunidad marroquí, caso precisamente de España.

    por Antonio Luque, enero de 2009

    El espionaje exterior de Marruecos, conocido por sus siglas DGED y dirigido por Mohamed-Yassin Mansouri, un civil, amigo del propio rey Mohamed VI, viene aumentando su presencia en la Unión Europea, donde actúa como interlocutor privilegiado del Gobierno de Rabat, por encima incluso de sus representaciones diplomáticas y en conflicto, a veces, con ellas.

    Según algunas fuentes, los servicios europeos de inteligencia presentes en Marruecos (incluido el CNI español) (2) habrían “informado a sus gobiernos respectivos de la tendencia del espionaje marroquí a penetrar en medios religiosos y comunitarios” (3). Sin embargo, el Ministerio español de asuntos exteriores que dirige Miguel Ángel Moratinos se limita a hacer la vista gorda, a la espera de que ocurra algún acontecimiento. En contraste con la actitud que tuvieron las autoridades de Rabat durante la crisis de Perejil, en julio de 2002, durante el segundo mandato de José María Aznar, cuando lanzaban acusaciones contra periodistas españoles acreditados allí, tachándolos de “espías de Madrid”. En la actualidad, el servicio de inteligencia alauí alecciona abiertamente a sus imanes y consejeros espirituales en España, y las autoridades de Madrid permanecen mudas.

    De manera muy diferente ha reaccionado, por ejemplo, el Gobierno italiano. Alrededor de una cincuentena de imanes marroquíes que ejercen en mezquitas de Italia y que habían participado, en noviembre de 2008, (junto con otros noventa que actúan en España) en un seminario organizado oficialmente por el Ministerio de Asuntos Religiosos (4), pero en realidad concebido por los servicios de Yassin Mansouri en Marrakech, fueron interrogados por las autoridades transalpinas a su regreso de Marruecos.

    De los casi setecientos mil musulmanes que residen en Italia, cerca de un tercio es marroquí y, a pesar de que el régimen de Rabat ha creado en 2005, a base de subvenciones millonarias, una Confederación de la Comunidad Marroquí en Italia (http://www.maroc.it/), con el objeto de frenar el crecimiento del radicalismo islamista en el seno de esa comunidad, los imanes resisten las presiones de los servicios marroquíes de inteligencia, prefiriendo establecer buenas relaciones con las autoridades de Roma, en aras de una mejor integración de sus compatriotas.

    También en Bélgica, en diciembre de 2008, la prensa (5) se hizo eco de las declaraciones del jefe de los Servicios de inteligencia belgas (la Sûreté), Alain Winants, según las cuales se le había pedido al Gobierno de Marruecos que retirara “inmediatamente a tres funcionarios de los servicios secretos de Rabat presentes en Bélgica”, los cuales presuntamente realizaban sus actividades de espionaje bajo la capa protectora del estatuto diplomático. El diario De Morgen, de lengua flamenca, dando cuenta de una reunión parlamentaria, en principio secreta, reveló en su edición del 20 de noviembre de 2008 que Marruecos viene ignorando la petición belga desde hace ya más de seis meses, por lo que la seguridad de Bruselas “ha decidido suspender todo contacto con la Dirección General de Estudios y Documentación marroquí (DGED)” (6). Las fricciones entre ambos países comenzaron en el momento de la detención, el 18 de febrero de 2008 en Casablanca, del ciudadano belga de origen marroquí Abdelkader Beliraj, acusado de haber cometido seis asesinatos en Bélgica y que está siendo juzgado en Marruecos “por constitución de una red terrorista” cuyas ramificaciones al parecer conducen a los propios servicios de inteligencia de dichos Estados, de los que sería un agente doble (7).

    En el país vecino, Holanda, la comunidad marroquí ha reaccionado airadamente contra el viaje de cuarenta imanes y hombres de religión a Marruecos para asistir a una conferencia de adoctrinamiento, donde los servicios de espionaje de Rabat han impartido directrices para enseñarles a actuar y a obtener información en su país de residencia. Constituye una injerencia del régimen alauí contra la libertad religiosa en Holanda, como ha declarado la Asociación de Marroquies en los Países neerlandófonos : “Nuestra comunidad en Holanda –afirma la Asociación en un comunicado– es capaz, por sí sola, de interpretar los textos sagrados, sin ayuda de funcionarios de Mohamed VI” (8). Sospechan que Rabat utiliza el miedo al extremismo religioso como excusa para manipular a la comunidad de emigrantes.

    Antes de invitar a los líderes religiosos a desplazarse a Marruecos, las autoridades magrebíes enviaron a un grupo de funcionarios a Holanda para mantener “un encuentro de carácter religioso” con los musulmanes emigrados de origen marroquí, pero la mayoría de imanes presentes abandonó la reunión, temiendo ser manipulados : Rabat procedió entonces a invitar a un grupo seleccionado a viajar a Marruecos.

    Por otra parte, un informe del AIVD, el servicio secreto holandés, reveló que algunos de sus agentes pasaban información confidencial a la DGED, el espionaje exterior marroquí. El Gobierno holandés protestó ante el marroquí y éste repatrió a dos agentes suyos, acreditados como diplomáticos en La Haya, quienes habían reclutado, entre otros, a un sargento de la policía holandesa, Redouane Lemhaouli, 38 años, de origen marroquí. Lemhaouli suministraba, aparentemente, al Gobierno de Marruecos información sobre sus inmigrantes en los Países Bajos a la que tenía acceso como policía. “Rabat está empeñada en vigilar y someter a la comunidad marroquí establecida en el extranjero”, escribió el diario electrónico marroquí de lengua árabe Hespress. “Antes, durante la guerra fría, lo hacía para luchar contra la infiltración marxista ; ahora contra el islamismo” (9).

    El caso de Francia es bastante diferente, porque existen desde hace tiempo unas relaciones muy estrechas y una tradición de colaboración entre los servicios secretos franceses y marroquíes. Además, hay también una vieja tradición de entendimiento entre ambos gobiernos. Los emigrantes marroquíes organizados en el seno de la Reagrupación de Musulmanes de Francia (RMF), organismo controlado por las autoridades de Rabat, obtuvo un poco más del 43% de votos en las elecciones de junio de 2008 para renovar el Consejo Francés del Culto musulmán (CFCM), y por consiguiente se hicieron con el mando de este organismo mediador entre la comunidad inmigrante y el Gobierno de París. Por lo que las autoridades galas hace oídos sordos a las denuncias de “injerencia de los espías marroquíes” en el Hexágono.

    En varios países europeos preocupa la infiltración de eventuales espías marroquíes en el seno de las fuerzas armadas. Las autoridades de Rabat quisieran poder detectar a los hijos de emigrantes marroquíes, simpatizantes de las tesis islamistas violentas, que tuviesen la tentación, al ser ciudadanos europeos, de entrenarse en el seno de las fuerzas armadas mientras hacen el servicio militar. Los hombres de la DGED temen que, por medio de este quinta columnismo, futuros terroristas se alisten en el ejército, para completar su formación en el uso de armas y de tácticas militares.

    Sobre este tema existe –sobre todo después de los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004– un entendimiento entre Rabat y Madrid. El servicio de espionaje español, el CNI, parece tener localizado y controlado a un grupo de ex soldados españoles musulmanes que precisamente realizan actualmente entrenamientos para integrarse en grupos de la Yihad islamista. A pesar de que la cifra de esos ex miembros de las Fuerzas Armadas españolas no ha sido concretada, sí se sabe –afirman fuentes militares españolas– que serían en torno a la decena y que se encontrarían formándose en campos de entrenamiento de radicales islamistas. De la misma manera, subrayan que ninguno de ellos tuvo acceso a información sensible durante su servicio en el Ejército dado que no ocupaban puestos de responsabilidad. Los campos de entrenamiento de la Yihad se ubican generalmente en países del Sahel, en algunas zonas del Magreb, y también en Irak, Yemen, Somalia, Arabia Saudí y Afganistán, y son objeto de la atención de todos los servicios de inteligencia occidentales.

    Sin que exista motivo serio de alarma, el Centro Nacional de Inteligencia, con la ayuda más que probable de la DGED marroquí, vigila también las actividades de algunos soldados musulmanes integrados en el Ejército español. En el seno de ciertas unidades se ha creado el cargo de “vigilantes”, es decir informadores ; una función que asumen algunos militares musulmanes quienes, discretamente, velan por que se cumplan los preceptos islámicos en cuanto a comida y bebida, se respete la oración de los viernes y se permita acudir al rezo sin condición alguna. Observan así los eventuales comportamientos de tipo integrista o radical ; y reportan al CNI –y probablemente a la DGED– toda actitud sospechosa. Pero la situación no ha desatado la alarma entre la inteligencia. Según fuentes militares, la integración de efectivos de confesión musulmana en las unidades es total.

    “El espionaje marroquí y los imanes que son enviados a Europa se esfuerzan en que el extremismo islamista no cunda entre sus emigrantes –asegura un ex agente instalado en el sur de Andalucía– Rabat sostiene que su labor es útil para Marruecos. Pero también para el país anfitrión”.

    Le Monde Diplomatique en español

    (1) Dirección General de Estudios y Documentación.

    (2) Centro Nacional de Inteligencia

    (3) Léase, Pedro Canales, “Los servicios secretos de Mohamed VI quieren controlar la emigración”, El Imparcial, Madrid, 25 de noviembre de 2008.

    (4) “Des imams d’Espagne et d’Italie veulent promouvoir un Islam tolérant”, noticia de la agencia AFP, difundida por radio Med1 el 9 de noviembre de 2008.

    (5) Consultar, por ejemplo, el sitio www.telquel-online.com/349/maroc3_349.shtml

    (6) www.lalibre.be/actu/belgique/article/461517/armand-de-decker-scandaleux-et-inacceptable.html

    (7) Aujourd’hui Le Maroc, Casablanca, 29 de febrero de 2008.

    (8) Pedro Canales, op. cit.

    (9) El País, Madrid, 23 de septiembre de 2008. Ver también la noticia de AFP del 19 de septiembre de 2008.

    Fuente : Mémoire des luttes, 02/01/2009

    Tags : Marruecos, España, servicios secretos, DGED, espionaje, espías,

  • A la caza del espía marroquí

    El servicio secreto de Mohamed VI es, tras el ruso, el que más agentes pierde en el Viejo Continente
    Yassin Mansouri, compañero de estudios del rey, dirige lo dirige desde 2005

    Ignacio Cembrero

    El País, 14 DIC 2012

    Bagdad A., marroquí, de 59 años, se movía con soltura en el seno de la inmigración magrebí en Alemania. Recopilaba “informaciones sobre manifestaciones organizadas por grupos de oposición”, según la fiscalía federal germana. En 2007 se ofreció a los servicios secretos de su país alegando que poseía “una amplia red de contactos” en el seno de la comunidad marroquí. Le contrataron. Cinco años después, el 7 de diciembre, la fiscalía de Karlsruhe le imputó por “actividades por cuenta de servicios secretos extranjeros”.

    Bagdad A. es el cuarto marroquí detenido por espionaje en Alemania desde 2011. Todos se consagraban a informar sobre las actividades de sus 230.000 compatriotas allí residentes, excepto Mohamed B., de 56 años, apresado en febrero en Berlín, y que se dedicaba a vigilar a los miembros del Frente Polisario. Cobró por ello 22.800 euros, según la fiscalía.

    De todos los agentes marroquíes caídos estos últimos años en Europa, el que hizo más ruido fue, en 2008, Redouane Lemhaouli, de 42 años, un policía de origen marroquí que tenía acceso a las bases de datos del Ministerio del Interior de los Países Bajos. De ahí sacó información sobre “actuaciones contra el rey de Marruecos”, “terrorismo” y “tráfico de armas”, para comunicársela a los espías que, con cobertura diplomática, le habían reclutado.

    El caso de Re, el apodo que habían puesto sus compañeros al policía, ha sido el que más repercusión tuvo porque el agente llegó a codearse con la princesa Máxima, esposa del príncipe Orange, y con un miembro del Gobierno holandés. Se sentó a su lado, en primera fila, durante una ceremonia en la que 57 chavales inmigrantes, muchos de ellos de origen marroquí, recibieron diplomas que les habilitaban para trabajar como personal de tierra en el aeropuerto de Rotterdam. Re les había formado.

    Meses después, el policía fue expulsado del cuerpo y condenado a 240 horas de trabajos sociales. El que era entonces ministro de Exteriores holandés, Maxime Verhagen, envió una carta a los diputados lamentando “la intervención de sectores o servicios para influir a los ciudadanos de origen marroquí”.

    En total, desde 2008 han trascendido 10 detenciones y procesamientos de agentes o expulsiones de diplomáticos de Marruecos en Europa —Mauritania echó también a un undécimo confidente el año pasado—, un número solo superado por Rusia, que en los últimos cinco años perdió a 31 espías en el Viejo Continente.

    Los 11 agentes marroquíes trabajaban para la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de espionaje exterior de Yassin Mansouri, de 50 años, el primer civil que lo dirige. Es el único servicio de inteligencia que formalmente depende del palacio real de Marruecos y se ha convertido en algo más que un servicio secreto. Es un instrumento de la diplomacia marroquí. La personalidad de su jefe lo explica.

    Mansouri forma parte del círculo de estrechos colaboradores del rey Mohamed VI, con el que estudió en el colegio real. Es además el único entre los íntimos del monarca que no ha sido salpicado por un escándalo económico o político.

    Su lealtad al futuro rey le provocó incluso, en 1997, ser apartado del puesto que desempeñaba en el Ministerio del Interior por su titular, Driss Basri. Sospechaba que le espiaba por cuenta del príncipe heredero, al que él sí vigilaba por encargo de su padre, Hassan II. Mansouri fue, sin embargo, el único de los amigos de juventud del príncipe que cayó bien a Basri. Ensalzó ante Hassan II su capacidad de trabajo y el rey le envió en 1992 a EE UU para que le formase el FBI.

    Nacido en Beejad, en el centro del país, hijo de un alem (sabio del islam), Mansouri recibió una educación religiosa, algo trastornada por las amistades izquierdistas de su hermano, hasta que se le ofreció plaza en el colegio real. Aún hoy día sigue siendo un hombre piadoso que intenta rezar con frecuencia, que no bebe alcohol, ni fuma, ni hace ostentación.

    Su travesía del desierto acabó tras la entronización de Mohamed VI, que en 1999 le nombró director de la MAP, la agencia de prensa oficial, desde donde regresó en 2003, esta vez por la puerta grande, a Interior. Durante dos años estuvo al frente de la más importante dirección general del ministerio del que Basri ya había sido expulsado. De ahí dio el salto al espionaje y a la diplomacia discreta.

    Mansouri formó, por ejemplo, parte de la delegación marroquí que acudió a Nueva York en 2007 a presentar al secretario general de la ONU la oferta de autonomía para el Sáhara; se sentó varias veces a negociar con el Polisario y se entrevistó en secreto en París, en 2007, con la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livn. En 2008 recibió en Rabat al secretario de Estado adjunto norteamericano, David Welsh, al que expresó su preocupación por la fragilidad del régimen tunecino y la “codicia” de su dictador Ben Ali, según revelaron posteriormente los cables de Wikileaks. Tres años después, Ben Ali fue derrocado. Mansouri fue de los pocos que acertaron en su pronóstico sobre Túnez..

    La DGED se ha dedicado, desde su creación en 1973, a vigilar a los exiliados enemigos de la monarquía alauí, antes izquierdistas y ahora más bien islamistas y a los independentistas saharauis. Pero a medida que la emigración marroquí ha ido creciendo también se esfuerza en supervisarla para que no germine en ella el extremismo, para que sea leal al trono.

    En España, Marruecos ha elaborado “una estrategia de gran magnitud”, señalaba en mayo de 2011 un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) enviado por su director, el general Félix Sanz, a tres ministros. “Su objetivo es extender su influencia e incrementar el control sobre las colonias marroquíes utilizando la excusa de la religión”, añadía. Esta supervisión la ejerce, según el CNI, “a través de su embajada y consulados (…), personal afín”, es decir, agentes de la DGED con cobertura diplomática y confidentes reclutados sobre el terreno. También colabora la Fundación Hassan II, que preside la princesa Lalla Meryem, hermana de Mohamed VI, cuyo presupuesto no está sometido al control del Parlamento.

    Prueba del interés de la DGED por la religión fue la intervención de Mansouri, en noviembre de 2008, ante un nutrido grupo de imanes, procedentes de España e Italia, e invitados a Marraquech por el Ministerio de Asuntos Islámicos. Un año antes, Mansouri viajó a Mallorca para reunirse con el que era entonces su homólogo español, Alberto Saiz, y advertirle de que estaba “jugando con fuego” al fomentar en Ceuta el auge de los tablig, una corriente islámica de origen indio, en detrimento del islam malekita que impera en Marruecos.

    Acaso sea porque quieren evitar tensiones con Rabat o porque necesitan más su cooperación en la lucha antiterrorista —la DGED ayudó al CNI a resolver el secuestro por Al Qaeda, en Malí, de tres voluntarios catalanes—, lo cierto es que los países del sur de Europa como España, Francia e Italia, aquellos en los que hay más inmigración marroquí, no expulsan ni detienen a agentes de Marruecos. “Sí se producen, pero no trascienden”, matiza un antiguo colaborador del CNI que trabajó en el Magreb.

    En 2010, Rabat expulsó a tres agentes españoles, con cobertura diplomática, destinados en Marruecos, pero en el último cuarto de siglo solo una trama de espionaje marroquí en España saltó a la palestra: la infiltración de un topo en Exteriores, en 1990, que obtuvo un informe sobre la conversación del ministro, entonces Francisco Fernández Ordóñez, con un responsable del Frente Polisario.

    Tags : Marruecos, DGED, Yassine Mansouri, espionaje, servicios secretos,

  • A la caza del espía marroquí

    El servicio secreto de Mohamed VI es, tras el ruso, el que más agentes pierde en el Viejo Continente

    Ignacio Cembrero

    El País, 14/12/2012

    Bagdad A., marroquí, de 59 años, se movía con soltura en el seno de la inmigración magrebí en Alemania. Recopilaba “informaciones sobre manifestaciones organizadas por grupos de oposición”, según la fiscalía federal germana. En 2007 se ofreció a los servicios secretos de su país alegando que poseía “una amplia red de contactos” en el seno de la comunidad marroquí. Le contrataron. Cinco años después, el 7 de diciembre, la fiscalía de Karlsruhe le imputó por “actividades por cuenta de servicios secretos extranjeros”.

    Bagdad A. es el cuarto marroquí detenido por espionaje en Alemania desde 2011. Todos se consagraban a informar sobre las actividades de sus 230.000 compatriotas allí residentes, excepto Mohamed B., de 56 años, apresado en febrero en Berlín, y que se dedicaba a vigilar a los miembros del Frente Polisario. Cobró por ello 22.800 euros, según la fiscalía.

    De todos los agentes marroquíes caídos estos últimos años en Europa, el que hizo más ruido fue, en 2008, Redouane Lemhaouli, de 42 años, un policía de origen marroquí que tenía acceso a las bases de datos del Ministerio del Interior de los Países Bajos. De ahí sacó información sobre “actuaciones contra el rey de Marruecos”, “terrorismo” y “tráfico de armas”, para comunicársela a los espías que, con cobertura diplomática, le habían reclutado.

    El caso de Re, el apodo que habían puesto sus compañeros al policía, ha sido el que más repercusión tuvo porque el agente llegó a codearse con la princesa Máxima, esposa del príncipe Orange, y con un miembro del Gobierno holandés. Se sentó a su lado, en primera fila, durante una ceremonia en la que 57 chavales inmigrantes, muchos de ellos de origen marroquí, recibieron diplomas que les habilitaban para trabajar como personal de tierra en el aeropuerto de Rotterdam. Re les había formado.

    Meses después, el policía fue expulsado del cuerpo y condenado a 240 horas de trabajos sociales. El que era entonces ministro de Exteriores holandés, Maxime Verhagen, envió una carta a los diputados lamentando “la intervención de sectores o servicios para influir a los ciudadanos de origen marroquí”.

    En total, desde 2008 han trascendido 10 detenciones y procesamientos de agentes o expulsiones de diplomáticos de Marruecos en Europa —Mauritania echó también a un undécimo confidente el año pasado—, un número solo superado por Rusia, que en los últimos cinco años perdió a 31 espías en el Viejo Continente.

    Los 11 agentes marroquíes trabajaban para la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de espionaje exterior de Yassin Mansouri, de 50 años, el primer civil que lo dirige. Es el único servicio de inteligencia que formalmente depende del palacio real de Marruecos y se ha convertido en algo más que un servicio secreto. Es un instrumento de la diplomacia marroquí. La personalidad de su jefe lo explica.

    Mansouri forma parte del círculo de estrechos colaboradores del rey Mohamed VI, con el que estudió en el colegio real. Es además el único entre los íntimos del monarca que no ha sido salpicado por un escándalo económico o político.

    Su lealtad al futuro rey le provocó incluso, en 1997, ser apartado del puesto que desempeñaba en el Ministerio del Interior por su titular, Driss Basri. Sospechaba que le espiaba por cuenta del príncipe heredero, al que él sí vigilaba por encargo de su padre, Hassan II. Mansouri fue, sin embargo, el único de los amigos de juventud del príncipe que cayó bien a Basri. Ensalzó ante Hassan II su capacidad de trabajo y el rey le envió en 1992 a EE UU para que le formase el FBI.

    Nacido en Beejad, en el centro del país, hijo de un alem (sabio del islam), Mansouri recibió una educación religiosa, algo trastornada por las amistades izquierdistas de su hermano, hasta que se le ofreció plaza en el colegio real. Aún hoy día sigue siendo un hombre piadoso que intenta rezar con frecuencia, que no bebe alcohol, ni fuma, ni hace ostentación.

    Su travesía del desierto acabó tras la entronización de Mohamed VI, que en 1999 le nombró director de la MAP, la agencia de prensa oficial, desde donde regresó en 2003, esta vez por la puerta grande, a Interior. Durante dos años estuvo al frente de la más importante dirección general del ministerio del que Basri ya había sido expulsado. De ahí dio el salto al espionaje y a la diplomacia discreta.

    Mansouri formó, por ejemplo, parte de la delegación marroquí que acudió a Nueva York en 2007 a presentar al secretario general de la ONU la oferta de autonomía para el Sáhara; se sentó varias veces a negociar con el Polisario y se entrevistó en secreto en París, en 2007, con la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livn. En 2008 recibió en Rabat al secretario de Estado adjunto norteamericano, David Welsh, al que expresó su preocupación por la fragilidad del régimen tunecino y la “codicia” de su dictador Ben Ali, según revelaron posteriormente los cables de Wikileaks. Tres años después, Ben Ali fue derrocado. Mansouri fue de los pocos que acertaron en su pronóstico sobre Túnez..

    La DGED se ha dedicado, desde su creación en 1973, a vigilar a los exiliados enemigos de la monarquía alauí, antes izquierdistas y ahora más bien islamistas y a los independentistas saharauis. Pero a medida que la emigración marroquí ha ido creciendo también se esfuerza en supervisarla para que no germine en ella el extremismo, para que sea leal al trono.

    En España, Marruecos ha elaborado “una estrategia de gran magnitud”, señalaba en mayo de 2011 un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) enviado por su director, el general Félix Sanz, a tres ministros. “Su objetivo es extender su influencia e incrementar el control sobre las colonias marroquíes utilizando la excusa de la religión”, añadía. Esta supervisión la ejerce, según el CNI, “a través de su embajada y consulados (…), personal afín”, es decir, agentes de la DGED con cobertura diplomática y confidentes reclutados sobre el terreno. También colabora la Fundación Hassan II, que preside la princesa Lalla Meryem, hermana de Mohamed VI, cuyo presupuesto no está sometido al control del Parlamento.

    Prueba del interés de la DGED por la religión fue la intervención de Mansouri, en noviembre de 2008, ante un nutrido grupo de imanes, procedentes de España e Italia, e invitados a Marraquech por el Ministerio de Asuntos Islámicos. Un año antes, Mansouri viajó a Mallorca para reunirse con el que era entonces su homólogo español, Alberto Saiz, y advertirle de que estaba “jugando con fuego” al fomentar en Ceuta el auge de los tablig, una corriente islámica de origen indio, en detrimento del islam malekita que impera en Marruecos.

    Acaso sea porque quieren evitar tensiones con Rabat o porque necesitan más su cooperación en la lucha antiterrorista —la DGED ayudó al CNI a resolver el secuestro por Al Qaeda, en Malí, de tres voluntarios catalanes—, lo cierto es que los países del sur de Europa como España, Francia e Italia, aquellos en los que hay más inmigración marroquí, no expulsan ni detienen a agentes de Marruecos. “Sí se producen, pero no trascienden”, matiza un antiguo colaborador del CNI que trabajó en el Magreb.

    En 2010, Rabat expulsó a tres agentes españoles, con cobertura diplomática, destinados en Marruecos, pero en el último cuarto de siglo solo una trama de espionaje marroquí en España saltó a la palestra: la infiltración de un topo en Exteriores, en 1990, que obtuvo un informe sobre la conversación del ministro, entonces Francisco Fernández Ordóñez, con un responsable del Frente Polisario.

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  • Los servicios secretos marroquíes campan a sus anchas en España

    El hombre era alto, llevaba una gabardina marrón y daba la impresión de ser originario de los Balcanes. Entró con paso firme, el 28 de enero, en la cafetería Vips de la madrileña Puerta de Alcalá, casi vacía a esa hora de la noche. Se plantó brevemente ante un televisor encendido. Después dio media vuelta y salió del establecimiento. Nos miró de reojo. Su comportamiento me pareció extraño, pero no le atribuí importancia.

    Tres semanas después supe cuál había sido su cometido en el Vips: fotografiarme a mí y a mi acompañante, el periodista marroquí Houssine el Majdoubi, mientras comíamos un pincho. Lo supe no porque lo haya investigado sino porque el diario digital marroquí Le 360 publicó nuestras fotos en su web junto con un artículo sobre la « conspiración » que tramábamos con un familiar del rey.

    Algunos medios de comunicación independientes marroquíes aseguran que Le 360 es, a través de personas interpuestas, propiedad de Mounir Majidi, secretario particular del rey Mohamed VI de Marruecos y administrador de la fortuna real.

    Le 360 no explica cómo obtuvo esas instantáneas, pero es fácil imaginarse que se las proporcionó alguno de los servicios secretos marroquíes. Para llegar al Vips sus agentes tuvieron que hacer un seguimiento por las calles madrileñas de al menos uno de los dos periodistas que allí se habían dado cita. La toma de esas fotos es una prueba más de que los espías marroquíes campan a sus anchas en España y no solo cuando se trata de perseguir a terroristas.

    La publicación de esas fotos auténticas, junto con un fotomontaje que encabeza el artículo, es además reveladora de la obsesión de Mohamed VI con su primo hermano Moulay Hicham, y de las relaciones que éste mantiene con periodistas, académicos etcétera. Apodado el príncipe rojo, el primo es conocido por sus críticas al autoritarismo del régimen marroquí.

    En esos últimos días de enero Moulay Hicham, también algo obcecado con su primo Mohamed VI, estuvo en Madrid para presentar la edición española de su autobiografía Diario de un príncipe desterrado editada Planeta. A él también le siguieron, le hicieron fotos a hurtadillas en la Plaza Mayor etcétera.

    Con marroquíes carentes de sangre azul, los agentes de Rabat tienen menos miramientos. « En suelo español [en el puerto de Algeciras, el 1 de noviembre de 2010] hombres marroquíes de paisano me dieron el alto, emplearon la violencia y me arrastraron a la fuerza hasta la bodega del ferry que regresaba a Marruecos », escribió el cocinero franco-marroquí Mostafa el Naim al presidente François Hollande en 2013, tras pasar dos años detrás de los barrotes en Marruecos.

    ¿No conoce fronteras la policía secreta marroquí?, se preguntó en un titular el diario digital francés Slate Afrique. Aludía a la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), la policía de paisano encargada de la lucha antiterrorista. Con el respaldo de los abogados de la Asociación de Cristianos por la Abolición de la Tortura, El Naim puso el año pasado, en París, una denuncia por torturas contra Abdelatif Hamouchi, director de la DGST, que un magistrado instructor francés está investigando. Esa denuncia y otras dos fueron, hace un año, las causantes de la crisis entre Rabat y París.

    Abdelilah Issou, un ex teniente del Ejército marroquí exiliado en España, también asegura en su libro Memorias de un soldado marroquí, publicado en París el año pasado, que el 12 de agosto de 2010 varios compatriotas suyos intentaron secuestrarle en la puerta de su casa, en Madrid, cuando regresaba de hacer deporte. A diferencia de lo sucedido en Algeciras fracasaron.

    Ignacio Cembrero

    Fuente: Orilla Sur

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  • Sahara : Emboirik intenta cubrir su vergüenza

    La agencia de prensa saharaui ha publicado hoy lo que le apetece llamar una « noticia » cuyo protagonista no es ni más ni menos que Emboirik « El Canario », representante del Frente Polisario en Brasil en la que este último aparece junto a Aldo Rebelo, un fracasado personaje de la vida política brasileña en la que destacó como tránsfuga del Partido Comunista del Brasil, del que no quedan hoy más que las cenizas.
    Emboirik quiere vender la foto para cubrir el escándalo causado por la fotos publicadas por los servicios secretos marroquíes en la que aparece viviendo lo que para él es un romance y que, en realidad, no es más que una estratagema montada por la DGED marroquí.
    Si en los círculos dilomáticos saharauis la incompetencia e irresponsabilidad de Emboirik es conocida, también se sabe que este personaje se mantiene en la diplomacia saharaui gracias a sus vínculos tribales con el mitómano ministro de asuntos exteriores de la RASD, Mohamed Salem Uld Salek.
    Según diversas fuentes, Emboirik, cuando era representante en Canarias, desvíaba una gran parte del dinero proporcionado por la asociación de solidaridad canaria para la causa saharaui.
    Tags : Sahara Occidental, Emboirik Ahmed, Brasil, DGED, servicios secretos