Étiquette : traición

  • EEUU descubre el papel de Juan Carlos de Borbón en la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos

    Documentos desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos destapan el papel que jugó Juan Carlos de Borbón en la entrega a Marruecos del Sáhara Occidental

    Un informe jurídico de Naciones Unidas ratifica el hecho de que el Sáhara Occidental no está administrado por Marruecos, sino que la potencia administradora es España. Por tanto, según la ONU, ¿está Marruecos ocupando territorio español? Pueden consultar el informe AQUÍ

    El Reino de España, con su Jefe del Estado a la cabeza, tiene una responsabilidad con el Sáhara Occidental que va más allá de lo sentimental porque, legalmente, el territorio continúa perteneciendo a España y no a Marruecos. Hay un aspecto que en nuestro país se ha pasado por alto: la ONU declaró nulos los Acuerdos de Madrid de 1.975 firmados por Juan Carlos de Borbón por los que se cedía la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania. Esta nulidad es la que provoca que el territorio se encuentre aún entre los dieciséis territorios no autónomos supervisados por el Comité Especial de Descolonización de la ONU.

    Sin embargo, la responsabilidad de España en la entrega a Marruecos del Sáhara Occidental va más allá. El medio ecsaharaui.com ha estudiado los documentos desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos en los que se destapa el papel que jugó Juan Carlos de Borbón en un hecho contrario al derecho internacional. La decisión adoptada por la CIA de desclasificar casi un millón de documentos ha permitido conocer muchos aspectos de este hecho.

    En el año 1979 Marruecos estaba perdiendo la guerra contra el Frente Polisario hasta que varios países, entre ellos España, decidieron ayudar a Hassan II: Estados Unidos, Francia, España y Arabía Saudí. Todo esto fue posible gracias a las buenas relaciones del rey marroquí con Henry Kissinger, consejero de seguridad nacional de los Estados Unidos y con los Saud de Arabia Saudí.

    Según El Confidencial Saharaui, en agosto de 1975, el Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó un proyecto secreto de la CIA y financiado por Arabia Saudí para arrebatar el Sáhara Occidental a España. En medio de la Guerra Fría, el territorio era vital desde un punto de vista geoestratégico y, sobre todo, por los recursos naturales de los que dispone. En octubre del mismo año, la inteligencia militar española informó a Franco del plan de los Estados Unidos.

    Una vez que Hassan II anunció la Marcha Verde, tras rechazar el Tribunal de Justicia de la ONU las pretensiones de Marruecos sobre el Sáhara, Juan Carlos de Borbón, aún príncipe pero heredero del dictador, se negó a aceptar una nueva Jefatura del Estado interina porque, entre otras cosas, pretendía tener poderes absolutos sobre el Sáhara.

    Tras el fallido viaje de José Solís a Rabat, donde no pudo frenar la Marcha Verde, Juan Carlos de Borbón se hizo cargo de la Jefatura del Estado. Se mostró preocupado por la situación del Sáhara, sobre todo porque aún estaba demasiado reciente la Revolución de los Claveles portuguesa y no quería que algo parecido sucediera tras la muerte de Franco.

    En su primer Consejo de Ministros, Juan Carlos de Borbón manifestó su intención de ponerse al frente de la situación del Sáhara, pero no informa al Gobierno de Arias Navarro de que había enviado a Washington a Manual Prado y Colón de Carvajal para hablar con Henry Kissinger e intentar evitar una guerra colonial que podría traducirse en una revolución por la que perdiera su corona. Según El Confidencial Saharaui, Kissinger aceptó mediar con Hassan II y se firmó un pacto secreto por el que Juan Carlos de Borbón entregaría el Sáhara a Marruecos a cambio del total apoyo político de los Estados Unidos a su Jefatura de Estado.

    Tras la Marcha Verde, el 12 de noviembre de 1975 se produjo la Declaración de Madrid por la que se entregó el Sáhara a Marruecos y Mauritania.

    De todo este proceso, controlado por la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, nadie supo nada. Juan Carlos de Borbón movió los hilos a través de sus hombres de confianza.

    Desde el año 1979 Marruecos ocupa y administra el territorio a pesar de no figurar como potencia administradora en la lista de la ONU, ya que Naciones Unidas jamás lo ha considerado como tal. Así quedó establecido en el año 2.002 por un informe jurídico firmado por Hans Corell, secretario general adjunto de Asuntos Jurídicos de Naciones Unidas. Por tanto, el Sáhara Occidental sigue siendo territorio español. Legalmente y en base al derecho internacional España es la potencia administradora y, por tanto, está permitiendo que una nación extranjera ocupe ilegalmente el territorio.

    Diario 16, 8 ago 2019

    Tags : Sahara Occidental, Sahara español, Marruecos, España, descolonización, Juan Carlos de Borbón, traición, Estados Unidos,

  • España arrastra el peso vergonzoso de la traición a los saharauis

    Mirad qué magnifico (y breve) vídeo.

    España arrastra el peso vergonzoso e indignante de la manera en que expoliamos, traicionamos y abandonamos a los saharauis.

    He estado dos veces en los campamentos de Argelia y es una situación tan injusta y aterradora que no tengo palabras. Y me avergüenzo personalmente de haber tenido el tema del Sahara durante mucho tiempo como uno de mis temas prioritarios, pero de haberme olvidado demasiado de ello en los últimos años.

    Así de abandonados los tenemos, España y toda la comunidad internacional, pero España es doblemente culpable de esta tragedia que se está petrificando.

    Terrible de verdad. Mirad y compartid el vídeo, por favor.

    Rosa Montero

    Facebook

    Tags : Sahara Occidental, España, Marruecos, traición, 

  • La ignominia de la entrega del Sahara

    Jesús Mª Montero Barrado

    Se cumplen estos días el 40 aniversario de la Marcha Verde, que el nombre que recibió la movilización de miles de marroquíes que el gobierno de Marruecos, con su rey Hassan II a la cabeza, organizó con destino al Sáhara Occidental, por entonces todavía colonia española, utilizada como medio de presión contra el gobierno español. En enero de 1999, en su número 33, salió un breve artículo mío en Debate Ciudadano donde me refería a lo ocurrido. Para el pueblo saharaui todo sigue igual.

    El otoño del 75, testigo de la muerte de Franco, también fue el de la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania. Desde que en 1884 España colonizara la parte occidental del vasto desierto africano, casi un siglo después se vivió otro de los capítulos vergonzosos de nuestra historia. Lejos de asumir las responsabilidades como potencia colonizadora, que exigía el respeto de las decisiones de la ONU y a la población que habitaba el territorio colonizado, el gobierno español culminó con los acuerdos de Madrid (12-14 de noviembre) la representación de una farsa, cuyo guión se fue escribiendo desde años atrás.

    En una época donde los restos de los antiguos imperios coloniales estaban a punto de liquidarse, le tocaba el turno a la provincia española del Sáhara Occidental, que había conocido el nacimiento del Frente Polisario, movimiento nacionalista saharaui que luchaba por la independencia. Siguiendo las instrucciones de la ONU, el ministerio de Exteriores español había anunciado en agosto de 1974 la celebración de un referéndum entre la población saharaui para los primeros meses de 1975 con el fin de que decidiera su futuro.

    La intención del rey de Marruecos, Hassan II, era, por el contrario, la anexión. Inició así una carrera contrarreloj que le permitiera retrasar el referéndum y ganar tiempo y aliados. La apelación ante el Tribunal de Justicia de La Haya tuvo como fin encontrar un resquicio legal que justificara sus pretensiones, convenciendo a su vez a Mauritania para que hiciera lo propio a cambio de una parte del botín.

    Es así como se llegó al otoño del 75, cuando el dictamen del Tribunal de La Haya (16 de octubre), fue tergiversado por Hassan II, que anunció a la población la existencia de derechos históricos y convocó la marcha de 350.000 personas para ocupar el Sahara, iniciada el día 21 y finalizada el 9 de noviembre. ¿Pero qué había ocurrido en realidad?

    En algunos círculos de poder españoles ya se había gestado la decisión de entregar al vecino del sur (Alto Estado Mayor, varios ministros, etc.) y personas con intereses económicos en Marruecos (el ministro Solís era el más relevante). El gobierno francés estaba interesado en consolidar la posición de su país en la zona. Y, sobre todo, EEUU quería fortalecer a su principal aliado en el flanco suroccidental atlántico frente a Argelia y Libia y evitar la aparición de un estado nuevo que, por la ideología del Frente Polisario, le podía crear problemas.

    Los sucesos ocurridos en los meses de octubre y noviembre fueron una farsa porque estaba todo decidido con antelación: en el mes de abril el Alto Estado Mayor y la Presidencia del Gobierno ya habían decidido la entrega a cambio de compensaciones (bases militares, acuerdos económicos, Ceuta y Melilla); el 17 de octubre (el mismo día que Franco cayó definitivamente enfermo y un día después del anuncio de Hassan II de convocar la Marcha Verde) el gobierno aprobó la decisión y al día siguiente se dio la orden de evacuación de la población española (« operación golondrina »).

    Desde meses atrás se estaba preparando la Marcha Verde, donde intervino, entre otros, el departamento de Estado de EEUU; la marcha, lejos de ser una operación de ocupación, fue la excusa perfecta que Hassan II utilizó para forzar las resistencias existentes entre los círculos de poder españoles, sobre todo en el ministerio de Exteriores.

    Ridículo fue el papel de los embajadores españoles ante la ONU defendiendo el referéndum y los derechos de la población saharaui, mientras sus ministros y jefes militares negociaban lo contrario. Fue ridículo lo que hicieron los gobernantes españoles siguientes, que consintieron el incumplimiento por Marruecos de lo acordado en noviembre. Pero, sobre todo, indigno fue el comportamiento de quienes abandonaron a un pueblo valeroso que no dudó en defender su dignidad a costa de una guerra que dura hasta nuestros días. Responsabilidad extensible a quienes, en los años sucesivos y hasta nuestros días, permitieron que todo siguiera igual.

    Fuente : Entre el mar y la meseta, 6 nov 2015

    Tags : Sahara Occidental, España, Marche Verde, Marruecos, traición,

  • “Si España hubiera aguantado el tirón a Marruecos en el Sáhara no hubiese habido una guerra. No había riesgo” – José Luis Rodríguez

    ALEJANDRO TORRÚS

    MADRID.- El 14 de noviembre de 1975, hace ahora 40 años, España violó la legalidad internacional y entregó el Sáhara Occidental a Marruecos y a Mauritania faltando a su propia palabra. España se había comprometido a descolonizar y a realizar un referéndum de autodeterminación en el territorio y, por contra, ejecutó una entrega del mismo a los mencionados países. Cuarenta años después de aquello y 24 años después del alto al fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, la mitad de la población saharaui vive en condiciones infrahumanas en los campamentos de refugiados de Argelina y la otra mitad bajo ocupación marroquí en el Sáhara Occidental.

    El profesor de Historia en la Universidad rey Juan Carlos de Madrid José Luis Rodríguez Jiménez publica Agonía, traición y huida (Crítica), una crónica llena de testimonios y papeles privados de políticos y militares que da buena cuenta del abandono de España del Sáhara en medio del desinterés y la incompetencia del franquismo. “Lo he llamado así porque es la agonía del franquismo, con un dictador muriendo en la cama y su mano derecha asesinado; huida, porque la salida de España va a ser precipitada obligando a los civiles a marcharse; y traición, porque España en mayo de 1975 cambia su discurso y va a actuar de forma contraria a lo que lleva décadas diciendo que va a hacer respecto al Sáhara”.

    Para José Luis Rodríguez los motivos por los que España huye del Sáhara son tres: miedo por la situación interior con Franco agonizando; la opinión favorable de Estados Unidos para que Marruecos se quedara con el Sáhara y, por último, porque “hay gente que juega a favor de Marruecos a cambio de dinero”. Así, este hombre también denuncia que la mayor parte de la documentación sigue estando cerrada a los investigadores. ” España incumplió su palabra, tomó decisiones que no podía tomar en derecho internacional y ahí está el nombre de las personas responsables. Por eso están cerrados los archivos”, zanja Rodríguez.

    El 21 de octubre de 1975 el ministro Solis acude a Marruecos a una reunión con el rey Hassan II y transmite: “Digo solemnemente a V. M. que no queremos la independencia [del Sáhara Occidental]. Que lo que necesitamos es cubrir las formas y salvar nuestros compromisos internacionales y en que estemos de acuerdo para que el Sáhara sea de Marruecos”.
    Leída esta declaración de intenciones por parte de España, el plan salió a pedir de boca. El Sáhara está ocupado por Marruecos y no se ha celebrado ningún referéndum

    El 17 de octubre hay un Consejo de Ministros con Franco todavía medio vivo y, a partir de ahí, su deterioro físico es total. A partir del 20 de octubre, el presidente Arias Navarro y el ministro de la Presidencia, Carro, toman la decisión de negociar con Marruecos una solución gustosa para Marruecos. Envían a una persona de confianza como José Solís. El Gobierno español ya había ido girando hacia posiciones proMarruecos. Podemos decir que la presión de Marruecos funcionó.

    Hasta el momento, España había retenido el territorio por prestigio internacional y por intereses económicos y la última jugada de Marruecos había sido llevar el tema al Tribunal Internacional de la Haya. Cinco días antes de esa visita, el 16 de octubre, el Tribunal Internacional dictamina que Marruecos no tiene razón en su reivindicación y lo que hace Marruecos es intentar conseguir su objetivo con otra forma: la Marcha Verde. Marruecos actúa con brillantez y con una enorme voluntad. La voluntad que faltó por parte de España.

    “Estados Unidos era partidario de que el Sáhara no fuera un Estado propio y que lo ocupara Marruecos”

    ¿Por qué ese giro de la política española hacia posiciones pro Marruecos? Hasta el momento la dictadura de Franco no había dado muestras de querer salir del Sáhara y mucho menos de querer ceder el territorio a Marruecos.

    Los diplomáticos no cambian su postura y siguen trabajando en la ONU a favor de la descolonización del Sáhara. El que gira es el Gobierno de una dictadura que tiene en el Ejército a uno de sus pilares más importantes y que, por tanto, influye mucho en la toma de decisiones y máxime ahora cuando Franco está fuera de juego. La opinión de Franco había sido mantener el Sáhara como español. El cambio llega por cuestiones de política interior (crisis de sucesión de Franco, que se está muriendo), por temas de política exterior (EEUU apoya la entrega a Marruecos y no quiere un Sáhara independiente) y viene porque hay gente española que trabaja para Marruecos por un beneficio personal. El Sáhara se había convertido en un problema.

    ¿Por qué EEUU no quería un Sáhara independiente? ¿Por si se alineaban con el bloque soviético?

    Claro. El movimiento independentista saharaui estaba [y está] liderado por el Frente Polisario, que había recibido ayuda, fundamentalmente, de Argelia y Libia, que son aliados de la Unión Soviética. Si a esto añadimos la crisis de la OTAN con el cambio de Gobierno en Grecia; el conflicto con Turquía en Chipre; la revolución de los claveles en Portugal; y varios gobiernos democráticos criticando a la Alianza Atlántica… Pues Estados Unidos piensa que lo mejor es que no cambie nada en la zona y si hay algún cambio que no sea para crear un nuevo Estado. Prefiere que se lo quede Marruecos.

    “Tenemos que pensar que si el desenlace fue el que fue, será porque los que mandaban en España tomaron esas decisiones”

    ¿Hubo presiones de Estados Unidos a España para que cediera el Sáhara a Marruecos?

    EEUU desclasifica más la documentación que España. Es mucho más abierto. Lo que hemos podido ver es que no hay una presión fuerte sobre España por parte de EEUU. Sí hay indicaciones y recomendaciones. Una de las frases famosas de Kissinger es: “Yo no he leído en ningún sitio la necesidad de que surja un nuevo Estado sobre el mapa”. Era una manera de decir ¿qué necesidad hay de un nuevo Estado para 70.000 saharauis?

    Evidentemente, los políticos españoles y marroquíes hablan con EEUU porque es de sus aliados principales. También el príncipe de España (el rey Juan Carlos I) consulta con la embajada norteamericana junto al ministro de la Presidencia. Sabemos también que la administración norteamericana intenta frenar a Hassán porque a EEUU le preocupa un nuevo conflicto. EEUU juega a favor de Marruecos pero tampoco impone esta solución.

    ¿Y el rey Juan Carlos? El 30 de octubre de 1975 asume la jefatura del Estado y el día 2 de noviembre viaja al Sáhara.

    Para saber con precisión el papel que jugó Juan Carlos nos hace falta mucha documentación que sigue en cajones y que no están al alcance de los investigadores. No quieren que salga a la luz. Nos falta documentación de la Casa Real, de las actas del Consejo de Ministros, de la Junta de Defensa, del Estado Mayor, de las reuniones de los jefes militares, de las reuniones del jefe de Gobierno y el jefe del Estado. En definitiva, nos falta muchísima documentación.

    “Con Franco la política había sido quedarnos el máximo tiempo posible. Con Juan Carlos I, de repente, se cambia radicalmente el posicionamiento de España”

    Ahora bien, tenemos que pensar que si el desenlace fue este (la marcha de España y la ocupación del Sáhara por Marruecos) será porque los que mandaban en España tomaron esas decisiones. El rey fue al Sáhara fundamentalmente a pedir disciplina porque había una parte del Ejército que era contraria a la entrega del territorio. Es un viaje de buenas formas pero para entonces España ya había negociado y continuaba negociando con Marruecos.

    ¿Traicionó la voluntad de Franco?

    Nos falta documentación de archivos importantes porque no quieren que salga a la luz. Sí que es claro que el nuevo jefe del Estado cambió la política del anterior. Con Franco la política había sido quedarnos el máximo tiempo posible. Con Juan Carlos I, de repente, se cambia radicalmente el posicionamiento de España. Sin embargo, Juan Carlos I podría decir, siempre, que el cambio de política fue anterior a que él fuera jefe del Estado. De hecho, Solís viajó a Marruecos el 21 de octubre enviado por el presidente del Gobierno de Franco.

    ¿Había riesgo real de una guerra por el Sáhara? ¿Qué hubiese pasado si España hubiera respetado su propia palabra y el derecho internacional y hubiera completado el proceso de descolonización con un referéndum?
    Interpreto que hay gente que sí piensa que hay riesgo de conflicto. Los diplomáticos con los que he hablado dicen que apenas había riesgo porque Marruecos no se iba a atrever a atacarnos. El riesgo de guerra era mínimo. Si España hubiese aguantado el tirón no hubiese pasado nada. La amenaza marroquí no era real porque su ejército se desplazó a la frontera con Argelia, la zona donde el país argelino podía abastecer al Frente Polisario. El mensaje que muestra con este movimiento es que no piensa atacar a España. No obstante, aquí hay dos opciones: Marruecos se mueve por miedo a España o porque ya tiene un acuerdo con España. El riesgo de guerra fue limitado. España tenía planes de defensa y también de respuesta. Eso Marruecos también lo sabía y el rey Hassan II se estaba jugando el trono. Le han intentado matar dos veces sus propios militares.

    “La imagen internacional de España quedó muy deteriorada. Había prometido la descolonización y lo que hizo es entregar el territorio a dos países”

    ¿España ganó algo de los acuerdos de Madrid con Marruecos y Mauritania?
    Pierde la posibilidad de tener un Estado amigo en el Sáhara. En el momento de marcharse, perdió la posibilidad de firmar acuerdos en materia económica con el futuro gobierno saharaui. Ese gobierno iba a ser amigo de Argelia pero también podría haber sido amigo de España. Era una oportunidad para firmar acuerdos en materia pesca, fosfatos, uranio, cobre e, incluso, de desarrollo agrario. Eso se se perdió en ese momento. España obtiene, a cambio, la firma de una declaración de intenciones de Mauritania y Marruecos para establecer en el futuro acuerdos económicos y un gobierno tripartito en el Sáhara. España cumple su parte, de retirarse, y Marruecos y Mauritania no cumplen la suya. Y, después, a Marruecos, que le hemos regalado el territorio, no es un aliado muy fiable. Nos habían dicho de firmar acuerdos pesqueros, buenos para los dos partes, y tampoco se firman.

    Además, la imagen internacional de España queda muy deteriorada. Había prometido la descolonización y lo que hace es entregar el territorio a dos países. ¿A qué altura quedó la diplomacia española? ¿Es España un país fiable? La actuación lastró la imagen de España como un país difícil de confiar.

    Desde el punto de vista colonialista, ¿España ganó dinero con la colonización del Sáhara?

    No lo he medido económicamente con precisión, pero entiendo que no. La colonia tiene gastos importantes. El Sáhara otorga pesca y lo que paga la flota japonesa y soviética por pescar. Los otros ingresos provienen de las aduanas. Son ingresos pequeños. En el capítulo de gastos, España está construyendo carreteras, desarrollando la sanidad y la educación y subvencionando a los jefes de las tribus saharauis para que protesten poco.

    “Creo que España perdió dinero con la colonización del Sáhara Occidental”

    El gasto mayor fue en prospecciones y en la construcción de infraestructuras para las empresas que explotan el terreno. Creo que se perdió dinero. Allí había cobre, uranio y petróleo y España nunca llegó a explotarlo. Marruecos está explotando pozos de petróleo en zonas del Sáhara español. Lo lógico, en política internacional, es que España lo hubiera aprovechado de la mano de un gobierno saharaui.

    Parece que independientemente de la óptica España no hizo nada bien. No respetó la legalidad internacional, quedó como un país sin palabra, no ganó dinero y provocó la violación sistemática de los derechos de la población saharaui.

    Por eso es un tema del que no se quiere hablar. Como de la descolonización de Guinea, que tampoco salió bien. Y por eso es prácticamente imposible acceder a los archivos. Se cierran los archivos porque España tomó unas decisiones que no podía tomar en derecho internacional. España incumplió su palabra y ahí está el nombre de las personas responsables. Y como resulta que en España hay una tradición de sagas políticas y de sagas militares, que se han sucedido familias que siguen teniendo influencias, pues hay cosas que afectan a los descendientes, que siguen teniendo influencia en el mundo político, económico y militar.

    Fuente: publico.es

    Tags: Sahara Occidental, España, descolonización, traición, Franco, Marruecos,

  • En deuda con el Sáhara Occidental

    JOSÉ LUIS MEDINA HERNÁNDEZ.

    El País, 31 mar 1999

    Según los acuerdos de Naciones Unidas, el proceso de descolonización de un territorio obliga a la metrópoli a realizar previamente en su colonia un referéndum para su autodeterminación. España abandonó el Sáhara Occidental a su suerte en 1975, sin llevar a efecto dicho referéndum. Lo cual colocaría a España ante una responsabilidad muy delicada, al menos moralmente, porque, si no ha roto legalmente los vínculos con el Sáhara, ésta seguiría siendo en cierto modo una provincia española y sus habitantes en cierto modo ciudadanos españoles.

    La deuda y responsabilidad adquiridas con nuestra provincia es notable:

    -Responsabilidad por nuestra pasividad ante la invasión del Sáhara por Marruecos y ante el exilio de miles de saharauis en los campamentos de refugiados de Tinduf, en el desierto argelino, donde continúan hoy sobreviviendo.

    -Responsabilidad para promover que los jóvenes o adultos saharauis puedan formarse y capacitarse profesionalmente en España, para que al regreso mejoren el nivel de su pueblo y de sus gentes.

    -Responsabilidad ante la comunidad internacional por no presionar para que de una vez por todas se celebre el referéndum, que no deja de posponerse por la intransigencia de Marruecos.

    Quizá es tarde y, aunque contribuyamos a la celebración del referéndum, ya no devolveremos el sueño ni borraremos la memoria amarga de los que fueron perseguidos, ni la esperanza de los que murieron en el exilio, ni la cultura a los que no enseñamos, pero al menos podríamos expiar nuestra culpa. Estamos en deuda, aunque sólo sea para nuestra tranquilidad moral.-

    * Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 1999

    Tags: Sahara Occidental, España, Marruecos, descolonización, traición,

  • 43º aniversario de una traición, cobardía, genocidio…

    Fuente: El Sáhara de los Olvidados

    Por Amadeo Martínez Inglés*

    .

    “Una vergüenza histórica sin paliativos, a cargar ¡como no! en el ‘debe’ de España”

    El dia 6 de noviembre, se cumplieron treinta y nueve años de la invasión de la antigua provincia española del Sáhara Occidental por parte de la llamada “Marcha verde”, una macro movilización de 300.000 civiles marroquíes apoyados por la práctica totalidad del Ejército de ese país, con la ayuda técnica y logística del Departamento de Estado norteamericano, que en muy pocas jornadas, tras la traición, la cobardía y el abandono por parte de las autoridades españolas de su deber de defender al sufrido pueblo saharaui y, por ende, sus derechos y libertades más elementales, conseguiría “pacíficamente”, a través del bochornoso Tratado de Madrid de 14 de ese mismo mes de noviembre de 1975, que España cediera al reino alauí la administración de la mayor parte (y la más rica) del extenso territorio africano bajo su jurisdicción.
    .

    Han pasado ya 39 años de aquél acto de cobardía, de aquél despropósito, de aquél abandono soez por parte de España de todo un pueblo acogido a sus leyes y a su protección internacional y este país sigue atrapado en su propia vergüenza, en su increíble dejadez, en una política de pánico insuperable ante el sátrapa marroquí que no solo se permite desoír una y otra vez las resoluciones del máximo órgano de jurisdicción universal (la ONU) sino que se atreve a presionar y chantajea permanentemente a los dirigentes españoles en base sin duda al permanente apoyo que recibe del imperialismo yanqui y a la reconocida debilidad militar española.

    Aunque periódica y tímidamente las instituciones españolas, aguijoneadas por los grupos parlamentarios de izquierdas y más que nada para cubrir un expediente asaz vergonzoso, se permitan reconocer la monstruosa responsabilidad que arrastra todavía a día de hoy el Gobierno español.
    Así en el mes de diciembre de 2009 se aprobó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley presentada por el Grupo Socialista, que resultó aprobada con el apoyo de todos los demás grupos de la Cámara a excepción del PP que se abstuvo, en la que se recogían una serie de puntos trascendentes a tener en cuenta en la política exterior española en relación con el Sahara Occidental administrado por España hasta el año 1975. Entre estos sobresalían el reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, la necesidad de que finalmente se celebre el referéndum auspiciado por naciones Unidas y, también y curiosamente, la realización de gestiones “al máximo nivel” para intentar solucionar política y humanitariamente el entonces mediático caso Haidar.

    Pero dejando de lado actos institucionales más o menos testimoniales como éste del Congreso de los Diputados del año pasado, condenados de antemano a la inacción más absoluta y al abandono mediático en el corto plazo, es de suma importancia, treinta y cinco años después, que el pueblo español sea consciente una vez más de que la actual situación de abandono, menosprecio y sometimiento a Marruecos del valeroso pueblo saharaui, proviene de la traición personal del rey de España, Juan Carlos I, que en noviembre de 1975, desempeñando interinamente la jefatura del Estado español, pactó en secreto con el Departamento de Estado norteamericano la entrega incondicional de la antigua provincia española del Sahara Occidental al reino de Marruecos. Todo ello para evitarse una guerra colonial con este último país que España no estaba en condiciones de enfrentar.

    Este vergonzoso Pacto del entonces príncipe de España con Henry Kissinger y el rey Hassan II de Marruecos, que como historiador militar he estudiado a fondo y puesto repetidas veces en conocimiento del pueblo español, me permití asimismo darlo a conocer al Presidente del Congreso de los Diputados, señor Bono, en una carta remitida con fecha 8 de octubre de 2008, en la que le pedía la creación de una Comisión de Investigación que depurara las responsabilidades del rey de España en este y en otros presuntos delitos cometidos durante su largo reinado.

    De este escrito, me permito recordar a continuación, porque creo que es de sumo interés para los medios de comunicación, el pueblo español y, por supuesto, el pueblo saharaui, los párrafos más importantes relacionados con el tema que nos ocupa y que nunca pasan ni pasarán de actualidad, por lo menos hasta el día en el que se le reintegren a la noble nación saharaui todos sus derechos:

    “Me estoy refiriendo en concreto, señor presidente del Congreso, a tres nuevos, espeluznantes, bochornosos, repugnantes… delitos, que ni la historia ni los ciudadanos españoles conocen todavía en toda su profunda dimensión (algunos historiadores, obviamente, estamos en ello) cometidos en los últimos meses del año 1975 por el entonces príncipe de España, justo cuando desempeñaba la Jefatura del Estado de una forma interina pero con todos los poderes del dictador en la mano. Presuntos delitos que de entrada podríamos catalogar, hasta que la citada Comisión parlamentaria pueda pronunciarse, como de alta traición, cobardía ante el enemigo y genocidio.

    El hecho histórico a que me refiero no es otro que el de la vergonzosa entrega a Marruecos, en noviembre de 1975, de nada menos que 200.000 kms cuadrados del llamado Sahara español (provincia africana según Franco, territorio bajo administración española según la ONU) por miedo a tener que enfrentar una guerra con ese país (que había organizado una marcha “pacífica” de 300.000 ciudadanos marroquíes y nos amenazaba con la invasión pura y dura) y tras un pacto secreto entre el jefe de Estado español en funciones en aquellos dramáticos momentos (el príncipe Juan Carlos de Borbón), la CIA y el Departamento de Estado norteamericano (Kissinger). Pacto por el cual el heredero de Franco se quitaba de en medio una muy probable guerra colonial con nuestro vecino del sur (que podía poner en grave peligro su ansiada corona) y recibía además el inmenso apoyo político yanqui para estabilizar su tambaleante Régimen.

    A cambio, claro está, de traicionar con nocturnidad y alevosía, como ha sido práctica habitual en él, al pueblo español (ajeno a todo como siempre), a sus Fuerzas Armadas (que a pesar de su abandono operativo y escasez de medios estaban dispuestas a sacrificarse por defender el honor de España y la legalidad internacional), al pueblo saharaui (que sería entregado desarmado al invasor y bárbaramente masacrado en una desigual guerra y en un oscuro genocidio que se saldarían con más de cuatro mil víctimas, y del que cualquier juez imparcial pediría responsabilidades al jefe del Estado español por cómplice y colaborador necesario) y a la ONU (que había decretado a través de su Tribunal Internacional de Justicia y de su resolución 380 la ilegalidad de la acción unilateral de Marruecos y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación).

    Hechos gravísimos cometidos en su día por el actual jefe del Estado español, como son los presuntos delitos de “alta traición a la nación española” tras la acción consumada y no debatida en sus órganos institucionales de la entrega a una potencia invasora de una parte importantísima del territorio nacional sin intentar defenderlo siquiera y tras un pacto secreto con el propio enemigo y su socio geoestratégico; de “cobardía ante el enemigo” por parte del jefe del Estado español en funciones de comandante en jefe del Ejército que entrega sin combatir una parte substancial del territorio nacional tras un pacto secreto con el enemigo; y de “genocidio” contra el pueblo saharaui, en grado de colaboración necesaria con el ejecutor directo del mismo (el sátrapa marroquí), al haber puesto bajo la bota de su Ejército, totalmente desarmados, a los 30.000 habitantes de la antigua provincia española, a los que debería haber defendido con arreglo al Derecho Internacional y a los derechos humanos más fundamentales.

    Repasemos, pues, esos lamentables hechos, a punto de cumplirse su 35 aniversario:

    El 21 de agosto de 1975, el Departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España dada la situación en que se encuentra el régimen franquista. El plan consiste en invadir la zona mediante una marcha “pacífica” de unos 300.000 ciudadanos marroquíes (Marcha Verde), que se harían pasar por antiguos habitantes de la zona.

    El 6 de octubre de 1975, el servicio de Inteligencia del Ejército español informa a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sahara.

    El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio.

    El 20 de octubre de 1975, Franco empeora ostensiblemente de su enfermedad. Sufre un nuevo ataque al corazón.

    El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sahara.

    El 22 de octubre de 1975, el presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda a Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.

    El 26 de octubre de 1975, comienza la Marcha Verde en territorio marroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística han corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

    El 30 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español (artículo 11 de la ley Orgánica del Estado). Está muy preocupado por la situación en el Sahara pues tiene muy presente el caso portugués. No quiere que la situación le desborde.

    El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

    El secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se pergeña un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos (vistiendo el muñeco de la rendición con unas amañadas conversaciones políticas en Madrid), a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

    El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas destacadas en El Aaiun en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en escenificar un “teatrillo castrense” con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU) echando mano de la extensa parafernalia castrense propia de estos actos: formación solemne, desfile, honor a los muertos, recepción en el Casino Militar… En este centro, en el curso de una bien regada copa de vino español, hasta se permite decirles a los oficiales de las tropas allí destacadas: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y también, hinchando el pecho y subiendo la barbilla: “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”

    El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el flamante nuevo jefe del Estado español, los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes. La ONU, incómoda y sin saber de qué va la cosa, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. España mira para otro lado ¡bastante tiene el principito con asegurar su corona! y el tirano alauí no hace el menor caso.

    El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid (ya tiene asegurada su presa) retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los polisarios, traicionados por España, se aprestan a la lucha.

    El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, con EE.UU de mandamás en la sombra.
    El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara. Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española: 200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas yanquis y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos. Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus validos y hombres de confianza: Armada, Mondéjar, Torcuato Fernández Miranda… mientras el Gobierno del anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político en el alero, se ha limitado a ejercer de convidado de piedra en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un pueblo más débil que él pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después de entregar a su envalentonado enemigo acuartelamientos, armas y bagajes.

    Una vergüenza histórica sin paliativos, a cargar ¡como no! en el “debe” de España, pero sobre todo en el de un príncipe sin principios morales de ninguna clase, cargado de ambición, bufón de un dictador sin escrúpulos, ansioso de poner sobre su cabeza los ridículos oropeles de una corona trasnochada y profanada hasta la saciedad en el pasado por reyes despreciables de su propia dinastía, y que se permitió el lujo de vender una parte de su propio país, una porción de su propio pueblo, a la sacrificada minoría étnica que, bajo nuestras leyes y nuestra protección, creyó en la promesas de España y en ser libres algún día.

    ¡Alta traición, Cobardía ante el enemigo y Genocidio!

    ¡Que nadie olvide esto en el 39º aniversario de aquella tropelía!

    Tags : Sahara Occidental, España, Frente Polisario, traición, acuerdos de Madrid, Juan Carlos I, Marruecos,

  • La triste historia del pueblo saharaui y la traición de España

    Mi Columna/Sáhara Occidental

    Eugenio Pordomingo (8/6/2019)

    El día 29 del mes de mayo, CEAS (Coordinadora estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara) publicó un artículo titulado “Las autoridades españolas y canarias desprecian las decisiones de la Justicia Europea”, que me hizo pensar en el pueblo saharaui y, sobre todo, en las penurias que deben estar pasando las más de cien mil personas que viven en pleno desierto en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Muchos más viven en las zonas ocupadas militarmente por Marruecos, donde a diario son perseguidos, detenidos y maltratados por las fuerzas de ocupación de ese país.

    El artículo al que me refiero, comenta que en lo que va de año han llegado a las Islas Canarias diez cargamentos de arena, procedentes de El Aaiún (Sáhara Occidental Ocupado), incumpliendo “las obligaciones legales que le impone el Tribunal de Justicia de la Unión Europea”.

    Esa arena, como los fosfatos, la pesca (sobre todo pulpo) y minerales varios, llegan a España, Europa y otras zonas del mundo, vendidos por las autoridades marroquíes y por empresas (muchas de ellas españolas) que literalmente roban al pueblo saharaui.

    El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en dos recientes sentencias, ha dejado claro que las aguas territoriales del Sáhara Occidental no corresponden a Marruecos, razón por la cual excluyo del Acuerdo de Pesca UE-Marruecos el mar que limita con el territorio saharaui. Pero el saqueo de los recursos naturales de esos territorios persiste.

    Años atrás, la ONU, en la Resolución 1514 emanada de la Asamblea General, conocida como Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, fue un acicate para el movimiento de descolonización de la época. España nunca concedió la independencia al pueblo saharaui, simplemente lo entregó tras la Marcha Verde en un acuerdo ilegal entre Mauritania, Marruecos y España.

    El llamado Acuerdo Tripartito de Madrid de 1975, por el que España abandona sus responsabilidades históricas hacia el pueblo saharaui, incumpliendo su obligación de concluir la descolonización del Sáhara Occidental, mediante la celebración de un referéndum de autodeterminación –todavía sigue pendiente-, tal y como determinó Naciones Unidas en 1966.

    Los juristas afirman que ese acuerdo fue ilegal, ya que se firmó sin consulta con los moradores de esos territorios. Por si no queda claro, esos Acuerdos no aparecen en el BOE (Boletín Oficial del Estado). Por tanto, España sigue siendo la Potencia Administradora del Sáhara Occidental.

    Ahora que son fechas de exámenes de acceso a la Universidad, hay que recordar a nuestros jóvenes aspirantes a la Licenciatura, que el Sáhara Occidental fue colonia española y más tarde provincia, igual que Guinea Ecuatorial.

    Juan Carlos, el ahora rey jubilado, se comprometió en noviembre de 1975 a proteger los legítimos derechos de la población saharaui.: “Jamás os abandonaremos”, dijo.

    El litigio se va olvidando, la prensa publica de vez en cuando alguna pequeña noticia, y los partidos políticos ni lo recogen en sus programas electorales. Que recuerde, Unidas- Podemos, sí.

    Asociaciones de todo tipo y color se preocupan de los inmigrantes, pero casi nunca se acuerdan de los saharauis abandonados en el desierto y soportando los recortes de ayuda alimentaria de la ONU y de España.

    ¡Vergonzoso!

    N. de la R.
    Este artículo ha sido publicado también en La Información, periódico mensual que se edita en Galapagar y Colmenarejo (Comunidad de Madrid).

    Fuente : Espacios Europeos

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, España, traición, Juan Carlos, Acuerdos de Madrid,

  • Crónica de una traición

    Por Bachir Ahmed*

    Nos hemos acostumbrado a decir que en los momentos difíciles de los años setenta del pasado siglo, España se vio abocada a abandonar su “provincia” del Sahara Español debido a la presión que ejerció Marruecos con la “Marcha Verde”.

    Si miramos la historia y analizamos algunos hechos, se puede llegar a la conclusión de que no fue así. España dejó el Sahara, después de llegar a un acuerdo con Marruecos.

    Ya en 1974, España comenzaba a ponerse nerviosa. Los encuentros armados con el Frente POLISARIO se recrudecían y la presión de los ciudadanos en la calle contra la política colonialista, más la represión por parte de los cuerpos de seguridad, daban a entender que la posición española se debilitaba. Ya casi era una realidad que España se marcharía del Sahara. Es más, sus movimientos parecían que iban en esa dirección. Anunciaron que se llevaría a cabo un referéndum donde el pueblo saharaui tendría la oportunidad de elegir su futuro y que España se encargaría de tutelar el proceso.

    El cambio de España se produce durante el año 1975. Los acontecimientos se aceleran. La potencia colonizadora intenta por todos los medios dirigir los destinos del futuro saharaui. Crea el Partido de Unión Saharaui (PUNS), cuando en la metrópoli estaban prohibidos los partidos. Intenta formar una especie de gobierno interino con miembros del PUNS. Comienza a construir viviendas, carreteras y a dar trabajo a los saharauis. Todo ellos acompañado de una represión brutal contra los ciudadanos saharauis que denuncian estas maniobras.

    La llegada de la Misión Visitadora de la ONU en mayo de 1975 pone nervioso al gobierno español. La población saharaui sale en masa a las calles y deja patente, que solo quieren la independencia y que su único y legítimo representante es el Frente POLISARIO. Además, el informe de la Misión es contundente:” La mayoría del pueblo saharaui quiere la independencia y el único representante es el Frente POLISARIO”. Marta Jiménez, representante de Cuba y miembro de la Misión añade, que la ONU debe utilizar todos los medios para que el pueblo saharaui pueda ejercer su derecho a la autodeterminación.

    Ante esta derrota diplomática del gobierno español por una parte y el reino de Marruecos y Mauritania por otra, comienza a tejerse una nueva estrategia. Aumentan los contactos entre estos tres países. Las visitas se hacen cotidianas e intentan buscar una solución a espaldas del pueblo saharaui y sin contar con la ONU.

    Hassan II y sus medios de información, ponen en marcha lo que teóricamente debe ser la excusa para que España olvide sus promesas, la Marcha Verde. Hacen público que 350.000 marroquíes entrarán de forma pacífica en el Sahara Español. Los medios de todo el mundo ponen su atención en la zona de Tarfaya, por donde entrará la avalancha en territorio saharaui.

    Lo que no supieron o no quisieron saber es que el 27 de octubre, el Alto Estado Mayor del ejército español, estudia un posible acuerdo militar con Marruecos y Mauritania en el que se fijan los plazos de retirada y entrega de los puestos y guarniciones. Por eso, al este de donde se desarrollaba la Marcha Verde, sin cámaras ni periodistas, se estaba llevando a cabo la verdadera invasión. Unidades de élite marroquíes con la connivencia del gobierno español ocupaban las bases que el ejército español les entregaba. Esto ocurría una semana antes de la Marcha Verde.

    También la tarde del 28 de octubre de 1975 en la ciudad de el Aaiun, camiones cargados de soldados, principalmente de la legión, se dirigen a los barrios de mayoría saharaui y después de tomarlos militarmente, comienzan a sembrar alambradas de espino a su alrededor. Los barrios saharauis quedan totalmente aislados de los españoles. Se hace oficial un toque de queda, para la población saharaui, que rige desde las seis y media de la tarde hasta las siete de la mañana. Todos los saharauis se convierten en sospechosos de no se sabe qué. Los soldados se mofan de los saharauis, les piden la documentación, los cachean, los ponen de cara a la pared, les prohíben que salgan de la ciudad, se les corta el suministro de combustible; los convierten en un peligro imaginario. Los saharauis, por supuesto, desean entender lo que está pasando.

    Aunque en las Naciones Unidas el embajador Jaime de Pinies defiende la postura española de llevar el proceso de descolonización hasta el final, sobre el terreno, las cosas se muestran de otra manera. Los ministros del gobierno de Arias Navarro, Carro Martínez y Solís Ruiz visitan en varias ocasiones al rey Hassan II. Negocian con el rey marroquí la forma de entregar el Sahara sin que quede malparada la imagen de España.

    El 29 de octubre, comienza oficialmente la evacuación de la población civil española. En un plazo corto de tiempo, la mayoría de los civiles abandonan el territorio. Hasta los muertos son exhumados y enviados a Canarias. Por supuesto, entre estos españoles no encontraremos saharauis. Los militares del territorio se sienten indignados. Temen que las órdenes que llegan de Madrid, se convierta en una simple entrega del territorio a Marruecos. El descontento se generaliza entre la oficialidad. Para calmar los ánimos, el día 2 de noviembre se presenta, por sorpresa, en el Aaiun el príncipe Juan Carlos de Borbón, nombrado dos días antes jefe de Estado en funciones. Las palabras del príncipe, dejan mucho que desear.” Se hará todo lo posible por mantener intacto el prestigio y el honor del ejercito español”, “España cumplirá sus compromisos”, “Deseamos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”. Años después en una entrevista, Hassan II confiesa que la visita de Juan Carlos tenía otra función: “Le enviaron para calmar a los oficiales y convencerlos que el problema había adquirido un matiz más político que militar”. “Además, él siempre ha considerado que el Sahara era marroquí y que, si debía entregarlo a algún país, éste era Marruecos y ningún otro”.

    La mascarada para la opinión pública internacional comienza el día 6 de noviembre. Todas las televisiones del mundo muestran imágenes de la “Marcha Verde” sobre el Sahara Español. El mensaje que pretendían, se ha logrado; existe peligro de conflicto, hay que evitar por todos los medios una guerra entre Marruecos y España.

    El día 9 de noviembre, con los objetivos que pretendía logrados, Hassan II ordena frenar la Marcha Verde y el regreso de los 350.000 marroquíes participantes en ella, incluyendo a los 35.000 miembros de las Fuerzas Armadas Reales, que iban camuflados entre los civiles.

    Con todo bien atado, el 14 de noviembre de 1975 se reúnen en Madrid los jefes de gobierno de Marruecos, Mauritania y España y firman el ignominioso Acuerdo Tripartito de Madrid por el que se reparten el territorio. En ningún momento se ha tenido en cuenta la opinión de los más interesados, el pueblo saharaui.

    Con la firma del acuerdo se llega al último capitulo de la crónica que anunciaba la histórica traición del gobierno español al pueblo saharaui. Aun habiendo firmado el Acuerdo, España se atreve a enviar un comunicado a la ONU advirtiendo que “la descolonización del Sahara Occidental culminará cuando la opinión de la población se haya expresado válidamente”.

    *Barchir Ahmed es periodista saharaui, vive en Canarias. Cada viernes de 18 a 19 horas realiza el programa “Sáhara desde Canarias” en Radio Guiniguada. Pasado mañana se cumplen 37 años del Acuedo Tripartito. El artículo fue emitido a nuestro blog para su publicación. Lo publicamos hoy porque el 14 de Noviembre este blog estará en huelga.

    Fuente : somosnadie.com

    Tags : Sahara Occidental, Frente Polisario, Marruecos, España, traición, Marcha Verde, acuerdo de Madrid,

  • Sahara Occidental : Los rostros de la traición

    Ghalla Bahiya et Mhammed Abba sont los dos saharauis que defendieron la causa de Marruecos en el Comité de los 24 y jugaron el papel de la vedette de turno durante los debates del Comité de Descolonización sobre el Sáhara Occidental.

    Algunos pensarán que es su legítimo derecho y forma parte de la libertad individual de cada uno. Sin embargo, cabe preguntarse si la traición a la Patria y la violación de los valores históricos de nuestro pueblo pueden situarse en este contexto, sobre todo teniendo en cuenta que defienden las tesis de un país agresor y hacen la vista gorda ante sus violaciones diarias de los derechos humanos más fundamentales de la población saharaui.

    El caso de estos personajes sin escrúpulos y oportunistas fue descrito por Dante en La Divina Comedia. Los coloca en el noveno infierno, cerca ya del centro de la Tierra donde, curiosamente, no hay fuego sino un inmenso lago de hielo. Es un lugar extraño y gélido con muchos silencios.

    En el último círculo están los traidores: y lo son porque tenían el corazón frío. No lloran porque el entumecimiento no les deja, andan boca abajo, amoratados. En sus rostros no hay expresión: la perdieron cuando dejaron de tener sentimientos. No se sabe exactamente bien a quien traicionaron, a sus hijos, a sus hermanos, a sus reyes,…… o a sí mismos.

    Es el último de los infiernos, el más profundo.

    Tags : Sáhara Occidental, Marruecos, Frente Polisario, traición, traidor, Comité de los 24, Comité de Descolonización, Asamblea General de la ONU,

    Foto : ©DR

  • El Sáhara Occidental, moneda de cambio del PSOE

    Fuente: Diagonal, 10/12/2009

    En los últimos 35 años, la población saharaui se ha visto obligada a vivir bajo la ocupación militar en los territorios ocupados de Marruecos, en campamentos de refugiados de Argelia o en las zonas liberadas. Un pueblo olvidado, especialmente para el PSOE, que ha pasado en los últimos 30 años de mostrar su apoyo a la causa desde la oposición al Franquismo a apoyar la postura marroquí.

    “Como parte del pueblo español, sentimos vergüenza de que el Gobierno [franquista] no haya sólo hecho una mala colonización, sino una peor descolonización entregándoos en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y Mauritania”, afirmaba en 1976 Felipe González (PSOE) en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia.

    Más de 30 años después no descubrimos nada al decir que la descolonización del Sáhara Occidental no ha terminado, único caso en África, y que la potencia administradora de este territorio, según la ONU, es el Estado español. Tampoco si hablamos de los más de 120.000 refugiados saharauis que desde 1974 pueblan la hammada argelina. Allí huyeron de los bombardeos indiscriminados de napalm y fósforo blanco posteriores a la ocupación de su territorio por parte del ejército alauita.

    Un muro de 2.700 kilómetros rodeado de minas antipersonas divide los territorios de la antigua provincia y colonia española. A un lado, las zonas liberadas que el Frente Polisario intenta poblar; del otro, los territorios ocupados, donde la población saharaui sufre la ocupación militar de marroquí. “Especialmente desde que el 6 de noviembre Mohamed VI en su discurso conmemorativo de la Marcha Verde declarara que sólo hay dos tipos de personas: marroquíes o traidores. La represión ha aumentado: detienen a gente por recibir a abogados internacionales, a activistas de los derechos humanos les han quitado sus papeles…”, denuncia El Mami Amar Salem, vicepresidente del Colectivo Saharaui de Defensores de Derechos Humanos.

    El Mami sigue muy de cerca la situación de Aminetu Haidar, pero tampoco se olvida de los siete activistas que desaparecieron en octubre a su vuelta de una visita a los campamentos. “Siguen en la cárcel de Salé, aislados y a la espera de ser juzgados en un Tribunal militar”, denuncia Khadad Emhamed, coordinador saharaui ante la Misión Internacional de Naciones Unidas para la celebración de un Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), que se creó en 1991.

    Una misión inconclusa y, de nuevo, paralizada. A primeros de diciembre se debía celebrar una nueva ronda de negociaciones que no tendrá lugar, “las detenciones de activistas saharauis y la expulsión a Lanzarote de Aminetu Haidar hacen que estas sean imposibles”, apuntilla Khadad a este periódico.

    ¿Apoyo a la causa saharaui?

    Aun así la postura oficial de la dirección del PSOE es la de defender la causa saharaui que pelea por el derecho a su autodeterminación. Es decir, un referéndum en el que puedan elegir sobre su independencia o integración en Marruecos. ¿Igual que en 1976? “No hemos modificado ni una coma nuestra postura”, explica a este periódico Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional de este partido. ¿Y qué opinan de Marruecos? El propio González formó parte de la comisión que intentó que Marruecos organizara el Mundial de Fútbol de 2010. También es conocida su intermediación ante Mohamed VI en favor de que Telmex, empresa de Carlos Slim, entrase en el mercado alauita. O para que en 2006 Chile y Colombia decidieran no reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática.

    Eso sí, la Agencia Española de Cooperación Internacional no ha dejado de nutrir a los campamentos de refugiados. “Preferimos que llegue un comunicado político que ejecute la legalidad internacional, a toda la ayuda que mantiene a nuestro pueblo en campamentos de refugiados”, reconoce Khadad.

    “Marruecos es un tapón para la inmigración del África Subsahariana; empresas españolas realizan dumping social allí, al instalar sus centros y rebajar así las condiciones laborales de sus empleados; los armadores de barcos españoles pueden pescar en sus caladeros gracias a los acuerdos con la UE. Pero todo esto no me parece motivo suficiente para que el pueblo saharaui sea una moneda de cambio. Tampoco que altos cargos del PSOE como el propio Felipe tengan intereses personales”, explica perplejo Fernando Peraíta, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Sevilla.

    Otra de estas posibles monedas de cambio es el comercio de armas. Desde 1984, todos los gobiernos han vendido o regalado material bélico a Marruecos. Tanto en plena guerra, como en la actual situación de alto fuego. En 2008 recibieron el obsequio de seis torpedos MK46 MOD-2 y una venta cifrada en 113, 9 millones de euros. La monarquía marroquí se convirtió en el tercer cliente de la industria militar española.

    Los cambios en la ONU

    “Desde el Franquismo, los únicos gobiernos españoles que se han abstenido en una votación por la descolonización del Sáhara Occidental han sido el de Franco y el de Zapatero”, reconocía en 2006 a DIAGONAL Mohamed Y. Beissat, embajador del Polisario en Argelia, tras la actuación del Gobierno. Tan sólo un año después de la llegada de Zapatero a la Moncloa las cosas estaban muy claras. En marzo de 2007, en su visita a Marruecos, Zapatero conoció su última apuesta por la autonomía. “La parte española ha acogido esta propuesta con interés y considera que podría generar una nueva dinámica de diálogo”, según recogía entonces Asuntos Exteriores.

    “Hay mucha gente del PSOE en las asociaciones de defensa del pueblo saharaui, incluso alcaldes o concejales. Esto debe crear contradicciones en el partido. La cúpula está del lado de Marruecos y la base en contra”, reconoce Peraíta. Según el actor Willy Toledo, presidente de laPlataforma Todos con Aminetu, que lleva en Lanzarote desde el 17 de noviembre, así se han manifestado también parlamentarios vascos del PSE o el secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo. Sin embargo, Valenciano no reconoce ninguna tensión. “Decir que hay un movimiento crítico es demasiado, hay mucha gente preocupada y nos pide que hagamos cosas”, apostilla.

    El expolio, una traición más

    Desde 2007 a los caladeros saharauis han vuelto los pesqueros europeos, especialmente españoles y franceses. “La historia no tiene marcha atrás”, afirmaba este verano López Aguilar, ex ministro de Justicia y candidato al Parlamento Europeo por el PSOE, sobre las posibilidades de ratificar el Nuevo Acuerdo de Asociación de la Unión Europea con Marruecos. Al menos el conflicto saharaui ha vuelto a la “agenda internacional”. “Hay otros muros en el mundo que deben caer”, denunciaba el presidente hace unas semanas en el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín. Como dirían en tierras de Zapatero: “Una cosa es predicar y otra dar trigo”. Los 2.700 kilómetros de muralla del Sáhara siguen levantados. Y la valla de Ceuta y Melilla también.

    Tags : Sahara Occidental, Marruecos, España, expolio, recursos naturales, traición, provincia española, descolonización, autodeterminación,